domingo, 29 de julio de 2012

Cap. 5. Deseo…. Saber


El pelinegro se paseaba de un lado a otro de la sala, como delfín en un tanque de agua (N.A. XD). Pasaban más de las 12 de la noche, según el horario de Tokio, y él que no se había aparecido. La lluvia ya estaba cayendo copiosamente, con rayos y truenos cayendo cada dos por tres, ya estaría en su habitación durmiendo, debido al cansancio extremo por las prácticas de la coreografía de su single próximo a estrenar como solista, pero él había dicho que iría y aunque así fuera a las 5 de la mañana, sabía que llegaría.
El timbre sonó insistentemente, con aquella forma tan peculiar que él tenía para hacerlo, causando con ello que su corazón latiera desbocado. Contestó el interfón.
  —  ¿Sí, quién es?  —  preguntó con su voz delgada en un entendible japonés.
  —  Abre la puerta, está lloviendo a cántaros…  —  le contestaron en coreano por el chico que esperaba afuera, como si no supiera que afuera llovía.
  —  Te lo mereces por hacerme esperar tanto…  —  dijo colgando para accionar el dispositivo automático de la entrada del edificio.  —  si no te quisiera tanto, maldito ratón.  —  murmuró para sí, haciendo un puchero.
No tardaron en tocar a la puerta con insistencia, el joven respiró profundamente. Era hora de sonreír, de mirar a la cara al único hombre, a la única persona que había amado realmente en toda su vida, pero era verdad que él, Kim Junsu, estaba enamorado, perdidamente enamorado de uno de sus compañeros de grupo, Park Yoochun.
  —  ¡Maldita sea, Yoochun! Mira la hora en la que te apareces.  —  le reclamó abriendo la puerta.
  —  ¡Cállate ya, Delfín nalgón! Te advertí que no iba a llegar pronto por las grabaciones. Sabes que un dorama te lleva la mayor parte de tu tiempo.  —  se quejó Micky sacudiéndose las gotas de agua de su largo cabello castaño oscuro para después quitarse la gabardina que lo cubría.
Había tenido que utilizar un taxi para llegar al departamento de Junsu, para que así nadie pudiera reconocerlo. Colgaba su prenda en un perchero cuando, de repente, una toalla le golpeó en el rostro.
  —  Debería dejar que adquirieras una gripe marca diablo…  —  dijo girándose para ir a la cocina, pero sintió que unos fuertes brazos rodearon su cintura y el contacto de unos suaves labios contra su cuello.  —  Yoo… Chun.  —  murmuró suavemente ante la sensación que recorrió su piel ante el tibio roce.
  —  Lo lamento, delfincito… no pude escaparme antes... no sabes cuánta falta me hiciste hoy.  —  susurró contra su oído antes de morder con suavidad el lóbulo de su oreja.
  —  Eres un tonto, Chunnie…  —  le reclamó el joven con un puchero antes de girarse para buscar esos carnosos labios y depositar un apasionado beso en ellos.
Seis meses llevaban de relación, casi la mitad del tiempo que llevaban separados de sus amigos. Y es que habían decidido intentarlo después de tanto tiempo, no por temor al que dirán, sino por miedo a ellos mismos y a lo que sentían, porque tal vez Junsu ya tenía muy asumido que le gustaba un hombre y que ese hombre era uno de sus mejores amigos, pero aún le asustaba la intensidad de los sentimientos y las sensaciones que despertaba en su cuerpo el mínimo roce que tuviera con él. Por su lado, Yoochun,   — el arma oculta  —  de DBSK, quien con un solo   — Baby  —  salido con aquel tono sexoso que siempre utilizaba y podía tener a sus pies a cuanta mujer se le propusiera, se le hizo más que difícil y casi imposible admitir sus sentimientos hacia Junsu, sobre todo, el hecho de tener una   — relación formal  —  porque al fin y al cabo, al ratón aún le dolía y le perseguía su tortuoso pasado.
  —  Yoochun… espera…  —  gimió ante el contacto de sus labios por su cuello, intentando detenerlo, pero sin la suficiente convicción para hacerlo. Yoochun lo sabía.
Los botones fueron cediendo lentamente, uno a uno, conforme los labios de Yoochun avanzaban… o más bien descendían por su pecho, hasta que en su camino brotó una sonrosada protuberancia, la cual no dudó en saborear lentamente con sus labios, succionando, mordisqueando hasta dejarla totalmente dura.
La voz de Junsu llegaba a sus oídos en forma de suaves quejiditos de placer, hasta que por fin se pudo deshacer de aquella molesta camisa negra que no le dejaba disfrutar de la aterciopelada piel de su pareja. Las manos de Junsu tampoco se quedaban quietas, enredándose en su cabello o acariciando con urgencia su espalda, no sabiendo si instarlo a continuar o hacer que se detenga. Buscaba la manera de sacar aquella estorbosa camisa gris de manga larga que Yoochun llevaba puesta y que había conservado del vestuario de su personaje. Él mismo se abrió los puños de la camisa para ayudar a su delfín en la tediosa labor que él ya había comenzado sobre el delicado cuerpo que tenía entre sus brazos.
Lentamente fue guiándolo hacia el sofá que les recibió entre sus cómodos cojines, el mayor sentado cómodamente, mientras sostenía a un sonrojado Junsu entre sus brazos, sentado a horcajadas sobre él. No pudo contener la tentación de probar de nuevo aquellos dulces labios que se entreabrían, buscando aire para respirar. La lengua de Yoochun se coló entre sus carnosos pliegues, degustando con gula aquella tierna cavidad, ambos disfrutaban de las caricias de sus labios en los del otro. Los labios del mayor se deslizaron nuevamente hacia el cuello de su amante, buscando aquel punto en el cual, Junsu no podía dejar de gemir, mientras sus manos traviesas jugaban ya con el cinturón que ajustaba el pantalón del ahora pelinegro, buscando entrar, tocar esa suave piel y encontrar lo que tanto placer le daba.
Cuando sintió el roce de los dedos de su amante por encima de su pantalón sobre ese bulto que ya se había comenzado a formar, muestra de la excitación de la cual Park Yoochun le estaba haciendo víctima, Junsu no uso evitar dar un suave gemido de placer.
  —  Chunnie, yo… Ahh!...  —  no pudo seguir hablando, pues al fin, su amor había podido vencer la resistencia que ofrecía el zipper del pantalón, entrando a través de la tela y rozando el miembro erecto de su pequeño por encima de la ropa interior.
  —  Estás húmedo, Su…  —  le murmuró al oído al mientras sus dedos se encargaban de brindarle un lento masaje de arriba hacia abajo.
Junsu sintió cómo una corriente eléctrica le recorría la espalda al sentir el cálido aliento de Yoochun chocar contra su piel.
  —  Ra… ratón travieso…  —  dijo cuando logró reunir el suficiente aliento.
  —  Sólo contigo mi delfín…  —  respondió con una de sus sonrisas antes de tomar una de las tetillas de Junsu con sus labios.
Los gemidos y las caricias de Junsu por su piel también lo hacían presa de la más grande excitación. Sentía su miembro latir, atrapado entre esas telas que le impedían el contacto directo con la piel de su pareja.
Junsu lo tomó por sorpresa al tomarlo por sus hombros y empujarlo lentamente sobre el sofá, deslizando las palmas de sus manos por el pecho bien formado de su pareja, mientras el ratón terminaba de abrir aquel estorboso pantalón para por fin deshacerse de él con ayuda del delfín que levantó las caderas para que la prenda fuera sacada por fin de su cuerpo.
El cuerpo de Xiah brillaba bajo la luz dorada de la lámpara que se encontraba en una mesita cercana, cubierto por una fina capa de sudor. Micky no pudo evitar un gemido de placer al verlo así de excitado.
  —  Chunnie… te… necesito.  —  murmuró entrecortadamente al ver en los ojos de su pareja aquel brillo de deseo que tan bien conocía.
  —  Y yo a ti…  —  respondió al momento que tomaba el miembro del menor parea empezar a masturbarlo con un movimiento rápido, sintiendo cómo de la punta escurría ya ese líquido transparente, muestra del punto de excitación en el que si pareja se encuentra.
El delfín detuvo sus movimientos con una mano, para luego abrir el pantalón de Yoochun y sacar su excitado miembro.
  —  No… te necesito… ahora…  —   señaló Xiah con voz cargada de deseo, masturbando él ahora Yoochun, buscando prepararlo, porque ya no soportaba más un segundo sin él, porque aquellos días separados por sus actividades individuales, habían sido mortales para él.
Xiah se acomodó de nuevo de tal manera que la punta del miembro de Yoochun rozaba con su entrada.
  —  Espera… espera, amor… debemos… debo prepararte…  —  murmuró con un poco de preocupación en su voz sensual.
Junsu sonrió ante la consideración por parte de su ratón, pero no soportaba un segundo más estar sin él, por lo que se dejó caer sobre la hombría despierta de Yoochun, recibiéndola en su interior completamente de un solo movimiento. El delfín se mordía su labio inferior, tratando de acallar aquel gemido de dolor que quiso escapar de su garganta y es que a pesar de no ser la primera (y esperaba que no la última) vez que recibía a su Chunnie, aún no podía acostumbrarse a aquella invasión que al final resultaba tan deliciosa y placentera.
Yoochun por su parte gimió sonoramente a la vez que aferraba con fuerza las caderas de Su, disfrutando de la deliciosa presión que las paredes interiores de su niño ejercían sobre su miembro. Le dolía, había esperado demasiado para estar dentro de Junsu, pero no cambiaría por nada aquel momento,  aquellas deliciosas sensaciones que le recorrían.
Después de eternos segundos, esperando que su cuerpo se acostumbrara a Yoochun, se sintió listo para empezar a mover lentamente sus caderas, primero subiendo y bajando, después aumentando un  poco la velocidad y moviendo la cadera en forma circular, sabiendo que eso hacía delirar de placer a su chico que yacía bajo él.
Yoochun también empezó a moverse, profundizando cada vez más sus embestidas, sujetando firmemente las caderas de Junsu, ayudándolo con sus movimientos, haciendo que sus cuerpos se unan cada vez más. Sentía su piel arder, su respiración entrecortada al tiempo que su garganta sólo podía emitir gemidos, casi gritos de placer conforme se iba acercando el momento cumbre. Y quería que su niño sintiera lo mismo que él, pero mil veces más.
Junsu apoyaba las manos en el pecho de su pareja, pero sus dedos traviesos jugaban con sus tetillas, estimulándolo más. Fue entonces que la mano de Yoochun se apoderó nuevamente de su miembro y esa deliciosa corriente eléctrica se intensificó aún más.
Cada movimiento, cada roce, los acercaba cada vez más y ambos aumentaron su velocidad.
  —  Ya… ya… Chun… Aaaahhhhiii.  —  Gemía una y otra vez, cuando el miembro de Yoochun tocaba ese punto en su interior que lo elevaba cada vez más al paraíso.
  — ¿Do you like it, baby? ¿Do you?  —  le preguntaba con ese tono ronco que adquiría su voz en esos momentos de absoluto placer.
Una, dos embestidas más y Junsu no soportó tanto placer, acabó derramándose en la mano, su propio vientre y parte del pecho de su amante dando un grito de completo placer. Yoochun no tardó mucho, pues al sentir aquella estrecha cavidad contraerse aún más a su alrededor, no pudo soportar más y después de un par de embestidas, acabó llenando el interior de su precioso niño con su esencia.
Junsu cayó rendido entre sus brazos, sonriendo con su respiración entrecortada cuando los brazos de Yoochun le rodearon y le acariciaban con parsimonia la espalda y los costados.
  —  Ahora sé porque te gusta tanto este sofá.  —  murmuró el pequeño en broma, recordando que Yoochun le había convencido de comprar aquel juego de sala, su pareja sólo respondió con una profunda risa.
Xiah se sentía protegido y amado entre esos fuertes brazos que lo arropaban y aunque afuera  la lluvia siguiera tan fuerte como si el cielo fuese a caerse en pedazos, no le importaba si podía estar por siempre así con Yoochun. Y pensando en eso fue quedándose dormido.
El sol brillaba ya cuando Junsu abrió los ojos, Yoochun seguía dormido ni siquiera se habían pasado a la cama. El delfín se levantó lo más suavemente que pudo dejando dormir a su chico. Buscó una prenda con la cual cubrirse y la primera que encontró fue la camisa color gris de Yoochun, la cual, sin pensarlo mucho se puso, para luego dirigirse a la cocina, poner la cafetera y empezar a preparar un desayuno ligero, ambos tenían que irse ya a sus sets de grabación.
 Yoochun despertó minutos después, atraído por el olor del café recién hecho. Entró a la cocina, tomando por sorpresa a Junsu, lo rodeó con sus brazos por la cintura.
  —  Buenos días.  —  murmuró dándole un beso en el cuello.
Junsu pudo sentir que, aunque se había acomodado la ropa, aún no se cerraba el pantalón.
  —  Buenos días, ratón pervertido…  —  dijo con un estremecimiento.
  —  Mira quién habla…  —  le contestó cuando adentró su mano por los pliegues de su camisa, encontrando la piel desnuda de su pareja.
  —  Oye…  —  se quejó en broma alejando aquella mano.  —  si sigues así me cortaré.  —  le advirtió cuando le señaló la tabla para picar y las frutas que estaba rebanando con un pequeño cuchillo.
  —  De acuerdo.  —  besó su mejilla y tomó un par de rebanadas de manzana para luego pararse junto a Su apoyado en la repisa.
Junsu siguió picando las frutas para el desayuno, Yoochun lo observaba, sabía que su niño algo tenía.
  —  Hablé con Jaejoong Hyung…  —  dijo con calma.
  —  ¿Y qué paso? ¿Cómo están Yunho y Changmin?  —  preguntó Chunnie con una sonrisa.
 —  No era él…  —  Yoochun le miró extrañado, como diciéndole  explícate—  la persona que estaba con Yunho en el aeropuerto no era Hyung.  —  le explicó.  —  Él estaba grabando el dorama en ese momento, era imposible que estuviera en el aeropuerto de Seúl a la vez, Chun.  —  aclaró.
  —  Pero… ese tipo… era idéntico…  —  observó Yoochun.
  —  Lo sé…  —  Junsu dejó el cuchillo a un lado y se giró para mirar a su pareja.  —  lo único que pudimos concretar Hyung y yo es que…es un impostor mandado por la SM. Tan es así que Jae Hyung ya habló con su abogado. El mío me llamó ayer por la tarde, así que no dudo que el tuyo se comunique pronto.  —  le explicó.
  —  ¿Yunho ah… lo sabrá?  —  se preguntó con preocupación.
  —  ¿Crees que haya sido capaz de prestarse a algo así?  —  Junsu sentía que conocía lo suficiente a su líder para saber que primero se cortaba las manos o se sacaba los ojos antes de colaborar en algo semejante.
  —  No lo sé, Su… antes creía conocerlo.  —  Junsu se abrazó a él y rodeando su cintura con sus brazos.  —  cuando se retractó de poner la demanda con nosotros y junto con Changmin se quedó en la SM para negociar un mejor contrato, te juro que entonces lo desconocí. No pensé que nos fuera a traicionar… que nos fueran a traicionar así.
Junsu pegó su cabeza a su pecho, escuchando el ritmo desacompasado de su corazón, mezcla de dolor y decepción.
  —  Yunho y Changmin debió tener razones muy fuertes para no hacerlo… siempre he querido preguntarle, saber… ese maldito convenio de confidencialidad que nos hicieron firmar… ¡lo odio! No podemos ni tener un ligero acercamiento con ellos, me parece la cosa más exagerada del mundo.  —  se quejó el menor.
  —  Jaejoong  ah, yo… todos los que saben del proceso quieren saber esas razones, Susu…  —  dijo Yoochun aferrando con un poco más de fuerza la cintura del pequeño.  —  pero creo que el protagónico de   “This is it”  fue más fuerte que nuestra amistad.  —  añadió con amargura.
Xiah no mencionó nada más. Sabía que Yoochun siempre había visto a Yunho como una persona justa y equilibrada en sus decisiones. Saber, o más bien suponer, que el dinero y la fama pudieron más que su amistad, le hacían cambiar esa admiración… por odio.


6 comentarios :

  1. hola!!! xq no sale el cap 6????????????? me encanta el fic pero no puedo leerlo completo!! TT--TT XFAAAAAAAAAA ayuda!

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    1. Te paso el link dela fic completo
      http://jeongkimsenssi.blogspot.com/2020/07/las-cosas-no-debieron-ser-asi.html

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  2. !!nooooo!!! es cap 6 en serio NO SALE~!! hahahhah

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  3. Yoochun y Junsu ya están sospechando que es un impostor pero que dirán cuando sepan realmente de quien se trata
    Gracias

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  4. Junsu y Yoochun destilan amor, pasión y ternura, son tan lindos.
    Ojala sea prontoque le digan a Jae de su gemelo, pues esta sufriendo mucho por celos.

    Gracias!!!

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  5. Para quienes quieran leerlo completo, les dejo el lino de mi blogspot
    https://reflejomutuo.blogspot.com/2013/01/las-cosas-no-debieron-ser-asi.html

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