miércoles, 4 de octubre de 2017

Del Odio al Matrimonio. Cap 7




Para su sorpresa, Jaejoong se encontró a sí mismo bastante tranquilo, a pesar de la situación tan incómoda en que se encontraba. Vestido y preparado, se dirigió hacia la habitación del niño y vio a su bebé durmiendo. Arropado en la elegante cuna que Yunho le había comprado, el niño parecía adorable, agarrando con la mano el osito de peluche azul que siempre lo acompañaba.

Seguramente, dormirá toda la noche, y nosotros no llegaremos tarde, Minette ― le dijo en voz baja a la niñera.


Era la primera vez que llamaba a la mujer por su nombre, sin estar muy seguro de si era así como se trataba al personal en las residencias de los Jung, y sin importarle tampoco, ya que le parecía más amigable. Ahora que Yunho le había prometido que la niñera no había sido contratada para levantar una pared entre él y su hijo, Jaejoong se sentía aliviado de que le cayese bien.

Minette se giró desde el armario mientras doblaba las pequeñas prendas destinadas a las estanterías y dijo:

Todo estará bien, joven. Relájese y disfrute de la velada. Y he de decir que está usted precioso. Puedo reconocer un diseño de París en cuanto lo veo.

En realidad, el traje de ante color miel era de un diseñador italiano, pero Jaejoong jamás habría herido los sentimientos de la mujer diciéndole la verdad. Simplemente sonrió, le dio las gracias y salió de la habitación sobre sus zapatos de tacón, dejando tras de sí la sutil fragancia de su perfume.

Mientras se preparaba para una velada que prometía el tormento de estar con un hombre al que odiaba y deseaba en igual medida, un hombre que podía excitarlo a voluntad y al que a veces tenía ganas de golpear con un ladrillo, Jaejoong había tenido una súbita revelación.

Su situación personal no tenía por qué ser tan mala, no si trataba de que no lo fuera. Puede que Yunho hubiera resultado ser el tipo de hombre que él despreciaba, el tipo de hombre que seduce a los de la clase inferior hablándoles de amor eterno cuando en realidad está prometido a una mujer de su mismo estatus, pero realmente no se había casado con la cruel  Jun JiHyun. Era un hombre libre. No estaba comprometido con nadie más, que él supiera, y, por alguna razón, eso hacía parecer que las cosas eran más fáciles.

Además, un hombre que había aceptado al hijo que apenas conocía y lo había tratado como a un príncipe, un hombre que se tomaba sus responsabilidades como padre tan en serio y estaba dispuesto a casarse con un joven de clase inferior al que consideraba promiscuo y ladrón, no podía ser tan malo. Así que, casi con total seguridad, si tenía algo de piedad en su cuerpo, podría ser persuadido.

Lo único que él tenía que hacer era convencerlo de su integridad. No había nada que pudiera hacer con respecto a su estatus social o financiero, pero nunca había robado nada en toda su vida. Y, en cuanto a lo de ser promiscuo, era algo tan lejano a la realidad, que casi daba risa.

Lo único que tenía que hacer era convencerlo de que tendría que respetarlo como a un pobre pero sincero campesino y borrar de su cabeza la absurda idea de casarse con él. Esa idea probablemente hubiera brotado de una falta de respeto absoluta hacia sus sentimientos, porque siendo inmoral, como él pensaba que era, creería que podía obligarlo a hacer cualquier cosa que le apeteciera.

El matrimonio sería un desastre. Como su esposo, él se encontraría con facilidad enamorado de Yunho de nuevo, ya era lo suficientemente tonto en lo que a Yunho se refería, y su vida sería miserable porque él nunca lo había amado y nunca lo haría.

Absorto en sus pensamientos, llegó hasta Yunho, que lo esperaba al pie de las escaleras con los brazos abiertos, rodeándolo con ellos en un gesto de caballerosidad.

Hueles a flores de verano. Es agradable ― dijo con voz suave como la miel, y apretó los brazos mientras inclinaba la cabeza hacia él, hundiendo su rostro en su pelo.

Con un suspiro inaudible, Jaejoong sintió cómo todo su cuerpo se derretía con una puntualidad mecánica bajo él. Se le pusieron duros los pezones contra su pecho cubierto por el cachemir negro y el latido inmediato e insistente entre sus muslos hizo que las rodillas comenzaran a temblarle, sintiendo en su nariz la fragancia masculina de la colonia que usaba.

Yunho estaba ejecutando su vieja magia, la magia potente que lo hacía incapaz de resistirse. Sin poder evitarlo, se acercó más, sintiendo cómo el calor lo recorría, mientras, cegado por la nube que tenía en el cerebro, sus manos se deslizaban por sus hombros y luego alrededor de su cuello, hasta levantar la cabeza expectante.

Aquello era lo último que quería que ocurriese, ¿pero cómo podía negarlo? Estaba tan perdido como lo había estado aquella noche en que Yunho se había acercado a él en la playa, deleitándose con cada detalle de su cuerpo mojado por el agua mientras le entregaba una toalla.

Respira ― dijo Yunho apartándolo de su camino con una sonrisa― La próxima vez mira por dónde vas. Podría haber sido un muro de ladrillo. ¿Nos vamos?

El sentimiento de pérdida mientras se alejaba fue tan intenso que lo hizo estremecerse. Inclinando la cabeza para tapar el rojo de humillación de su cara con el pelo, Jaejoong le permitió pasarle una mano bajo el codo y guiarlo fuera, donde estaba esperando el coche.

Sin poder evitarlo, se había comportado como un desvergonzado. No podía haber dejado más claras sus necesidades ni aunque hubiese llevado puesta una camiseta con la frase quiero acostarme contigo estampada en el pecho. Y el mero hecho de que a Yunho no le había afectado en lo más mínimo lo hacía sentir incluso más humillado.

Apartándolo con un comentario burlesco sobre muros de ladrillo cuando no podía haberle quedado duda alguna sobre su comportamiento. Lo estaba pidiendo a gritos.

El miedo de que, mediante el sexo, podía convertirlo en un adicto y convencerlo para que se casara con él y compartiera su cama cuando él quisiera, era ya algo firmemente instaurado en su cabeza. Debía de haber estado loco para creerse lo contrario.

Lo alojaría, lo alimentaría y lo vestiría por el bien de su hijo. Incluso se casaría con él por las apariencias. ¡Pero no lo tocaría!

Sería razón de más para hacerle creer en su integridad, para que lo respetara. Algo que, sabía, sería más difícil después de aquel episodio.

Mientras descendían con el coche hacia el pueblo, Jaejoong hizo todo lo que le fue posible por retomar su supuesta tranquilidad.

Necesitaba convencerlo de que él se había equivocado. Que él había actuado de forma vergonzosa al hacerlo creer que estaba enamorado de él sólo para conseguir acostarse con él y sabiendo que iba a casarse con otra persona. Tenía que hacerle ver que no era un ladrón, que lo habían engañado. Tenía que hacerle sentir culpable y él tendría que aceptar sus condiciones.

Si continuaba negándose a su petición de tener una casa propia para él y para Changmin en Inglaterra, entonces al menos una pequeña casa de campo en esa zona bastaría.

Podría contribuir a la educación de Changmin si realmente quería, podría verlo los fines de semana y que el niño se quedara con él parte de las vacaciones cuando tuviese edad de ir al colegio. Y él sería autosuficiente, cultivaría frutas y hortalizas y hasta criaría pollos.

¿En qué estás pensando?

Jaejoong parpadeó. Su pregunta lo había sobresaltado. Estaban aparcados en una calle estrecha frente a un edificio de piedra. Ni siquiera se había dado cuenta de que hubiera parado el coche. Aún tratando de olvidarse de esos planes idílicos para el futuro, se concentró en el amargo presente y contestó.

En huevos.

El sonido de su risa le hizo sentir un cosquilleo en el estómago. Había pasado mucho tiempo, un tiempo vacío, desde que no se reían juntos los dos, pero tuvo que morderse el labio para evitar sonreír instintivamente. Él no se daba cuenta, pero esa velada iba a ser muy seria, verdaderamente seria.

Es evidente que tienes hambre. Bien ― Yunho salió del coche con la velocidad de un rayo, tratando de resistir la tentación de agarrarlo de los hombros, girarlo hacia él y besarlo hasta perder la noción del tiempo.

En la casa, le había costado un esfuerzo infinito controlarse y no aprovecharse de aquel cuerpo endiabladamente sexy que se restregaba contra el suyo, controlarse para no tomarlo en brazos y llevárselo a la cama.

Había ido más allá tratando de negar la química sexual que existía entre ambos, así que se merecía una medalla al autocontrol. Tenía que meterse en su cabeza y comprender cuáles eran las razones que él tenía para ser como era antes de creerse  sus reclamaciones morales e incluso antes de pensar en hacer el amor con Jae, convirtiéndolo en su esposo y creando una familia próspera para su hijo.

De vuelta con el control, al menos todo el control que le era posible tener con aquel pequeño diablillo a su alrededor, abrió la puerta del copiloto y lo ayudó a salir, reduciendo con cuidado el contacto físico al mínimo y lo guió por el suelo adoquinado hacia las luces del restaurante.

La comida es casera, pero está fantásticamente preparada. Llegamos pronto, pero más tarde podrás conocer a algunos de los del pueblo.

Lo cual no era lo que Jaejoong quería hacer, no en ese momento. Quería hablar con Yunho, hablar con él de verdad y hacerle ver su parte de la historia.

Yunho fue recibido por el propietario, Beppe, como si lo apreciase como a su cliente favorito, mientras su mujer los observaba desde detrás de una cortina que, Jaejoong imaginó, conduciría a la cocina.

Unos armarios chillones pintados a mano flanqueaban una enorme chimenea donde el fuego crepitaba y Beppe los condujo hasta una mesa de madera decorada con una vela en un candelabro de terracota.

¿Estás cómodo? ― preguntó Yunho con una sonrisa mientras acercaba el candelabro al borde de la mesa para que no hubiera nada tras lo que él pudiera esconderse.

¿Iba a ser así todo el tiempo? ¿Educado mientras él hiciese lo que le mandase?

¿Seguiría sus planes al pie de la letra?

No mucho ― contestó sin dudar, dispuesto a aprovechar la oportunidad de incomodarlo, y observó cómo levantaba una ceja sin comprender nada, echándose hacia atrás mientras Beppe les llevaba una jarra de vino y dos copas.

Cuando volvieron a estar solos, tras una animada conversación sobre la vendimia, Yunho llenó ambas copas y lo miró.

Me pregunto por qué será eso. ¿Hubieras preferido un lugar mucho más elegante y caro?

A Jaejoong le dio un vuelco el corazón. Aquél era exactamente el inicio que necesitaba. Así que lo aprovechó y dijo:

No me conoces en absoluto, ¿verdad? Realmente no me conoces ― levantó una mano, indicando la cálida y acogedora habitación, con sus armarios, las flores secas colgando de las vigas de madera, las fotografías familiares antiguas en viejos marcos de terciopelo y los cuadros que decoraban cada espacio libre en las paredes ― Este lugar encaja perfectamente conmigo. Es un sitio corriente, y yo también. Yo no soy una persona sofisticada y elegante que quiere que lo lleven a sitios caros para despilfarrar ― sentía las mejillas acaloradas. El calor se extendía por todo el cuerpo, estando sentado tan cerca del fuego. Se quitó la chaqueta que llevaba y la colgó sobre el respaldo de su silla y concluyó su discurso con una vehemencia que no pudo evitar― ¡Y no soy un ladrón ni me acuesto con todo el mundo!

«Y yo soy holandés», pensó Yunho, asombrado por su interpretación. Él sería todo un éxito en cualquier acto. Er hermoso, sus ojos eran como dos piscinas profundas, a veces de carbón y a veces de plata y sus labios como capullos de rosa pidiendo ser besados. ¿Qué hombre habría sido capaz de apartar la vista, o las manos, de aquellos fantásticos glúteos que se adivinaban bajo el pantalón de seda que Jaejoong llevaba puesto?

¡No te rías de mí! ― añadió él mientras Beppe se acercaba con un plato de entrantes.

La sonrisa de Yunho se hizo más amplia si cabe y adivinó que tenía ganas de tirarle la copa de vino a la cara, porque sus gestos eran absolutamente expresivos. Supuso que contuvo el impulso por la llegada de las aceitunas, las tartaletas de verduras y de las gambas a la parrilla.

Jaejoong estaba con la guardia puesta y, esa vez, en vez de estar molesto al verlo furioso, se lo estaba pasando bien. Podría dar otra vuelta de tuerca y a saber lo que podría ocurrir. La idea le parecía verdaderamente atrayente.

Haciendo un esfuerzo, disimuló la sonrisa, pero en su voz aún se notaba el humor cuando dijo:

¿Comemos?

Jaejoong tomó una aceituna y luego volvió a dejarla, sintiendo cómo el corazón le golpeaba con fuerza contra las costillas. A no ser que Yunho se levantara y se marchara, él estaba allí cautivo. Se cruzó de brazos y dijo:

Dijiste que deberíamos conocernos mejor. Como ya he dicho, tú no sabes nada sobre mí.

En efecto ― dijo Yunho tras dar un mordisco a una de las tartaletas.

Era hora de comenzar con el viaje que se había propuesto a sí mismo, un viaje que lo conduciría hasta su mente. Era hora de ponerse serio y dejar de babear con sus atributos y alimentando su libido. Un libido que había estado extrañamente tranquilo desde la noche en que había descubierto lo que era realmente Kim Jaejoong.

Empecemos de una vez. En más de una ocasión me has acusado injustamente de ser yo el causante de que no volvieras a trabajar como niñero. Me pregunto por qué. ¿Porque te quedaste embarazado? No es una acusación muy oportuna teniendo en cuenta que me habías dicho que tomabas la píldora. Lo cual hace sugerir que la mayor parte de la culpa es tuya. Además, ¿quién iba a contratarte como niñero cuando tienes un hijo propio?

Jaejoong lo miró con odio, seleccionó una gamba y se tomó su tiempo mientras la pelaba, sintiendo cómo se le empañaban los ojos al recordar todo lo que había sucedido.

Nada más regresar de Jeju ― dijo Jae con frialdad ― me dijeron que me habían despedido de la agencia. Habían recibido una queja muy seria. Una queja tuya y de esa mujer con la que ibas a casarte, ¿de quién si no? Yo le había robado algo a una invitada de mis jefes. No se me podía ocurrir pedir referencias y podía sentirme afortunado por no tener cargos legales en mi contra.

Tomó aliento tras hablar. Había sido una época horrible. Yunho le había roto el corazón y él había sido tachado de ladrón y se había sentido humillado. Lo único que habría querido era meterse de lleno en la profesión que le gustaba y tratar de olvidar que alguna vez lo había conocido.

Yo no había robado nada ― prosiguió con voz dolida― Tú me habías hecho perder mi trabajo y cualquier oportunidad de volver a trabajar de eso. En ese momento yo no sabía que estaba embarazado. Por suerte hubo gente que creyó en mí, no como tú. Kim HeeSun me acogió mientras buscaba trabajo. Un tipo me contrató en un bar, satisfecho por un par de referencias que tenía, de Kim HeeSun y del padre de mi amigo Junsu. Así que, no gracias a ti, sobreviví ― concluyó levantando la barbilla y con los ojos brillantes.

Yunho se dio cuenta de que Jaejoong había pelado varias gambas, pero todas yacían sin tocar junto a las cascaras.

No cabía duda de que lo que decía era verdad. Había estado en la lista negra. Por primera vez desde aquella noche sombría, su mente rememoró los acontecimientos. Se había sentido herido y había creído su amor traicionado pero, aun así, había insistido en tener una reunión con todas las personas que sabían lo que había ocurrido: Jihye, JiHyun y Filomena.

Con el corazón en un puño, había ordenado que aquel desafortunado incidente no fuera a mayores. La joya había aparecido, no se había perdido nada, salvo el sueño, más propio de un adolescente que de un adulto, de pasar el resto de su vida con el único docel al que había amado. Aun así, jamás quiso que lo castigaran por nada.

Jihye, con los ojos húmedos, había susurrado:

No me habría creído una palabra de todo esto si no lo hubieras pillado con las manos en la masa. Por supuesto, yo no haré que esto se extienda.

JiHyun, con una sonrisa en la cara, no había dicho nada. Había sido Filomena la que había expresado lo evidente.

¿No deberíamos informar de esto a la agencia para la que trabaja? Puede que robe a futuros clientes.

En ese momento, Yunho no había sabido cómo hacerles comprender sin parecer un tonto que, si le quitaban ese trabajo a Jaejoong, podría recurrir a medios aún peores para ganar dinero, quizá incluso la prostitución. Finalmente había sido JiHyun la que había concluido con el asunto diciéndole a su criada:

Ya has oído lo que ha dicho el señor Jung. Ni una palabra de este desafortunado incidente. Te prohíbo que hables de ello de nuevo.

Su hermana Jihye no podía haber contactado con la agencia, y Filomena sería demasiado consciente de las consecuencias que podría tener desobedecer a su jefa. Lo cual dejaba sólo a JiHyun. JiHyun, que había expresado su decisión de no presentar cargos. En aquel momento, tal magnanimidad le había parecido extraña teniendo en cuenta su carácter. Ahora se preguntaba por qué.

Pero era demasiado pronto para hacer públicas sus sospechas. No había llegado a ser el hombre de negocios que era por ir contándolo todo por ahí sin haber recopilado antes la información necesaria.

Inclinándose sobre su asiento mientras Beppe les llevaba un plato de lubina al horno, Yunho estudió los rasgos de Jaejoong y su boca apretada. Debía de haberlo pasado mal con el embarazo inesperado, tratando de encontrar trabajo y de ganar lo suficiente como para sobrevivir y ahorrar para el bebé que estaba en camino.

Dejando de lado las pruebas del robo y el silencio de Jaejoong, Jae había estado embarazado y él no le había proporcionado su ayuda. De acuerdo que en aquella época él se había sentido dolido, pero ésa no era excusa. Tenía que haber contratado a alguien para que siguiera sus movimientos en Inglaterra. De ese modo, finalmente se habría enterado del embarazo, le habría ofrecido su ayuda y habría insistido en que regresara a Corea con él, asegurándose de que tuviera los mejores cuidados mientras esperaban a que naciera su hijo.

Al menos no había abortado. Había luchado él solo, sin ayuda.

De acuerdo. En ese momento Yunho no se tenía a sí mismo en gran estima, pero no servía de nada lamentarse. Lo único que importaba era el futuro y cómo afectaría eso a su hijo. Y sólo conociéndolo todo sobre él, se aseguraría de no recibir más sorpresas desagradables.

Tras repartir el pescado, le entregó su plato.

¿Cómo te las arreglaste? Has mencionado a una tal Kim HeeSun.

Jaejoong asintió, aún con la boca apretada y muy serio. Tomó su tenedor y deseó poder atacarlo a Yunho y no al pescado con el instrumento. Aquel hombre demasiado guapo, demasiado rico y demasiado seguro de sí mismo había ignorado sus quejas cuando lo había acusado de ponerlo en la lista negra. Como si eso no importara.

Él no era una persona violenta, pero Jung Yunho sacaba lo peor que había en él. Para combatir ese sentimiento de odio, dijo con frialdad absoluta:

Me invitó a vivir con ella y se portó maravillosamente bien, en todo. Siempre estaba alegre y veía el lado positivo de las cosas.

¿La conocías desde hacía mucho tiempo? ― preguntó Yunho llenándole su copa de vino. Jaejoong no estaba comiendo, pero se había bebido el vino como si fuera agua. No importaba. Puede que el alcohol le soltase la lengua.

Con un suspiro, Jaejoong dejó el tenedor. Sería todo un alivio poder dejar de lado todo el asunto de su supuesto robo. Al parecer, Yunho no consideraba necesario mencionar su parte de culpa en el asunto, lo consideraría indigno de él. Ni siquiera parecía avergonzado de haberlo hecho. Porque nada lo convencería de que él no había robado la joya de aquella horrible mujer. Desde luego, sería un alivio poder hablar de alguien que siempre había pensado lo mejor de él.

Fue contratada después de que yo naciera. Al parecer, mi madre siempre estuvo delicada de salud. Murió cuando yo tenía tres años, así que no tengo un recuerdo claro de ella. Creo que mi padre siempre se culpó a sí mismo por dejarla embarazada y a mí por haber nacido ― explicó, y dio un trago al vino para aclararse la garganta.

Tenía un ligero sabor a fresas y un aroma que le recordaba a una flor, pero no sabía a cuál. Entonces sonrió ligeramente.

¿Y? ― dijo Yunho preguntándose si habría sido buena idea volver a llenarle la copa. Al menos había hecho que hablara con total libertad.

Kim HeeSun estuvo conmigo hasta que cumplí siete años. Como una madre. Entonces mi padre se casó con Stacia, una divorciada. Tenía una hija, Tiffany, y ella nunca dejó de remarcar que, Tiffany era todo lo que yo no era. Guapa, brillante. Eso no importaba porque Kim HeeSun me quería. Pero pocas semanas después, Stacia la despidió. Era una pérdida de dinero, había dicho ella, aunque luego no tenía reparos en gastarse más de lo que mi padre podía permitirse en ropa cara para ella y para Tiffany, o en comida para las fiestas elegantes que daba continuamente.

Jaejoong tomó aliento, como si se lamentara de haber hablado demasiado.

¿Me estás oyendo? ― preguntó con una sonrisa ― Aquí, quejándome. Tuve una infancia feliz, de verdad. Y, por supuesto, mi padre me quería, aunque no se le daba bien demostrarlo. Además, la familia de mi mejor amigo Junsu, dejaba que me fuera con ellos de vacaciones en verano, y me lo pasaba muy bien. Y Kim HeeSun nunca se olvidó de mí. Siempre me enviaba cartas y regalos. Fui afortunado.

Jae sonrió abiertamente y Yunho se sintió furioso. ¿Afortunado? ¿Por haber perdido a su madre tan joven? ¿Por haber sido tachado como medio responsable de su prematura muerte? ¿Por haberse quedado sin la mujer que, obviamente, había sustituido a su madre? Por no hablar de tener una madrastra digna de pesadilla.

Él podía leer entre líneas tan bien como nadie. Para Jaejoong no había habido ropa cara. Seguramente habría llevado siempre la misma ropa hasta romperla por completo. Y además los niños no llevaban bien las comparaciones envidiosas. La supuesta superioridad de Tiffany debía de haber sido una losa para él.

«Tranquilízate», se dijo a sí mismo, ignorando el plato de verduras a la plancha que Beppe había colocado sobre la mesa, al igual que ignoró el impulso de estirar los brazos sobre la mesa para agarrarle las manos a Jaejoong. Aquella conversación tenía que ser esclarecedora, no una mezcla de ira, compasión y... ¿culpa?

Así que te fuiste a vivir con ella y comenzaste a trabajar en un bar ― dijo ― Y nació Changmin. ¿Entonces qué?

Jaejoong podía imaginarse que, en cualquier momento, Yunho iba a echarle en cara su irresponsabilidad por no haberle dicho que iba a ser padre. Pero él ya le había explicado su decisión de no causarle problemas. Por aquella época pensaba que se había casado con esa mujer odiosa.

Se encogió de hombros. Se le estaba levantando un ligero dolor de cabeza, y sabía que no estaba pensando con claridad, porque aquello era más bien una inquisición antes que una declaración de inocencia. Y no podía entender por qué, en vez de disculparse por su comportamiento, Yunho estaba tan interesado en saber dónde había vivido y cómo se había ganado el pan. Definitivamente había bebido demasiado vino. No debería haberlo tocado.

Sentía la lengua seca, pero siguió hablando, decidido a concluir con el tema y centrarse en lo que realmente importaba.

Conseguí un trabajo de jornada partida en un supermercado cercano. Nos las apañamos bien. Entonces... entonces ella murió. Fue de repente. La casa estaba alquilada y Changmin y yo tuvimos que marcharnos ― se le llenaron los ojos de lágrimas― La echo de menos.

¡Dios! Por fin lo veía todo. Yunho comprendía por qué Jaejoong se había ido a vivir con ese hombre rubio. Casi sin pensar, absorto en lo mal que lo debería de haber pasado, sufriendo por la pérdida de su vieja amiga, de pronto sin casa, sin esperanza y con un niño al que alimentar, Yunho dijo:

¿Entonces te mudaste con un novio?

Estuvo a punto de añadir que comprendía perfectamente por qué lo había hecho, pero no le dio tiempo, porque en ese momento Jaejoong le dirigió una mirada de hielo, echó la silla hacia atrás y se dirigió apresuradamente hacia la puerta.





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Continuara \\(^_^)//...

Niñ@s un comentario no les cuesta nada….

Gracias…

Ahhh Dios!!!! Y yo que pense que Yunho ahora si entendia cual era la verdadera situación de Jae, pero en fin, al parecer lo que Jae tiene que hacer es aplicar la ley de la indiferencia para que Yunho tome enserio sus palabras.


12 comentarios :

  1. Oh!!! nooo por que lo dejas así, cuando las cosas se están poniendo interesantes.

    Gracias por un nuevo capítulo, ya se te extrañaba, me gusta mucho esta historia.

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  2. Que emoción tener actualización aquí, espero que todo este llendo en orden para tí Poleth, siempre se agrace mucho el que no nos dejas semana a semana y justo por eso me tenías preocupada. Gracias por este cap. En verdad me encataría que Jae reuna toda la fuerza de voluntad que necesita para resistor su deseo y amor por Yunho y ya que dejarle saber todo su pasado está resultando una bofetada para Yunho, ojala pueda dejarle en claro cuanto vale un chico como él. Me encanta liarme arreglando el atuendo de Jae cuando los describes usando prendas femeninas jajaj no puedo y siempre les armo un outfit varonil. Jajaja no sé como haces para imaginarlos con zapatos de tacón y vestidos si yo lo hago me ataco de risa.

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  3. Todo iba bien,Jae le estaba diciendo todo lo que le paso despues de que se separaran y Yunho parecia entender por todo lo que vivio y el lo arruina por su pregunta tonta en verdad no conoce a Jae

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  4. Que bueno que volviste, ne preguntaba de donde eres y que ojala ninguno de los acontecimientos climaticos, terremotos o políticos te estuvieran afectando.

    Espero que Yunho crea en Jae, si no lo va a perder, para empezar con esta última pregunta del supuesto novio hizo enojar a Jae.

    Gracias!!!

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  5. Pobre Jae la paso terrible y decidió sincerarse con Yunho. Espero q recapacite y deje de desconfiar y ponga en su lugar a quien debió hace mucho :/
    Amigaaaa recién veo q actualizaste, estuve sin celu estos días pero ya estoy de regreso ^.^
    Gracias por el cap <3

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  6. Este Yunho siempre metiendo la pata, gracias por actualizar

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  7. Primero que nada
    Que bueno que ya volviste !!
    Ya te habías tardado en volver y en actualizar
    Gracias

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  8. Con yh ya no hay remedio
    Cada que avanza un paso retrocede dos y muy grandes
    Tanto le afecto lo que le “hizo"
    jj ?
    Espero la next
    Gracias!! ^^

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  9. Ay Jung, iban tam bien y sales con tu:

    Te mudaste con tu novio :v....

    Asi no se puede, me estresas!!!!!

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  10. Ay yunho eres un bobo uno abriéndote el corazón y la riegas.... Deja tus tontos celos y escucha caramba....

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  11. Ahhhjj miedo me quede picada jejejejejjej

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  12. Pobre Jae si que las a pasado muy duras para salir adelante y con la familia que le tocó y ahora Yunho que no termina de creer en su inocencia sufre por ello espero que ya pronto termine de abrir los ojos Yunho y vea lo bueno e inocente que es Jae y por todo lo que paso por culpa de esa dizque su prometida y ya termine de hacerlo feliz que es lo que merese después de tanto sufrimiento
    Gracias

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