domingo, 29 de julio de 2012

Especial 3. Meeting My Parents


Sábado por la mañana, acababa de levantarse y lo primero que hizo fue encender el ordenador. No quería ir a la oficina, pero al menos debía estar   — localizable  —  para cualquier cosa que ocurriera en su ausencia.
El ahora castaño se estiró con pereza y bostezó para luego dirigirse a la cocina en lo que la computadora terminaba de abrir sesión. Se encontraba solo en su departamento, debido a que los chicos habían ido a la disquera para prueba de vestuario. No deberían tardar mucho.
Regresó a su habitación con taza de café en mano, para luego sonreír con ternura al mirar la foto que tenía de fondo de pantalla, eran Changmin y él, abrazados, en una de sus visitas a la estatua de la libertad, unos días atrás.
JaeSoong suspiró, aún no podía creer que llevaran saliendo ya tres semanas con el chico. Ninguno le había preguntado al otro si querían ser novios, solamente... estaban juntos y Andreé no podía negar que lo que sentía por el menor, no lo había sentido por nadie en mucho, mucho tiempo.
El teléfono de la casa sonó, sacándolo de sus pensamientos. Se extrañó que lo localizaran de esa manera y no por su móvil o el Messenger.  Contestó y la voz que le llegó le hizo sonreír.
  —  ¿Aló?
  —  Si yo no te llamo, no te dignas a llamar a casa a ver si por lo menos no nos hemos muerto...  —  dijo la mujer con tono indignado.
  —  Mamá...  —  dijo entre avergonzado y dolido el ahora pelicastaño.
  —  Es la verdad… ¿Tan ocupado estás que no puedes levantar el teléfono y decir   “Hola” 
  —  Lo siento... Yo... han pasado un par de cosas. Y sí, he estado algo ocupado y sé que eso no es excusa, mamá, pero Jaejoong y los chicos está emocionados por su regreso a la música y...
  —  ¿Jaejoong? ¿Él... está aquí?  —  preguntó la mujer con cautela, interrumpiendo la explicación del muchacho.
  —  Sí, mamá... mi hermano está aquí.  —  respondió suavemente, JaeSoong no sabía cómo reaccionaría su madre ante eso.
  —  Bueno... ¿Y qué esperas para traerlo a casa para que lo conozcamos?  —  preguntó con voz normal, como si esperara que los chicos se presentaran en su casa en cualquier momento.  —  Y algún día tendré que reunirme con... ¿Cómo se llama ella?  —  no había querido pronunciar la palabra madre, porque al final, SeYoung no había sido eso para Andreé, pero tenía que conocer mejor a la mujer que le dio la oportunidad de ser la madre de ese jovencito que, con sus altas y sus bajas, había sido lo mejor que le había sucedido en su vida.
  —  Oh SeYoung.  —  murmuró el joven, sabiendo a quién se refería.  —  No creo que sea necesario.
  —  Pero claro que sí... quiero agradecerle por haberle dado la vida a mi hijo.  —  dijo ella con sinceridad.
Andreé llegó a pensar que su madre estaría celosa de que entablara una relación con su familia biológica, al fin y al cabo había pasado toda una vida sin ellos, sin saber de ellos, pero al parecer no era así y eso aliviaba al gemelo menor.
  —  ¿En serio?
  —  ¿Por qué no habría de ser en serio? Es tu hermano, es... tu madre. Es lógico que tu padre y yo queramos conocerlos.
  —  De... acuerdo. Gracias, mamá.
  —  ¿Pensaste que te impediríamos una relación con ellos? Cariño... si hubiéramos sabido que Jaejoong existía, los dos hubieran sido mis pequeños sin dudarlo un segundo.  —  le aseguró.
El joven sonrió. Sabía que su madre tenía cierto complejo de culpabilidad por no haber podido darle a su padre un hijo propio.
  —  Te amo. ¿Sabías?  —  le dijo sin dudarlo, porque ella era la mujer que le había servido de ejemplo, que le había brindado su amor sin dudarlo ni un poco.
  —  Y yo a ti, mi amor. Bueno ¿Cuándo vienen a visitarnos? ¿Te parece bien mañana?
  —  ¿Mañana?  —  el joven se quedó sin habla. Quería ir a ver a sus padres, hacía meses que no iba a visitarles, pero ¿ir al día siguiente?   Changmin  pensó para sí. Aún no les decía a sus padres de él, es decir, ni siquiera les había dicho a sus padres sobre su homosexualidad, ni siquiera había tocado el tema.
  —  ¿Por qué no? ¿Tienes mucho que hacer un domingo?
  —  Nooo... no es eso.  —  respiró profundamente.  —  Sirve que también conozcan al resto de los amigos de Jaejoong y ahora míos.
  —  Oh... Después de tanto tiempo...  —  murmuró la mujer con voz tierna.  —  Andreé...  —  había algo de duda en su voz al decir su nombre. SeonHa conocía a su hijo, decirle que quería   — presentarles  —  a alguien era una señal. Andreé generalmente era muy reservado con sus amistades. Y conocía a su hijo como la palma de su mano, eso significaba algo.  —  ¿Hay algo que quieres decirnos, verdad?  —  le sugirió la mujer.
Andreé tragó saliva con dificultad.
  —  Sí, en realidad sí.
  —  ¿Tiene que ver con alguna de esas personas que quieres que conozcamos?  —  volvió a sugerir la mujer.
  —  Sí.  —  afirmó el chico, no sabiendo qué añadir.
  —  Entonces, después de tanto tiempo, después de haber perdido a Richard... al fin has vuelto a enamorarte, ¿No es cierto?
Andreé estuvo a punto de soltar el teléfono por la impresión.
  —  ¿Cómo... Cómo supiste?  —  preguntó en un susurro.
  —  Es fácil deducirlo... jamás has prestado atención realmente a una chica, jamás has tenido una novia o has traído a alguna para presentárnosla... La única vez, fue cuando trajiste a Richard a casa, cuando nos lo presentaste a tu padre y a mí como tu mejor amigo... y después del accidente, de su muerte, nunca volviste a ser el mismo, jamás volviste a sonreír como lo hiciste con él.  —  SeonHa rió un poco.  —  han pasado ya seis años de eso... y que no lo niegues significa que es verdad.
  —  Lo es... lo fue...  —  afirmó el chico con una sonrisa triste en su rostro.
   Y ha sido el tiempo suficiente para que tus heridas sanen... y para que tu padre lo asimile...  —  añadió ella con una risita.
  —  ¿Papá lo sabe?  —  preguntó incrédulo.
  —  Yo se lo dije... me imagino que ya se ha hecho a la idea, pero creo que él espera escucharlo de ti.
  —  Y tú también ¿No es cierto?  —  el joven casi podía imaginar el rostro comprensivo de su madre.  —  al parecer has vivido demasiado tiempo en los Estados Unidos, mamá.  —  rió el chico suavemente.
  —  Tal vez... pero cuéntame, ¿Quién es el chico que ha logrado que mi hijo vuelva a sonreír?
  —  Él... se llama Changmin... Y es amigo de Jaejoong desde hace varios años.
  —  Oh, al parecer ese viaje a Corea te ha cambiado la vida en más de un sentido ¿No es así?
  —  Tal vez.
  —  ¿Entonces... mañana conoceré a tu novio?
JaeSoong rió nervioso.
  —  ¿Novio?
  —  Sí, me imagino que él y tu ya son pareja ¿No es así?
  —  Bueno... no en el pleno sentido de la palabra.
  —  ¿Cómo así?
  —  Es que... estamos juntos, pero... yo no se lo he pedido, y él a mí, pues...
  —  ¿Y qué esperas?  —  fue la pregunta directa de la mujer.
  —  No lo sé, mamá... no lo sé.  —  fue todo lo que pudo responder con respecto a eso.  —  pero a quien si conocerás... será al novio de Jaejoong.
  —  Oh... ¿Tu hermano tiene novio? Bueno... eso sí que no me lo esperaba.  —  dijo ella con una risita nerviosa, por la sorpresa.
  —  Y también vamos con unos chicos... que son pareja. Junsu Y Yoochun.  —  anunció él.
  —  Vaya sorpresa. Cariño... ¿Estás seguro que son coreanos?  —  bromeó ella.
  —  Sí, mamá... aunque no lo creas.
  —  Bien... entonces... ¿Les esperamos mañana?
  —  ¿Es que a ti nada puedo negarte?  —  preguntó el joven con resignación en la voz.
  —  Soy tu madre.
  —  Bien, mamá... te veo mañana.  —  se comprometió, aunque aun no sabía si sus amigos quisieran ir con él.
No tardó mucho en que colgara cuando la puerta de su departamento fue abierta. Le había dado una copia de la llave a Jaejoong, y su hermano mayor la usaba para entrar y salir del departamento cuando quisiera, pretextando que cuidaba de él, pero sabía que también cuidaba de Changmin.
  — Todo un Umma, aunque él lo niegue  —  pensó el gemelo menor con una sonrisa.
  —  ¿Estás aquí?  —  Escuchó la voz de su cuñado desde la sala.
  —  ¡En la habitación!  —  gritó en respuesta mientras daba un sorbo a su café ya frío.
  —   Venimos a invitarte a almorzar… si no tienes algo qué hacer.  —  le dijo Jaejoong con una sonrisa.
Era casi medio día ¿Y su hermano aún estaba en pijama un sábado por la mañana? Eso no iba a permitirlo.
JaeSoong miró su taza de café, no frío sino helado, y recordó que no había terminado de desayunar.
  —  De acuerdo… sólo me doy una ducha y nos vamos…  —  se levantó para tomar una toalla del clóset para luego dirigirse al baño.  —  por cierto… mi madre me acaba de llamar por teléfono… quiere conocerte…
  —  ¿De verdad? Es algo… inesperado.  —  dijo el mayor con una sonrisa cohibida.
  —  Sí… quiere conocerte… y a los muchachos, Junsu, Yoochun… a tu novio… y el mío.  —  añadió lo último muy bajito y metiéndose rápidamente en el baño.
Jaejoong se preguntó si había escuchado bien y si sus oídos no lo engañaban, pues su hermano acababa de llamar a Changmin su… ¡¡¡NOVIO!!!

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Estaba ahí… en la camioneta, JaeSoong conducía y les llevaba hacia los suburbios de Jersey City en Nueva Jersey, el lugar donde él había crecido, para conocer a sus padres.
¡Sus padres!
Changmin sintió un nudo formándose en la garganta. Era la primera vez en su vida entera que iba a ser presentado ante sus… ¿Suegros? Sacudió la cabeza, no debía preocuparse… no es que se fueran a casar o algo así… bueno, él no tenía esa idea en la mente, en su país natal legalmente no está permitido, pero estaban en un sitio muy diferente, con un pensamiento y reglas legales totalmente distintas… por lo tanto… se podría… ¡PERO EN QUÉ RAYOS ESTABA PENSANDO!
  —  Bueno, JaeSoong… ¿A qué se dedica tu padre? No nos has contado.  —  preguntó el delfín con curiosidad.
  —  Ohhh…  —  el chico sonrió algo apenado.
  —  Su padre es policía ¿Cierto, Soongie?  —  dijo su hermano mayor.
  —  Sí, es teniente de una unidad especial…  —  aclaró.  —  de ahí fue que él me enseñó a boxear y algunas técnicas de defensa… todos sus amigos creían que iba a seguir sus pasos e iba a entrar a la policía igual que él, pero al final… decidí por algo que me gusta mucho más.
Changmin iba sentado junto a JaeSoong en el asiento del copiloto, sintió un sudor frío recorrerle la espalda. Su   suegro  era policía, sabía boxeo…
  — ¡Maldita sea! ¿Cómo pude haberlo olvidado?  —  exclamó en sus adentros.
  —  Hace meses que no vengo a verlos.  —  dijo el gemelo menor con culpabilidad.  —  y eso que estoy muy cerca de ellos.
Al llegar a un cruce, el semáforo marcó el alto y el joven obedeció la señal, sin embargo, su semblante cambió a uno más serio cuando miró hacia un señalamiento de una de las desviaciones.
  —  ¿Te pasa algo?  —  preguntó Changmin al notar su cambio de ánimo.
El mayor negó con un movimiento de cabeza para luego mirarlo y sonreír con algo de tristeza.
  —  No es nada, no te preocupes.
Changmin leyó el letrero que JaeSoong había estado observando.   — Holy Name Cemetery  —  rezaba la señalización y el menor no quiso saber cuál era el pensamiento que cruzaba la cabeza de JaeSoong en ese momento.
Cuando llegaron al lugar, los cinco chicos sonrieron. Era un típico hogar norteamericano. JaeSoong estacionó la camioneta justo al frente de una casa color melón de la Avenida Duncan y les instó a bajar.
  —  ¿Andreé?  —  preguntó una mujer menuda de apariencia maternal, ya mayor, pero que a pesar del tiempo conservaba una sonrisa en los labios. Sin embargo, no miraba al chico, sino a Jaejoong, quién no supo cómo responderle.
  —  Mrs. Daniels, Good Moorning.  —  le saludó el gemelo menor con una sonrisa, dándole la vuelta al vehículo para ir a saludar a la mujer.  —  How are you doing?  —  le preguntó dándole un beso en la mejilla.
  —  Who’s he?  —  preguntó la mujer al ver al otro chico tan parecido al pequeño que había visto crecer en la casa junto a la suya.
  — He’s my twin brother, Jaejoong… Jaejoong, she’s my neighbor, Mrs. Mary Daniels… and they are my friends.
La mujer no pudo ocultar la sorpresa, pues había conocido al pequeño Carter desde que le trajeran cuando tenía dos años de edad, a penas la pareja lo había adoptado.
Andreé se disculpó con ella, ya su madre se encargaría de ponerla al tanto, ahora lo que quería era entrar a casa… pero antes de que pudieran hacer eso, el joven saludó con la mano a algunos de los vecinos que les habían visto llegar. Como todo vecindario que se conocía de años, la mayoría prestaba demasiada atención a los   — detalles  —  y para muchos no pasaba desapercibido el chico que se parecía tanto al joven Carter.
Al entrar en la casa, el retrato al óleo de la familia les recibió en  primera instancia. Era la primera vez que veían a los padres de JaeSoong. El hombre, rubio, de piel clara y ojos azules, mientras SeonHa era una mujer realmente bella. En el cuadro JaeSoong lucía casi como en la actualidad, exceptuando por el color de cabello.


  —  Mom, I’m in home!  —  gritó el gemelo, como si sólo regresara de la escuela un día cualquiera. La casa no había cambiado un ápice desde que él se había ido.
  —  In the kitchen, baby!  —  le respondió ella.
  —  Vengan, por aquí.  —  les señaló el gemelo.
La casa estaba decorada en tonos marrones, a juego con el tono de las paredes, era muy sobria y tenía un calor de hogar inigualable. Jaejoong supo que su gemelo había vivido muy feliz en esa casa, pues el amor se respiraba ahí y podía sentir que su hermano estaba feliz de regresar. Como él lo sería al regresar a la casa de sus padres, los Kim, con sus ocho hermanas.
  —  Hola, mamá.  —  saludó el chico para luego besar la mejilla de la mujer, un poco más baja que él, quien se giró con una sonrisa que se congeló en su cara al verlo.
  —  Tu cabello es… castaño.  —  le dijo con asombro.  —  ¿te has perforado las orejas?  —  preguntó aun sin creer que el chico que estaba frente a ella fuera su pequeño Andreé.
El chico no sabía que contestar.
  —  Tu padre pegará el grito al cielo.  —  exclamó ella negando con un movimiento de cabeza.
Andreé sonrió y luego se giró para mirar hacia los jóvenes que esperaban en la puerta de la cocina.
  —  Mamá ellos son…
  —  Jaejoong…  —  le llamó ella con una sonrisa, acercándose a él para depositar un beso en su mejilla. Ahora entendía el cambio de su hijo. Al mirar que el otro chico llevaba el mismo corte y las orejas perforadas, supuso que tal vez era porque su hijo quería tener una conexión con su hermano.  —  Dios… en realidad son idénticos.
  —  Él es Yunho, su pareja, Junsu, Yoochun…  —  les presentó mientras les iba señalando.  —  y… él es Changmin.  —  dudó un poco antes de mencionarlo.
Y el makné de DBSK no sabía si sentir alivio porque el gemelo menor no le había presentado como su novio o sentir enojo porque no lo había presentado como su novio.
  —  Pangapsupnida?  —  saludó la mujer con una reverencia.  —  lo siento, hace muchos años que no hablo coreano, si me equivoco en algo, por favor, corríjanme.  —  pidió la señora con una sonrisa.
  —  Pangapsupnida.  —  Le respondieron los 5 chicos haciendo una reverencia.
  —  ¿Dónde está papá? Creí que estaría en casa hoy domingo.  —  preguntó el chico con preocupación en la voz.
  —  Lo llamaron para que vaya a ver unos informes, al parecer unos compañeros suyos hicieron una confusión y lo llamaron para que ayudara a aclararlo. Sabes que no pueden hacer nada en esa oficina sin él.  —  dijo lo último con una sonrisa y un guiño.  —  pero, tu padre quería hacer un almuerzo 100% americano para darles la bienvenida. ¿Por qué no pasamos al jardín para que empecemos?
  —  ¿Una parrillada?  —  preguntó Andreé con una sonrisa.  —  hace mucho tiempo que no teníamos una.
Los chicos fueron guiados al extenso jardín trasero de la casa y mientras JaeSoong se dedicaba a encender la parrilla, su madre llevaba trastes con ensaladas y carnes que asarían para el almuerzo.
Los muchachos platicaban, Jaejoong y JaeSoong estaban sentados juntos, al lado de Jaejoong inseparablemente Yunho y Changmin sentado justo frente a JaeSoong, mientras el YooSu platicaba, sentado en el verde césped. Hasta que el sonido de una fuerte voz le llegó desde la puerta.
  —  Bien ¿Y quién de estos dos jovencitos es mi pequeño Andreé?  —  preguntó el hombre rubio que les miraba divertido con sus ojos azules fijos en los gemelos.
  —  ¡Papá!  —  dijo el gemelo menor sonrojándose un poco al escuchar cómo su padre lo había llamado.
  —  Sí, ese es.  —  y el hombre se acercó para darle un abrazo al joven.
Hasta aquel instante, Changmin había pensado que lo peor había pasado, es decir, había conocido a la madre de Andreé y todo iba bien, la señora era una mezcla rara de costumbres asiáticas y occidentales, pero que era muy amena al platicar. El jovencito había estado relajado hasta el momento en que el padre adoptivo de JaeSoong había aparecido.
Yunho pudo notar que su Dongsaeng no estaba nada cómodo con la situación y es que no había podido negarse a ir a esa reunión en casa de Andreé, pero había estado lo suficientemente nervioso como para no dormir bien en toda la noche.

Flash Back
  —  ¿Pero y si no les caigo bien?  —  fue la pregunta hecha en un murmullo por el menor.  —  es decir, vamos en plan de amigos, ¿no? Pero si aun así no les caigo en gracia ¿Qué hago, Hyung?
Yunho suspiró, JaeBoo se rascó la cabeza y luego se inclinó para mirar a Changmin con seriedad. Faltaban unos minutos para que JaeSoong pasara por ellos para ir a casa de sus padres.
  —  Sólo tranquilízate, no es algo del otro mundo.  —  Appa tratando de tranquilizar al pequeño.
  —  Y eso que no te he dicho lo último…  —  dijo Jaejoong en un murmullo, pero que el increíblemente sensibilizado oído de Changmin escuchó perfectamente.
  —  ¿Qué? ¿Qué cosa? Dime.  —  pidió el makné de DBSK.
  —  No, nada…  —  se negó el mayor y Yunho le vio con cara de pocos amigos, pues sabía a lo que se refería. Si Changmin estaba así sin saberlo, no se imaginaba lo que sería que supiera, que JaeSoong lo había tratado de  su novio  al referirse a él en una conversación con su madre…. ¡Capaz que se le infarta el   angelito!
  —  Jae Hyung…  —  pero el castaño no estaba dispuesto a ceder.  —  Jae… Hyung… Umma… ¡Umma, dime!  —  le suplicaba el moreno.
  —  ¡Aish! ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames Umma?  —  le reclamó el mayor.
  —  Eres el novio de mi Appa, te fregaste, eres mi Umma oficialmente… ¡Ya dime!  —  alegó el menor.
Y ante la desfachatez con la que Changmin le había hablado, el mayor decidió que la venganza era un platillo muy dulce.
  —  Oh, nada… que JaeSoong le ha dicho a sus padres que esta mañana les va a presentar a su NOVIO Changmin…  —  le señaló con una risita de molestia.
Y sí… aquello había dejado al menor, peor que antes.
Fin Flash Back

  —  Ya está listo el asador, papá… cuando quieras empezamos.  —  la voz del gemelo llegó a los oídos a Yunho y le hizo mirarlo.
  —  De acuerdo. Me voy a cambiar y de nuevo estoy con ustedes. ¿Por qué no empiezas, Andreé? En seguida me ocupo.  —  dio el hombre mientras se deshacía del nudo de la corbata azul, que hacía juego con el traje sastre que llevaba puesto en aquel momento.
Para cuando regresó, ya habían empezado a asar las hamburguesas. El almuerzo resultó muy ameno, y Changmin, concentrándose más en la comida, había podido relajarse de nuevo.
  —  Y bueno, chicos… además de la música ¿Alguno de ustedes ha pensado en dedicarse a algo más? Son jóvenes  deben pensar en su futuro.  —  dijo el señor Carter, en la charla de sobre mesa después de haber terminado las deliciosas hamburguesas caseras.
  —  Oh… pues, la verdad es que… la mayoría elegimos esta carrera para dedicarnos al cien por ciento a ella.  —  habló Yunho tranquilamente. El señor Carter arrugó el entrecejo ligeramente ante la respuesta.  —  sin embargo, uno de nosotros sí hizo algo más que sólo dedicarse a la música. Changmin está estudiando una carrera universitaria.  —  señaló el moreno, cual padre orgulloso.  —  Está cursando su segundo semestre de Psicología.
  —  ¿En verdad? ¿Psicología?  —  preguntó el hombre mayor con una ceja levantada.
  —  Sí, Changmin siempre ha sido un chico muy inteligente y estudioso, siempre ha sacado buenas calificaciones.  —  esa vez fue Jaejoong quien, como buen Umma, tampoco perdió tiempo en hacer notar las características del peque de la   familia.
Y el menor no supo dónde ocultar su rostro, pues a su parecer, sus Hyungs le estaban haciendo quedar como un   NERD  a los ojos de los padres de JaeSoong.
  —  ¿Y vas a dejarla trunca? Es decir, vas a regresar a trabajar con el grupo, será difícil llevar ambos ¿No crees?  —  preguntó directamente el Señor Carter al chico.
  —  Papá…  —  le llamó el gemelo menor, a lo que su padre hizo oídos sordos. JaeSoong conocía a su padre. Estaba examinando a Changmin, como lo haría con un sospechoso de algún delito.
  —  Lo llevaré a distancia, con cursos en línea y cuando se haga necesaria mi presencia en la Universidad, trataré de asistir.  —  respondió Changmin con la mirada un tanto baja, se sentía escudriñado por la mirada directa del hombre rubio.  —  ya he llevado antes los cursos del instituto medio. No me dará trabajo ahora.
El hombre se vio satisfecho por la respuesta y desvió el tema hacia los otros chicos. Changmin sintió como si hubiera pasado por un examen de su licenciatura.
Y en realidad así era, pues el padre de JaeSoong estaba probando al chico, quería saber si era lo apropiado para su hijo, que de todas formas era su padre y le preocupaba la clase de gente que pudiera ser el chico que pretendía a su hijo. Y no sólo a él, también Yunho se vio presa de algunas preguntas que le servían de parámetro para dejar en claro que Jaejoong también era considerado parte de aquella familia… ¡El mayor ahora contaba con tres familias!
La siguiente prueba la realizó mediante un juego. El señor Carter los retó a jugar un poco de Fútbol Americano, un deporte tradicional norteamericano y de mucho   contacto, por llamarlo de alguna manera.
Al ser un número impar, Jaejoong se decidió a no jugar, en parte porque ese deporte no se le hacía muy atractivo que digamos. Yoochun, Yunho y Changmin estaban en un equipo, mientras JaeSoong y Junsu fueron jalados a su lado por el señor Carter.
Andreé les explicó el juego a los muchachos y se alistaron para empezar.
JaeSoong se colocó detrás de su padre y comenzó a contar, el señor Carter sostuvo el balón hasta llegar a la cuenta y lo lanzó entre sus piernas hacia su hijo, quien lo tomó y esperaba a que Junsu llegara a la posición para mandarle un pase.
Y mientras Yoochun intentaba bloquear el pase a su delfín, el señor Carter se encargó de dejar al resto de la defensa, es decir a Yunho y Changmin, fuera de la jugada, con una tacleada para ambos chicos que los dejó tendidos en el pasto y muy adoloridos por la fuerza que el hombre mayor demostró tener.
  —  ¡Hey, eso fue falta!  —  Junsu alegó desde su lugar.
  —  Fue perfectamente legal, eso está permitido, Junsu ah.  —  le explicó Yoochun, después de todo era el más familiarizado con el deporte.
  —  ¿Están bien?  —  preguntaron los gemelos al mismo tiempo, inclinados sobre su respectiva pareja, al ver que el HoMin no se levantaba del suelo, debido a la impresión y a que aún estaban algo atontados por el golpe.
  —  Sí, sólo… me tomó por sorpresa.  —  dijo Changmin con una sonrisa algo forzada.
  —  No creí que tu padre fuera tan fuerte, JaeSoong ah.  —  dijo el líder sentándose y sacudiendo un poco la cabeza para despejarse.
  —  Es policía ¿Qué esperabas?  —  respondió el gemelo menor con una sonrisa.
Y ninguno dejó que de nuevo volviera a suceder, Yunho haciendo gala de la fuerza adquirida durante su recién hecho servicio militar y Changmin demostrando porque había sido llamado, junto con Jaejoong, el SoulFighter. El padre de JaeSoong recibió un  par de One touch’s de parte del menor que le demostraron que no era tan débil como creía.
Después del   — touchito  —  (N.A. Modismo que se utiliza en México para llamar al partido callejero de Fút Americano XD), la señora Carter los invitó a pasar para tomar algo para refrescarse y fue ahí que aprovecharon a quedarse solos padre e hijo en el jardín.
Andreé ya sabía de lo que su padre quería hablar, pero aun no hallaba las palabras para decirlo. Era difícil y estaba más que seguro que su padre estaba desilusionado de él, es decir ¿Cuántas veces no le había escuchado decir que esperaba nietos y TODO lo que estuviese relacionado a eso? No se sentía culpable por haberse enamorado de Changmin, o de Richard cuando fue su momento, pero sí se sentía culpable de no llenar las expectativas de aquel hombre del que sólo había encontrado amor y protección durante toda su vida.
  —  ¿Acaso tendré que recurrir a mis métodos como policía para que me hables con la verdad? Toda la tarde he estado esperando a que dijeras   — Oye, deja en paz a mi novio  —  y no has dicho ni hecho nada mientras lo estoy torturando.  —  dijo el hombre con un gesto serio en el resto.  —  esos muchachos han de creer que soy un ogro.  —  se quejó.
  —  Papá… yo…  —  el chico se quedó un tanto sorprendido por lo dicho por su padre, quien se acercó a él y le rodeó los hombros protectoramente con uno de sus brazos.
  —  Sólo quiero que me digas  “papá, él es la persona que amo y he decidido pasar a su lado el resto de mi vida te parezca o no”  le sugirió el señor Carter con una sonrisa tranquilizadora.
  —  Lo amo, papá… en verdad… y quiero pasar el resto de mi vida con él.  —  le aseguró el jovencito respondiendo el abrazo de su padre.
  —  Entonces pídele que al menos sea tu novio… si él no lo ha hecho, tal vez es porque está esperando a que tú digas algo.  — le habló con sinceridad.
  —  Y yo… aún tengo algo que resolver antes de eso, papá.  —  estaba siendo sincero.  —  pero lo haré, en cuanto resuelva eso, se lo pediré.
  —  Pues hazlo ahora… Ya estás aquí, vete a arreglar lo que sea que tengas pendiente y después habla con él…  —  dijo entrando a la casa para salir de nuevo con las llaves de su auto para tendérselas a su hijo.
  —  Mamá te ha convencido de esto, ¿Cierto?  —  preguntó mirándolo con una sonrisa triste.
  —  No, lo has hecho tú en toda esta tarde. Con sólo verte sonreír así, con las palabras que le has dedicado, con la mirada con que le ves… estás enamorado de él, no puedes negarlo. Y yo lo único que quiero es verte feliz.  —  le aseguró antes de empujarlo para que saliera por el lateral de la casa.  —  anda, tu madre y yo los entretendremos en lo que regresas.

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No tardó mucho en llegar al lugar que debía, es decir… no había estado ahí en seis largos años. No había querido regresar porque sabía lo que significaba, sabía que de hacerlo era decir que en verdad ocurrió, porque era realmente decir adiós. Y él no había querido hacerlo durante todo ese tiempo.
… pero ahora, las cosas habían cambiado.
Se acercó a la lápida con paso firme, era increíble que a pesar del tiempo supiera por dónde ir, y dejó aquella pequeña ofrenda en su lugar, solamente para suspirar. Dejó que sus pensamientos fluyeran hacia esa persona.

RICHARD MILLER 1986  — 2005 BELOVED SON AND FRIEND

  — Debes creer que soy el peor de los amigos, pues en todos estos años no he venido ni un momento a verte…  —  sonrió, le gustaba pensar que le estaba escuchando, aunque no fuera así.
  — Pero cada día te tuve presente en mi corazón, en mi alma… fuiste lo que más amé… la causa de mis lágrimas todos estos años. Fuiste mi primer amor, aunque nunca tuve el valor de decírtelo. ¿Miedo? Sí, mucho… miedo a tu rechazo, a tu repudio, miedo a perderte. Y aun así… te perdí.  —  Un nudo se formó en su garganta, un dolor en su pecho, pero ya no tan profundo, ya no tan agonizante como antes.
  — Tal vez en este momento puedas perdonarme, por no haberte hablado de mis sentimientos, por haberte amado como lo hice… nunca me enteré si tú pudiste haber llegado a sentir lo mismo por mí… pero las cosas pasan por algo. Tal vez… tal vez hubiera muerto junto contigo, de una manera o de otra, al saber que tú también me amabas… aunque si yo hubiera podido, hubiera dado mi vida por la tuya en ese momento. Hubiera dado lo que fuera porque tú no hubieras muerto.  —  Respiró profundamente.
  — Pero entonces… yo no lo hubiera conocido a él… no hubiera podido sonreír con él, amarlo como lo amo… Porque eso es lo que siento. Y ahora, por fin, puedo decirte adiós, puedo dejarte ir, puedo sentirme en paz contigo, porque a pesar de que te amé, a pesar de que aún guardo un hermoso recuerdo tuyo y muy especial, lo que siento por Changmin es totalmente diferente. Él… él me recuerda lo que es estar vivo, lo que es sentirse completo, él… él me ha devuelto las ganas de seguir adelante, me ha regresado a la vida que rechacé cuando tú te fuiste, cuando yo creí que me abandonaste.  —  Una suave brisa se dejó sentir, el castaño sonrió con tranquilidad, una paz se había apropiado de él.
  — Por él, hoy te digo adiós. Adiós y gracias, gracias por enseñarme lo que significa amar, porque a pesar de haberte perdido sin luchar, no dejaré que eso me suceda con Changmin. De hoy en adelante, sabrá que mi corazón le pertenece a él y sólo a él. Porque tú ahora formarás parte de mi pasado y Changmin de mi presente y mi futuro.

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  —  ¿A dónde habrá ido Andreé?  —  se preguntó Changmin en voz alta al ver que el chico no regreso a la casa junto con su padre y mucho menos se encontraba en el jardín.
  —  No te preocupes, no ha de tardar mucho.  —  le dijo SeonHa a su invitado, al verle con las cejas un poco fruncidas, por la preocupación.
  —  Andreé tenía algo qué hacer que no podía esperar.  —  el Señor Carter habló tranquilamente.
Jaejoong bebió de su taza de café a la vez que buscó la mano de su Yunho para entrelazar los dedos con los suyos. Un sentimiento de nostalgia lo invadía, de despedida, una despedida triste que, sabía, se debió dar hacía mucho tiempo. Yunho lo miró con algo de preocupación, pero su pareja le sonrió con algo de tristeza.
  —  Todo está bien ahora… ¿Recuerdas?  —  preguntó el pelicastaño a su novio.
El moreno asintió, pensando que habían ciertas cosas que Jaejoong debía saber o intuir acerca de su hermano, que ellos no podían llegar a imaginar. Lo mismo que sucedía con Junsu y JunHo.
El celular de Changmin vibró, señalando un mensaje entrante. El menor lo abrió, viendo que el remitente no era otro que el mismo JaeSoong.
  — Can you pop out to the garden? ^^U (¿Puedes salir un momento al jardín? ^^U) 
El pelinegro suspiró y se levantó extrañado por el mensaje. Aprovechando que Junsu intentaba hacer reír a los papás de JaeSoong con uno de sus malogrados chistes, Changmin salió al lugar donde JaeSoong lo esperaba sentado en una de las sillas del jardín.
  —  Lamento lo de esta tarde… mi padre… no es así normalmente…  —  dijo el gemelo una vez que Changmin se sentó en la silla junto a él.
  —  Está bien… ha sido… divertido…  —  dijo el menor con una sonrisa un tanto irónica.  —  Me ha cuestionado de mi familia, de mis padres, tíos, hermanas. Creo que he recorrido mi árbol genealógico un par de veces.  —  añadió Changmin.  —  aunque no he sido el único. Yunho también ha sido masacrado con un par de preguntas… sobre todo con eso de   ¿Eres el líder y no has puesto el ejemplo para los demás? Debiste haber estudiado algo más que sólo cantar, actuar o bailar. Debes saber que no todo dura en esta vida, y debes de tener algo más que sólo esto para un futuro.  —  dijo Changmin imitando el tono del padre de JaeSoong.  —  Debiste haber visto la cara de Yunho cuando le dijo todo eso.
  —  Oh, Dios, mi hermano va a odiarme.  —  dijo JaeSoong aguantándose la risa, porque le habían dado en el puro orgullo a Jung Yunho Ssi, orgulloso líder de la mejor Boy  — band Coreana y de todo Asia.
  — 아니요 (Anniou  — No)…  —  negó con un movimiento de cabeza.  —  lo defendieron muy bien.  —  añadió divertido el menor.
  —  Y tú disfrutaste viendo los aprietos de tus Hyungs.  —  declaró el castaño con una sonrisa en los labios.
  —  Es que debiste verlo…
  —  Me gusta más verte sonreír a ti.  —  dijo directamente el mayor, causando que con eso el menor para de reír en seco.  —  Changmin  ah… la reunión de esta tarde no sólo ha sido para que mis padres conozcan a mi hermano.  —  le aclaró, sabiendo de ante mano que tal vez Yunho o Jaejoong le habían dicho al menor de aquello.  —  también era para que conocieran a MI PAREJA.
El menor se sonrojó hasta la punta de las orejas.
  —  Lo único malo es que… yo ni siquiera te he pedido que formalicemos nuestra relación de esa manera.  —  reconoció el mayor con una sonrisa algo cohibida.
  —  Andreé, Yo…
  —  He desperdiciado mucho tiempo antes, oportunidades valiosas que no voy a dejar pasar contigo.  —  afirmó el pelicastaño.  —  Changmin ah… ¿Quieres ser mi pareja? ¿Quieres convertirte en mi novio?  —  preguntó el mayor directamente.
El pequeño no supo qué decir, era cierto que los gemelos, bueno, la sutileza no era la virtud de ninguno de los dos. Y es que recibir la propuesta tan directa de Andreé lo descolocó por un momento, pues el mayor no se estaba tomando el asunto como si se le estuviera declarando a una chica. Tenía su emotividad, pero Changmin, no dejó de sentir que era un chico que estaba recibiendo aquella proposición de otro. Aquello le agradó, porque entonces, Andreé le estaba dando su lugar en aquella relación.
  —  Creo que ya lo éramos y sin necesidad de preguntas.  —  respondió el menor.
  —  Aún así… muchas veces, las palabras correctas, en el momento indicado, pueden hacer mucha falta.  —  con suavidad tomó la mano de Changmin y entrelazó sus dedos con los suyos.
  —  Si, JaeSoong… 당신의 남자 친구예 (Nan tangshin  — Yeh NamJa Chingu IeeIou  — SOY tu novio).  —  afirmó el menor, haciendo hincapié en el tiempo presente en el cual contestó.
El mayor sonrió y se levantó para instarlo a que hiciera lo mismo. Entraron a la casa, juntos, tomados de las manos. Changmin ya sabía cuál era el siguiente paso y todo nervio que hubiese sentido antes se esfumó como llevado por la brisa, cuando sintió el cálido y firme agarre de Andreé a su mano.
El gemelo sonrió al verlos todos aún sentados en la sala. Llevó a Changmin hasta sus padres y sonrió. Todos guardaron silencio ante lo que estaba a punto de suceder.
  —  Papá, Mamá… él es Changmin…  —  habló Andreé con tono serio en la voz.  —  él es el chico que me gusta, es mi novio. Yo quiero que lo acepten, porque es la persona que más amo en este mundo.
  —   창민 입니다 반갑습니다 (Shim ChangMin Ipnida, Pangapsupnida  —  Yo Soy Shim ChangMin [Tono muy Formal de hablarle a los mayores] Es un placer.)  —  dijo el joven haciendo una reverencia.
La madre de Andreé se acercó y lo abrazó con una sonrisa en el rostro.
  —  고맙습니다 (Komapsupnida  — Gracias)… Gracias por devolverle la sonrisa a mi hijo. Gracias por estar junto a él y amarlo.  —  le dijo sinceramente.
Era una escena que ninguno de los otros chicos se esperaba, es decir, sabían que los papás de Andreé querían conocer a Jaejoong y a Changmin de paso, pero jamás pensaron que el gemelo lo presentaría formalmente a su familia como su pareja… era algo que tal vez les daba un poco de envidia, debido a que ellos no podrían hacer algo así con sus padres, sobre todo Yunho.
El menor sonrió para luego recibir el abrazo por parte del padre de JaeSoong.
  —  No tengo nada más que decirte, excepto… Hazlo feliz o me conocerás.  —  le dijo a Changmin quien no pudo aguantar las ganas reír ante lo dicho por su… suegro.
  —  실례합니다 (ShillieHapnida  —  Perdón)… Es que… me recordó a alguien.  —  dijo mirando a Yunho Appa, quien sólo se encogió de hombros.

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En el camino de regreso al departamento, las risas estaban a la orden del día.
  —  Y después de tanto pensarlo, que casi te da un paro cardiaco, mira que no resultó del todo mal.  —  le dijo Jaejoong  a su Dongsaeng con una risita.
  —  Nee… Umma, no seas así con tu hijo menor.  —  se defendió Changmin de lo vergonzoso que estaba siendo todo aquello.
  —  Yo vi que estabas temblando cuando te abrazó el señor Carter.  —  se burló el delfín con su risa característica.  —  ¿No te hiciste en tus pantalones de casualidad?
  —  Ya cállate, 오리 엉덩이 (Ouri OngDongi  — trasero de pato)…
  —  Tú primero, jirafa mutante…
  —  Andreé…  —  la voz seria de Yunho se dejó escuchar, callando de tajo todo berrinche o intento de broma que hubiera estado a punto de escapar de los labios de los menores.
  —  ¿Qué ocurre, Yunho?  —  preguntó el gemelo sin despegar los ojos de la carretera.
  —  Está bien que le hayas presentado a tus padres a Changmin como si fuera tu novio, pero se te olvidado un detalle…  —  dijo el líder siempre con ese tono serio de voz.
  —  ¿Cuál?  —  Andreé estaba curioso por saber lo que había olvidado.
  —  Pedirme permiso a mí.
Y la risa fue general…
  —  ¡Oh, dios! Leader Ssi cambiando a modo de  Papá celoso  del primer novio de su bebé.  —  se burló Yoochun.
  —  Mantén tu boca cerrada, Yoochun, que tú fuiste el primero que atravesó por eso, ¿Recuerdas?  —  le dijo Jaejoong con una risita.
  —  Ni hablar, no me puedo meter con mi   — papi  — suegro.  —  dijo el ratón.
Más risas.
  —  Dios, Boo… ¿Qué clase de familia tenemos? Los  gemelos andando juntos y el menor con su  tío.  —  se quejó el líder con una carcajada, pues nadie se tomaría en serio aquello.
  —  No te preocupes, Yunnie, todos son adoptados.  —  le respondió el castaño para luego depositar un pequeño beso en su mejilla.
Sí, definitivamente eran una rara familia…
… pero muy feliz.

1 comentario :

  1. Pobre Min sudo la gota gorda con el interrogatorio del suegro, jajaja... muy jermosa pareja.

    Gracias!!!

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