lunes, 12 de marzo de 2012

Parte 3. Mi Vida a Tu Lado

- Bien, Chicos, es todo por hoy.- Changmin cerró su libro al término de la lectura del último párrafo.- Ya saben, para el lunes quiero el análisis completo de la obra. Un mínimo de quince cuartillas con formato APA…

Un “Aaawwwwhhh” generalizado se escuchó en el salón de clase.

- Pero, Shim-Seongsaengnim… Hoy es viernes… es fin de semana…- se oyó el quejido de uno de los alumnos.

- Y si quieres aprobar mi materia, Ko JaeHwa-Sshi…- le llamó de manera irónica.- Me entregarás ese escrito sin falta a la hora de mi clase…- después se dirigió a los demás alumnos.- no admitiré trabajos atrasados, ni enviados por correo electrónico… es impreso, a las diez en punto de la mañana o pueden darse por reprobados.

Y todos los jóvenes presentes sabían que con Shim ChangMin-Seongsaengnim no se jugaba.

El timbre sonó y los muchachos salieron prácticamente corriendo del salón. Changmin aún recogía sus cosas cuando uno de sus alumnos se acercó tímidamente a él.

- Seongsaengnim…- le llamó casi en un murmullo.

- Taemin-ah ¿Qué puedo hacer por ti?- preguntó sospechando qué era lo que aquel chico quería de él.

- Yo…- el jovencito, completamente sonrojado, le extendió un sobre color rosa rotulado con infinidad de corazones.

Changmin sonrió para después soltar un suspiro. Ya debería estar acostumbrado.

- Gracias, Taemin, pero no, gracias.- dijo de tal manera que el chico levantó el rostro para mirarlo totalmente sorprendido por el absoluto rechazo que percibió en aquella voz.- Es muy halagador de tu parte, pero soy un hombre casado, con familia. Eso deberías saberlo ya.

- Creí… que eran sólo rumores, usted es muy joven…- dijo bajando la mirada.

- Y mi esposo también, pero lo amo… Y sería una estupidez de mi parte hacerle algo así… o peor aún, aprovecharme de ti.- Changmin sonrió.- eres un chico muy guapo, pronto encontrarás a alguien de tu edad, que comparta tus mismos gustos.

- Todos los chicos son unos inmaduros...- respondió con un mohín de disgusto.

Y no vieras qué maduro te ves tú haciendo esos pucheros…” pensó el moreno con una sonrisa.

- Llegará, ya verás, no te desesperes.- tomó la mochila donde llevaba su computadora portátil y sus listas de asistencias.- nos vemos el lunes. Estaré esperando tu trabajo.

Y salió del salón dejando al jovencito con sus propios pensamientos. Era el tercero en lo que iba de la semana, desde que había entrado a esa preparatoria a impartir la clase de Literatura, el joven había atraído la atención de chicos y chicas por igual. Muchos se le habían insinuado descaradamente desde el primer día, otros confundían tal vez la admiración con algo más, pero Changmin tenía en claro una sola cosa… jamás le sería infiel a su Minho. No después de todo lo que ambos habían vivido… y mucho menos con un estudiante de preparatoria, no estaba tan loco.

Su teléfono celular sonó. El tono era de su casa. Changmin sonrió y contestó rápidamente.

- Yobo Se Iou?

- Seng-il Chook-ha Hap-ni-da, Seng-il Chook-ha Hap-ni-da, Sa-rang-ha-nun Oori Appa, Seng-il Chook-ha Hap-ni-da
La voz de Minho se escuchó perfectamente a través del teléfono, entonando el feliz cumpleaños, mientras una risita más hacía eco en el teléfono. El moreno sonrió ante aquella felicitación que se le hizo la más hermosa que hubiera recibido en su vida.

- ¡Feliz cumpleaños, Appa!- repitió Minho y una vocecita se escuchó a penas repitiendo un Appa muy apagado.- acaba de despertar y no quiso dejar de decirle a Appa feliz cumpleaños ¿Nee, Minnie-ah?

- Mis amores…- dijo Changmin con una expresión de total felicidad.

- No se te olvide que hoy…

- Si, lo sé… cena familiar.- interrumpió el recordatorio de su esposo con una sonrisa.- no lo he olvidado, Minho. No te preocupes.

- Ya sabes cómo se pone Yunho-Hyung cuando llegas tarde.

- Yunho, Jaejoong-Hyung, además de mis tíos… ¡Todos! La última vez casi me cuelgan del primer asta bandera que encontraran… sólo por cinco minutos.- recordó el regaño sobre la puntualidad y la responsabilidad con la familia que su tío KwanHo le había dado esa vez.

- Fueron 2 horas, Changmin.- le recordó Minho con una risa.

- No fue mi culpa que en el periódico sacaran mal la edición y tuviera que quedarme tiempo extra a modificar los moldes.- se justificó, porque sí, además de dar clase, Changmin era editor de estilo de un periódico local. Se suponía que solamente supervisaba la edición electrónica, pero al conocer todos los programas de diseño, el moreno era quien apoyaba incluso en las ediciones impresas.

- Changmin-ah…- era el tono que su Minho siempre usaba para decirle “ni se te ocurra hacerlo de nuevo”.
- De acuerdo… estaré temprano en casa…-prometió.- pero antes… debo arreglar un pendiente que he dejado postergado durante mucho tiempo.

Y por el tono de voz que utilizó, su esposo supo de qué era de lo que hablaba.

- Te estaremos esperando…- dijo con tono compresivo de voz.- Sarang Je Iou…- le dijo con tono de voz dulce.

- Sarang Je Iou…

- Sarang Je Iou, Appa…- dijo Minho de parte de su bebé.

- Sarang Je Iou, Minnie-ah.- “respondió” a su hijo antes de que ambos colgaran.

Después de firmar su salida, se retiró al estacionamiento de la institución donde tenía su auto.

No pudo evitar que los recuerdos volvieran a él. Era su tercer cumpleaños al lado de Minho y su situación, económica y emocionalmente hablando, había dado un drástico giro de 180° desde que se decidieron a vivir juntos, pues Changmin puso más ahínco en buscar un trabajo para que ambos pudieran vivir de tal manera que su niño no tuviera que dejar la escuela y se había propuesto cambiar muchas cosas de su manera de ser, que le iba a dar trabajo, pero que lograría sólo por Minho. Su bienestar estaba primero.

Su pecho oprimía un poco, recordando lo que había ocurrido aquella noche cuando se decidieron a dar el primer paso…

++FlashBack++

- Estoy contigo… ¿Recuerdas?- le dijo cuando ambos estaban en la puerta de la casa que Minho compartía con su padre.

- No estoy seguro, Hyung… no sé cómo reaccionará.- la preocupación teñía la voz del castaño.

- No importa lo que intente, no volverá a tocarte un cabello.- le tomó la mano y Minho sintió que con ese gesto le daba todo el valor que necesitaba para lo que se venía encima.

Minho abrió la puerta y entró primero, Choi KangDae estaba sentado en la sala, a la espera de que su hijo llegara. Sin embargo, no estaba preparado para lo que iba a enfrentar.

- ¿Dónde carajos estabas, pendejo? ¿Quién chingada madre te dio permiso para que salieras de aquí?- le insultó apenas pudo ver que asomaba la nariz por la puerta.

- No… nadie…- respondió el joven tragando saliva con dificultad.

- Voy a enseñarte a obedecer, estúpido… cuando te diga que no vas ningún carajo lado, es porque no vas y punto. Me lleva la puta madre contigo.- levantó el puño para dejarlo caer sobre el rostro del jovencito, pero algo se lo impidió.

Changmin había detenido en el aire la mano del hombre antes de que pudiera hacer contacto con Minho.

- Pero qué…- el hombre se soltó bruscamente y luego rió con sorna.- no me digas que ya tienes quién te defienda… eres igual que tu madre, estúpido bastardo, una maldita prostituta barata.

- ¡A mi madre no la metas en esto!- dijo tirándole un golpe directo al rostro, partiéndole el labio. Era la primera vez en toda su vida que Minho le levantaba la mano y la voz al hombre que por muchos años llamó padre.- si tanto me odias, si tanto odias a la persona que te recuerdo, entonces no te preocupes… no pienso quedarme un solo momento más en este lugar.

- ¡Ja! ¿Y a dónde demonios piensas ir? No tienes ni en qué caerte muerto… no sabes hacer nada. Te morirás de hambre y cuando éste se dé cuenta de que no vales ni un centavo, te tirará como la basura que eres.- dijo desde donde se encontraba, tirado en el suelo.

- La basura eres tú…- respondió el pequeño apretando los puños.- tal vez por eso mi madre te engañó con tu propio hermano.

- Maldito pendejo, voy a matarte a golpes.- el hombre se levantó, dispuesto a golpear a Minho.

Changmin se puso frente al castaño, dispuesto a recibir los golpes, a defender a su novio. El hombre mayor se detuvo cuando vio la determinación en los ojos del moreno. Jamás había visto a alguien con esa actitud, mucho menos que se enfrentara a él para defender a Minho.

- Minho… ve por tus cosas…- la voz firme de Changmin resonó en el recibidor.- ve por ellas.- volvió a pedir.

El menor asintió, sintiéndose con el valor suficiente para seguir adelante, pues tenía el apoyo y el amor de Changmin para sostenerlo.

- ¿Esa es la estúpida razón?- preguntó Changmin al hombre una vez que Minho despareció por el pasillo que llevaba a su habitación.- ¿Es ese su motivo para levantar la mano en contra de Minho?

- Ese bastardo… es el fruto del engaño de la puta de su madre.- El hombre habló con todo el rencor que guardaba en su corazón. - Se suponía que era la mujer más dulce y buena del mundo, me enamoré de esa fachada a primera vista y como estúpido quedé cuando mi propio hermano me confesó que había sido su amante, poco después de que ella muriera, cuando Minho nació... la muy perra.- confesó el hombre aún con ira en los ojos. Al parecer creía firmemente en que descargando su odio y dolor en contra de Minho, estaba vengándose de la mujer que supuestamente lo había traicionado.

- ¿Y usted le creyó?- preguntó Changmin incrédulo.

- ¿Por qué no habría de hacerlo? Es mi hermano…

- Porque existe algo que se llama envidia y eso no respeta ningún tipo de lazo sanguíneo… porque la madre de Minho murió y no habría nadie para desmentirle… ¿O acaso su fe y su confianza en su hermano fue tan ciega que no realizó un examen de paternidad?- Changmin negó con un movimiento de cabeza, se necesitaba ser estúpido para creer aquello, pero el rostro del hombre le dijo todo.

“Si la estupidez fuera pecado, este hombre estaría más que condenado al infierno por eones enteros.” Se dijo el moreno mirando la consternación en el rostro del mayor.

- Sólo voy a decirle una cosa… hubiera sido verdad o mentira, Minho era el menos culpable de las decisiones que su madre haya tomado en vida. Si era o no fruto de una infidelidad, era quien menos debería de sufrir por eso.

- Estoy listo…- Minho apareció con una mochila en un hombro y una pequeña maleta en la otra mano.

- Sé que vivo en la acera de enfrente, señor… no estaremos muy lejos, pero le pido que no vuelva a acercarse a Minho, nunca más, o afrontará las consecuencias… Y yo no soy de ponerme a pensar en ellas cuando tocan a alguien que amo.- amenazó extendiendo la mano para llamar a Minho y hacer que saliera primero.- Una cosa más…- antes de salir tenía que despejar una última incógnita.- su hermano… ¿alguna vez le peleó la custodia de Minho?- el silencio del hombre le respondió.- lo suponía.- señaló cerrando la puerta tras de sí.

- Maldito estúpido, malagradecido, pero ya regresarás…

Escucharon que el hombre dijera mientras salían de aquella casa. Porque seguros estaban que Minho jamás pondría de nuevo un pie en el mismo lugar  que Choi KangDae.

++Fin FlashBack++

Ese hombre no era más que un cobarde que había preferido creer ciegamente en un rumor, que poner las cartas sobre la mesa y enfrentar la verdad directamente.

Después de aquel primer y único encuentro, en el cual se había puesto cara a cara con Choi KangDae, el hombre no había vuelto a acercarse a Minho. Tanto por el hecho de que el castaño ya no le tenía miedo y se lo demostró aquella noche, como por la amenaza de Changmin. Así que el hombre no había dado gran batalla para dejar ir a “su hijo” después de eso.

Lo que si tuvieron que soportar fueron las habladurías de las vecinas chismosas que como siempre hablaban sin saber a ciencia cierta lo ocurrido. A Changmin acusándolo de corruptor de menores y a Minho tachándolo de hijo mal agradecido al haber abandonado a su padre. Al fin y al cabo, todos aquellos chismes habían acabado al paso de las semanas, pues Changmin había dejado que las personas hablasen hasta que se fastidiaron de eso y otra historia aún más interesante, que la que los incluía, apareció en escena.

Changmin aparcó en un lado de la calle, tratando de tranquilizarse. Aun se sentía asqueado de la manera de ser de Choi KangDae, pero al menos, Minho y él habían logrado hacer una vida tranquila después de que él se mudara al poco tiempo.

El letrero de un establecimiento le llamó la atención, “Corazón de Rosas” era el nombre de una florería. El moreno lo pensó un poco antes de bajarse a comprar precisamente dos enormes ramos de rosas rojas, las cuales dejó en el asiento trasero de su automóvil, para después continuar su camino.

Durante el trayecto a su destino, el moreno se propuso no seguir pensando, no seguir recordando, aunque sabía que, una vez llegando a dónde se dirigía, no podría evitarlo. Condujo hasta llegar a su destino y empezar a localizar el lugar cercano a donde debería ver a la persona que había ido a buscar.

- 15-K…- se murmuró mirando por la ventanilla hasta que pudo ubicarse.

Aparcó y empezó a andar hasta que por fin dio con lo que buscaba…

- Bueno, aquí estoy…- Changmin suspiró con algo de pesar.- ha pasado mucho tiempo desde la última vez ¿nee? Casi tres años ya…

La suave brisa le acarició el cabello. El lugar estaba tranquilo, apenas podía ver a un par de personas más allá, pero el lugar donde él se hallaba estaba solitario.

Dejó uno de los paquetes de flores que llevaba, justo sobre el nombre que se leía en la lápida “Shim TaeHyun 1968-2008”.

- Son rosas rojas, tus favoritas.- recordó.- Ahora estoy aquí… tratando de perdonarte, tratando de dejar todo atrás… pero yo… aún no puedo entenderte…. Quiero perdonarte, Appa, pero no puedo entenderte… y ahora mucho menos que lo tengo a él.- susurró. No había reproche en sus palabras, sólo frustración.

Changmin sacó su billetera, ahí se encontraba una pequeña fotografía. Un par de ojos cafés lo miraban sonrientes.

- ¿A que es muy hermoso, verdad?- dijo con orgullo en la voz.- se llama Minho, igual que su Umma. Tiene 20 meses de edad.- mostraba la fotografía, como si su padre estuviera frente a él y lo viera, como si pudiera ser escucharlo.- es muy dulce y cariñoso, es un bebé muy activo, pero a la vez…- Changmin rió.- El día que él nació, fue el día más feliz de mi vida… tal vez lo escuches trillado, pero así fue. Era tan pequeñito, estaba todo arrugado y lloraba a todo pulmón.- sonreía ante el hermoso recuerdo.- Cuando lo veo intentando levantarse, intentando dar sus primeros pasos… me llena de orgullo, de alegría verlo tan sano. Minho y yo lo amamos infinitamente, yo… yo daría mi vida entera porque nada ni nadie les hicieran daño, a ninguno de los dos.- el rostro del moreno se tornó triste.- por eso no puedo entenderte… no puedo entender el porqué de tu comportamiento, de tu manera de tratarnos… y creo que jamás podré hacerlo.

Aún recordaba el día cuando descubrieron que Minho se había embarazado. En realidad era algo que ni siquiera habían planeado, mucho menos les había pasado por la mente que ocurriera, pero se dio…

++Flash Back++

Changmin salía de una entrevista de trabajo en un periódico local donde solicitaban personal para la edición electrónica. Una vez que se había enterado de la convocatoria, el moreno no había dudado en ir a tratar de que le dieran el empleo, más que nada por la experiencia que ya tenía en el uso de ciertos programas digitales para la creación de las páginas web que se necesitaban y el hecho que era un buen redactor. Tal vez su única desventaja con los demás aspirantes era que aún no tenía el título en la mano, pero esperaba haber demostrado con la sencilla prueba que habían aplicado, que estaba más que capacitado para el puesto.

Miró su reloj, aún eran las 11.30 de la mañana, Minho salía ese día temprano de clase, así que podría ir por él a la escuela, pero antes de que pudiese dirigir sus pasos hacia ese lugar, su celular comenzó a sonar. Era un número totalmente desconocido. Un raro sentimiento se instaló en su pecho, nunca contestaba ese tipo de llamadas, pero por alguna extraña razón decidió tomar esta.

- ¿Yobo Se Iou?

- ¿Shim Changmin-Sshi?- preguntó una voz femenina al otro lado del teléfono.

- Sí, soy yo.- respondió extrañado.

- Soy la enfermera Lee Ho Sook, le llamo del hospital central. El joven Choi Minho nos dio su nombre y número de teléfono como familiar al cual le podíamos llamar.

- ¿Minho? ¿Está en el hospital? ¿Qué le ha sucedido?- la angustia que sentía en su pecho fue creciendo hasta amenazar con ahogarlo por la preocupación.

- El Joven Choi fue traído a esta unidad después de que se desmayara en su clase de deportes.- explicó la enfermera.

- ¿Qué es lo que tiene?

- Es lo que no sabemos aún, Shim Changmin-Sshi, por lo que le pedimos que venga inmediatamente para que dé su autorización y puedan practicarle algunos estudios.

Y Changmin no esperó que se lo dijeran dos veces. Colgó y tan rápidamente, como el servicio público de transporte le permitió, llegó a la sala de emergencias del hospital central de la ciudad. Después de preguntar por el menor, fue guiado hasta la habitación donde lo tenían. Minho estaba recostado en una camilla, con un gesto bastante aburrido en el rostro.

- ¡Minho!- le llamó corriendo para abrazarlo, totalmente preocupado.

El castaño sonrió cuando sintió los cálidos brazos de su Hyung rodeándolo protectoramente.

- ¿Estás bien? ¿Qué sucedió? ¿Cómo que te desmayaste?- le ametralló con todas sus preguntas.

Minho sonrió, Changmin podía llegar a ser tan sobre protector como Yunho Hyung lo era con Jaejoong Hyung.

- Sí, estoy bien… y en realidad no recuerdo mucho, apenas estábamos haciendo un par de flexiones… supongo… después… después no sé… todo está en blanco.- dijo el castaño al cabo de pensar un poco su respuesta.

- Dios, Minho… ¿Qué tendrás, amor? Has estado comiendo bien, lo sé… no te has desvelado mucho y menos has tomado medicamentos o cosas raras… una intoxicación no creo que sea…

- Por eso le mandamos llamar, señor Shim.- interrumpió un médico que entró en ese momento con una carpeta en la mano.- vamos a comprobar que este jovencito está en perfecto estado y que solamente se trató de un incidente aislado, tal vez causado por el exceso de sol. Lo que necesitamos es que nos dé su autorización para realizarle unos exámenes clínicos al joven… ¿Choi?- preguntó el doctor algo extrañado al ver que el nombre de su paciente no coincidía con el del tutor.- es… ¿Su pareja?- preguntó el médico con un poco de precaución.

- Sí, ¿Por qué?- Changmin respondió dispuesto a defender su relación con Minho de ser necesario.

- Solamente porque los exámenes que planeaba hacer cambiarán un poco… deberé incluir un examen para enfermedades de transmisión sexual y otro para embarazo.- explicó el galeno.

Minho se sonrojó violentamente.

- ¿En… enfermedades de transmisión sexual?... pero… pero Changmin ha sido mi… él…y yo…- replicaba nervioso el castaño. Jamás pensó que el médico dijera algo así. Él no podía tener ninguna enfermedad de ese tipo, Changmin había sido su primera y única pareja en toda su vida.

- Tranquilo, es cosa de rutina… ¿No es cierto, doctor? No te preocupes, no pasará nada.- le dijo para calmar sus nervios.

El médico asintió para tranquilidad del más joven, pero Changmin no pudo evitar el recordar, sabía que era el primero para Minho, aunque Minho para él no había sido el primero. El moreno había tenido dos parejas anteriores al pequeño, ninguno había sido cosa seria, de un par de meses y siempre había tomado precauciones a la hora de tener sexo con ellos. Changmin no había querido nada que lo atara a aquellas personas, así que estaba más que seguro que tanto él como Minho estaban sanos por ese lado.

Una enfermera le tomó las muestras y media hora después, el médico regresó con los resultados en las manos.

- Los análisis resultaron entre los rangos normales, incluso los exámenes que mandé practicaran para enfermedades de transmisión sexual salieron negativos… excepto por uno que fue el que sospeché desde un principio.- explicó el médico.- bien, Joven Choi, beba esto completamente.- le dijo extendiéndole una botella de agua de aproximadamente un litro y medio.- le haremos un último estudio para cerciorarnos.

Minho asintió y miró extrañado a Changmin quien le animó para que bebiera. El médico llevó un aparato hasta la habitación, hizo que el pequeño se cambiara por un camisón del hospital y cuando Minho sintió que ya no podía aguantar las ganas para ir al baño, el doctor dio inicio al estudio.

Changmin estaba atento a cada movimiento que el médico hacía, desde que levantó la bata para aplicar un gel sobre la piel del abdomen de Minho hasta que empezó a pasar un sensor por ahí. Cuidaba que no pasara los límites que un médico debería tener.

Minho buscó la mano de su pareja cuando sintió el frío del gel sobre su piel.

- ¿Qué es exactamente lo que está buscando, doctor?- preguntó Changmin con curiosidad.

El médico sonrió en respuesta y encendió otro aparato que estaba junto a la máquina del ultrasonido, un latido muy rápido se empezó a escuchar y Minho se asustó, apretando aún más la mano de su novio, si es que eso era posible.

- Ese latido es el corazón de Minho, ¿Cierto?- preguntó el moreno con una expresión sorprendida en el rostro.

- Está muy lejos el sensor como para captar el corazón del joven…- el médico trazó un par de cruces en la pantalla y marcando así un pequeño lugar en aquel cuadro color negro, en el que Minho pudo distinguir un algo muy diminuto.- mide exactamente 35 mm y pesa 4.5 gramos.- explicó el médico para luego girarse hacia ellos.- el joven Choi Minho tiene 8 semanas de embarazo o 2 meses, para ser más exacto.

- ¡¿Qué?!- la expresión de Changmin era de total asombro.

- Pero… pero…- Minho no podía articular palabra. Era cierto que no utilizaban ningún tipo de protección, pero había creído que… al menos no sería tan fácil que se llegara a embarazar. Es decir, a penas llevaban cuatro meses viviendo juntos.
- Ya se muestran los codos y rodillas, las orejas son muy nítidas.- el médico les señalaba cada parte en la pantalla.

El corazón del bebé se escuchaba fuerte, claro. Y la expresión de Changmin cambio enseguida, viendo lo que el médico le enseñaba en pantalla, su bebé. Sin pensarlo mucho, se inclinó sobre Minho y depositó un casto beso en sus labios. Un beso que, sin saberlo, había despejado las dudas de un Minho que había estado con el corazón pendiendo de un hilo, al no saber qué reacción tendría su novio ante aquello.

El médico tendió un pañuelo a su paciente para que retirara los restos del gel que le había puesto para el ultrasonido.

- Les imprimiré las imágenes…- dijo viendo la cara de ternura de ambos jóvenes.

- Minho… necesitará cuidados especiales, ¿Cierto, doctor?- preguntó el moreno con algo de preocupación.

- Nada que no puedan llevar a cabo en casa. De preferencia le recomiendo que ingiera por lo menos 8 vasos de agua diarios, son necesarios para poder fabricar sangre, líquido amniótico y eliminar elementos tóxicos. También hay la posibilidad de que experimente aversión a ciertos olores, tal vez tenga que cambiar de perfume o desodorante, debido a que va a padecer una hipersensiblidad a estos.- enumeraba mientras iba recogiendo el equipo.- Pronto sentirá mucho cansancio o por el contrario tendrás insomnio, pero no se preocupen, todo eso junto con las náuseas y los mareos, así como los desmayos como el ocurrido el día de hoy, son síntomas muy frecuentes, que generalmente desaparecen cuando se entra al segundo trimestre. Digamos que son reacciones normales del cuerpo que se está adaptando a la nueva condición.- la explicación del médico dejó más tranquilo al mayor, quien ya estaba sentado en la camilla, abrazando a su Minho con cuidado y ternura.- bueno les dejó solos para que el joven Choi pueda cambiarse. Les daré una receta para vitaminas, hierro y ácido fólico, los necesitará para llevar a buen término su embarazo.- comentó el doctor antes de salir con todos los aparatos.

Minho se pegó al cuerpo de su novio.

- Changmin… yo…

Pero el moreno no dejó que siguiera hablando, un beso en los labios del menor callaron cualquier cosa que pudiera decir.

- Gracias.- dijo el mayor mirando aquellos ojos castaños que lo hipnotizaban, que lo hacían sentir el hombre más afortunado del mundo.- has venido a cambiar mi vida, Minho, a darme ganas de vivir y de seguir adelante, le has dado otro sentido por completo.- le declaró, escondiendo su rostro en el cuello de su novio.
- Tú también… me has dado todo eso y más.- respondió el menor, acariciando con ternura los suaves cabellos negros de su pareja, el padre de su bebé.

++Fin Flash back++

Y no habían podido ser capaces de despreciar semejante milagro.

- Lo siento, Appa… todo lo que dije aquella última vez… perdóname.- pidió con sinceridad.- en mi corazón, yo te perdono, por todo lo que pasamos juntos, porque… porque al final pude recordar los buenos momentos, pocos, pero los tuvimos…- sonrió a pesar de la tristeza que lo embargaba.

Siendo niño, cuando no eres plenamente consciente de todo lo que pasa a tu alrededor, es cuando disfrutas más de las cosas pequeñas. Cuando el dolor nubla tu mente, ésta sólo desea bloquear los malos pensamientos y los dolorosos recuerdos, es entonces que pierdes memorias preciosas y muy valiosas. Changmin había comprendido eso.

- El ser humano tiende a ver sólo lo negativo ¿No es cierto?- preguntó al viento para luego fijarse de nuevo en la lápida bajo la cual yacía su padre.- Descansa en paz, Appa. Y desde donde quiera que estés vela por nosotros.- pidió el joven dejando caer una lágrima de tristeza, pues aún recordaba las crueles palabras que le había dicho a su padre antes de que muriera.

~°~°~°~°~

- ¡Umma!- el pequeño estiró el patito de hule hacia Minho, apretándolo para que escuchara su sonido, luego rió divertido y siguió salpicando agua, como cada vez que hacía cuando tomaba un baño.

- Ven ya, Minnie-ah… suficiente baño por hoy ¿Nee?- le dijo sacándolo de la tina para enrollarlo con una enorme toalla con un estampado del Pato Donald, regalo de navidad de Junsu Hyung.

Después de secarlo y ponerle una cómoda pijama, el castaño recostó a su bebé para que tomara su siesta vespertina. Era una rutina que no debía de romper o su pequeño estaría de mal humor todo el tiempo hasta que pudiera dormir.

“Te  pareces tanto a tu Appa.” Pensó mirándolo dormir. El pequeño Minho tenía el tono de piel de su padre y sus ojos, su mirada era idéntica a la de Changmin, aunque había heredado la nariz y los labios de Minho, incluso su complexión delgada, pero era el cabello negro de su esposo el que adornaba aquella cabecita.

Dejó a su bebé durmiendo la siesta en su cuna, en su habitación con la puerta entreabierta y el sistema de escucha activado, por cualquier cosa. Se dirigió a la sala, dispuesto a comenzar a leer un libro para un ensayo de la escuela. Changmin había insistido en que después de la preparatoria, Minho siguiera estudiando, una carrera corta tal vez, pero que le deje tener algo para un futuro.

Una vez acomodado en el sofá, Minho miró aquella fotografía enmarcada que se hallaba justo sobre la mesita de centro. En ella, Changmin lo abrazaba de la cintura y le daba un beso en la mejilla, mientras, el castaño rodeaba su cuello con sus brazos y sonreía a la cámara. Ambos vestían unos trajes color vino. Era la fotografía de su boda.

Changmin le propuso matrimonio el mismo día que supieron que iban a tener un bebé y se casaron en una ceremonia sencilla, un par de semanas después. Aunque no tuvieron una gran fiesta y mucho menos una luna de miel, pero había sido el momento más hermoso de su vida, acompañado de sus mejores amigos y la familia de Changmin, sí, porque los tíos del moreno habían casi adoptado a ambos como sus hijos, sobre todo después de haberse enterado de la historia de Minho.

Además, Changmin había sido quien propuso la boda, demostrándole así los cambios que se estaban obrando en él, rompiendo con sus propios miedos y barreras, no sólo porque era lo correcto ahora que llegaba el bebé, sino porque era lo que ambos se merecían, al fin una persona a la cual amar y que curaría sus propias heridas con ese amor. Porque Minho tampoco estaba exento de sentir miedo, de creer que él también, como su madre, pudiera traicionar a su esposo en un momento dado, pero su amor por Changmin había nacido fuerte desde un principio, eso no podía dudarlo.

El embarazo de Minho se desarrolló de manera muy tranquila en cuanto a síntomas, pero… dicen que todos los niños traen una “torta” bajo el brazo, y al parecer el pequeño Minho no fue la excepción.

Una tarde cuando cumplía los cinco meses de embarazo, Minho recibió una llamada que cambiaría su vida.

+++Flash Back+++

Changmin había recibido la plaza de “Corrector de Estilo” en el periódico local, por lo que su salario había mejorado mucho. Había tenido que dejar el restaurante debido a que su nuevo empleo le requería de tiempo completo, pero siempre llegaba a casa a cenar.

Esa tarde había llevado una sorpresa para su esposo. Minho se hallaba sentado en la sala, cuando recibió el pequeño paquete que su esposo le entregó.

- ¿Qué es?- preguntó Minho con curiosidad.

- Ábrelo y lo sabrás.- le dijo mientras con ternura le acariciaba el vientre ya abultado por lo avanzado de su embarazo.

Minho le miró extrañado.

- Es un paquete pequeño…- dijo revisándolo exteriormente.

La mirada de impaciencia de su esposo le indicó que de nuevo estaba tardando demasiado. Minho le sonrió y empezó a desenvolver el regalo. Una sonrisa apareció en su rostro cuando se dio cuenta de que el contenido no era para él. Camisitas de punto, pantaloncitos y calcetitas color blanco eran sostenidos entre sus manos y tan pequeños que Minho pensó que tal vez Changmin se había equivocado y había comprado todo aquello en una juguetería, pues parecía del tamaño de una muñeca y no para su bebé próximo a nacer.

- La dependiente dijo que era talla cero, de recién nacido… Yo también los vi demasiado pequeños, pero dice que incluso pueden llegar a quedarle un poco grandes.- dijo Changmin con una sonrisa un tanto cohibida, creyendo que tal vez no le hubiera agradado el regalo a su esposo.- las compré en color blanco, porque… bueno, aún no sabemos si será niño o niña.

- Son hermosos, Changmin… gracias.- alabó Minho con una lágrima cayendo por su mejilla… las hormonas haciendo de las suyas con sus estados de ánimo.

- Fue un placer.- le respondió antes de darle un beso en los labios y luego uno en su vientre.- ¿Quieres algo de beber antes de cenar? Puedo prepararte un té si quieres.- sugirió su esposo con una sonrisa.

- Un té estaría bien…- aceptó para luego ver a Changmin levantarse con rumbo a la cocina.- Appa nos quiere mucho.- murmuró acariciando su vientre.- ¿En verdad serás tan pequeñito cuando nazcas?- se preguntó con curiosidad mirando las prendas que aún tenía sobre sus piernas.

Era cierto que su vientre no era tan grande como el de Jaejoong-Hyung… bueno, el pelinegro ya tenía sus ocho meses de gestación, aunado que estaba embarazado de gemelos, pues no podía compararlo. Además, el médico había dicho a Minho que todo iba bien y su bebé se desarrollaba sanamente, conforme a lo esperado, así que no tenía por qué preocuparse ¿Cierto? Suspiró tratando de tranquilizarse.

El teléfono de la casa empezó a sonar. Minho dejó a un lado, sobre el sofá, las prendas que su esposo le había obsequiado para ir a  contestarlo.

- No te preocupes, yo voy.- le dijo a su esposo para que regresara a la cocina.- ¿YoboSeYo?- contestó esperando escuchar la voz de Jaejoong Hyung o Junsu Hyung para invitarlos a algún lado, pero el silencio se hizo prevalente del otro lado de la línea.- ¿YoboSeYo?- volvió a preguntar ¿Acaso sería una broma de Yoochun-Hyung?- ¿Yobo?- intentó de nuevo.- Si va a llamar para hacer este tipo de cosas, le recomiendo que…

- ¿Ch…Choi Minho?- preguntó una voz masculina.

Changmin se había acercado al escuchar que su niño estaba enfadado, por si cualquier bromista intentaba decirle algo para fastidiar, pero se preocupó al ver la cara de sorpresa de su esposo.

- ¿Quién… quién es?- la voz se le hacía muy conocida. No podía ser él, se suponía que su padre se había ido, que se había mudado nuevamente, pero aquella voz era extrañamente parecida a la suya.

- ¿Eres Choi Minho, hijo de Choi KangDae?- volvió a preguntar la voz.

- ¿Qué tiene que ver usted con mi padre?- respondió el castaño con algo de preocupación en la voz. Changmin se acercó a él, dispuesto a tomar el teléfono, pero Minho se lo impidió con una seña. Si algo le había ocurrido a su padre, quería ser el primero en saberlo.

- Eres tú, entonces…- respiró profundo.- Escucha… yo… esto tiene que ver con tu padre, pero no con Choi KangDae.- dijo el extraño, cosa que Minho no comprendió.- Mi nombre es Choi DaeHo, el hermano mayor de Choi KangDae… y soy tu verdadero padre, Minho.

El castaño dejó caer el teléfono sorprendido por lo que acababa de escuchar.

- ¡Minho!- Changmin sostuvo a su esposo, quien se estaba dejando caer con rumbo al suelo.

El jovencito estaba hecho un mar de llanto.

- ¿Por qué? ¿Por qué después de todos estos años?- dijo el menor con mucho trabajo entre sollozos.- dice… él dice que es… que es mi padre.

Changmin tomó el teléfono para escuchar todo lo que  aquel hombre tuviera que decir y después de un largo rato, durante el cual Minho se halló aferrado a su pecho con un montón de dudas girando en sus pensamientos, el moreno colgó.

- Dice que tiene muchas cosas qué aclarar contigo, Minho.- lo tomó en brazos y lo llevó al sofá para recostarlo. Changmin se sentó en un pequeño espacio, tomándole la mano, acariciando a su esposo para tranquilizarlo.

- ¿Por qué después de tantos años, después de todo lo que viví… él… viene a aparecer en mi vida? ¿De qué sirve ahora, si no vino cuando más lo necesité?- se preguntó entre lágrimas.

- Creo… creo que eso es algo que tú mismo le debes preguntar, amor.- le besó la frente con ternura. Ahora sí que Minho necesitaba ese té urgentemente para tranquilizarse, fue rápidamente a la cocina para terminar de prepararlo y se lo dio a beber, para conseguir que se calmara y escuchara lo siguiente que le tenía que decir.- Quiere verte mañana, en el restaurante de Yunho-Hyung… él sabe que nos reunimos en ese lugar con ellos.

- ¿Mañana? Pero… yo… no sé.- el menor se aferró a la mano de su esposo.- No sé si quiero verlo.

- Sólo escucha lo que te tenga que decir. No es necesario que lo aceptes en este momento… sólo… escúchalo.- el hombre al otro lado de línea había sonado tan arrepentido, tan dolido que había conmovido hasta cierto punto a Changmin, por lo que intentaría que su esposo le escuchara. Lo demás dependería de Minho.

- ¿Para qué escuchar lo que de sobra ya sé? ¿Lo que me han reprochado por todos estos años?- el niño desvió la mirada.

Changmin sabía lo herido que estaba, pero si ambos querían sanar esas heridas del pasado, debían empezar de algún modo y ésta podría ser la oportunidad para Minho.

La tarde siguiente, Minho estaba sentado frente a una mesa del restaurante, acompañado por Jaejoong, quien lo miraba totalmente preocupado.

- No estoy seguro de querer verlo, Hyung.- habló con un murmullo mientras jugueteaba con la cuchara el helado de limón con jarabe de chocolate que estaba frente a él.

- Minho… el pasado pesa mucho en tu vida y en la de Changmin…- empezó el pelinegro a explicar.- Ahora tienen una nueva vida y una que viene en camino, es justo que dejen todo atrás para que puedan volver a empezar. Tu corazón está herido, pero ¿Quién te dijo que no sólo a ti te ha causado dolor en estos años?- le preguntó el mayor con una sonrisa para luego tomarle la mano.- escucha lo que este hombre te quiere decir. Después toma una decisión, sobre si creerle o no. Sólo tienes que decirle lo que tu corazón te dicte.

- Changmin dijo lo mismo.- respondió en un murmullo.

Yunho se acercó a ellos, interrumpiéndolos. Iba acompañado de Yoochun, ambos se hacían cargo de la administración del restaurante ahora que Jaejoong había dejado de trabajar por cuidarse.

- El nuevo chef no se adapta a tus recetas, Hyung.-señaló Yoochun con algo de desánimo.- en realidad quiere hacer todo a su manera.

- Tendremos que buscar a alguien más, Boo, para que se encargue de la cocina en tus meses de incapacidad.- el moreno puso sus manos sobre los hombros de su esposo. Y Jaejoong sólo pudo sonreírle para que se tranquilizara.

El Chef sustituto salió gritando que no podía seguir así que no iba a aguantar un minuto más en aquella cocina sino le daban lo que necesitaba para su trabajo de “Nouvelle Cuisine” que había traído desde Francia. Yunho y Yoochun volvieron a dirigirse a él, para tratar de convencerlo de que se quedara por lo menos hasta la siguiente semana para conseguir a alguien que lo remplace sin tener que cerrar el restaurante mientras tanto.

- Minho…- habló el pelinegro con una sonrisa tranquilizadora.- vas a ser padre ahora. Tu vida es amar y educar a tu hijo o hija con amor y ternura. Tanto Changmin como tú deben dejar su pasado atrás. Ahora tienes la oportunidad. Puedes dar el primer paso… y verás cómo Changmin te seguirá.- le aconsejó.

El castaño suspiró con pesadez, pero antes que pudiera alegar más, fue interrumpido por una voz masculina que le llamó.

- Minho-ah…- el hombre de cabellos castaños le sonrió algo cohibido. Detrás de él habían dos chicos que iban tomados de la mano, uno de ellos cargaba con un bebé de apenas unas semanas de nacido.- Yo soy…

- Choi DaeHo… me lo dijo por teléfono.- interrumpió para dirigirse a él con seriedad.

El hombre alto de cabellos castaños le sonrió.

- Él es mi hijo mayor, Siwon…- dijo presentado a uno de los dos jóvenes que iban con él.- Tu hermano mayor… él es su esposo, Heechul y su bebé.- les señaló.

Minho se limitó a hacer una inclinación con la cabeza a manera de saludo.

- Minho, ¿Por qué el señor Choi y tú no toman otra mesa? Siwon y Heechul-Sshi pueden acompañarme mientras hablas con él.- alegó Jaejoong.

A Minho le hubiera gustado que él escuchara todo, pero al parecer, Hyung pensaba que merecían algo de privacidad. El jovencito se levantó con algo de lentitud. El Señor Choi se acercó a ayudarlo, e iba a rechazarlo, pero una mirada de parte de Jaejoong se lo impidió… “Dale una oportunidad” parecía pedirle.

- ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo?- le preguntó una vez que estuvieron sentados en una mesa algo apartada de los demás.

- Cinco meses…- contestó algo cohibido.

- Te pareces mucho a tu madre…- el hombre sacó del bolsillo de su chaqueta dos fotografías que dejó frente a él. En una de ellas, aparecía una joven muy hermosa de largos cabellos negros ondulados, estaba embarazada, de unos cinco meses igual que él, tal vez más. Minho pudo reconocer perfectamente a su madre. La otra, era suya, tal vez tendría unos cinco o seis años, era una fotografía escolar.- es la única foto que tengo tuya… no pude conseguir otra, por más que el detective que contraté les seguía, KangDae se encargó de que nunca pudieran estar en el mismo sitio mucho tiempo.

Minho se dio cuenta de sus palabras.

- ¿Nos… estuviste siguiendo?- preguntó con sorpresa.

- No sé qué te haya contado de todo lo ocurrido, Minho, pero sí… te estuve buscando… te estuvimos buscando.- dijo mirando hacia la mesa en donde Siwon y Heechul habían tomado asiento con Jaejoong. Platicaban amenamente.- Siwon también estuvo pendiente de todo lo concerniente a la investigación. Tu hermano quería encontrarte.

Si eso era cierto, entonces… Choi KangDae había dicho que era su hijo, que su hermano nunca había peleado por él, lo que demostraba que solamente era un rumor.

- ¿Mi madre engañó a su esposo?- fue la pregunta directa que pasó por la mente de Minho y se tradujo en palabras certeras que dolieron al hombre que estaba frente a él. Pudo notarlo.
- Sí, podría decirse que así fue.- le aseguró.- Y sé que no hay manera de justificar eso, sin embargo… lo que ocurrió entre SunHi y yo, no fue una simple aventura. Nos enamoramos. No fue la mejor situación, el mejor momento, pero pasó… y yo no me arrepiento de que haya ocurrido.

- ¿Y por qué no se divorció? ¿Por qué no hicieron algo para estar juntos?- volvió a preguntar con angustia.

- Porque es difícil cuando estás atrapado en un  matrimonio arreglado, como lo estaba tu madre.- le explicó.

Minho se quedó sin habla. KangDae siempre habló de que él estaba muy enamorado de su esposa, que él había sido el traicionado, porque se había entregado en cuerpo y alma a su matrimonio y ahora… resultaba que había sido todo un matrimonio concertado.

- Nuestro padre fue un hombre muy apegado a las antiguas costumbres…- empezó a explicar.- y comprometió a sus dos hijos a casarse los hijas de sus dos mejores amigos. Yo me casé con una mujer que, al final, no pudo soportar el hecho de haberse convertido en esposa y madre cuando no quería. Me abandonó cuando Siwon estaba por cumplir un año de edad.- le contó. No había emoción alguna en su voz, sólo le narraba esa parte de su vida.- me dejó con mi hijo pequeño, tratando de arreglármelas solo… el divorcio fue muy penoso para mí y para la que fue mi esposa acabó siendo el repudio por parte de sus padres. Un año después, KangDae se casó con SunHi. Vivíamos en la casa de mi padre. Él siempre quiso que vivamos bajo el mismo techo como una gran familia, hasta el día de su muerte, unos meses antes de que tú nacieras. Tu madre se la pasaba encerrada en la casa, KangDae jamás quiso casarse, se vio obligado a eso porque nuestro padre amenazó con desheredarlo si no lo hacía. SunHi era buena, dulce, muy noble. Por supuesto que quería ser buena esposa y nuera, no como mi ex esposa, mi padre siempre se lo decía para que “no cometiera el mismo error”.- cuando empezó a hablar de SunHi, DaeHo cambió su tono de voz, era más suave, pero también demostraba el dolor de haber perdido a la persona que más amaba.- KangDae tomó parte de las propiedades de mi padre para administrarlas, las más alejadas y que le mantuvieran lejos de casa el mayor tiempo posible para no tener  que “aguantar a la estúpida de su esposa”, como él la llamaba.- explicó con dolor en la voz.- Nosotros estábamos seguros de que en esos viajes KangDae jamás le fue fiel a su mujer, es decir, sólo eran un pretexto para seguir adelante con el ritmo de vida al cual estaba acostumbrado… perdóname.- se interrumpió.- sé que no debo hablar así, él ha sido el único padre que conociste.

Minho negó con un movimiento de cabeza mientras apretaba los puños. Todo lo que aquel hombre decía, iba en contra de lo que su padre… no, su padre no, Choi KangDae, le había dicho. La puerta del restaurante sonó, Changmin entraba en ese momento y al verle con aquel hombre, le sonrió y quiso acercarse a la mesa, pero fue llamado por Jaejoong-Hyung, quien no iba a dejar que alguien interrumpiera. Minho saludó con movimiento de su mano, para después girarse a mirar al Señor Choi, quien no  había perdido ningún detalle de lo ocurrido. Con un gesto Minho le indicó que continuara.

- ¿Él es… tu esposo?- preguntó con algo de cautela, pero había visto en la mirada de su hijo un brillo tan intenso, que no dudaba que así fuera. El jovencito asintió con movimiento de cabeza y DaeHo siguió con su relato.- SunHi me ayudaba con Siwon. De hecho, él la recuerda como su madre, la única mujer a la que llamó así, debido al cariño y a los cuidados que ella le dio cuando era apenas un niño.- un suspiro escapó de sus labios. Los recuerdos se agolpaban en su mente.- de su soledad y la mía fue que surgió ese sentimiento, al cual ninguno de los dos pudimos, o más bien quisimos resistirnos… después todo ocurrió demasiado rápido y cuando nos dimos cuenta, ya venías en camino. Nuestro primer pensamiento fue en irnos, dejar todo, pero el honor de su familia también estaba en juego. KangDae creyó que eras su hijo después que una noche llegara ebrio a la casa, aunque intentó propasarse con ella, no lo logró y SunHi no pudo decirle la verdad cuando descubrió su embarazo, por eso se complicó todo.

Minho aun trataba de asimilar cada palabra salida de la boca de aquel hombre, casi podía palpar el dolor que sintió, la desesperación, porque a pesar de querer llevarse consigo a la persona que amaba, el miedo y la incertidumbre pudieron más. ¿Qué hubiera sucedido de haberse ido de la casa? ¿Su madre hubiera muerto? Tal vez sí, pero Minho no hubiera… pero el “hubiera” no existe, sólo es una suposición.

- Después de la muerte de tu madre, quise tenerte a mi lado, por eso le dije todo a KangDae. Pensé que él no se opondría, porque finalmente nunca amó a SunHi, pero pudo más su orgullo herido y a pesar de habernos ido a juicio por ganar tu custodia, él se quedó contigo, aunque meses después me enteré que él había dado una buena cantidad de dinero al encargado del laboratorio para que las pruebas de paternidad que se realizaron salieran negativas para mí y positivas para él, por eso el juez falló a su favor.- DaeHo le tomó la mano a su hijo y la apretó entre las suyas.- nunca me rendí, Minho, siempre estuve buscándoles, siempre intenté encontrarte y arrebatarte de su lado. Sabía que solamente te quería para vengarse, para hacerme sufrir por “lo que le hice”, y quería creer que no te haría daño, que no te lastimaría de ningún modo.

- Pues te equivocaste.- Minho habló con algo de rencor en la voz, pero no apartó la mano del contacto con DaeHo.- lo hizo. Cada bendito día desde que cumplí los cinco años, golpes, insultos y humillaciones… fue todo lo que recibí de Choi KangDae.

- Lo lamento… en verdad lo siento…- dijo al recuperarse de la sorpresa tan desagradable que le fue saber que había llegado, tal vez, demasiado tarde a la vida de su hijo.

 Ni Minho ni DaeHo pudieron evitar ya las lágrimas que se agolparon en sus ojos. El mayor se acercó hasta su hijo y lo abrazó como tantas veces había soñado a lo largo de aquellos años, desde que lo perdió siendo un recién nacido.

- Minho, mi pequeño Minho.- le llamó acariciando su espalda, consolándolo.

¿Era demasiado pronto para llamarle Appa? Porque el jovencito sentía esa enorme necesidad de hacerlo, porque ese calor y ese cariño tan grande que sentía manar de aquel hombre nunca lo había sentido antes. Es decir, el amor de su esposo era completamente diferente, el amor que este hombre le transmitía le hacía sentir que las heridas en su alma sanaban por completo.

- Debí haberte encontrado antes, debí haber hecho algo más que sólo hacer que el investigador persiguiera a KangDae por medio Corea, debí haber ido por ti desde el primer minuto y arrebatado de sus brazos para cuidarte y protegerte.

Minho se aferró a él, ahora nada importaba ya, tal vez su vida hubiera  sido diferente de haber sucedido así, pero no hubiera conocido a Changmin, no estaría esperando a su bebé y él… él no sería la persona que es ahora.

- Dicen… dicen que todo sucede por una razón ¿No es así?- murmuró separándose de él lo suficiente para mirarlo al rostro.- Appa.

- Minho…- le acarició el cabello con ternura antes de besar su frente, suspirando tal vez un poco de alivio otro más de emoción al escucharlo decir aquella palabra.- ven, te presentaré a tus hermanos y espero que me presentes formalmente a ese esposo tuyo.- dijo con una sonrisa, la cual Minho correspondió.

++ Fin Flash back++

Un suspiro escapó de entre sus labios al recordar aquel momento hace casi dos años atrás.

- Espero que ese suspiro haya sido por mí.- la voz de su esposo lo sacó de su ensimismamiento.

¿Tanto tiempo había pasado para que Changmin estuviera ya en casa?

- ¿Qué hora es?- preguntó a su vez, tratando de mirar el reloj de pared.

- Casi las siete…- le dijo tomando asiento a su lado.- ¿Tan concentrado estabas leyendo que ni cuenta te diste de la hora?- preguntó mirando el libro que Minho aun sostenía, pero que ni siquiera había abierto.
- No, es que…- pero no le dio tiempo a contestar, Changmin se apoderó de sus labios con un beso tierno que lentamente fue subiendo de nivel, conforme sus caricias iban haciéndose más apasionadas.

Las manos de Changmin rodearon la cintura de su niño, haciendo que se sentara a horcajadas sobre sus caderas. El beso se hizo aún más profundo, sus lenguas se encontraban, se acariciaban, bailaban en un ritmo que ya conocían plenamente y que sólo la falta de oxígeno les obligó a detener.

- Min despertará pronto…- murmuró el castaño, apoyando su frente en la de su esposo, disfrutando con los ojos cerrados, las caricias que Changmin iba dejando por la piel de su espalda, pues sus manos se habían colado ya bajo su polo.

- Lo sé… y si no fuera porque en cualquier momento…- el timbre de la puerta sonó.- eso iba a decir. Voy a ver al niño…- dijo mientras Minho se bajó de su cómoda posición mientras su esposo iba a la habitación de Minho.

El castaño se arregló un poco la ropa y el cabello, para después mirar un sobre que tenía en la mesa junto a sus libros y cuadernos de la escuela. Debería decírselo ahora... ¿O mejor esperar? El timbre volvió a sonar y tuvo que dejar el sobre de lado por el momento.

Los primeros en llegar fueron los tíos de Changmin, Jung KwangHo y SoonBok, quienes no tardaron en preguntar por su sobrino. Changmin llegó a la sala, cargando al pequeño Minho, después de haberlo cambiado del pijama.

Más tarde llegaron Yunho y Jaejoong con los gemelos Young Jae y Young Min, los dos pequeños ya no caminaban, corrían y a sus dos años ya iban por toda la casa, tocando jugando y gritando, acompañados de la hija de Siwon y Heechul, Sang Jin, un par de meses mayor que los gemelos. El padre de Minho llegó un rato después, y de último Yoochun con Junsu y su pequeña Isseul, de apenas un par de meses de nacida.

La fiesta transcurría entre risas y regaños, no sólo a los pequeños, sino a los papás, pues tanto Changmin como Yunho y Siwon se la pasaban secundando las travesuras y juegos de sus pequeños. Incluso los “abuelos” ya habían sido castigados una vez por darles más pastel a los pequeños para que comieran.

Y ahí estaban, una gran familia al fin y al cabo, unidos de una manera o de otra por los lazos de amistad y de sangre.

Changmin se acercó a su esposo y le rodeó la cintura, abrazándolo por la espalda. Se sentía, dichoso, completo, como en mucho tiempo no había podido sentirse.

- ¿Eres feliz?- preguntó el moreno al oído de su esposo. Minho rió y asintió.

- Mucho…- dijo mirando a su hijo, quien en aquel momento era mimado por su tía SoonBok.- oh, cierto… aún no te doy tu regalo.

- Ya me diste muchas cosas, Minho… ¿Qué más podrías darme?- preguntó apoyando su barbilla en uno de los hombros del castaño.

- Oh, pero esto es especial…- Minho se soltó del abrazo y regresó a la sala, donde tomó el sobre que tenía en la mesa y se lo entregó a Changmin.

El moreno miró intrigado a su niño y sacó el contenido del sobre, pero al leerlo no podía sentirse más confundido. Minho se acercó a él y le susurró algo al oído, que hizo que Changmin sonriera aún más ampliamente que antes y rodeara la cintura de su esposo con sus brazos para acercarlo a su cuerpo y besarlo tiernamente.

- Te amo ¿Sabías?- preguntó sin dejar de sonreír.

- Sí… pero no importa cuántas veces lo repitas, nunca me cansaré de oírlo.- aseguró el castaño.

Por fin el peso del dolor de todos aquellos años había desaparecido ya de sus corazones.


**FIN**

2 comentarios :

  1. hermoso fic... me dio mucha ternura y a la vez nostalgia.
    muchas gracias por compartir :)

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  2. Hermoso ♥
    Gracias por escribir una historia tan linda, que pese al triste inicio, tuvo un final feliz.
    Casi lloro en algunas partes del three shoot :')
    Me encanta ver a Changmin en la faceta de tierno, protector, es tal lindo!

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