domingo, 29 de julio de 2012

Cap. 14. ¿Buenas noticias?


6 DE JUNIO DE 2010 TOKIO DOME

JaeSoong escuchaba el concierto tras bambalinas, siendo testigo por fin de lo que DBSK (o al menos parte de él) era capaz de hacer sentir a la multitud de fans, hombres y mujeres, presentes en aquel enorme lugar. Y se sintió orgulloso de él, y entendió las muchas veces que él había sentido aquella inexplicable alegría y las noches que había pasado sin dormir por una inexplicable ansiedad que lo recorría, un sentimiento de anticipación, de disfrutar algo que ni siquiera sabía qué era.
Estaba disfrutando del momento, a pesar de haber sido confundido con su hermano un par de veces por el staff y casi obligado a vestirse con las ropas de Hero para el concierto, se divirtió escuchando las disculpas del personal por la situación y al final tuvo que ser presentado como lo que es, el hermano gemelo de Kim   — Hero  — YoungWoong  —  Jaejoong.
Sonrió, en ese momento sentía la alegría de su hermano, pero también su nostalgia, su dolor, por estar incompletos en aquel momento, por no estar los cinco como debe ser.
  — Yunho, debiste decirle…  —  fue el pensamiento del gemelo.   — Debiste hablarle de tu amor  —  así ninguno se hubiera sentido tan perdido, tan solo como en aquellos momentos. Sin embargo, le daba la razón al moreno, porque tal vez las cosas hubieran resultado peor de haber sabido sus sentimientos mutuos. Y es que era algo tan frustrante el no poder hacer nada por ellos, por la felicidad de su hermano.
JaeSoong suspiró con suavidad escuchando los gritos de las fans ante el movimiento de caderas de su hermano al bailar una canción en la que Junsu cantaba.  Intoxication  se repetía mucho en el estribillo, tal vez ese era el título de la canción. Frunció el seño con algo de molestia contra sí mismo, debería ponerse a investigar en internet sobre la carrera de su hermano y sus nuevos amigos. Aunque sabía gran parte de la historia, su trabajo no lo conocía y él estaba más que seguro de que sería fenomenal, pues sabía que los asiáticos tendían a ser perfeccionistas en todo, por superar a los norteamericanos y europeos.
Una vibración lo hizo salir de sus pensamientos. Su celular sonaba mostrando el conocido número de alguien demasiado importante para él como para ignorarlo. Su corazón se aceleró, era la primera vez que lo llamaba sin que se lo pidiera, al menos ya le estaba tomando la confianza necesaria para considerarlo su amigo ¿O no?
  —  Yoboseiouh…  —  contestó el gemelo con una sonrisa en los labios y sentía que sus manos sudaban por escuchar de nuevo aquella voz grave.
  —  ¿Interrumpo algo?  —  su interlocutor preguntó con algo de brusquedad ¿Molestia?
  —  Para nada, Changmin ah ¿Por qué preguntas?  —  respondió extrañado.
  —  Por la música… me supongo que no estás en casa.  —  se quejó el menor, pues JaeSun le había afirmado que no le gustaba salir a divertirse a clubes o bares y en ese momento no se encontraba precisamente en una biblioteca.
  —  Bueno… en realidad… estoy más lejos de casa… y más cerca de ti de lo que crees…  —  dijo lo último sintiendo que sus mejillas se acaloraban. No había podido evitar decirle eso a Min.
En el escenario, mientras la canción se escucha y los gritos de las fans amenazan con dejar a más de uno afónico o sordo, en un dado caso, Jaejoong sonreía a pesar de la tristeza que en su pecho se albergaba, pues extrañaba como nunca a los ausentes y esa sensación de pertenencia que tenía cuando los cinco estaban juntos en el escenario cantando, bailando o escuchando los comentarios y   — gags  —  que cada uno soltaba en sus presentaciones. Su sonrisa se hizo más amplia recordando las necedades que Yunho hacía, como imitar a Bruce Lee, que incluso estuvo a punto de perder un paso.
El castaño volvió su atención a la rutina de baile que realizaba, cuando algo dentro de él reaccionó, no era la misma sensación de cuando pensaba en Yunho o la nostalgia que sentía cuando recordaba que ellos no estaban ahí. Era muy diferente, era un calor muy especial en su corazón.  Amor pensó el mayor acertando en el sentimiento que lo embargaba, que le recorría desde la punta del cabello hasta la punta de los pies, pero sabía, que ese sentimiento no era suyo, que ese amor no lo sentía él por esa persona.
  — ¡JaeSoong!  —  Su hermano menor estaba enamorado, ahora podía sentirlo con más fuerza que antes. No sabía lo que su hermano estaba haciendo, pero lo que sí sabía era que la persona que su gemelo amaba estaba implicada en ese momento en el suceso.
  —  ¡¿En Tokio?!  —  la voz sorprendida de Changmin llamó la atención de Yunho que estaba un par de metros más allá, esperando a que le terminaran de arreglar el traje que vestía para esa ocasión especial.
  —  Sí… verás… Se Young Umma habló con él… y pues… decidimos darnos una oportunidad. Al fin y al cabo, somos hermanos ¿No es cierto? Al menos no nos hemos liado a golpes otra vez.  —  la voz de JaeSoong sonaba divertida.  —  Por cierto que Junsu ya me rebautizó… Ya no soy JaeSun, sino JaeSoong, que por ser el gemelo de Jaejoong, mi nombre también debe sonar similar.  —  añadió la broma de Xiah.
  —  JaeSoong… Ese Junsu, cerebro de pez…  —  dijo en tono de broma. Se alegraba de oír que sus compañeros estaban bien y que al menos las cosas entre su Umma y su hermano se habían solucionado.  —  Me alegra escuchar que estás llevando bien las cosas con Jaejoong…
  —  Changmin Sshi… dos minutos para salir al aire.  —  le había interrumpido una persona de su staff.
  —  Escucha, ya no tengo tiempo…  —  asomó la cabeza a través del telón que cubría parte del escenario.  —  ¿Tienes una televisión cerca?
  —  ¿Televisión?
  —  ¡Consíguela! Y sintoniza el canal del Mnet en… diez minutos. ¡Sólo haz lo que te digo! See ya later.  —  le dijo presuroso antes de colgar.
Yunho se acercó a él en ese momento con una mirada algo preocupada. Le colocó una mano en el hombro.
  —  ¿Estás listo?  —  su tono de voz era tranquilo, pero tembló ligeramente, demostrándole al menor el nerviosismo del que era presa.
  —  Yo lo estoy… Tú ¿Estás bien?  —  le devolvió la pregunta mirándolo a los ojos, si todo salía bien en ese momento esos sentimientos de opresión y preocupación en su pecho desaparecerían como por arte de magia.
  —  Mejor que nunca. Vamos.  —  le ordenó haciendo a un lado el telón para salir y enfrentar las cámaras y los ases de luz que empezaron a caer sobre ellos.
Andreé miró su teléfono como si este pudiera darle las respuestas que necesitaba.
  —  ¿Qué consiga un televisor?  —  el joven hizo un gesto de extrañeza.  —  ¡Cómo puedo conseguir un televisor en un…  —  y de repente recordó la pantalla que había en el camerino de su hermano, la cual era ignorada debido a lo atareados que se encontraban en la preparación del concierto, afinando sus voces y checando el vestuario.
Andreé regresó al camerino  y después de buscar el control remoto se dispuso a ver si localizaba el dichoso canal que Changmin le había dicho. Lo cual iba a ser una pequeña odisea debido a su nulo conocimiento de las transmisiones en el país asiático. Tampoco sabía si lo que Changmin le había dicho que viera lo pudiera entender, del japonés apenas sabía decir  por favor  y  gracias, literalmente en ese orden e instruido por su hermano.
Se instaló en una silla y comenzó a buscar el dichoso canal, hasta que lo localizó gracias al logotipo en la esquina superior izquierda de la pantalla.
No entendía una sola palabra de lo que decían por los presentadores de aquel programa, al parecer era de temática variada y que también hablaba sobre el espectáculo. Apenas podía entender cosas como TOHOSHINKI o los nombres de sus amigos.
Se tomaban unos minutos de descanso para un cambio de ropa y de poder refrescarse un poco antes de poder seguir con la presentación.
  —  ¿Han visto a mi hermano?  —  preguntó Jaejoong al no encontrarlo cerca de del escenario, desde donde supuestamente observaba el concierto.
  —  Lo vi dirigirse hacia los camerinos, JeJung  San.  —  le respondió un bailarín que se acomodaba los zapatos, alistándose para salir a escena.
El mayor asintió, aún tenía un par de minutos antes de volver al escenario. La curiosidad le carcomía, necesitaba saber quién era la persona con la que su gemelo había topado y le había despertado ese sentimiento tan cálido que lo había recorrido minutos antes cuando se encontraba en el escenario.
Llegó a su camerino y abrió la puerta a tiempo de escuchar que por la televisión anunciaban algo de una rueda de prensa.
  —  Oye… Jae Soong… ¿Qué estás viendo?  —  preguntó extrañado mirando la pantalla de televisión encendida, cuando las cámaras enfocaban un entarimado donde podían distinguirse tres sillas en las cuales estaban tomando asiento… Yunho, Changmin y un hombre de edad madura que no conocían.  —  ¿qué significa esto?
  — La rueda de prensa convocada por Shim Changmin y Jung Yunho dará comienzo en breves minutos  —  comentó el reportero japonés.   trataremos de ir traduciendo conforme la rueda de prensa avance, pues hasta el momento no nos han dado una razón para esta reunión y ningún vocero de SM Ent está presente como para darnos más detalles… Oh, Jung Yunho está empezando a hablar… 
  —  Buenas noches a todos, gracias por haber venido a esta cita tan sorpresiva.  —  dijo el líder de DBSK con una sonrisa a la vez que hacía una leve inclinación de cabeza. Estaba sentado en medio de la mesa que presidía la reunión. A su mano derecha se encontraba Changmin, a su izquierda el hombre desconocido para ambos Jae.  —  el motivo de la presente rueda de prensa es para anunciar que Changmin y yo hemos presentado, hace apenas un par de horas, nuestra renuncia  definitiva e irrevocable a la filas de SM Ent…  
  —  ¡¿QUÉ?!  —  gritaron los gemelos al mismo tiempo, ya que Yunho había estado hablando en coreano y tanto Andreé como Jaejoong habían escuchado perfectamente, o al menos eso creían, lo que había salido de labios de Yunho.
  —  Todo fue con asesoría de nuestro abogado aquí presente, Lee Sang Kyu  Sshi.  —  le señaló Yunho cediéndole la palabra al mencionado.
  —  ¿Qué ocurre, Hyung?  —  preguntó en ese momento Junsu quien había entrado seguido de Yoochun, pues el grito de los chicos había llegado a los oídos de ambos, cuando se dirigían a buscar a Jaejoong al camerino.
El mayor les señaló la televisión. En la pantalla, había un slide (cintilla donde ponen resúmenes, nombres u otro tipo de datos) en la parte inferior que rezaba   “Shim Changmin y Jung Yunho renuncian a SM Ent”,  mientras el abogado explicaba algunos términos legales por medio de los cuales Yunho y Changmin habían roto el compromiso laboral que los ataba (más bien esclavizaba) a SM Ent.
  —  No puede ser posible.  —  Yoochun se había quedado con la boca abierta al leer y escuchar la noticia sobre sus amigos.
  —  ¿Incumplimiento de contrato?  —  se preguntó Jaejoong al escuchar la noticia, dejándose caer en una de las sillas giratorias frente al espejo donde los arreglaban para la presentación.
Volvieron a fijar su mirada en la televisión cuando el abogado de los dos chicos volvió a hablar.
  —  Al no haber cumplido con la cláusula tres  — cero  — tres del contrato suscrito entre la agencia SM Ent y los jóvenes Jung Yunho y Shim Changmin con fecha de 28 de mayo de 2009, se ha presentado la renuncia formal e irrevocable de ambos cantantes.
Los reporteros se desgastaban la garganta tratando de hacerse escuchar, tratado de que alguno de ellos les hiciera caso y pudieran responder a sus preguntas. Changmin levantó la mano, haciéndoles guardar silencio.
  —  No hemos entablado demanda…  —  empezó a narrar el menor con una calma que estaba lejos de sentir.
JaeSoong lo sabía, pues había escuchado aquel ligero temblor en su voz, casi imperceptible para los demás, pero no para él que le había prestado demasiada atención durante el tiempo que convivieron y había aprendido a notar ciertas cosas que hacía cuando estaba nervioso, malhumorado o simplemente tenía hambre.
  —  SM Ent, vía su representante legal, se había comprometido a respetar ciertas partes de nuestra vida privada para que nosotros pudiéramos seguir trabajando para la agencia.  —  aclaró Changmin a los representantes de los medios de comunicación, quienes nuevamente empezaron a armar un bullicio para lograr atraer la atención de los dos chicos y que respondieran a su pregunta.
  —  Lo único que podemos decirles es que fue una cláusula de confidencialidad de nuestra vida privada que no fue respetada, a pesar de estar referida en nuestro nuevo contrato.  —  añadió Yunho sin extenderse.
  —  Ahora la SM está obligada a darles su carta libre, junto con una compensación económica por no haber respetado el pacto que hicieron.  —  declaró el abogado.
  — ¿Qué sucederá con DBSK?
Fue la pregunta que más atrajo la atención de todos, incluso de los chicos que estaban viendo todo aquello desde Tokio, dejando de lado su propio concierto.
  —  Por el momento…  —  Changmin había tomado la palabra.  —  nos tomaremos un año sabático tanto Yunho ah, como yo. Es el momento ideal para darles espacio y tiempo a 3hree Voices para el término de la promoción de su disco y ciertas situaciones que aún no han definido su situación.  —  habló el menor con calma.
  —  Según la suprema corte de Corea, DBSK sólo existe como tal en el momento en el que Shim Changmin, Kim Junsu, Park Yoochun, Kim Jaejoong y Jung Yunho se encuentren juntos en un escenario… para nada se está atentando en contra de eso.  —  el abogado señaló lo que tal vez muchos pasaban por alto.
  —  Tampoco es nuestra intención que DBSK desaparezca…  —  declaró el líder—  por eso estamos dándoles este tiempo en el cual ellos sabrán qué hacer… porque después del año, lo que suceda con DBSK dependerá de la decisión de los cinco.
Y entonces el reportero japonés interrumpió la transmisión, empezando a dar sus opiniones sobre lo acontecido.
Los cuatro chicos se miraron aún con la sorpresa en sus rostros. Ni siquiera Andreé, quien era el que había visto últimamente a los dos chicos, estaba enterado de todo eso.
¿Qué había pasado? ¿Qué era lo que habían hecho para obtener así de rápido su libertad? Junsu, Yoochun y Jaejoong miraron a Andreé como si este tuviera las respuestas a sus dudas.
  —  ¡Chicos a escena!  —  les llamó el director del concierto, irrumpiendo en el camerino rápidamente.  —  se han retrasado bastante.  —  les regañó.
El gemelo se levantó y tomó por el hombre a su aún atónito hermano mayor.
  —  Jaejoong… trataré de comunicarme con ellos en lo que ustedes terminan aquí, pero debes seguir con esto… por favor…  —  le dijo con tranquilidad.  —  chicos, para los tres,  The Show must be continued.  —  les dijo aquella vieja frase cliché, pero que debían seguir al pie de la letra, al menos por el momento.
El castaño asintió y salió, junto con sus otros compañeros, del camerino. Aún tenía un mar de dudas y muchas conjeturas en su mente y pecho, pero aún tenían un compromiso que cumplir y no podían decepcionar a los cientos de fans que esperaban dieran todo de sí en el escenario esa noche.
Y es que a pesar de haber tenido un rotundo éxito aquella noche, con la noticia que recién acababan de recibir, los tres chicos decidieron regresar al departamento de Jaejoong para pensar y aclarar sus ideas.
Cada uno tenía cierta impresión de lo que podía estar sucediendo en SM con Yunho y Changmin, pero jamás se imaginaron que las cosas pudieran llegar a este punto ¿Qué sucedía en realidad con sus compañeros? ¿Con su familia? Porque a pesar de verse separados, ellos seguían viéndose como una familia.
Sabían que de los 4 sentados en los cómodos sofás del salón, JaeSoong era quien más respuestas podía darles. Sin embargo, el gemelo menor estaba tanto o más confundido por el asunto. A duras penas, Yunho le había dicho las razones por las cuales había modificado el contrato, o sea, las verdaderas razones por las cuales Changmin y él se habían quedado en SM. Lo que significaba que SM, o más bien Lee Soo Man, había intentado hacer algo malo en contra de los otros chicos, por lo que Yunho y Changmin habían hecho uso de la cláusula en la cual podían renunciar a SM sin que les pudieran reclamar por eso.
JaeSoong suspiró. Sentía la mirada de los tres chicos sobre él, pero ¿Qué podía decirles? Él a ciencia cierta no sabía nada, no podía decirles sus suposiciones porque sólo eran eso. A menos que… ¿Debía o no contarles sobre las razones de sus dos amigos para quedarse en SM? Pero sería traicionar su confianza. Ninguno de ellos le ha dado el permiso para hablar de eso.
  —  ¿Tú sabes algo?  —  la pregunta obligada la había hecho Micky mirándolo fijamente, intentando leer en su rostro por si le decía alguna mentira.
  —  Lo mismo que tú escuchaste por el televisor, eso mismo sé, Yoochun ah.  —  le respondió JaeSoong sin desviarle la mirada.
  —  Sabemos… más bien, suponemos que ellos estaban en SM en contra de su voluntad. No sabemos si los amenazaron o qué, pero sabemos que no querían estar ahí.  —  Junsu había dado en el clavo.
Su hermano miraba la escena sin intervenir. JaeSoong ya no quería que le preguntaran nada, no quería mentirles, pero tampoco quería romper la confianza que los otros chicos depositaron en él.
  —  Lo siento, chicos, pero yo no soy quien para hablarles de eso.  —  respondió seriamente.
  —  Entonces sí sabes algo.  —  la afirmación de Park Yoochun estaba llena de enojo contenido.
  —  Sólo escúchense… queriendo averiguar de sus amigos con desconocido como yo.  —  Andreé no se enfadó, pero tenía razón.  —  llámenlos, pregúntenles. Ya no existe convenio de confidencialidad, pueden preguntarles qué está sucediendo. Yo no soy alguien para hablar por ellos.
Jaejoong seguía en silencio, tratando de hilar en sus pensamientos todo lo que había ocurrido en tan poquito tiempo. Aún le parecía increíble que los dos ya hubieran dejado SM.
  — Un año sabático…  —  se dijo a la vez que cerraba los ojos y se preguntaba qué sucedería con DBSK después de ese año ¿Seguiría Yunho queriendo volver? ¿Changmin se habría acostumbrado a llevar una vida normal? ¿Ellos serían libres por fin de SM? Era un largo año lleno de dudas y cosas sin resolver. Y empezaba a correr a partir de ese momento.
  —  ¡Bueno, basta! Si ninguno lo va a hacer, entonces lo haré yo.  —  Andreé sacó su celular y empezó a marcar el número de uno de sus amigos. La primera llamada fue desviada al buzón de mensajes, la segunda igual, no fue sino hasta la tercera llamada que contestaron y después del tercer timbre como pudieron escuchar pues le había puesto el altavoz.
  —  Yobouseoih…  —  la voz de Changmin les llegó a los oídos y los tres sintieron una enorme alegría al escuchar de nuevo al menor de su familia.
  —  ¿Changmin? ¿Minnie ah? ¿Qué… qué ha ocurrido? ¿Cómo es que han…  —  Jaejoong había sido el primero en hablar, pero se vio interrumpido por su interlocutor.
  —  ¿Jaejoong? ¿Jae Umma?  —  preguntó Changmin con emoción.  —  ¡Appa… es Umma!  —  gritó como niño emocionado.
  —  ¿Cómo… cómo supiste?  —  preguntó JaeSoong al menor, pues no podía creer que él supiera diferenciar sus voces.
  —  Por favor, viví con Jaejoong casi 10 años ¿Y me preguntas cómo puedo distinguir sus voces? Un hijo siempre reconoce la voz de su Umma…  —  dijo el jovencito con singular alegría.
Y tanto Junsu, como Yoochun y Jaejoong, respiraron tranquilos al escuchar a Changmin bromeando así con ellos, les hacía pensar que nada había cambiado, que solamente se habían ausentado de casa por un compromiso de trabajo.
  —  ¡Changmin!  —  le regañó Jaejoong al reconocer que el makné no le había dejado de llamar   mamá  desde que empezara la llamada.
  —  No puedes golpearme, Umma, no estás cerca para hacerlo y no puedes mandarme un golpe a través del teléfono… además, aún no existe esa tecnología.  —  dijo el menor en broma.
  —  Changmin.  —  le llamó Jaejoong con un suspiro de resignación ante las risitas de Junsu y Yoochun, incluso de su propio hermano gemelo.
JaeSoong se hallaba sorprendido de aquella conversación, pues sabía lo que significaba aquella broma, pero desde que la demanda se había entablado (y el gemelo sospechaba que desde tiempo atrás, cuando el pequeño había descubierto sus sentimientos por el Appa de aquella familia) aquel mote había caído en desuso ¿Sería que el menor estaba superando ya lo que sentía por Yunho?
  —  Changmin… ¿Qué significa esto? ¿Cómo es que lo han logrado? Es decir…  —  Jaejoong intentaba hilar sus pensamientos para poder hacer la pregunta que le carcomía por dentro.
  —  Es cierto, Umma, fue muy rápido, pero no se preocupen. Lo de ustedes también se resolverá y mucho más rápido de lo que ustedes creen.  —  les aseguró el menor.  —  ¿Quieren que le diga algo a Appa? Ahorita está peleando con un reportero, por eso no puede venir a contestar el teléfono.  —  añadió en tono divertido.
  —  Siempre creímos en ustedes.  —  habló Junsu con una sonrisa y la voz un poco quebrada. Yoochun le abrazó rodeando su cintura para tranquilizarlo, dándole un beso en la sien. Sabía que su pareja aún está conmocionada por todo lo sucedido.
  —  No te pongas sentimental, Hyung.  —  le replicó Min en un tono algo burlón.  —  que me vas a hacer llorar a mí también… Appa…  —  gritó lo último hablando a Yunho, quien se encontraba un poco retirado de donde él contestaba el teléfono.  —  Appa tus hijos dicen que te extrañan y Umma dice que te ama.  —  gritó en broma.
Al escuchar aquello, Jaejoong no pudo evitar que su corazón diera un vuelco y su rostro se pusiera rojo hasta la punta de las orejas.
  —  Changmin, tu bromita ya llegó demasiado lejos.  —  le regañó Jaejoong, como si estuviera hablando en realidad con un niño pequeño.
  —  Dice Appa que también los extraña…  —  dijo ignorando a Jaejoong.  —  y que también te ama, Umma.
  —  ¡Changmin!  —  se escuchó gritar al líder al otro lado de la línea y luego un forcejeo, como si quisieran arrebatarle el teléfono.
  —  Nos hablamos luego.  —  se escuchó la voz entre risas del menor.  —  si es que Appa no me mata primero… ¡Aaaahhhh!  —  se escuchó el grito de broma de Changmin y la comunicación se cortó.
A pesar de haber sido una llamada relativamente corta, había servido para dejar en claro que las cosas entre ellos no habían cambiado. Era cierto que aún había muchas cosas que aclarar, pero al menos, podían estar tranquilos por ese lado. De hecho, Changmin se escuchaba más relajado que en mucho, mucho tiempo.
  —  Todo estará bien ahora.  —  dijo Yoochun antes de darle un tierno beso en los labios a Junsu, olvidándose por completo de los otros dos chicos.
  —  Contando dinero enfrente de los pobres…  —  dijo JaeSoong divertido y su hermano lo miró con extrañeza, mientras el YooSu, apenado, se separaba.
  —  No, no… no lo dije porque me molestara, chicos.  —  aclaró el gemelo con una sonrisa.  —   simplemente que me dan cierta envidia por que tienen pareja y ni mi hermano ni yo tenemos…  —  aseguró con toda la confianza del mundo.
Jaejoong más rojo no podía ponerse.
Junsu y Yoochun no le habían afirmado nada, pero como se reza un conocido refrán   “una imagen dice más que mil palabras”  y aquí así había sido. Tal vez no le quisieron decir porque a penas y lo conocen. También estaba la opción de que querían mantenerlo bajo discreción debido al medio en que se desenvolvían y conociendo a la sociedad asiática, en la que el 99.9% de las personas era homofóbica, que su hermano no hubiera reaccionado en contra era porque ya lo tenía bien asimilado y eso podría ser beneficioso para Yunho… incluso para él mismo.
JaeSoong se acercó a su hermano y con una sonrisa algo tímida le preguntó.
  —  ¿Podemos hablar a solas un momento?
Tal vez no era el mejor momento, pero no iba a poder permanecer en Tokio por mucho y tenía que aprovechar al máximo el tiempo que pudiera compartir con él.
Jaejoong lo guió al balcón, dejando al YooSu a solas en la sala y cerrando tras ellos el ventanal. La noche tenía una brisa refrescante y a pesar de las luces de la ciudad, JaeSoong podía distinguir un par de puntos luminosos en la oscuridad del cielo. Esas hermosas estrellas que al fin y al cabo, por más que otros intentaran opacarlas, nunca dejaban de brillar… igual que su hermano y sus amigos.
  —  ¿De qué quieres hablar?  —  era algo importante, Jaejoong lo sabía pero su hermano no sabía cómo comenzar. Así que dejó que él solo pusiera sus ideas en orden y se preparara para abordar el tema.
  —  ¿Yoochun y Junsu son pareja hace mucho tiempo?  —  preguntó de repente.
Jaejoong no sabía a dónde quería llegar su gemelo con esa pregunta.
  —  No mucho, poco más o menos seis meses. No estoy seguro.  —  le contestó lo mejor que pudo.
Por el giro de la conversación, supo de lo que se trataba. Ya dentro había dicho que le tenía envidia a los dos chicos por tener pareja ¿Sería?
  —  JaeSoong… hace un rato… durante el concierto… yo sentí… sentí una sensación nueva y diferente… que venía de ti… ¿Estás… enamorado?  —  preguntó con un poco de duda, esperando que sea eso de lo que su hermano en verdad quisiera hablarle.
El gemelo asintió con la cabeza.
  —  Estaba hablando por teléfono con él… porque, Jaejoong… Me gusta un chico.  —  le aseguró a su hermano mayor con una sonrisa, mientras miraba sin ver en realidad el hermoso panorama de Tokio que se extendía ante ellos.  —  lo conocí en Seúl.
  —  ¿Seúl?  —  Jaejoong lo miró extrañado.
  —  Sips…  —  dijo con una mirada ¿Soñadora? Jaejoong supo que su gemelo estaba pensando en esa persona que lo había enamorado.  —  no creí que fuera a encontrarme con una persona así y mucho menos que fuera a enamorarme de él en tan poco tiempo… en realidad, ni siquiera me había planteado la opción de enamorarme de un chico… sólo sucedió.  —  para luego añadir con una mueca.  —  con ese carácter que tiene… pero sus ojos cafés… ¡Por dios! ¡Qué expresivos pueden llegar a ser! Y su sonrisa… ¡Es como una descarga de 10 000 mega voltios! Cuando lo escuchas cantar es…
  —  ¿Cantar?  —  Jaejoong lo interrumpió sintiendo un nudo en la garganta, que algo le oprimía el pecho.  —  ¿Acaso lo conozco?  —  preguntó deseando mil veces que la respuesta sea…
  —  Sí.
… No.
  —  Sí, Jaejoong, lo conoces. Y muy bien. Porque has pasado parte de tu vida a su lado, apoyándose como has apoyado a cada uno de los miembros del grupo.  —  dijo con una sonrisa sincera.
  — ¿Otros miembros? ¿Estás enamorado de uno de los miembros del grupo?  —  preguntó casi con desesperación, pues sabía que los únicos con los que había tenido gran contacto en todo ese tiempo había sido con Changmin y…  —  oh, no… por favor, no… no.  —  murmuró su ruego el mayor de los gemelos. Porque no podía ser posible que él y su hermano… no, no quería pelar con él por…
  —  Shim Changmin.  —  le dijo mirándolo fijamente.  —  me gustó desde el primer momento que le vi. Y conforme le fui  conociendo… me enamoré de esa sarcástica forma de ver la vida que tiene. De esos ojos color avellana que son tan profundos como el mar, de su sonrisa inocente. Sé que es menor que nosotros, pero… con sólo mirarlo… me dan unas ganas enormes de abrazarlo y querer protegerlo de todo lo que pudiera intentar hacerle daño.
Jaejoong lo miró con sorpresa, pues en realidad no esperaba aquello.
  —  ¿Chang… Min? En realidad no creí que…
  —  ¿Pensaste que me fijaría en Yunho?  —  preguntó su hermano con una sonrisa y la cara del mayor de dijo que así había sido.  —  soy tu hermano gemelo, Jaejoong, pero no creo que debamos compartirlo todo.  —  y Jaejoong se sonrojó.  —  ¿Crees que algún día podamos decirles lo que sentimos?  —  era más bien una pregunta hecha al aire.
  —  En realidad… a Changmin jamás le supe algún interés por alguien, hombre o mujer. Decía que estaba demasiado joven como para enredarse en esas cosas.
  — Como toda Umma, creen que sus hijos jamás crecerán.  —  Andreé pensó con cierta ironía.
  —  Disculpen que los interrumpa…  —  Yoochun había abierto el ventanal.  —  Jae, nuestros abogados acaban de llamar. Les urge que regresemos a Seúl cuanto antes. Dice que es muy importante.
Y aquello dicho por Park Yoochun le daba qué pensar. Pues ahora que SM Ent se había quedado sin esa parte de DBSK que aun controlaba, podían tomar represalias en contra del JYJ o peor aún… quisieran retenerlos contra su voluntad.


1 comentario :

  1. Todo va mejorando, Andre enamorado de de Changmin ohh! lindo. Haber ahora que hace la SM porque perdió el control de Min y Yunho. Cada vez mas interesante y emocionante.

    Gracias!!!

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