domingo, 29 de julio de 2012

Cap. 16. Uniendo al SoongMin


Nueva York, NY, EU
Tres meses han pasado desde que podían decirse reunidos como grupo una vez más. Tres meses en los que habían estado prácticamente en ensayos, encerrándose para preparar nuevo material para el disco, que ya era esperado por todas las fans enteradas de su regreso mediante rumores que la gente de publicidad de Sony había hecho circular mediante el internet.
Tres meses durante los cuales, Shim Changmin había conocido lo que en realidad eran esos sentimientos que le nacían en su pecho cada vez que estaba junto a él, cada vez que le escuchaba reír, que le escuchaba discutir con su hermano mayor. JaeSoong… Sí, el gemelo había logrado por fin captar toda su atención. Y es que, a pesar de ser idéntico al menos físicamente a su Hyung, JaeSoong tenía una personalidad mucho muy distinta de su Jae Umma. Una personalidad un tanto más extrovertida. Llena de risas y de un algo que lo hacía desearlo cada vez más.
El menor no había sido consciente esos sentimientos que lo embargaban por su Hyung, hasta un día durante uno de los ensayos, fue que ya no pudo negarlos más. El primer indicio había sido con Daiki, la asistente del gemelo, pero habiéndose enterado que la chica tenía novio y no representaba nada más que una buena amiga para el pelinegro, la siguiente en la lista fue nada más y nada menos que la chica  Changmin de  Shadows, Laura.
Laura era una morena, más alta que sus compañeras, pero no tanto como él. Cuando no estaban en ensayos, la chica incluso parecía querer pasarse por un varón, pues utilizaba pantalones de mezclilla, camisas anchas y unos gorritos que siempre ocultaban su cabello negro corto por encima de los hombros y sus aretes, además de que siempre iban acorde con el color de su ropa.
La pequeña (porque además se había enterado que ni siquiera estaba por cumplir su mayoría de edad) llevaba una buena relación con JaeSoong. Aunque siempre tratándolo de   — Hyung  —era quien más llamaba la atención del pelinegro y eso más que molestar, le demostraba a Changmin sus probabilidades con el gemelo de   — Umma  —  eran prácticamente nulas.
El makné de DBSK se pasaba preguntándose qué había hecho en vidas pasadas para que le sucediera aquello. Primero su experiencia con Yunho, la cual tardó bastante tiempo en superar, ahora, con JaeSoong… definitivamente algo no estaba bien con él.
Aquella mañana se había levantado más desanimado que de costumbre. Sus cuatro Hyungs se habían dado cuenta, pues Junsu no se estaba peleando con él, además de que apenas y había probado bocado de lo que con tanto cariño le había preparado su  Umma. El menor se la pasaba mirando a JaeSoong y a Jaejoong alternativamente, pues el único que faltaba en aquella mesa era Yoochun, quien seguía dormido como  Beauty Sleeping  (N.A. XD). Luego Changmin se le quedó mirando a su  Appa… no, jamás podría comparar lo que sintió por Yunho y lo que ahora sentía por JaeSoong. Había un mundo… un universo de distancia entre uno y otro sentimiento. Tampoco estaba confundido o creyendo que era Jaejoong (había leído muchos fics JaeMin para su mala suerte) y tampoco sentía por su   Umma  lo que JaeSoong despertaba en él.
  — Oh, Dios, voy a volverme loco  —  se dijo el menor bajando el rostro. Esto tenía que hablarlo con alguien.
  —  Yunho…  —  le llamó con suavidad cuando el moreno mayor se llevaba un pedazo de fruta a la boca.
Sabían que debía ser algo muy serio para que el menor no hubiera llamado a su líder con aquel mote que se había hecho ley escuchar en el departamento. Junsu le miró con preocupación, JaeSoong (quien había tomado costumbre de ir a desayunar con ellos, a pesar de que hacía semanas ya no compartían departamento) también le miró con algo de inquietud por ese tono taaan serio que el menor había soltado así nada más. Jaejoong miró a su hermano, luego a su novio y finalmente al menor.
  — ¿Puedo hablar contigo un momento?  —  preguntó con suavidad sin levantar la mirada del plato con huevos revueltos ya fríos que Jaejoong había preparado para él hacía más de 30 minutos. Después de aquella frase, el menor se levantó de la mesa sin añadir nada más, esperando que Yunho comprendiera que la plática debía llevarse a cabo justo en ese preciso momento.
El moreno miró a su Boo con cara de preocupación y el mayor se limitó a tomarle la mano y apretarla un poco, pues sabía que Changmin no estaba bien y que Yunho, en ese tiempo que estuvieron juntos, había ganado más confianza con el menor.
  — Appa  —  y   — Adul  —  (N.A. Adul: hijo) tendrían una plática de hombre a hombre.
Después de que se encerraran en la habitación del menor a hablar, pasaron unos minutos en los que el silencio reinó entre los tres chicos que se quedaron en la mesa. Cuando de repente un   — ¡¿QUE TU QUE?!  —  de parte de Yunho se dejó escuchar en forma de un grito. Los tres se miraron, pero prefirieron guardarse sus comentarios hasta enterarse de boca del mismo Jung Yunho y del propio Shim Changmin, lo que estaba ocurriendo.
Yoochun se levantó un poco después, y salió de la habitación después de arreglarse un poco, solamente para encontrar que los tres chicos ya habían terminado de desayunar. El ratón hizo un leve gesto de disgusto.
  —  ¿Su, por qué no me despertaste para el desayuno?  —  le preguntó con algo de molestia a su novio.
  —  Oh, Chunnie, buenos días. Lo que pasa es que te vi tan cansado por el ensayo de ayer, que le dije a Yunho que no te despertáramos pronto, para que pudieras descansar un poco más.  —  explicó el delfín.
Yoochun se acercó y le dio un beso en la mejilla a su pareja, quien guardaba algunas cosas en el refrigerador, mientras los gemelos lavaban los platos utilizados en el desayuno.
  —  Y hablando del líder ¿Dónde están él y Changmin?  —  preguntó curioso al ver al HoMin desaparecido.
  —  Oh… Changmin estaba algo raro esta mañana, así que le ha pedido a Yunho hablar con él. Están en su habitación ahora, llevan ahí un muy bien rato. Sólo escuchamos un grito de Yunho y ya… nada más.  —  explicó Junsu.
  —  Mmm… ¿Un grito?  —  y el ratón sonrió internamente... demasiado perfecto para ser verdad.  —  Mi madre siempre dice   piensa mal y acertarásChangmin raro, se encierra con Yunho en la habitación y sólo se oye un grito de nuestro líder… no… eso me hace pensar mal… muy mal.  —  dijo el ratón con seriedad.
  —  ¡Yoochun!  —  gritaron los gemelos al mismo tiempo.
  —  Vieran lo que han escrito de ellos las fans en sus blogs… esos fics llegan a ser muy explícitos ¿Saben?  —  Al mismo tiempo, los gemelos le tiraron las toallas con las cuales estaban secando los platos.
Sabían que era una broma, pero Jaejoong había sentido esa angustia reflejarse en él, su hermano había sentido aquel comentario muy profundamente, lo había herido. No sabía por qué, debido a que el mismo JaeSoong había conocido la relación entre Changmin y Yunho… ¿O acaso…?
  —  ¡Oigan, es broma!  —  dijo entre risas el ratón.
  —  No fue nada gracioso, Yoochun.  —  le regañó el delfín.
  —  Es que, bueno, no es nada difícil llegar a esa conclusión. Estuvieron juntos mucho tiempo, Changmin soltero y en abstinencia, Yunho… bueno, me imagino que él no ha pasado de  segunda base  con Jaejoong…
  —  ¡YOOCHUN!  —  le gritaron los tres al mismo tiempo.
  —  Oh, no pude… no pude… evitarlo…  —  dijo entre risas.  —  es que… deberían… deberían ver… sus caras.  —  siguió riendo.
El ratón suspiró, tranquilizándose. De Jaejoong podía entender la razón, es decir, estaban hablando de su novio y su  hijo, pero ¿de JaeSoong? Tal vez era cierto lo que decían y el uno reflejaba los sentimientos del otro, tal vez por eso, JaeSoong se molestó en vez de reír con la broma, por los celos de su hermano gemelo.
  —  Ya está, lo siento… no vuelvo a hacer esas bromas, veo que los ponen muy sensibles.  —  dijo el ratón con seriedad para luego volver a estallar en carcajadas.  —  pero es que debieron ver sus caras.
En eso la puerta de la habitación se abrió y salió un Jung Yunho con el rostro completamente rojo, pero de coraje… atrás de él, Changmin iba con cara de un poco de angustia.
  —  Appa, Appa, por favor…  —  le llamaba el menor.
Cuando llegaron a la sala, Yunho miró a Jaejoong, luego a JaeSoong y de nuevo a su Dongsaeng, para luego menear la cabeza.
  —  Sólo déjame hacerme a la idea, ¿Quieres?  —  soltó, tal vez un poco brusco.
El menor le miraba con seriedad, en una muda súplica que el mayor había aprendido a leer en él.
  —  No diré nada, lo prometo.  —  le dijo un poco más tranquilo.
  —  Gracias, Appa…
  —  ¿Yunho?  —  Jaejoong les miró extrañado y el moreno sintió que no estaba en ese momento para dar explicaciones.
  —  Ahora no, Boo. Por favor, ahora no.  —  pidió frustrado mientras se dejaba caer en el sofá.
Jaejoong sonrió, lo que sea que le haya dicho Changmin, había dejado a Yunho con esa misma expresión que ponía cada vez que alguno de los chicos se metía en problemas con el manager y él tenía que buscar la manera de sacarlos del embrollo sin morir en el intento. La cosa aquí era que su manager, ahora,  era JaeSoong y Changmin no se había metido en problemas con él… al menos no de la forma en la que JaeSoong quisiera.
El mayor se sentó al lado de su novio y empezó a acariciar sus cabellos castaños. Yunho se dejó caer, acomodando su cabeza en las piernas de su Boo.
  —  ¡¡¡AaaaaHhhh!!! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí, Boo?  —  gritó el moreno con frustración, ahogando el sonido contra las piernas de su novio.  —  Se supone que todo está bien, que todo estaría como debería estar… pero NOOOOOOOOOOOOOO…. Nooooooo.  —  siguió repitiendo con frustración contra la piel de Jaejoong, quien sólo podía mirarlo, sin preguntar nada, dejando que saque todas sus emociones contenidas.
Changmin miraba hacia su Hyung con una sonrisa divertida, su expresión había cambiado total, completa y absolutamente en comparación de unos minutos atrás.
  —  ¿Quedó algo del desayuno? Les recuerdo que yo no me terminé el mío.
Sí, definitivamente su humor había cambiado.

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Se dirigieron después del desayuno hacia la disquera. En el camino, Yunho miraba siempre fijamente a su cuñado… después de lo hablado con Changmin… ¡Ahhh! Ese niño le iba a sacar canas prematuras.
  — ¿Qué hicimos mal en su educación, Boo? ¿Qué?  —  se preguntaba mentalmente con esa frustración que no lo dejaba en paz.
Cuando bajaron de la camioneta, los seis chicos estaban ya bastante más relajados que cuando salieron de casa.
Jaejoong trataba de que JaeSoong le dijera algo sobre su reacción ante la broma de Yoochun, pero el menor solamente daba evasivas. El gemelo menor sabía que su hermano se sentiría culpable de lo que Changmin atravesó, a pesar de que ignoraba tanto lo que Yunho sentía por él como lo que sufrió el más joven en aquella época.
Estaban por entrar al edificio por el elevador, cuando algo entre la penumbra del estacionamiento subterráneo llamó la atención de JaeSoong.
  —  Humo…  —  le  señaló a su hermano.
Jaejoong desvió la mirada hacia el lugar que su gemelo miraba, no era el suficiente humo como para pensar en un incendio, porque entonces se hubieran encendido los sistemas de alarma, era más bien el humo… de un cigarrillo.
JaeSoong se separó de ellos y se acercó al lugar lentamente. Tras de una columna, había alguien muy conocido para él…
  —  ¡PERO QUE DEMONIOS CREES QUE ESTAS HACIENDO!  —  gritó con enojo a la persona que salió de su escondite rápidamente.
  —  ¡Hyung!  —  se escuchó en un murmullo de sorpresa.
Los cinco chicos restantes se acercaron a tiempo de ver que la persona de baja estatura (comparada con ellos) tirara un cigarrillo encendido, lo pisara y con una mano abanicaba el humo que salía de su boca para despejarlo lo más rápido que podía.
  —  ¡Te lo advertí, Laura! Te dije que si volvía a verte fumando, te iba a ir muy mal…  —  dijo el pelinegro con enojo.
Yunho miró al gemelo de su novio y luego a Changmin, quien hizo un mohín de enojo y se regresó hacia el elevador para no seguir viendo aquella escena. El moreno sintió que el corazón se le partía en dos al ver así a su Dongsaeng.
  —  Pero, Hyung… es la primera vez en meses…  —  se disculpaba la jovencita quitándose el gorro de su cabeza, un gorro color gris, que combinaba con el chalequillo que llevaba sobre su blusa blanca y los pantalones deportivos que usaba en ese momento.  —  te lo juro, Hyung… estaba estresada, es decir, vivir con esas cuatro sí que estresa… sobre todo leader  Sshi que anda todo el día tras de mí… y luego la  delfín de agua dulce  que no me deja en paz…  —  hablaba la chica atropelladamente, tratando de justificarse.  —  Y Hero que se pone de perfeccionista en los ensayos…
  —  Me importa un bledo…  —  le regañó.  —  te lo advertí, te lo dije… tus alergias van a empeorar después de esto, lo sabes… Y tu voz se engruesa a la hora de cantar precisamente por el efecto del cigarrillo.  —  le regañaba el mayor.  —  Sube… A—HO-RA…  —  le ordenó el pelinegro a la chica.
  —  Pero, Hyung…
  —  Nada de   Peros… estás castigada.  —  le sentenció.
  —  ¿Qué? Pero… pero…
La mirada seria de JaeSoong la hizo callar, la pequeña hizo un puchero y se colocó de nuevo el gorro en la cabeza para luego ir por delante de ellos hacia el elevador.
Una vez adentro, todos permanecían en silencio, pero Yunho no iba a perder tiempo, tenía que saber…
  —  Tu hermano…  —  le susurró en el oído a su Boo.  —  ¿Está enamorado de esa chica?  —  preguntó directamente. La sutileza, literalmente, no es una de sus virtudes.
  —  Claro que no…  —  le respondió Jaejoong con una mueca de disgusto en el rostro.
  —  ¿Sabes, JaeSoong? Eres más parecido a tu Hyung de lo que crees.  —  mencionó el delfín con una sonrisa.  —  Literalmente me acabas de recordar una pelea que tuvo con Changmin cuando apenas acabábamos de debutar y el   jirafón  era un crío. Así se dirigía a él cuando lo   cachaban  (atrapaban) en la travesura.  —  y el delfín, junto con el ratón, se partió de la risa de sólo acordarse.
Yunho miró a JaeSoong sonreír de lado, para luego acariciarle la cabeza a la jovencita, en un ademán muy… ¿masculino?
  —  Esta  pequeño demonio  es como el   hermanito  que nunca tuve…  —  dijo con una risa.
  —  ¡¡Hyung!!  —  le quejó la chica, para luego volver a colocarse bien su gorro sobre la cabeza.
  —  A tu edad no andaba teniendo esos vicios…  —  le regañó el pelinegro.
  —  A mi edad, tú ya te habías hecho un tatuaje… y hasta hoy no me dejas.  —  dijo haciendo otro puchero y cruzándose de brazos, apoyándose en la pared del ascensor.
  —  Sobre mi cadáver, pequeña   rapazuelo.  —  le dijo con enojo.
Y Yunho se les quedó mirando con sorpresa al ver cómo esos dos se trataban en realidad, pues lo que demostraban en la sala de ensayos era apenas una décima parte de cómo era en verdad la relación que llevaban… literalmente era como ver a un   Changmin  adolescente discutir con Jaejoong cuando no tendía su cama o algo así.
En serio, no era nada de lo que su Dongsaeng pudiera o debiera preocuparse. Ahora la cuestión era… ¿Decírselo o no a Changmin?
  —  Y tú… ¿Por qué me haces esas preguntas? ¿Qué tanto te interesa?  —  le preguntó Boo con cara de molesto.
  —  Ah… este… bueno…  —  ¡Rayos! Eso se sacaba por querer ayudar a su Dongsaeng.
  —  Jung Yunho…
¡Dios! Cuando Boo utilizaba ese tono de voz significaba que estaba en problemas… y si era su nombre completo, eso significaba que prácticamente estaba muerto.
  —  Boo… este…  —  le había prometido a su Dongsaeng no decirle nada.
El elevador llegó al piso deseado, pero tanto Jaejoong como Yunho no se bajaron, sino que siguieron ahí. El mayor esperando a que su novio le diera una explicación, tenía cara de pocos amigos y una enorme molestia, por lo que los demás optaron por ir a la sala de ensayos sin decir nada.
En el salón, Changmin ya estaba calentando para empezar con el ensayo, cuando vio entrar a Junsu y a Yoochun con cara de seriedad, tras ellos, el gemelo llevaba casi a rastras a la jovencita.
  —  Elibeth…  —  llamó JaeSoong a la líder de   Shadows, quien se acercó a él al ver que llevaba a Laura de una de las orejas.
  —  ¿Ahora qué hizo?  —  preguntó con cara de preocupación cuando recibió la oreja de la jovencita que le tendía el mayor. Era gracioso ver que, al ser la líder más baja que la menor, la morena tenía que inclinarse para que Elibeth la tomara por la oreja, a penas un poco, pero se inclinaba.
  —  ¿No sientes el olor?  —  le señaló.
  —  ¡Minnie!  —  le regañó la chica con el mote que sólo se daban entre ellas.
  —  Fue sólo uno leader  Sshi… ¡LO JURO!  —  dijo la menor en tono suplicante.
  —  Tienes 17 años, no debes andar fumando ¿Cuántas veces te lo hemos dicho?  —  le regañó su líder.
  —  No creo que eso vaya a truncar mi crecimiento….  —  respondió la otra en casi un murmullo, pero que bien pudo ser oído por los demás y les arrancó unas buenas sonrisas, además de que su líder le jaló de la oreja un poco más fuerte.  —  duele, duele…
  —  UN MES SIN LAPTOP Y EL PLAYSTATION QUEDA CONFISCADO POR DOS.  —  señaló con seriedad la castaña, jalándole más la oreja si era posible.
  —  ¿UN MES? ¿DOS? Pero… pero…
  —  Nada… Ali, ya sabes qué hacer y dónde esconder ambos.  —  le dijo la líder con seriedad a una de las tres morenas que observaban la escena.
  —  Tú te lo buscaste, Minnie.  —  respondió la aludida con gesto que le hizo entender a la menor que le iban a cumplir la amenaza.  —  Se van directo al empeño… y ay de ti que intentes robarme la boleta.  —  amenazó la chica que tenía el papel de Jaejoong en el grupo.
  —  Se aprovechan porque soy la menor…
  —  No, tú te quieres aprovechar porque eres la menor… pero no voy a dejar que te nos subas a las barbas…
  —  Ni que tuvieras… ay, ay, ay…  —  se quejó cuando su líder apretó más su oreja.
  —  ASI QUE NO VAS A DECIRME….  —  escucharon la voz de Jaejoong en un grito.
Todos miraron hacia la entrada del salón de ensayos. Jaejoong entró seguido de un Jung Yunho totalmente ofuscado, la reacción de su Boo lo había desubicado.
  —  No es que no quiera, es que no puedo…  —  respondió el moreno a lo que recibió una mirada asesina de su novio.
  —  ¿No será que también te gusta mi hermano y eso es lo que no quieres decirme?  —  preguntó el castaño con enojo.
  —  ¡¿Qué?!  —  Yunho no se esperaba ese golpe.  —  para nada… es decir, yo sé de quién estoy enamorado, te conozco demasiado bien y sé perfectamente que estoy enamorado de ti como para confundir mis sentimientos por  tu hermano… no juegues, Jaejoong.
Los dos estaban demasiado molestos como para darse cuenta de que se estaban revelando como pareja ante sus bailarinas y su coreógrafa.
Por la sorpresa, Elibeth soltó bruscamente la oreja de Laura, quien se empezó a sobar, quejándose de un dolor que rápidamente pasó para prestar atención a lo que ocurría delante de ellos.
  —  ¡CON QUE ESAS TENEMOS! ¿Te crees demasiado eso de que me conoces taaan bien como para no confundirme con él?  —  reclamó el mayor con un claro tono de reto en la voz.
  —  Por supuesto que sí… no por nada vivimos juntos 24 horas al día, 7 días de la semana, 365 ó 66 días al año durante casi 7 años.  —  respondió el moreno con una sonrisa triunfante en el rostro.
  —  Voy a hacer que te tragues esas palabras, Jung Yunho. Y que borres esa sonrisa tonta de tu rostro.  —  le aseguró Jaejoong.
JaeSoong miraba asombrado la escena, con algo de preocupación en el rostro. Las peleas de Jaejoong y Yunho nunca duraban más de cinco minutos, al rato ya se estaban besando, buscando reconciliarse, disculpándose ambos por cualquier cosa que les hubiera hecho pelear, pero aquella vez… no. El enojo de su hermano no iba a menguar fácilmente, podía sentirlo.
El gemelo menor se mordió la parte interna de su labio inferior, ese era un gesto que hacía cada vez que se sentía nervioso, Changmin lo sabía. Y era su culpa que se sintiera así. Jaejoong había intentado seguramente saber qué pasaba y había malinterpretado las cosas, provocándole un problema a Yunho con él. ¿Por qué todo tenía que venir a complicarse?
  —  ¡TÚ!  —  le gritó Jaejoong a su hermano.  —  vienes conmigo ahora.  —  dijo tomándolo de un brazo a la vez que lo jalaba hacia la salida, sin esperar siquiera a que el otro chico alegara nada en su defensa.
Todos se quedaron callados un momento hasta que la traviesa Laura lo rompió.
  —  Ali… date por vencida con Jaejoong… Susuita, me debes 100 dólares.  —  dijo Laura con una sonrisa cuando notó la mirada atónita de sus amigas.  —  Y me deberás 200 más cuando descubramos al YooSu.  —  añadió con una sonrisa.
  —  Maldita sea… ¿Aceptas cheque o tarjeta?  —  respondió Gabe a su compañera.
  —  Efectivo contante y sonante ¡ah! Y no se te olvide serán 500 si resulta un Changmin.  —  dijo la jovencita haciendo el signo de la victoria con sus dedos.
  —  ¡MINNIE!  —  le regañó su líder de grupo.
  —  Otra molesta porque perdió su oportunidad con Yunho.  —  dijo Laura con tremendo descaro.
Y mientras las cinco chicas se enfrascaban en su propia discusión (N.A. Favor de imaginar aquí al resto de los chicos de DBSK al estilo ánime con sendas gotas de sudor en la cabeza… ¿Ya? Gracias… sigamos) Changmin se acercó a su Hyung con mucha vergüenza.
  —  Por mi culpa sucedió, ¿Verdad, Yunho?  —  le preguntó a su   Appa  con cierto tono triste de voz.
  —  Oye, tranquilo… lo mío con Joongie se solucionará, sólo… se salió un poco de control, pero no iba a decepcionarte ¿O sí?  —  Changmin bajó el rostro apenado.  —  oye, además… me sirvió para saber que JaeSoong no siente por Laura más que amistad…  —  el menor levantó el rostro para mirarlo y saber si era mentira lo que decía.
  —  ¿En… en serio?
Yunho asintió con un movimiento de cabeza, Changmin cuando se enamoraba resultaba bastante tímido y hasta un poco cerrado, era un milagro que hubiera podido decirle a él lo que le ocurría.
  —  Al parecer… no, no al parecer, según Jaejoong su hermano está enamorado de un chico que no le corresponde…  —  contó Yunho los detalles que su novio había soltado entre sus gritos de celos antes de entrar a la sala de ensayos.
  — Oh, Dios ¿Por qué me suena tan familiar este cliché? ¡Ah, Sí! Lo viví con Yunho…  —  se dijo el menor con frustración.
  —  Y tienes una enorme ventaja porque entonces, tú estás más cerca de él… ¡Y puedes conquistarlo! Será sencillo, yo te ayudaré…  —  se ofreció el mayor con una sonrisa en el rostro.
  —  Si tú te tardaste siete años para poder salir con  Umma  ¿Qué me espera a mí con semejante ayuda?  —  se quejó el menor.
  —  ¡Aish!  —  se quejó Yunho con molestia.

>>> <<<

Ni Jaejoong, ni JaeSoong se aparecieron en todo el resto de la mañana, por lo que ese día tuvieron que suspender el ensayo de sus nuevas coreografías para los nuevos performances.
  —  El enojo de Jae seguramente no ha bajado… pobre JaeSoong, ya me imagino cómo lo traerá Hyung.  —  dijo YooChun meneando la cabeza, recordando la de veces que Jaejoong se lo había hecho a él. De la que se había librado esta vez…   Gracias a Dios por su gemelo  oró mentalmente el ratón.
  —  Ni te creas, Yoochun…  —  Changmin habló despacio.  —  JaeSoong también tiene su carácter.  —  le defendió.  —  así que no creas que se dejará de Jae Hyung tan fácilmente.
El YooSu lo miró con extrañeza, mientras Yunho carraspeaba.
  —  No seas obvio…  —  murmuró, pero Changmin no le escuchó.
Estaban reunidos en la mesa del comedor. Gracias a que Jae Hyung había desaparecido, tuvieron que pedir algo a domicilio. La comida cantonesa fue la mejor opción que encontraron en aquel momento.
Changmin apenas y había podido comer, preocupado por lo que sea que Jaejoong estuviera haciendo a JaeSoong, y es que a pesar de todo  Umma, cuando se molestaba era de verdad de temer.
Los chicos se quedaron en silencio después de eso. Hacía bastante falta la presencia de Jaejoong ahí. No sabían cuán molesto estaba realmente el mayor, pero lo habían visto salir tan enojado y arrastrando a su gemelo, que lo compadecían.
De repente, el sonido de la puerta al abrirse llamó su atención, Junsu fue el primero en levantarse seguido de Changmin. Estaban seguros que JaeSoong llevaría en hombros a su gemelo después de haberlo visto beber hasta embriagarse y todo por una tonta pelea con su pareja.
  —  Umma... ¿Qué…?  —  Junsu se quedó a la mitad de su frase.  —  No puede ser.
Changmin tampoco daba crédito a lo que veía.
  —  ¿Qué ocurre, chicos?  —  preguntó Yunho preparado para lo que fuera a encontrar, pero no contaba con aquello.
  —  ¿Qué?  —  preguntó Yoochun y luego miró a su SoulMate, pero...  —  ¿Quién demonios es Jaejoong?  —  preguntó el ratón mirando hacia los dos chicos.
Los gemelos jamás se habían visto tan idénticos como en aquel momento. Ambos llevaban el mismo conjunto de ropa que constaba de pantalones negros, camisa gris y una chaqueta de cuero negra. Llevaban el mismo corte cabello, teñido en el mismo color castaño. Incluso traían aretes en ambas orejas.
  —  ¿Se perforó JaeSoong?  —  preguntó el delfín al darse cuenta.
  —  Son de presión... ¿Recuerdas que yo utilicé de esos mucho tiempo?  —  le dijo Changmin no creyendo lo que veía.  —  Necesito ir a checar la graduación de mis lentes de contacto.  —  añadió con algo de ironía el menor, pues en ese momento no los llevaba puestos.
  —  No son de presión...  —  Micky se había acercado.  —  se ha perforado las orejas.
  —  Esto es tonto, Jaejoong... ¿Qué pretendes con esto?  —  preguntó el líder, aunque no sabía a ciencia cierta a cuál de los dos dirigirse.
Los gemelos se encogieron de hombros y ambos sonrieron. Si se hubieran puesto de acuerdo, no hubieran podido hacer esos gestos tan exactos como lo estaban haciendo ahora.
  —  Precisamente lo que dijiste, Hyung, ¿Recuerdas?  —  le contestó Micky a Yunho.  —  Dijiste que lo conocías bastante bien, que sabes a quién amas, pues ahora vas a tener que demostrárselo.  —  le dijo intuyendo lo que Jaejoong había planeado, no por algo era su SoulMate.
  —  Jaejoong, por Dios...  —  el líder miró a los gemelos.  —  ¿No me vas a decir nada? ¿Es una prueba? ¿Es eso?  —  volvió a preguntar.
Ambos gemelos asintieron con un movimiento de cabeza.
  —  Por todos los cielos...  —  el líder frunció el seño.
  —  Si es por la voz y el acento les identificaremos fácilmente. Hyung lo sabe...  —  dijo Changmin pensativo.  —  por eso ninguno de los dos hablará.
  —  Es un   el todo por el todo, Yunho. O adivinas quién de ellos es Jaejoong, o tendrás que ir buscando la manera de reconciliarte con él antes del fin del mundo.  —  le bromeó Yoochun.
  —  Chunnie, basta... no te metas así con Hyung ¿Qué tal si yo te hiciera lo mismo con mi hermano Junho? ¿Cómo te sentirías?  —  le reclamó el delfín.
  —  En primera, Delfincito…  —  empezó a enumerar el ratón.  —  Junho y tú no son gemelos idénticos, son mellizos; en segunda hay una diferencia muy notable en estatura y en tercera, ese trasero lo reconocería en cualquier lugar a cualquier hora. Hasta con los ojos cerrados.
  —  ¡¡Yoochun!!  —  gritó el pelirrojo poniéndose colorado hasta la raíz del cabello.
El líder fijaba su atención en los gemelos.
  — JaeBoo en qué buen lío me metiste  —  pensaba el líder al mirar a su novio y a su hermano. ¡Maldita sea! No podía diferenciarlos a simple vista.
Changmin también estaba mirándolos fijamente, es decir, debía ser capaz de reconocer a Jaejoong, es su Umma y había vivido con él 7 años de su vida. Algo, algún tic debía salir a la luz que lo identifique como tal... o JaeSoong, quien se había convertido en su  alguien especial, sabía sus manías y sus gestos al hablar o moverse. Debía encontrar algo para diferenciarlo de Umma, pero ¿Qué?
La mirada de todos estaba sobre los gemelos, quienes estaban haciendo prácticamente los mismos gestos. Jamás se habían dado cuenta de lo parecidos que eran realmente hasta aquel preciso momento.
Uno miraba al otro, reflejos prácticamente exactos y sonrieron. Yunho fruncía el seño ante lo que veía. Por más que lo intentaba no podía...
  — Un momento...  —  se dijo mirando directamente el rostro de uno de ellos, más específicamente el de la izquierda.   — ¿He visto lo que creo?  —  se preguntó y volvió a fijarse. Entonces el moreno sonrió ampliamente. Sí, había visto bien.
  —  ¿Y si los hacemos reír?  —  preguntó el delfín con algo de preocupación, pues no veía la forma de ayudar a su  Appa.  —  Es una manera de que reconozcamos a alguno.
  —  ¿Qué parte de   No van a emitir un solo sonido  no has entendido, Junsu?  —  le regañó Changmin con algo de enojo.
  —  Tranquilo, no le grites así a Su, ¿eh?  —  le retó Yoochun a su vez con molestia.
  —  Basta todos... esto se acaba aquí y ahora.  —  dijo el líder con seriedad.  —  Ya sé qué es lo que voy a hacer.
Yunho miró a ambos gemelos y les rodeó dándoles la vuelta lentamente, como si les estuviera estudiando, sopesando la situación. Se detuvo unos segundos atrás del gemelo de la izquierda, quien giró la cabeza levemente, reconociendo que estaba tras él, pero nada más. El moreno se situó entonces frente a ambos y les miró directo a los ojos.
  —  Voy a arriesgarme...  —  dijo el moreno con tono serio en la voz.  —  voy a elegir a uno de los dos y voy hacer algo que a lo mejor salva mi noviazgo o de lo que tal vez me arrepienta después...  —  el líder se volvió a mirar a uno y a otro, para luego se dirigirse al gemelo de la derecha.
Todo debía ocurrir en fracción de segundos, pero para Changmin fue como si ocurriera en cámara lenta, Yunho tomó al gemelo de la derecha por la nuca y le acercó a él para darle un beso, pero el gemelo reaccionó apretando los ojos y mordiéndose la parte interna de su labio inferior, haciendo que este se hundiera imperceptiblemente, pero no para una persona, a la cual se le había aclarado que... Él no era Jaejoong.
  —  No, Yunho... ¡él es JaeSoong!  —  gritó el menor impidiendo que los labios de Yunho llegaran siquiera a rozar los del gemelo, algo que Changmin no estaba dispuesto a permitir... así como tampoco que su Appa siguiera teniendo problemas con su   Umma, claro, como buen hijo
Yunho se separó del gemelo y el menor les miraba nerviosismo.
  —  ¿Cómo supiste?  —  preguntó Yoochun, pues ni siquiera él había prestado atención a aquel gesto.
  —  Siempre que está nervioso, muerde su labio inferior así.  —  dijo repitiendo el mismo gesto. Su labio quedó casi imperceptiblemente hundido.  —  Siempre lo hace...  —  añadió lo último bajando la voz, dándose cuenta de que había revelado lo mucho que estaba al pendiente del gemelo.
  —  ¡Por fin!  —  dijo el gemelo que estaba a la izquierda levantando los brazos en señal de victoria.
El gemelo de la derecha los miraba entre sorprendido y sin entender nada de lo ocurrido.
  —  Ya lo sabía...  —  reveló Yunho con una sonrisa.
  —  Sólo queríamos ver cómo iban a reaccionar, si por fin alguno de ustedes daba señales de celos o algo...  —  les regañó Jaejoong con el seño fruncido, efectivamente era el gemelo que se encontraba a la izquierda.  —  Yunho y yo nos pusimos de acuerdo en esto...  —  reveló el mayor.
  —  ¿Qué? ¿Por qué?  —  fue el grito casi unánime de los otros cuatro chicos.
  —  Porque no es posible que vayan por la vida, ignorando que la persona que tanto aman también los ama a ustedes.  —  Yunho reveló el secreto de ambos.
  —  No vamos a permitir que cometan el mismo error que nosotros...  —  reconoció Jaejoong, ya que por esa misma cobardía, ellos habían desperdiciado mucho tiempo.  —  Ahora,   Dongsaeng...  —  le recalcó a su gemelo recordándole su posición de hermano menor de ellos.  —  ¿Qué esperas?  —  le preguntó.
Su hermano simplemente estaba rojo hasta la punta del cabello, si eso se pudiera.
  —  ¿Tú no vas a decir nada?  —  regañó Yunho a Changmin.
  —  Esto es vergonzoso...  —  dijo el menor alejando el celular de Yoochun, pues estaba grabando todo. Sólo esperaba que no se le ocurriera subirlo al Twitter después.
  —  Eres un...  —  JaeSoong miró a su hermano mayor con enojo, estaba rojo de vergüenza.
  —  ¿Un traidor? Lo sé, pero si no hacíamos algo jamás ibas a darte cuenta que Changmin se había enamorado de ti.  —  casi gritó el gemelo mayor.
  —  Yunho ¡Le dijiste a Umma!  —  le reclamó el menor.
  —  Era eso o tener un ENORME problema con él... y aunque su idea de juntarlos fue buena, lo malo es que hasta a mí me puso en un gran aprieto para poder diferenciarlo de su hermano, si no fuera porque reconocí esa sonrisita suya que hace cada vez que comete una travesura, no me hubiera dado cuenta de que era él...
  —  ¿Sonrisita?  —  preguntó Yoochun con curiosidad.  —  ¿De qué sonrisita hablas?
  —  De esa que siempre pone cada vez que sabe que se va a meter en problemas… sonríe de tal manera que levanta la comisura izquierda de su labio.  —  dijo imitando el gesto, que era casi imperceptible.
Y sí, todos supieron que Yunho realmente conocía cada gesto de su Jaejoong y el gemelo mayor sólo pudo sonreír ante lo dicho por su novio, pero sólo una fracción de segundo antes de seguir peleando con su hermano.
  —  ¡Pero no estamos hablando de eso!  —  se exasperó el líder ¿Cómo podía ser tan terco ese jovencito?  —  ¿Te vas a declarar sí o no?  —  se dirigió de nuevo a Changmin y que constara para todos que casi lo estaba obligando, que luego no anduvieran contando que era el padre celoso y posesivo que decían.
Y el pobre delfín sólo miraba la escena sin opinar. ¿Qué podía decir él, si lo mismo le había pasado con Yoochun? Si no se hubiera atrevido a decir... más bien, a hacer algo aquella noche, al final, no estaría con él como en aquel momento. No serían pareja y tal vez estarían peor que el YunJae. Se alegraba de que Changmin y JaeSoong tuvieran a ese par de locos para que les ayudaran.
  —  Habla ahora o calla para siempre.  —  amenazó Jaejoong a su gemelo.
  —  Jaejoong...  —  dijo entre dientes el gemelo.
Yoochun se estaba cansando de oírlos pelear, ya no era tan divertido como hacía unos minutos, pues tanto el gemelo como Changmin estaban avergonzados y molestos por haber sido descubiertos de esa manera.
  —  ¿Qué hacer?  —  murmuró el ratón y sonrió cuando una idea se cruzó en su mente productiva.  —  pero necesito ayuda.  —  Se acercó a su delfín, quien miraba con seriedad la escena, se veía preocupado porque de ambos chicos, ninguno daba su brazo a torcer.  —  ¿Quieres ayudar a este par de testarudos?  —  le preguntó suavemente.
Después de explicarle su idea, Junsu aceptó y se colocaron en sus lugares. Junsu se puso atrás de Changmin y Yoochun de JaeSoong. Esperaban que los otros les entendieran. Cada uno empezó a hacer señas al que le quedaba de frente, en su caso el delfín le empezó a hacer señas a su Appa y el ratón a su SoulMate, quienes a pesar de estar discutiendo con los otros chicos empezaron a hacerles caso, arrimándose lentamente hasta que lograron su cometido.
  —  ¡Yunho, apártate!
  —  ¡Quítate, Jaejoong!
Gritó el YooSu al mismo tiempo que empujaban a Changmin y a JaeSoong el uno contra el otro. El YunJae, sorprendido por el grito, hizo caso y se quitó justo a tiempo, antes de que chocaran con ellos, logrando que el menor quedara en brazos del gemelo y por la fuerza que habían imprimido Junsu y Yoochun a su empujón, los labios de ambos chicos se rozaron.
El YooSu gritó emocionado de que su hazaña, extremadamente infantil, hubiera logrado su cometido, era como si hubiesen visto que la selección de Sur Corea anotara un gol en el mundial. Mientras el YunJae sonreía satisfecho.
Ambos chicos se miraron sonrojados, pero ninguno se apartó.
  —  Chicos, aquí sobramos.  —  dijo Jaejoong con una sonrisa, jalando a su novio hacia la puerta.
  —  ¡Ooooh, Umma, yo quería ver que se declararan!  —  se quejó el delfín con un puchero.
  —  Sí, será raro ver a Changmin en plan meloso.  —  añadió Micky en tono de broma.
El líder empujó a ambos hacia la puerta, pues era mejor dejar a esos dos a solas. Que el SoongMin surja en aquel momento o no ya dependía de ellos, más no podían hacer.
El sonido de la puerta al cerrarse los hizo voltear a ver y darse cuenta de que les habían dejado solos. Ambos se separaron, pero no mucho. JaeSoong sonrió y acarició con la yema de sus dedos sus labios, pues parecía que la leve presión que habían ejercido los de Changmin se negaba a desaparecer. Changmin se pasó una mano por el cabello, estaba más que nervioso, acostumbrado a que su amor generalmente no era correspondido, ahora se enfrentaba a un sentimiento contradictorio de querer huir.
  —  ¿Te gusto?  —  preguntó el gemelo directamente, no iba a dejar que su oportunidad con Changmin pasara sin hacer nada. Y aunque se había peleado con su hermano, sabía que más tarde tendría que agradecerle por aquello.
  —  ¿Y yo te gusto a ti?  —  devolvió el menor.
  —  Eso no es una respuesta.  —  el mayor frunció un poco las cejas. Changmin reconoció que le gustaba enfadarlo un poco.  —  pero te demostraré que en realidad no me gustas.  —  dijo seriedad.
Y cuando escuchó eso, el corazón del menor experimentó una dolorosa punzada.
  —  Te amo...  —  añadió el gemelo, para tomar de la cintura al menor y besar con suavidad sus labios.
Un beso que dejó paralizado a Changmin en un principio, pero al cual se entregó con la misma pasión que el gemelo imponía a su ritmo. Un beso que le demostró que sus sentimientos eran correspondidos y más.

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Jaejoong sonrió y se pegó aún más al brazo de Yunho al caminar por aquella calle, cercana al parque central de la ciudad.
  —  ¿Ocurre algo, Boo?  —  preguntó Yunho con suavidad al sentir que presionaba un poco más el agarre en su brazo.
JaeBoo asintió con un movimiento de cabeza.
  —  Mi hermano está muy feliz.  —  dijo en un suspiró mientras miraba a su novio con ternura.  —  y yo también lo soy.
Ambos miraron al YooSu que iba caminando delante de ellos.
  —  Al fin, todos lo somos, Boo... Todos.  —  respondió el moreno con una sonrisa antes de jalarlo un poco para darles alcance a sus amigos.

1 comentario :

  1. Que hermosos y tiernos son Min y JaeSun, y genial el plan del YunJae y aunque infantil lo que hizo también YooSu, también resulto, jajaja...

    Gracias!!!

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