domingo, 29 de julio de 2012

Mi vida por su felicidad



Autor: MiyuChan
Pareja: YunJae
Extensión: One-shot

El porque un joven talentoso, con una hermosa voz y facciones más que agraciadas había hecho lo que hizo era un misterio. Todos creían que él era feliz, que lo tenía todo. Cualquiera creería eso, pero la realidad era otra.
La historia es más o menos así.
"Tengo algo importante que decirles, reunámonos en la sala" había dicho el líder de la banda. El resto lo miro expectante y simplemente lo siguieron, en silencio y con una curiosidad inmensa.
Al llegar a dicha habitación se encontraron con una hermosa chica. Largo cabello castaño y una hermosa sonrisa adornando su rostro.
"Esa mujer..." fue lo que pensó el mayor de la banda, mordiéndose el labio.
Esa mujer era la novia de Yunho (Por mucho que odiara aceptarlo) desde hacía ya 2 años y medio.
Jaejoong la odiaba.
Y no es que fuera mala persona, todo lo contrario. Era la chica más adorable, tierna y buena que pudiese conocer. Por eso la odiaba, pues por eso Yunho se enamoró de ella.
Se tomaron de las manos y sonrieron. Jaejoong sintió nauseas, pero tuvo que usar todo su autocontrol para esconder la mueca de absoluto asco que quería aparecer en su rostro.
-         Ustedes saben que Hyo Rin y yo... nos queremos mucho. ¿No? - sonrió y el resto asintió. - Es por eso que... Luego de pensarlo bastante, logramos decidirlo. Dentro de 1 mes nos casaremos.
-         ¡¿QUÉ?! - gritaron todos.
-         ¿Qué?... - susurró apenas Jaejoong.
La emoción y los gritos de alegría se apoderaron del silencioso departamento que los cinco compartían.
-         ¡¿Es en serio, Hyung?! - gritó el menor de la banda. Yunho sonrió sonrojado y asintió.
-         ¡Qué emoción! - gritó esta vez Junsu. - ¡Una boda! ¡Una boda!
-         ¡Estamos tan felices, hyung! - sonrió Yoochun, también emocionado.
Yunho sonreía ampliamente abrazando su novia, pero su sonrisa se borró al ver Jaejoong. Este lo miraba fijo, sin ninguna expresión reconocible en su rostro. AL notar que lo miraban bajó la mirada. Luego la levantó y forzó la mejor de sus sonrisas, como las que siempre les regalaba a su familia platónica. Se le acercó y le dio un fuerte abrazo.
-         Estoy tan feliz por ti... - le dijo suavemente. Luego miró a la chica a su lado y la abrazó suavemente. - ...Los felicito...
Les regaló una última sonrisa y se fue a su habitación lo más lento que pudo, para no llamar mucho la atención del resto. Mucho menor preocuparlos. Yoochun lo miró serio; él era el único que sabía lo que le pasaba a su alma gemela.
-         ¿Se encuentra bien Jaejoong Oppa? - preguntó la chica, preocupada. Yunho le sonrió algo confundido.
-         Debe ser la impresión, de seguro estará bien dentro de un rato. - le acarició la mejilla y le dio un suave beso en los labios.
Luego de seguir con las felicitaciones y abrazos afectuosos, Yoochun se escabulló hasta llegar a la habitación de su amigo. Tocó la puerta, no respondió. Volvió a tocar y susurró su nombre. Entró a la habitación, encontrándose con Jaejoong, quien se miraba fijamente al espejo.
-         ¿Estás bien? - preguntó bajito el menor, acercándosele. Este sonrió melancólico y tocó su reflejo.
-         No me reconozco. - bajó la mirada. - El Jaejoong de siempre debería estar feliz por él, por ellos. No me siento feliz, Yoochun. No sé quien soy...
-         Jaejoong...
-         ¿Soy mal amigo por no estar completamente feliz?
-         Eres un enamorado con el corazón roto, Jaejoong.
-         No puede estar más roto ya. - dijo serio.
-         Jae, no te hagas esto, Ambos sabíamos perfectamente que este día llegaría. Dijiste que lo soportarías, que no estarías triste.
-         Lo soportaré. Estaré feliz, pero por fuera... Aunque por dentro me esté pudriendo daré mi mejor sonrisa.

Pasó por su lado y salió de la habitación, dejando a Yoochun solo. Este suspiró y salió también.

El resto del día Jaejoong actuó normal, como si nada hubiese pasado, como si su vida siguiese igual que siempre.

Una semana pasó. Jaejoong aparentaba ser el mismo por el día, pero cuando llegaba la noche solo podía  llorar. Lloraba noches enteras, en silencio, intentando que nadie supiera que era lo que le pasa; hasta que finalmente caía dormido a causa de su incesante llanto.

A medida pasaban los días Jaejoong se veía más enfermo. Se le veía pálido, grandes ojeras se marcaban bajos sus, ahora, inexpresivos ojos y definitivamente había perdido mucho peso.

-         Hyung, deberías ir a ver a un doctor. - dijo Changmin mientras almorzaban.
-         ¿Por qué crees eso, Minnie? - respondió el mayor sonriendo, con una expresión casi maternal y haciéndose totalmente el desentendido.
-         Es cierto. - dijo Junsu, mirándolo fijamente, abriendo más aún sus ojos felinos. - Te ves pálido y has perdido mucho peso.
-         No se preocupen, estoy bien... - respondió y suspiró. Ese día Yunho no almorzaba con ellos.

Yoochun lo miró fijamente largo rato y suspiró. Al finalizar el almuerzo notó como Jaejoong había tocado la comida de su plato, la cual guardaba en el refrigerador. Durante todo el almuerzo sólo había jugado con ella.

-         Todo esto va de mal en peor. - le decía Yoochun, tomándose un café. - Si sigues así te enfermarás muy gravemente.
-         Ya les dije que estaré bien, no deben preocuparte.
-         Hmm... - respondió apenas Yoochun. Terminó su café y dejó la taza sobre la mesa, saliendo de la cocina. No podía echarle toda la culpa a Jaejoong, él no tenía la culpa.

Jaejoong bajó la mirada y cerró sus ojos fuertemente. Miró al techo intentando aguantar las lágrimas que amenazaban con salir y siguió lavando los platos. Últimamente lloraba mucho.

Muchas veces se había preguntado cosas como ¿Por qué tenía que haberse enamorado de él? ¿Por qué no se enamoró de una chica? ¿Por qué no podía dejar de amarlo tanto, sabiendo que se casaría? La vida era injusta.

-         Jaejoong. - susurró alguien tras él, era Yunho.
-         ¿Si? - respondió el mayor, saliendo de sus pensamientos y volviendo al mundo real. Al doloroso mundo real.
-         Hay algo que quiero pedirte. - le sonrió y Jaejoong sintió como su corazón se apretaba con fuerza.
-         Adelante. - dijo casi sin ganas.
-         Bueno, lo he estado pensando bastante y... Nosotros somos amigos desde hace mucho. Te quiero demasiado como a un hermano, es por eso que quiero pedirte a ti que seas... Quiero que tú seas el padrino de bodas, Jaejoong.

En ese momento sintió como si alguien le clavara un puñal en el pecho. Fingió la mejor de sus sonrisas, reunió toda la emoción que no sabía que le quedaba y asintió enérgicamente.

-         ¡Con gusto! Me encantaría ser el padrino de tu boda... - puso total énfasis en aquellas dos últimas palabras.
-         Muchas gracias Jae, de verdad gracias. - lo abrazó con fuerza y Jaejoong nuevamente tuvo que apretar con fuerza sus ojos para no llorar.

Entró al estudio. Yoochun estaba ahí sentado frente a la computadora. Este se giró tras oír los pasos tras él, encontrándose con Jae.

-         ¿Pasa algo?
-         Seré el padrino de bodas. - dijo al instante, riendo con amargura.
-         Entiendo... - respondió el otro levantándose, quedando frente al mayor. La sonrisa en el rostro de su amigo se torció.
-         Ya no aguanto más, Yoochun... - su voz se quebró y Yoochun lo abrazó con fuerza, acariciando su espalda temblorosa a causa de los llantos que ahora dejaba salir.
-         Has sido muy fuerte... - lo consoló. - Pero ya has pasado por mucho., Es bueno que llores, y desahogarte.

Definitivamente, desde que Jaejoong se había dado cuenta de lo que sentía por su amigo aquella noche en que por una maldita penitencia se besaron, no había dejado de llorar por él, y sólo por él.

Tenía miedo por haberse enamorado de otro hombre. Tenía miedo porque ese hombre era Yunho, uno de sus mejores amigos. Tenía miedo de que él se enterara, lo odiara y le tuviera asco. Tenía miedo de tantas cosas... y aquella tarde en que, luego de juntar todo el coraje del mundo, había decidido dejar todos sus miedos atrás y declarársele... Yunho les presentó a Hyo Rin, la chica que dos años más tarde se convertiría en su esposa.

Y como había deseado Jaejoong ser él quien recibiera todas esas sonrisas repletas de amor, esos tiernos abrazos, esas suaves caricias... Sentir aquellos tibios labios que, por un simple juego, lo habían dejado atado a su corazón, por el resto de su vida.

El gran día se acercaba y su corazón se marchitaba con el transcurso del tiempo. Se oxidaba. Faltaban tres días para la boda, y los chicos habían decidido ir a beber un poco.

-         ¡Un brindis por Yunho, para que su matrimonio sea perfecto!

Se suponía que irían a beber un poco, ¿No? Pero aquel poco aumentó y aumentó, y pasadas las dos de la mañana el líder de la banda apenas podía mantenerse en pie. Estaba más ebrio que nunca, y aquello definitivamente no era algo que se viera todos los días.

Jaejoong había salido a tomar aire, cuando Yunho salió a su encuentro.

-         Dios santo, todo me da vueltas... - rió y pasó un brazo por el cuello del más bajo, para no caer.
-         No debiste beber tanto, Yunho. Mañana tendrás una resaca horrible. - el más alto lo miró fijo, sus mejillas estaban sonrojadas.

"¿Por qué?" se preguntó el mayor, su corazón latiendo con fuerza. En seguida se golpeó mentalmente "Es el alcohol, tarado"

-         Te he escuchado llorar en las noches. - dijo Yunho, hablando bastante bien y de corrido a pesar de la gran cantidad de alcohol en su cuerpo. Jaejoong se quedó callado. - ¿Por qué?
-         No importa eso ahora, no te preocupes.
-         Claro que me preocupo. - se quejó Yunho.

Jaejoong suspiró con fuerza. La música fuerte resonaba desde el lugar en el que estaban. Al mirar a Yunho así, tan débil y vulnerable, no pudo aguantar más y se abalanzó contra sus labios.

"NO LO HAGAS. NO LO HAGAS" le repetía su conciencia, pero la ignoró. Sintió como las manos del menor lo sujetaban por la cintura, lo que le animó a continuar. Gran error.

De un momento a otro, ambos se encontraban en la habitación de Yunho, recostados sobre su cama. Yunho estaba sobre Jaejoong, ambos se besaban sin descanso. El mayor tocaba el cuerpo de Yunho como si no hubiese un mañana, y pues claro que no lo había... esto no volvería a pasar jamás.

Jaejoong sabía que no debía estar haciendo esto. Él se casaría, estaba enamorado de ella. Para Yunho, Jaejoong era sólo un buen amigo, nada más. Y luego de esto, ¿Podría acaso considerarse un buen amigo?

"Debes detenerte" se decía él mismo, sin dejar de besar al menor. "Es incorrecto, sólo los perjudicarás a ellos"

El roce de sus cuerpos lo enloquecía. Cada vez necesitaba más, y eso lo hacía cada vez más peligroso. Por su parte Yunho no hacía mucho. Sólo se dejaba hacer, se dejaba tocar y besar, y de vez en cuando de su boca salían algunos jadeos y cortitos gemidos.

El mayor llevó sus manos temblorosas hasta los pantalones del otro, bajándolos lentamente, En seguida sintió su hombría contra la suya, las cuales estaban completamente despiertas.

-         Hmmm... - ahogó un gemido el mayor, mordiendo su labio. En seguida le quitó la camiseta a Yunho y se desvistió él mismo.

"Estás cometiendo un error..." se decía mentalmente, pero aún así no se detenía. Metió su mano en el bóxer de su amigo, tomando su erección y comenzando a masajearla.

Yunho gimió. Aquello excitaba más aún al mayor. Como el líder no reaccionaba mucho él mismo comenzó a prepararse, introduciendo sus propios dedos en su entrada. En seguida se acercó al oído de Yunho y susurró "penétrame..."

En una situación de sobriedad, claramente le habría dicho que no y quizás hasta lo golpearía, le diría que era un enfermo y se iría. Pero como la realidad era otra y él estaba muy alcoholizado, Yunho obedeció al instante y entró rápidamente en el mayor.

-         ¡Ahh! - se tapó la boca rápidamente y Yunho gimió sonoramente.
-         Urgh... - hizo un sonido parecido a un gruñido, comenzando a moverse lentamente en su interior.

Desde ahí en adelante Jaejoong solo pudo emitir fuertes gemidos y pedir más. Yunho lo embestía con cada vez más fuerte y velocidad, encontrando un punto en Jaejoong el cual le sacó un fuerte grito. Y no de dolor exactamente, sino más bien de total placer.
Con su propia mano comenzó a masturbarse, ya que hasta ese momento su erección permanecía olvidada entre sus cuerpos. Abrió más sus piernas, dándose más espacio al otro. En realidad las estocadas le dolían horriblemente, pero podía soportarlo.
-         Ahhh... Ahh. - gimió Jaejoong cuando sintió que quedaba poco. Aceleró los movimientos de su mano en su propio miembro, llegando lentamente al clímax .
"Oh Dios santo" cerró sus ojos con fuerza, ya quedaba poco. La temperatura corporal se había hecho casi insoportable, su respiración agitada le impedía llenar sus pulmones con el aire necesario, sentía que se ahogaba. Apretó con fuerza su entrada y en seguida sintió como Yunho se corría en su interior. Él gimió con fuerza, y un poco después Jaejoong se corrió entre sus abdómenes.
Se quedó callado largo rato. Yunho salió de su interior y se acostó bajo las sábanas, quedándose dormido al instante. Pasó más o menos una hora, en la que Jaejoong ni siquiera se movió. Yunho se dio un par de vueltas en su cama y balbuceó algunas cosas el mayor no pudo entender.
-         Hyo Rin... - susurró entre sueños y Jaejoong quiso darse un tiro en la cabeza ahí mismo.

¿Qué había hecho? ¡¿QUÉ MIERDA HABÍA HECHO?!
Comenzó a llorar en silencio, desesperado y más que nada arrepentido. Se levantó y corrió a bañarse. Luego volvió y luego de vestirse destapó a Yunho. Lo observó desnudo un momento, lo limpió y le puso cuidadosamente su pijama, intentando no despertarlo.
Se fue a su habitación y nuevamente lloró toda la noche, escondido entre las sábanas de su cama. ¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué no pudo controlarse? ¡Maldición! Se sentía la peor persona sobre la faz de la tierra.
Sacó el celular del bolsillo de su pantalón el cual estaba tirado en el suelo. Tenía 7 llamadas perdidas, todas de Yoochun. Se mordió el labio y lanzó lejos el celular, el cual se partió en miles de pedazos en el suelo.
Al otro día se levantó temeroso. Llegó a la cocina y ahí estaba Yunho, tomándose un remedio que suponía era para el dolor de cabeza.
Quiso irse. No podía mirarlo a la cara, se sentía sucio. Aún así debía prepararse para la gran charla que de seguro tendrían y la ruptura de su amistad.

-         Buenos días, Jae. - lo saludó el líder con naturalidad, sonriéndole.
-         Buenos días... - contestó Jaejoong, asombrado. Caminó dudoso hasta quedar a su lado. -¿Estás... Estás bien?
-         Con una resaca horrible, pero vivo. Lo último que recuerdo fue cuando me regañaste por beber mucho... - rió divertido.
-         Oh, ¿Sólo eso? – dijo algo aliviado, pero aún así dolía el que no recordara lo que había sucedido anoche.
-         Si, ¿Pasó algo importante? – preguntó. – Oh, me siento tan avergonzado. De seguro debí haber hecho algo estúpido, ¿Qué clase de líder soy?

“El que hizo algo estúpido aquí soy yo…”

-         No te preocupes, no hiciste nada. Te traje al departamento y… Te dormiste en seguida.
-         Entiendo, que alivio. – rió y suspiró.

Jaejoong caminó por el departamento casi como un zombi. Necesitaba  hablar con alguien. Golpeó la puerta de la habitación de Yoochun, éste abrió dentro de un rato.

-         ¿Qué pasa? – preguntó frotando sus ojos, recién había despertando. Su cabello estaba muy despeinado. Se veía bastante gracioso a decir verdad, pero Jaejoong no tenía muchas ganas de reír.
-         Perdón por despertarte, pero necesito hablar con alguien. – susurró.
-         Adelante. – lo hizo entrar a su pieza y cerró la puerta. Abrió las cortinas y la ventana. Se sentó sobre la cama desordenada y bostezó.
-         Yoochun, hice algo horrible… - dijo tapándose la cara y sentándose junto a él.
-         ¿Algo horrible? ¿Mataste a alguien?
-         Peor que eso. Yo… me acosté con Yunho. -  aquello último lo dijo en un susurro casi inaudible. Sus mejillas se tornaron de un fuerte color carmesí.
-         ¡¿QUE HICISTE QUÉ?! – sus ojo se abrieron como platos. La impresión se hizo totalmente evidente en su rostro. – Es una broma ¿Cierto?
-         No, no lo es… - se quejó. Sus ojos húmedos demostrando que hablaba en serio.
-         P-pero ¿Cuándo? ¿Cómo? ¡¿Por qué?!
-         Ayer. Él estaba ebrio y… terminamos haciéndolo en su cama. Ahora no recuerda nada. – Aquello último le hizo sentir una fuerte punzada en su corazón.
-         Eso es algo bueno. – suspiró. – Digo… tomando en cuenta que mañana es la boda.
-         Lo sé, pero me siento tan desgraciado. Tan sucio.
-         No Jaejoong, no te sientas así. No eres nada de eso, sólo no te controlaste. A cualquiera le pasa. No te sientas mal, ¿Si?
-         Si, gracias. – respondió cabizbajo. En seguida lo abrazó con fuerza. – siempre me hace feliz hablar contigo.
-         Para eso estoy. – sonrió.
-         Ahora sólo debo preocuparme por el dolor en mi trasero. – rió.
-         Yo me preocuparía más si tuvieras. – rió más y Jaejoong rió con ganas, como no lo hacía hace mucho.

A pesar de haber hablado con él, sólo se sintió mejor por un momento. Al rato después volvió el remordimiento y el arrepentimiento. No podía mirar a la cara a Yunho, mucho menos a Hyu Rin.
A la tarde, Jaejoong le pidió a Changmin que lo acompañase a hacer las compras, para relajarse un poco.

-         ¿Estás seguro de que no estás enfermo, hyung? Te veo decaído. – dijo el menor, curioso.
-         ¿Cuántas veces debo repetirles que estoy bien? – respondió. -  ¿Quieres pasar a comprar un helado? – cambió drásticamente el tema.
-         ¡Claro! Pero eso no te librará de mis preguntas. – rió el menor, la asimetría en sus ojos haciéndole ver bastante adorable.
 Luego de comprar los dichosos helados se sentaron en una banca, en un lugar alejado de  la gente.
  -         Hyung. Sé lo que hiciste con Yunho anoche. – dijo Changmin de pronto. Jaejoong dejó de respirar.
-         ¿De qué hablas?
-         Ayer, en el bar. Cuando saliste a tomar aire, Yunho fue tras de ti. – comió un poco de su helado. – Como estaba tan ebrio decidí seguirlo para que no le pasara nada, y cuando llegué… los vi besándose.

Jaejoong se quedó callado largo rato. Changmin terminó de comerse su helado calmadamente y luego lo miró a los ojos.

-         Hyung, ¿A ti te gusta Yunho?
-         Changmin, yo…
-         ¿Disculpen?

Ambos miraron al frente para ver quien les había hablado. Se encontraron con dos niñas y un niño, quienes los miraban emocionados.

-         ¿Eres Max Changmin? – preguntó emocionada la chica del medio. Tenía el cabello de un color claro y rizado, amarrado con un moño. Tenía una sonrisa bastante psicópata.
-         ¿Y Hero Jaejoong? – preguntó la otra. También tenía el cabello rizado pero lo llevaba suelto y era más oscuro.

Los dos asintieron levemente y la del medio, la de la sonrisa psicópata, le dijo al chico de cabello negro y cejas extrañas “¡Te lo dije! ¡Si eran!”

-         ¿Nos dan su autógrafo?  ¡Por favor! – dijo la otra chica y el chico asintió eufóricamente.
-         Claro… - respondieron Jaejoong y Changmin, sonriendo.

Firmaron tres autógrafos cada uno, y luego de tomarse algunas fotos con ellos se fueron muy agradecidos, riendo escandalosamente y diciendo cosas que no lograron entender.

-         Mira la hora, debemos irnos para ayudar y preparar cosas para mañana. – dijo Jaejoong levantándose y comenzando a caminar.

Changmin suspiró y lo siguió. Jaejoong agradecía a esos extraños chicos por ayudarle a no contestar la pregunta de Changmin
Llegaron al departamento y al ver a Yunho la sonrisa que traía Jaejoong por las anécdotas que el menor le contaba se borró.
Miró la hora. Eran las ocho de la noche, quedaba poco para irse a dormir y que así llegara el “gran día”.
Se había sentido muy culpable todo el día. Así que finalmente, al llegar el día de la boda, decidió que no podía quedarse con el remordimiento de haber hecho lo que hizo.
Miró fijamente el lugar. La boda sería en la playa. Habían recorrido un largo camino sólo para ir a la playa, porque era el sueño de Hyo Rin casarse en la playa, y Yunho claramente cumpliría todo lo que ella quisiera.
El sol brillaba fuerte, pero la brisa marina daba su toque de frescura. Entró a una carpa muy grande en donde la novia se preparaba. Se sentía TAN mal, pero fingía una gran sonrisa. ¿Debería decirle ahora, o luego de la boda?

-         ¿Puedo entrar? – preguntó asomando la cabeza. La chica sonrió enormemente.
-         Adelante.
-         Noona, quiero decirte algo. – le dijo entrando lentamente, pero al verla completamente se asombró bastante. – Te ves hermosa.
-         Ohh que tierno, muchas gracias. – dijo enternecida, sonrojándose un poco. - ¿Qué querías decirme?

Jaejoong dudó un rato y suspiró resignado. Se le acercó y le dio un suave abrazo. – Cuida a Yunho. Has que sea feliz, ¿Si? – le dijo suavemente. – Has lo que yo no tuve la oportunidad de hacer.
La novia abrió sus ojos impresionada al oír aquello. Lo miró a los ojos fijamente, torciendo la sonrisa en sus labios. 
-         Oppa, ¿Acaso tú…? – fue interrumpida por una risita.
-         Eso no es lo importante, nunca lo fue. – le sonrió. – Espero… No, deseo que sean felices juntos, como debe ser -. No dijo nada más y salió del lugar, dejando a Hyo Rin sola.
Finalmente la ceremonia comenzó. Yoochun estaba junto a Jaejoong, se le acercó al oído y susurró: 
-         ¿Estás seguro de que podrás con esto?
-         Lo amo. – contestó. – Es por eso que debo dejarlo ir. ¿Qué importa si yo no soy feliz? Daría mi vida por su felicidad.
Yoochun le sonrió y se quedaron callados. Escucharon toda la ceremonia con atención. Se veían tan hermosos allá adelante. Yunho se veía tan feliz, al igual que su novia, envuelta en ese hermoso vestido blanco.
Jaejoong hizo lo que debía hacer, diciéndole adiós a sus esperanzas y a su felicidad. Pero la felicidad de Yunho era bienvenida. 
-         Sean felices… - sonrió al terminar la boda. Se levantó de donde estaba sin ser visto y se fue, caminando lentamente.
 Pasaron las horas y nadie vio a Jaejoong. Yunho, al no encontrar a Jaejoong por ningún lado, se sintió muy preocupado y muy mal. Fingió estar bien sólo para sus invitados, escondiendo la preocupación que crecía.
Los chicos llegaron al departamento muy tarde, luego de la fiesta que se hizo luego de la boda. Llegaron riendo y conversando felices. Apenas entraron gritaron el nombre del mayor por si estaba en el departamento. 
-         ¡¿Jaejoong?!
 Nadie respondió. La preocupación creció el los tres. ¿Dónde estaría, si no era en el departamento? Quizás estaba durmiendo, en todo caso.
 Yoochun fue hasta la habitación del mayor de la banda, pero no estaba ahí. Revisaron todas las habitaciones pero no estaba en ninguna de ellas. De pronto escucharon un grito de terror provenir del baño, era el grito de Junsu. Changmin y Yoochun corrieron hasta donde estaba Junsu, llorando en el suelo, encontrándose con algo que jamás hubiesen deseado ver.
 Jaejoong estaba en la tina, la cual estaba llena de agua. El agua estaba roja. Jaejoong estaba quieto, pálido, abrazando sus rodillas. El primero en acercarse fue Changmin, y notó que en las muñecas del mayor había profundos cortes hechos con un cuchillo cuyo filo estaba teñido de rojo, tirado en las blancas baldosas. De sus brazos seguía brotando sangre, lo que indicaba que aún había posibilidades de salvarlo.
 Pero luego de horas de espera en el hospital… les indicaron que había perdido demasiada sangre. Era demasiado tarde.
Luego de haber celebrado la boda… se celebró el funeral. ¿Quién lo diría? La frase “Daría mi vida por su felicidad”, que Jaejoong había dicho como si nada había tenido más sentido de lo esperado.
Pero no fue felicidad la que trajo, todo lo contrario. Con su vida se llevó toda la felicidad que pudiese haber en sus corazones.
Las lágrimas derramadas y las que en un futuro habrán no lograrán traerlo vuelta.

6 comentarios :

  1. Waaaaaaaa :::T-T::: porqe?? No le dieron una oportunidad a jj T T porqe??!!t t mueerooo e e

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  2. ayyy...ke triste historia...pobre jae hasta el final solo supo amar a yunho..

    no me gusta que jae sufra...

    la verdad me dio mucha tristeza...

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  3. T-T que triste historia, Jae realmente amo a Yunho y solo quizo su felicidad hasta el ultimo momento, pero en su intento de hacerlo hizo a todos muy tristes :'(

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  4. nooooo este hermosooo fic con este final :(
    pobre jaeeeeee,tuvo que sufrir tantoooooooo
    gracias por compartirloo :)

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  5. Dios se que es un fic,pero mi corazón yunjae siempre piensa el dolor que va a sentir mi ángel cuando Yunho se case , por que si hay algo que no soporto es ver sufrir a Jae. Disculpen yo siempre mezclando las cosas. Lindo fic pero muy triste me rompió el corazón
    Gracias

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  6. Wow! No se que decir 😟

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