martes, 14 de agosto de 2012

I can see with my heart. Cap. 9. Love hiding in a mask: I




Una amplia sala oscura sólo era iluminada por una pequeña lámpara de luz blanca. Dejaba a la vista una gran cantidad de armas y billetes en una mesa de caoba. Una mujer de aspecto muy joven apoyaba sus dedos alternativamente mientras veía a Han Min Seung retadoramente.
Era la oportunidad perfecta para recriminarle la imprudencia que había tenido al salir a buscar a Eun Yoo. Al tener la tonta idea de tener a su familia unida.
En ese negocio que ellos tenían no había lugar para el corazón. Y hace muchos años habían acordado en que Min Seung no iba a involucrar a su familia. Si esa era la razón por la que había huido y había abandonado todo.
—Escúchame bien, Min Seung: si le pones corazón a esto, todo se arruinará. Sabes muy bien que esto no es un juego. Todo lo que hacemos es estrictamente por dinero. — La chica se levantó tomando una de las armas de la mesa y apuntando al techo. — Nada de que ahora se te venga a cruzar por la cabeza la idea absurda de volver con esa mujer y tus dos hijos, porque sabes bien que eso sería exponerlos. — Min Seung se volteó hasta quedar frente a la chica.
—Si alguno de ustedes le tocan un cabello a mis dos hijos, los mataré sin contemplación. — Dijo serenamente mientras guardaba una gran cantidad de dinero en un maletín. — Se los juro.
—Entonces explícame. Explícame la razón para juntarte con tu hija justo en este momento. Si sabes bien que si nos descubren en esta movida… Estamos acabados.
—Tenía que conocer a Eun Yoo… ¡Yo necesitaba estar allí! — Hizo un breve silencio. Sus emociones estaban demasiado agitadas. Le hubiera gustado no involucrarse en ese mundo. El mundo de las drogas. Al ver a Eun Yoo, se imaginó qué sentiría él si la vida de su joven hija se viera cercada por eso que se dedicaba a vender; cómo sería si descubriera a Jaejoong comprando drogas, si sintiera que la vida de sus hijos era tan miserable que debían refugiarse en ese oscuro abismo sin salida. — Me he perdido toda la vida de ambos.
—Honestamente, ¿cómo crees que reaccionarán al saber que su desaparecido appa le vende drogas a, probablemente, varios compañeros de clases de ellos? ¿Crees que te abrazarán desesperadamente, con ese amor que nunca les brindaste? ¡Eres más iluso de lo que pensaba, en verdad!

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Kim Heechul caminaba en silencio, por primera vez, viendo a Jaejoong caminar con una de sus manos en el bolsillo. Algo no estaba bien, pero no se atrevía a preguntar. Sólo estaba enterado de que no quería hablar con Yunho, por alguna causa.
Pero algo en su expresión le indicaba que su amigo no estaba bien. Últimamente Hyunjoong estaba pasándosela con él, invitándolo al cine, a comer e incluso yendo a su casa para hacerle largas visitas.
—Vale, puedes preguntarle de una vez… O estate con esa curiosidad en la punta de la lengua. — Atacó Siwon que estaba al otro lado de Jaejoong. — Es extraño verte tan callado.
— ¡Siwon! — Se quejó Heechul frunciendo el ceño. Tal vez resultara extraño su silencio, pero también debía ser prudente. No quería herir a Jaejoong por nada del mundo, porque a pesar de todo eran mejores amigos. —No me pasa nada. —  Jaejoong se detuvo en seco en medio de la acera por la que andaba.
—Cuando lleguemos a mi casa, no se vayan. Necesito contarles algo. — Dijo mordiéndose el labio nervioso. No esperaba ningún tipo de reacción en particular de parte de sus dos amigos, pero necesitaba contar con alguien y esos podían ser también ellos.
— ¡Lo sabía! ¡Ese tal Jung Yunho te hizo daño! — Siwon dio una palmada haciendo reaccionar a Heechul que se estaba preguntando mentalmente qué sería eso que Jaejoong quería compartir. — ¿Qué rayos hizo? ¿Se pasó contigo? ¡Iré a buscarlo y…!
— ¡Cálmate! Yo… Yo… La verdad es que fui yo el que lo besó. — Confesó Jaejoong agachando la cabeza. Ya de por sí le pesaba habérselo dicho a Eun Yoo y se sentía como un cobarde al no poder confrontar a Yunho. — Quería contárselos en casa. Tres días después tomé la decisión de salir con Hyunjoong. Lo único que quiero es dejar de pensar las veinticuatro horas en Yunho.
Siwon y Heechul miraron a Jaejoong sorprendidos.
—Qué decisión más tonta. — Siwon volvió a hablar.
—Parece que por primera vez yo no soy el que habla en exceso. — Heechul le dirigió una mirada desaprobatoria a su novio. — Jaejoong, creo que hasta la actualidad has demostrado que eres valiente. ¿Te parece que el no encarar a Yunho es de personas valientes? — Jaejoong suspiró dejando ver su aliento.
—Es algo más que encarar… Se trata de un beso que puede arruinar toda la amistad que he querido mantener con Yunho.

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A esta hora de la tarde, su servidor Jung Yunho, el catalogado, según ustedes, como el poeta de la radio. Hemos recibido una gran cantidad de cartas agradeciendo tratar sus tópicos durante el programa… Saben que siempre en lo que se pueda, estoy dispuesto a ayudarlos. — Yoochun subió un poco más el volumen de la radio de su auto para escuchar lo que Yunho diría esa tarde. A pesar de todo, aún se relajaba escuchando esa hora el programa que calaba en tanta audiencia. — Hace un buen tiempo dije algo que fue objeto de crítica y alguna que otra opinión favorable: el amor de parejas no existe. Déjenme replantearlo; el amor de pareja lo hacemos existir nosotros. Quizás hay que revolver un poco más para encontrar a esa persona que fue hecha para nosotros. A veces el amor lo encontramos en las personas que menos creemos…
Entonces definitivamente, a Yunho le estaba gustando ese chico Jaejoong. Y esas palabras inequívocas eran dirigidas a él. Según como se estaban tornando las cosas, Yunho y Jaejoong estaban compartiendo mucho tiempo y ya estaba agotado en insistir arrebatarle la felicidad al castaño. ¿Para qué empeñarse en recuperar lo que ya era irrecuperable? No podía negar que aún sentía algo por Yunho, pero ya no era lo mismo.
Era esa la razón por la que se encontraba rumbo a la emisora en donde trabajaba Yunho.
El día anterior, Junsu le había dado una buena reprimenda por su actitud tan infantil; Yoochun no se había dado cuenta, o al menos no del todo, que estaba haciéndole un daño terrible al autoestima de un chico que seguramente ya tendría varios problemas encima y además de eso, estaría perdiendo irremediablemente la oportunidad de conservar al menos una amistad decente con Yunho.
“¿Crees que vale la pena perder a Yunho como novio solamente, o como amigo y novio también?”
Hace varios días atrás Yunho lo había ido a buscar pero él se había negado a conversar.
No esperaba un efusivo saludo o algo por el estilo, pero sí que Jung Yunho lo escuchara.
—Disculpe, ¿puedo pasar a esperar a que Jung Yunho termine? — El hombre de la seguridad de nacionalidad japonesa lo reconoció inmediatamente y saludó en un coreano poco fluido. Era el momento ideal para dejar en claro las cosas; era tiempo… Había tiempo.
— ¿Qué haces aquí? — Yunho salió de su cabina acomodándose el abrigo. Ese día no esperaba nada positivo, y la presencia de Yoochun en ese lugar de reafirmaba que lo que iría en el transcurso sería aún menos prometedor. — Acá no está Jaejoong para que lo hagas llorar o lo ofendas.
—Sólo vine a conversar contigo. No tengo intención de molestar a Jaejoong y cuando lo veas, dile de mi parte que lo lamento mucho… Seguro que ya sabes que no soy quién para ofenderlo y creo que al menos mentalmente, es mucho más maduro que tú y que yo.
—Qué fácil arreglas las cosas. Con un lo lamento… Yoochun te desconozco. Tú no eres una mala persona. Un egoísta tal vez, despistado e inmaduro, mil veces sí. Pero, ¿ofender a Jaejoong por nada? Cuando creía que te superabas… No te habías superado. Aún puedes ser más odioso si quieres. — Pero Yoochun no se iba a dar por vencido. Ese tan sólo era el primer intento.
—No planeaba quitarte la razón, porque totalmente la tienes. Es sólo que aún te quería mucho y ver que en verdad te había perdido sin vuelta atrás, me frustró y más aún saber que fuiste tú el que se dio cuenta primero que ya lo nuestro no iba a ningún lado. — Apoyó una de sus manos en el hombro de Yunho. — Veo que ese chico te ha hecho incluso más feliz que lo que habías sido conmigo durante dos años. Jaejoong en dos meses te devolvió luz al rostro.
Yunho no supo qué responder. Era la primera vez que una conversación con Yoochun se tornaba tan… ¿puntual? ¿Honesta? Su voz sonaba un tanto abatida, como si mentalmente hubiera ensayado mucho todo eso que iba a decir.
—Entonces, supongo que eso quiere decir que podemos ser amigos. — Yunho aún dudaba un poco de las intenciones de Yoochun, pero si de algo sirvió convivir con él por dos años fue aprender a descifrar cuándo era sincero. —Gracias por venir a decir esto.
—Descuida. Te agradezco todos los buenos momentos… Ahora sólo espero que podamos seguir teniendo buenos momentos juntos en plan de amigos.
—De hecho, si quieres puedes acercarte hoy a la fiesta de máscaras que realizará la emisora. Estarán todos los que trabajan aquí y puedes traer a quienes quieras.

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—Jaejoong… — Eun Yoo comenzó a sermonear a su hermano. — Tú eres más adulto que eso. ¿Cómo que no quieres encarar a Yunho después de besarlo? ¡Eres un cobarde, hombre! Debería darte vergüenza.
—Lo sé, lo sé. No eres la única que me lo ha dicho… Heechul y Siwon también. Es que no creo poder ver a Yunho después de comportarme como un hormonal impulsivo. ¿Qué tal si esto ahora arruina todo?
—No seas absurdo. Si no estuviera más confundido que un laberinto, no te estaría llamándote y mi Omma mintiendo por ti, diciéndole que supuestamente Hyunjoong es tu novio. — Eun Yoo comenzaba a irritarse por la actitud insegura de su hermano, pero al precio que fuera, iba a llevarlo al lugar donde Changmin acordó que debía ir Jaejoong esa noche… Para encontrarse con Yunho.
“Lamento molestarte, Eun Yoo. Yunho lleva días preocupado por Jaejoong y me preguntaba si podíamos juntarlos por “casualidades del destino”. Es una fiesta de máscaras, es decir que Jaejoong deberá traer una. El punto es que para los invitados que no se conocen, todo sea incógnito. Espero que puedas llevarlo y de paso puedes quedarte tú también. Saludos, Changmin”.
Recordó textualmente la carta que le había llegado esa mañana de parte de su cómplice Shim Changmin. Aún no lo conocía personalmente pero sabía que él era el mejor amigo de Yunho y según ella, no había mejor fuente para recibir información que el mejor amigo de una persona.
—Sé que Hyunjoong no necesita de mi lástima. Más bien en todo caso, él sería quien me debería tener lástima. No puedo forzar a nada… Si algo se da entre Hyunjoong y yo, sólo el tiempo lo dirá.
—Bonita teoría, ahora ponla en práctica. — Reclamó Eun Yoo. — Pero, cambiando de tema… Hoy me invitaron a una fiesta en donde hay que usar máscaras. Harán una fiesta de despedida de invierno en mi escuela y ya que oficialmente ambos estamos de vacaciones, me parecía una buena oportunidad para distraernos un poco de todo esto de tus amores y nuestras obligaciones.
—Pero, Eun Yoo… ¿No te parece un poco obvio que yo seré yo? Quiero decir, el punto de estas fiestas es que no te reconozcan los demás invitados. Pero yo tendré mi bastón guía y si ya no veo absolutamente nada con mis propios ojos, imagina lo perdido que estaré con una máscara o un antifaz. El lunático desubicado será Kim Jaejoong, tu hermano del que todos se burlarán y te hará quedar mal frente a tus amigos…
— ¿De dónde demonios has sacado semejante estúpida conclusión? Yo estoy orgullosa de decir que mi hermano mayor eres tú. — Eun Yoo le dio el típico golpecito en la cabeza a Jaejoong. — Deja de decir tonterías. Yo misma te voy a ayudar a arreglarte muy sexy, descuida.
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Yoochun halaba del brazo a Junsu para que entrara al salón, pero Junsu se tomó fuertemente de una de las paredes de la entrada.
—No, a mí no me invitaron a esto. ¡Me niego a entrar a esta fiesta con esta rara máscara! ¡Me veo ridículo, Yoochun! — Yoochun ya estaba perdiendo la paciencia. Haló a Junsu por la cintura y lo llevó a rastras hasta ingresar a la fiesta.
—Te invité yo porque me lo permitieron, además, te ves muy bien. — Junsu soltó un bufido y rodó los ojos.
— ¿No podías traer a alguien más? ¿A alguna linda chica? — Seguía quejándose.
—Si sigues así, voy a gritarle a todos que eres mi novia histérica. Además, podemos pasarla bien, míralo de ese modo. ¡Mira a toda esa gente bailar! ¿No quieres bailar un rato conmigo? — Junsu miró incrédulo a su acompañante. En verdad lo estaba invitando a bailar.
—Yo… — Pero no pudo seguir porque divisó a dos chicos llegando detrás de ellos. La chica tenía su cabello recogido en una cola de caballo y una máscara bastante brillante, mientras que el chico parecía uno de esos caballeros de antaño, con un bastón negro brillante y una máscara que le cubría hasta un poco más abajo de la nariz. Parecían brillar por sí solos ambos.
—Se ven increíbles… — Susurró Yoochun. — ¿Quiénes serán?
—Un apuesto príncipe con su princesa. — Musitó en voz baja Junsu observándolos entrar. Yoochun miró de reojo a su compañero de baile y le dio una sonrisa. — El chico se ve muy bien, ¿no te parece?

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Han Min Seung observaba a sus dos hijos entrar a esa fiesta escondido detrás de una columna previa a la entrada. Su compañera de armas soltó una risa escandalosa hasta que las lágrimas comenzaron a salirle de los ojos.
—Eres patético, en verdad patético. ¿No ves lo felices que son sin ti? Te apuesto a que le apareces en su vida y ya les jodiste la tranquilidad y la paz por siempre. — La chica escondió bien su revólver en el bolsillo trasero. — Ya te dije que el que se mete en este mundo, no tiene familia nunca más. Así que olvídate de Eun Soo y de tus dos hijos, deja de vivir en un pasado infructuosos… Déjame recordarte que tú mismo decidiste dejar a tu familia por unirte a nosotros, Min Seung.
—Cállate. Si vas a seguir escupiendo cosas inútiles, es mejor que te calles. — Min Seung tomó con fuerza el brazo de la chica haciéndola reír aún más fuerte. — Que no sepas lo que es tener gente que te importe, no significa que no tenga derecho a conocer a mis hijos y a darles mi apellido. Y quiero volver a ver a Eun Soo…
— ¿Cómo puedes seguir amándola después de tantos años? — Min Seung soltó bruscamente el brazo de la muchacha dejándola caer en el piso. — Ni siquiera acostándote conmigo se te ha pasado tu complejo sentimental de querer ser padre de familia ahora.
—Tú qué sabes qué es el amor…

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Changmin vio a lo lejos llegar a Eun Yoo tal y como le había descrito que estaría vestida en el mensaje de texto que le había enviado antes de salir de casa. Y a su juicio, Jaejoong lucía magnífico… Y seguro que para el de Yunho también. Miró a su lado a Minho que estaba conversando amenamente con Yunho sin ninguno de los dos molestarse en ver hacia la entrada.
—Este trago está algo fuerte. — Changmin se interpuso entre su novio y su amigo. — Me dio ganas de bailar de pronto, ¿quieres Minho?
—Qué extraño, debería tomar esto como un aviso de que el mundo está por acabar, ¿no es cierto? — Changmin arqueó una ceja y le dio un corto beso en los labios a Minho.
—Ahora venimos, Yunho. Aunque si encuentras algo por allí interesante, puedes divertirte. — Yunho rio algo desanimado. Su pensamiento instantáneamente voló hacia la imagen de Jaejoong. Dio un suspiro mientras acariciaba sus labios reviviendo aquella escena de hace ya casi dos semanas… La confusión que sentía desde hace semanas se acrecentaba a medida que los días avanzaban, que las horas de la noche se hacían presente. Pero ahora Yunho sólo necesitaba escuchar la voz de Jaejoong. Eso era lo que necesitaba.
Desvió su mirada a la pista de baile donde estaban Changmin y Minho bailando. Supuso que por allí debía andar Yoochun con Junsu, o eso había mencionado.
Pero alguien atrajo su mirada…
Un chico que parecía brillar por sí mismo. Y se parecía tanto a Jaejoong. Pero eso no podría ser, porque él estuvo llamando a Jaejoong varios días con intención de invitarlo pero su madre le había dicho que estaba saliendo con Hyunjoong como una pareja… ¿Y quién más podría invitarlo? Si ni Changmin ni Minho tenían su teléfono.
Se levantó de su asiento para encontrarse con él. Por lo visto venía solo.
Yunho se abrió paso entre la gran masa de personas que bailaban y acaloraban el lugar.
—Hola. — Jaejoong se sobresaltó al escuchar esa voz, pero no se arriesgó a ser evidente. Pudiera ser que Yunho no lo hubiera reconocido. — Lamento haberte asustado, soy Yunho.
—Yunho, ¡un placer! Yo… Yo no suelo hablar con extraños. — Respondió con una voz fingida y tratando de escabullirse entre las personas pero la mano de Yunho lo detuvo.
—Pues has venido al lugar equivocado. Acá todos somos extraños, con máscaras. — Rió un poco. — Jaejoong…

2 comentarios :

  1. ay dios ke emocionnnnnnn....ya se reencontraron; creo ke jae debe hablar con yunho; chance y yunho ya siente cosas por el.

    jae no pierdas la oportunidad de hablar y aclarar las cosas

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