martes, 14 de agosto de 2012

I can see with my heart. Cap. 2. The drawing




—Así que un niño ciego... — Yoochun sonreía con ironía. — Seguramente era muy divertido observar el alba con él, ¿no? 
Yunho hizo una mueca ante esto. No le agradaba que las personas se burlaran de los defectos de otros. Y menos de Jaejoong, que resultaba tremendamente inocente y sobre todo, una persona amable y comprensiva. 
"Si ese amor ya no me hace sonreír..."
— ¿Por qué debemos armar una escena aquí? ¿Por qué tienes que reírte de alguien que ni siquiera conoces? — Yunho se tomaba con ambas manos su cabeza en un intento de no explotar en ese mismo instante. 
— ¡Porque eres mío, maldición! ¡No te quiero con nadie más! ¡Menos aún con un mocoso invidente! 
El castaño, exasperado, salió corriendo de ese estacionamiento. Justo cuando todo estaba tan bien, ¿por qué Changmin vendría a decirle a Yoochun que estaba con ese chiquillo? 
Entró azotando la puerta tras de sí, evitando las lágrimas de rabia que amenazaban por salir. Se mordió su labio inferior reprimiendo un grito de desespero. Estaba tan cansado de que él lo diera todo para estar bien con él pero simplemente Yoochun parecía querer vivir en guerra. Incluso cuando su celoso novio salía con Junsu, a pesar de que se sintiera mal, él lo aceptaba y lo esperaba despierto. 
Era el único que ponía algo para que esa relación prosperara. Y para dolor de su alma, una relación era de dos personas. 
—Ya ves cómo se puso Yunho. No sé en que piensas. Eres bastante torpe, estas cosas deben desintegrarse poco a poco. — Minho y Changmin observaban disimuladamente a través del cristal cómo su amigo trataba de controlarse. 
—Será lo mejor. Sufrirá ahora, pero más adelante no lo hará más. — Minho lo miraba incrédulo. ¿Era tan difícil entender que eso era asunto de Yunho? 
—Yo mejor te dejo solo con tu estupidez. Avísame cuando se te pase la fijación con la relación de Yunho. 
Minho fue a la parte donde Yunho se encontraba sentado y le dio una palmada en su hombro para luego darle una mirada de desaprobación a Changmin e irse. 

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—Entonces, conociste a Yunho Oppa así...
— La hermana pequeña de Jaejoong, Eun Yoo quien tenía diecisiete años, por fin en libertad después de esa semana tan pesada, se encontraba hablando con su hermano ese precioso sábado por la mañana. Ambos solían frecuentar un pequeño parque que había a las afueras de la ciudad, justo que daba frente al mar. Y aunque Jaejoong no pudiera ver ese paisaje azul y pacífico, Eun Yoo se encargó de describirle lo más detallado posible, hace ya mucho tiempo, cómo era ese lugar especial en que nadie podía perturbar la paz de ellos. 
—Me lo he encontrado un par de veces ya... Es una persona muy buena, Eun Yoo... Pero lo puedo percibir muy triste. Su voz, sus comentarios... Es como si le tuviera rencor al amor. — Jaejoong recordaba bien ese momento en el auto cuando le había pregunta a Yunho si era feliz. 
— ¿Qué te hace pensar eso? — Eun Yoo le pasaba un dulce a Jae mientras lo mecía en uno de los columpios. 
—Cada cosa que dice me lo hace pensar. Quienquiera que lo tenga a su lado, es un pobre idiota... Yunho ssi es un hombre muy bueno, muy atento. 
— ¡En verdad te gusta! — La hermanita de Jae sonreía con malicia. — ¡Sal con él de nuevo, tonto! 
—Necesitaría aparecerme y esperar a que me vea afuera de su trabajo... De todas formas, dudo que quiera tener algo serio con alguien como yo y tiene pareja, seguro más bonito, con sus sentidos completos, más inteligente...
— ¡Eh! — Eun Yoo le dio un golpecito en la cabeza a su hermano y luego se sentó junto a él en el columpio que quedaba libre. — ¿Dónde quedó el valiente de mi hermano? 
—Sabes muy bien que a lo único que le temo es a que me tengan lástima. No quiero que nadie me mire así, ¡y menos Yunho ssi!
—Si ese tipo te mira con lástima, él sería el lamentable... Tú eres especial. Cualquiera desearía estar contigo. Puedes ahondar mucho más en el corazón de la gente que nadie, Jae. No debes tener miedo a jugar. 
—Tengo miedo al resultado... A salir herido. 
Y Eun Yoo se sonrió para sí misma. Le haría un favor a Jaejoong, estaba convencida de que Yunho necesitaba esa alegría y optimismo que Jae desbordaba por cada poro. 

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Yunho se revolvió entre las sábanas buscando su móvil entre ellas. Ya Yoochun le había dicho que no llegaría esa noche por alguna otra rara excusa como las que ya hacía un corto tiempo había dejado de creer. 
Un mensaje. De un número desconocido. 
Se talló un poco los ojos con cansancio y leyó el contenido: 
"¿Eres Jung Yunho? Sólo cuando me lo asegures te diré quién soy". 
¿Qué clase de broma pesada era esa? Decidió ignorar el mensaje. 
Un par de horas después, en casa de Changmin, llegó otro mensaje. 
"¡No soy un secuestrador o algo así, Yunho Oppa!" 
¿Oppa? 
— ¿Todo bien? — Preguntó Changmin al ver que su amigo miraba el teléfono con disgusto. Por un minuto pensó que Yoochun estaba molestándolo con algo. 
—Desde la mañana alguien me molesta por mensajes, preguntan si soy Jung Yunho. 
—Hagamos algo sencillo... Dame el número del que te llaman. — Changmin sacó su móvil marcando el número del "acosador" de Yunho y esperó a que cayera. 
Una voz femenina saludó y Changmin en tono de regaño habló: 
— ¡Oye tú, niña! ¡Deja en paz a Yunho! ¿Sabes que el acoso es un delito? 
—No exagere, sólo fueron un par de mensajes. Además creo que a su amigo Yunho Oppa le va a agradar lo que debo decirle. 
— ¿Qué debes decirle? — Preguntó con curiosidad mal disimulada. 
—No se lo diré a usted, ¡se lo diré a Yunho! Por favor, ¿puede decirle que soy hermana de Jaejoong? 
Jaejoong. Changmin se contuvo para no lanzar un grito de alegría. 
— ¡Haberlo dicho antes! — Sin dar explicaciones le colocó el teléfono a Yunho mientras éste articulaba preguntas que Changmin no pudo responder. 


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Jaejoong se encontraba frente a uno de sus tantos dibujos con carboncillo. Uno más elaborado que otro, guiándose únicamente por descripciones que le ofrecía Eun Yoo. Jamás había dibujado a una persona y esta sería la primera vez. Sin que nadie le dijera cómo era... Simplemente valiéndose de su imaginación. 
No podía ser tan difícil imaginar a Yunho. 
Comenzó trazando lo que sería su rostro. Hizo especial énfasis en los labios de éste... 
Sus dedos se pasaron lentamente por donde había dibujado su boca y por unos minutos imaginó lo que sería besarla. ¿Cómo sería su boca? 

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— ¿No crees que debes dejar a tu novio solo tanto tiempo hará que otro te lo quite? Digo, porque lo normal es que alguien se aburra de pasar tanto tiempo solo. En ese caso…
—Junsu, ¿quieres callarte? Eres desesperante. — Yoochun se masajeaba las sienes, harto de escuchar ese tipo de comentarios extremadamente sinceros de parte de su compañero.
—Sólo digo. Tienes todo en tu contra y además tienes la osadía de ser celoso. Qué valiente. Si yo fuera Yunho ya te habría envuelto en cinta adhesiva y, como añadido, lanzado al mar. — Yoochun lo miró fijamente. Muchas veces Junsu conseguía asustarlo con sus ocurrencias, aun cuando ya se diera cuenta del tono bromista en que lo decía. Pero ese tono a veces –muchas veces —  hacía que las cosas sonaran más macabras.
 Pero dentro de la excentricidad de Junsu había una actitud sumamente realista. Él mismo había experimentado lo que es aburrirse de estar solo. Sin embargo veía en Yunho una extrema lealtad que Yoochun no le retribuía. 
—No me da buena espina ese amigo nuevo de Yunho. 
— ¿Lo conoces? — Junsu no lucía sorprendido. Estaba acostumbrado a la paranoia de Yoochun y su continua inseguridad. — Si no lo conoces, no creo que debas dar ningún tipo de opinión. 
— ¡Tú también! Me van a hacer enloquecer... — Junsu miró sarcástico a Yoochun, como si aquello de que ya se encontraba loco no fuera obvio. 
—No sé si te has fijado, pero mandar a contratar a alguien para que averigüe quién es el amigo de tu novio es un poco, sólo un poco... Acosador. Si tienes tanta inseguridad, ¿por qué no cuidas lo tuyo? 

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— ¿Vive acá Kim Jaejoong? — Eun Yoo abrió la puerta a ese hombre alto y misterioso que daba aire a que no quería que lo descubrieran. Ella, que no era nada ingenua, se dio cuenta enseguida que ese hombre no traía buenas intenciones. 
—No, acá no hay nadie con ese nombre. — Dijo serena metiéndose otro caramelo a la boca. — Conozco uno que vive en otro estado. Si quiere le apunto su dirección. 
—No me mientas, mocosa. Lo vi entrar justo hace un momento. No es difícil reconocer cuando un ciego estúpido camina por la calle. — Aquellas palabras enojaron sobremanera a Eun Yoo, así que recurrió a la técnica de "chica en apuros" y dio un grito, o mejor dicho, un alarido, digno de película de Hollywood. Las personas del vecindario salieron alarmadas y vieron a Eun Yoo que hacía gestos como si fuera a desmayarse. 
— ¡Este tipo quiere robarme! ¡Ayúdenme! 
Dos hombres policías del vecindario se llevaron a rastras al hombre misterioso. Eun Yoo les agradeció y se adentró de nuevo en su hogar sonriendo con satisfacción. 
Agradeció también mentalmente a Changmin por advertirle que el novio de Yunho estaría molestando a Jae. Changmin y ella estuvieron conversando un poco más ese día que pensaron que Eun Yoo estaba haciendo bromas telefónicas.
 Él estaba interesado en saber de Jaejoong y ella en saber de Yunho. Ya le había advertido de la existencia de Yoochun y de lo enfermizo que resultaba su obsesión por Yunho. 
Subió las escaleras lentamente. Su hermano era algo sagrado y no le permitiría a nadie interferir con su felicidad.
— ¿Jae? — Éste se encontraba cantando una canción que sonaba a un volumen desmedido. Eun Yoo bajó el volumen para que su hermano volviera al mundo real.
— ¡Eh! ¡Eun Yoo! 
—Si algo me pasa no te enteras, creo que es prudente que no te quedes sordo. 
Ambos sonrieron.
— ¿Cuál es la sorpresa de la que me hablaste ayer? — Preguntó Jae interesado. 
Eun Yoo se mordió su labio inferior. 
Esperaba que Changmin cumpliera su parte del trato. 

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—No me siento bien, Changmin... — Yunho sonaba triste detrás del teléfono. — Hace días que Yoochun no vuelve a casa... Ya no sé qué hacer para estar mejor. Ya no sé cómo volver a ser feliz. 
Changmin creyó prudente decirle a Yunho con quién se encontraría, pero recordó la promesa que le hizo a la hermana pequeña del chico: todo sería casual para ambos. 
—Entiendo que te sientas así... Pero, vamos Yunho, necesito tu ayuda. Te espero en veinte minutos en donde te mencioné.
Escuchó un suspiro lastimero de parte de su amigo pero luego Yunho le confirmó que iría. 
Changmin se sintió aliviado. No lo dejaría plantado. 

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¿A qué hora vendrá Eun Yoo?, pensaba Jaejoong. Ya llevaba diez minutos sentado en esa fuente y ya hasta le empezaban a dar ganas de ir al baño. 
El ambiente comenzaba a enfriar. Típico de la época lluviosa en Seúl.
Jaejoong no estaba demasiado seguro del lugar en donde se encontraba y no se había movilizado demasiado como para reconocerlo así que sólo rogó porque mermara un poco el frío. 
Sacó de uno de sus bolsillos su dibujo de Yunho y decidió avanzarlo un poco. Lo colocaría en la cabecera de su cama para que cada día le diera un buen día en su trabajo, para mandarle esas buenas energías que tal vez le hacían falta para afrontar las horas sin amargarse por su amor.
—Yunho... — Suspiró. Era imposible lo que deseaba y lo sabía. Para el castaño, él era un niño que recién conocía. ¿Cómo es que Jaejoong podía estar tan enamorado? Llevaba aproximadamente tres años escuchando a Jung Yunho y desde el primer día sintió cómo todo lo que ese chico decía le llegaba e inundaba sus demás sentidos. Estaba enamorado, profundamente enamorado de Yunho, pero vivía en una historia de hadas. Toda la verdadera situación jugaba en su contra: su amor tenía novio, probablemente y aunque lo negara, le tuviera lástima y Yunho no lo conocía del todo. Pero se conformaba en haberlo hecho feliz al menos la media hora que estuvo en sus dos encuentros. 
Sacó del mismo bolsillo sus carboncillos que estaban envueltos en un papel y siguió dibujando lo que según él era Yunho. Pero el viento era tan fuerte que le arrebató su dibujo de las manos, haciendo que un lamento se escapara de Jaejoong.
—Genial... Ahora ni cómo encontrarlo. — Se levantó de la fuente con la vaga esperanza de que alguien le pasara su preciado dibujo o al menos de sentirlo con su bastón guía. Se fijó que si caminaba nunca llegaría a su dibujo y comenzó a correr. Sintió cómo su pie se tropezaba con algo que parecía una piedra, haciéndolo caer en medio de la calle y darse un golpe en la cabeza.
— ¿Jaejoong? ¿Estás bien? — La ya conocida voz de Yunho alivió el ardor que sentía en su frente y su brazo derecho. 
—Mi dibujo... Lo perdí. — Se lamentó de nuevo. — ¡No sé donde estoy!
—Ya, no tiene importancia ahora — Yunho ayudó a Jae a levantarse del suelo de cemento. — Estás sangrando... — Jaejoong llevó una de sus manos al sitio en su frente que sentía emanaba un líquido tibio. 
—Sólo es un raspón, estaré bien. — Trató de tranquilizar a Yunho. — Yo puedo solo. — Aclaró soltándose suavemente del agarre  del castaño. Tomó su bastón de la mano de Yunho y se despidió de él. 
— ¡Jaejoong! — Le llamó Yunho haciendo que se detuviera en seco. — ¿Quieres tomar algo? 
El chico de cabellos negros aceptó la invitación de Yunho con timidez.
Yunho llamó a Changmin con intención de disculparse por no poder presentarse con él ya que se había encontrado a Jaejoong por el camino y además herido. Changmin se hizo el ofendido y le dijo que en verdad había decidido quedarse en casa porque le dolía el estómago. 
"Tu porquería de intento de kimchi y sopa de malva de ayer... ¡Más nunca te confío mi salud, Jung Yunho!"
Esto había hecho reír hasta llorar a Yunho mientras que Jaejoong se deleitaba escuchando su hermosa risa.
—Era el chico del otro día que estaba en la cabina. Bueno, uno de ellos. Es mi mejor amigo... — le explicaba Yunho a Jaejoong que tenía una sonrisa en el rostro.  — Minnie es una gran persona, algo sarcástico, pero es muy buena persona. Un día te lo presentaré. 
—Parece que no tienes habilidades culinarias, según escuché de tu amigo, Yunho ssi. 
— ¡Eh! ¡Hago el intento! — Se quejó Yunho dándole un golpecito a Jae en el hombro. — Por cierto, ¿qué hacías por acá? 
—Yo... Bueno, esperaba a mi hermana. Dijo que me tenía una sorpresa pero hace más o menos un par de minutos dijo que no podría llegar. Mientras la esperaba hacía un dibujo... 
—Eso mencionaste. — Yunho le dio un nuevo sorbo a su bebida de naranja.  Entonces te gusta dibujar... 
—Sólo dibujo paisajes que mi hermana me describe. Pero según las personas que pueden ver lo que hago, tengo algo de talento. — Jae dudó en preguntárselo pero se animó. — Yunho ssi... 
—Ya te pedí que sólo me llamaras Yunho... O hyung. Como prefieras. — El castaño le revolvió los cabellos con cariño. Jaejoong asintió feliz. 
—Lo olvido, lo siento... — Retomó la pregunta. — Quería saber si pudiera dibujarte. Nunca he dibujado a una persona... Y sólo tocando el rostro no puedo saber cómo eres. Pero puedo saber así cómo es tu morfología facial... ¿me permites? 
Yunho se sintió halagado porque Jae le pidiera prácticamente ser su modelo. Tomó las pequeñas manos de su invidente amigo y las posó sobre su rostro.
El corazón de Jaejoong casi explota al sentir ese contacto. No podía creer que estuviera tocando el rostro de Yunho. Era algo que ni en sus mejores sueños había hecho. Trató de no ser obvio, evitando detenerse demasiado en cada parte de su rostro, pero era imposible. Cada parte del castaño era suave al tacto.
Sus dedos se deslizaban suavemente por sus ojos, su nariz y finalmente su boca. Era tal cual la imaginaba... Apetecible. 
Una oleada de emociones crecieron en su interior... Quitó rápidamente sus manos al darse cuenta que quizás pudiera estar incomodando a Yunho y sus mejillas se tornaron rojizas. 
—Creo que con eso basta... — Jaejoong agachó el rostro con pena causándole risa a Yunho.
—Ey... — El castaño tomó el rostro de Jae para levantarlo. — Es lindo que quieras dibujarme. Muchas gracias.
— ¿Yunho? ¿Te hice sonreír? 
—Siempre que nos encontramos me haces sonreír, es como un poder especial que tienes. Me haces olvidar por un momento a... 
—Tu pareja... 
—No sé si es mi pareja todavía. Lo quiero mucho, pero él es demasiado inseguro. Además ya casi nunca quiere estar conmigo. 
— ¡Eres muy gentil! ¡Alegras a los demás! Mereces algo mejor. Al final, este malestar te puede terminar enfermando. Alguien que no valora lo que eres no merece que enfermes por él. 
—Me duele aceptar que tengas razón, Jaejoong. Es triste cuando te das cuenta que algo se terminó... 
—Pero es más triste cuando vives sumergido en una mentira. — Jaejoong sintió que regañaba a Yunho, así que rápidamente corrigió. — Quiero decir que hay cosas que ya no andan y uno debe buscar lo mejor. A veces se cree que lo correcto es una cosa pero no lo es. De todas maneras, nadie mejor que tú sabrá lo que es mejor para ti. 
—Tú... — Jae trató de morder su lengua para no seguir hablando. No vaya a ser que Yunho se terminara de incomodar con él.
—Lo lamento mucho, Yunho. Lo siento, lo siento. No quise meterme en tu vida... ¡Son tus decisiones! — Se dio pequeños golpes en la frente. — ¡Eres un desubicado, Kim Jaejoong!
—Deja de golpearte, ya tienes una herida allí. — Dijo serenamente Yunho apartando las manos de la cara de Jae. — Nunca me habían dicho algo así… ¿Qué crees que debería hacer?
—Quizás sólo pensar en ti nada más… En lo que… — Pero Jaejoong no pudo terminar de hablar porque Yunho había exclamado “¡Yoochun!”.
—Entonces, tu amigo ciego. Vaya, es encantador. — Yoochun rió sarcásticamente mientras se apoyaba en la cabeza de Jaejoong. —Dime, ¿es divertido quitarle el novio a las personas? ¿Es divertido que alguien se la pase contigo porque eres un pobre e insignificante ciego?
— ¡Yoochun! — Yunho se levantó de la mesa realmente enojado. — ¿Quién te crees para hablarle así a Jaejoong?
—No importa. Creo que verdaderamente salgo sobrando en este momento. Sólo le diré algo Yoochun… No averigüe lo que tiene cuando lo vea perdido. — Y sin decir más nada, se dispuso a retirarse.
— ¡Jae! ¡JAE! — Pero los llamados de Yunho eran inútiles. Jaejoong ya se había desaparecido detrás de la puerta. Le dirigió una mirada terrorífica a Yoochun y lo sacó prácticamente a rastras del lugar.
 — ¿Qué hacías de nuevo con ese niño? — Preguntó Yoochun encolerizado. — ¡Respóndeme, Jung Yunho!
— ¿Sabes qué? ¡Estoy harto de ti! Aparte de que llevas días sin volver a casa y sin tan siquiera dignarte a llamarme porque estabas con tu amigo Junsu… ¿Tienes las desfachatez de aparecerte e insultar a Jaejoong? — Yunho anhelaba decir esas cosas desde que Yoochun se fue. La conversación con Jaejoong le había dado la fortaleza necesaria para darle la cara a su pareja. — Estás enfermo… ¡ENFERMO! ¡Y ya no te quiero conmigo! Sólo me traes problemas. Problemas con Changmin, problemas con Minho y ahora con Jaejoong. No permitiré que lo ofendas…
— ¿Estás terminando conmigo, Yunho? — Preguntó Yoochun tratando de disimular su estupefacción.
—No, te equivocas… Ya esto se había acabado, pero ahora me estoy dando cuenta.
Y Yunho después de decir eso, sintió cómo las cadenas que mantenían aprisionado su corazón se rompían. Una sonrisa se dibujó en su rostro y se sintió por primera vez… Libre….
Gracias. Muchas gracias, Jaejoong…

2 comentarios :

  1. que bueno que yunnie se dio cuenta que esa relacion no lo llevaria a nada a no ser solo tristeza,humillacion y penas. se dio cuenta gracias a jae pero lastimosamente jae fue insultado, me dio tristeza :(

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  2. ooohhh...por dios....por fin lo dejo, la verdad es horrible vivir con alguien así, lo se por experiencia

    que bueno que jae, termino de abrirle los ojos yunho de que ya mantenían una relación malsana

    ojala y jae no se aleje de yunho por culpa de yoochun ya que este lo insulto feo...

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