lunes, 12 de marzo de 2012

Parte 1. Mi Pasado

El joven alto suspiró con fastidio. El olor a desinfectante inundó sus sentidos, la pequeña habitación se le hacía cada vez más pequeña. No era porque tuviera miedo ¿El? ¿Miedo? No, esa palabra hacía mucho tiempo que salió de su vocabulario.

Él había aprendido por sí solo a no tener miedo, a enfrentarse a lo que los demás llamaban temores, a tomarlos por el cuello y escupirles en la cara, desde que tenía… quizá diez años. Desde esa tierna edad el pelinegro de piel apiñonada ya no sabía lo que era el miedo.

Se acercó a la cama que estaba en un lado. El cuerpo que yacía en ella, débil y enfermo ya no le causaba nada, excepto rencor, un rencor que había sido alimentado día tras día, noche tras noche desde que tuvo uso de razón.

El hombre le miró suplicante, desde su lugar, atravesado por múltiples cables, por esas manguerillas del suero y la sonda que recibía los desperdicios fisiológicos de aquel intento de ser humano que yacía a punto de morir en aquel sitio.

Changmin sintió asco de aquella podredumbre, pero aun así se acercó.

- Ojalá te pudras en el maldito infierno…- dijo con un susurro lleno de rabia.

El hombre que escuchó aquello no pudo evitar derramar lágrimas ante lo dicho por el joven.

- Tu… tú eres el culpable de todo… tú me arrebataste lo que más amaba en mi vida, tú me quitaste las ganas de seguir de adelante… tú que te hacías llamar mi padre, fuiste quien me sumergió en lo más profundo de la miseria y me arrebataste lo único que me amó y que me amaría… a mi madre.- el joven no pudo aguantar más aquello que le carcomía el alma. Su vida había sido un infierno junto a aquel hombre.- Jamás te lo voy perdonar.

El hombre no podía hablar mientras escuchaba cada palabra salida de la boca del joven moreno.

- Te odio con cada fibra de mi ser, con cada latido de este miserable corazón. ¿Crees que después de todo este tiempo voy a venir a ti solamente porque estás enfermo, jodido y acabado? No lo dudo, siempre creíste que era un pendejo, esas siempre fueron tus palabras y pensamientos hacia mí, de pendejo y estúpido nunca me bajabas…- la ira se iba apoderando lentamente de él, pero Changmin respiró profundo y decidió hablar tranquilamente, sobresaltarse no lo llevaría a nada.- toda mi vida, mi infancia, te tuve miedo, viví aterrado de que pudieras golpearme, de tus gritos tus insultos, tus mentadas de madre… ¿Sabías que fui yo quien le pidió a mamá que te saque de la casa? Sí, yo… porque si ella no lo hacía, yo te iba a sacar a patadas antes de que te dieras cuenta, pero ella, siempre por protegerme, fue quien asumió la responsabilidad, te pidió que te largaras por las buenas… ¿Y tú qué hiciste? Trataste de ahorcarla… trataste de matarla… ¿y así no querías que llame a la policía? ¿Y así no querías que te odie? Quisiste que la odiara a ella, como si yo no tuviera ojos y oídos para ver y escuchar cada insulto y humillación que le hiciste pasar durante toda su vida junto a ti… no eres más que basura, escoria… te odio, odio tener tu maldito rostro, odio tener tu sangre y parecerme tanto a ti…

Su respiración se aceleró y su corazón latía desbocado, quería golpearlo, quería matarlo…

- Mamá murió por tu culpa, su corazón, su cuerpo se desgastó lentamente debido a tus constantes gritos, golpes, peleas, humillaciones… después de que te fuiste, cuando no tuvimos noticias tuyas, cuando por fin desapareciste de nuestras vidas, pudimos respirar tranquilos, ella y yo, nadie más en casa. Por fin pudimos salir adelante, con mis becas y su trabajo, pudimos llevar, sino una vida de lujos, si más cómoda que contigo, porque ya no teníamos que mantenerte, ni mantener cada estúpido capricho tuyo. Ya no teníamos que emborracharte para soportarte, ya no teníamos que pagarte las comidas caras que querías, ya no teníamos que pagar la composición de tu automóvil o mantener a tu estúpida familia que sólo iba a la casa a comer y embriagarse. ¿Tíos? Esos no son más que haraganes que buscan nada más aprovecharse de uno. ¿Recuerdas que siempre me odiaron tus “sobrinitos” y “sobrinitas”? Porque yo siempre tenía ropa buena, zapatos caros, pero NUNCA, NUNCA fue gracias a ti, SIEMPRE, SIEMPRE fue gracias a ella, a mi madre, que se sacrificó para que nada me hiciera falta, para que siempre tuviera de lo mejor y tú… te dedicabas a saludar con sombrero ajeno, despertando las envidias de tus hermanos y sobrinos… a tal grado que incluso intentaron ahogarme en la laguna del mísero y estúpido pueblo donde nos obligabas a ir a mamá y a mi a ver a “los abuelos”… esos viejos miserables y sin una pizca de educación que siempre, SIEMPRE nos odiaron.- recordaba cada gesto de desprecio de aquellos señores que nunca los aceptaron.- se creían de “alcurnia”, pero no tenían ni en donde caerse muertos… ese par de viejos asquerosos que ni siquiera sabían lo que era un jabón.

El hombre intentó hablar, pero Changmin sólo lo miró con asco.

- Eres igual que ellos, no te bañabas, ni te lavabas los dientes… apestabas, te podrías y ni te importaba… y todo el dinero que según tú recibías por la renta de aquellas propiedades, todo se te fue en el maldito vicio del alcohol… mírate cómo has acabado… por cierto ¿Qué les vas a heredar a toda la parvada de buitres que esperan ahí afuera para caer sobre tu herencia? Porque, digo, tu único hijo no soy, tienes por lo menos otros diez bien reconociditos que están esperando el momento que te mueras y antes de que quedes completamente tieso, sus abogados ya estarán peleando qué le corresponde a cada quién… o al menos que ya todo te lo hayas acabado en borracheras y prostitutas…- el joven se rio al ver la cara de estupefacción del hombre.- me creías tan “pendejo” como para no saber que mi madre no fue la única mujer en tu vida como te jactabas siempre de ello. Por favor, no me hagas reír…- dijo irónico, pero luego cambio el tema y se tornó completamente serio.- Yo no voy a pelearte nada, ni un maldito centavo partido por la mitad… y no porque no lo merezca, sino porque jamás me diste nada en vida ¿Para qué quieres hacerlo al morir? ¿Quieres arrepentirte para llegar al cielo? ¿Quieres que te perdone por no haber podido ser el padre que debiste haber sido? ¡JAMÁS! Nunca voy a perdonarte y ya te lo dije, podrás arder en las llamas del infierno, pero no lo voy a hacer, no voy a perdonarte jamás… Siempre he renegado de ser tu hijo y solamente no me he quitado el apellido Shim porque se lo prometí a ella en su lecho de muerte, porque me hizo jurarlo, porque mil veces hubiera preferido no tener un padre que haber crecido junto a ti, porque ¡TE ODIO! Te odio desde lo más profundo de mí ser, porque te deseo la peor de las muertes, la más dolorosa, la más agonizante, porque te deseo tanto sufrimiento y agonía como la que sufrió mi madre, como lo que sufrí yo a tu lado. Muérete de una maldita vez para que pueda por fin bailar sobre tu tumba.

El hombre lloraba desesperadamente, no podía hablar debido al respirador que tenía en la garganta, pero había estado consciente y había escuchado cada palabra salida de la boca de su propio hijo, sangre de su sangre.

- ¿Sabes? A mi madre la cuidé en una habitación parecida a esta en un pequeño hospital, varios días estuvo sufriendo dolores y no podía comer nada, porque su estómago tenía solamente una mezcla de sangre y jugos gástricos… sus riñones dejaron de funcionar y cuando falleció fue porque su corazón por fin se había cansado de tanto esfuerzo… si tú hubieras sido otro, el problema de mi madre se hubiera podido solucionar desde tantos años atrás, pero no podía en confiar ti, en que me cuidarías y me mantendrías, por eso no se operó, por eso, después de tantos años, la enfermedad le pasó factura y murió tan joven… por eso te odio aún más.

El joven se separó por fin de la cama, mirando con desprecio hacia el hombre que se aferró a su brazo. Changmin se apartó bruscamente y se dirigió a la puerta de la habitación.

- Que tengas un buen viaje al infierno, Shim TaeHyun… ojalá nunca salgas de ahí.- dijo antes de salir con una sonrisa en su rostro.

Por fin, después de tantos años, había dicho todo lo que en realidad sentía por aquel hombre que había hecho de su infancia y parte de su adolescencia un infierno.

Ahora, a sus 22 años, Shim Changmin podía decir que era libre.

- Changmin-Oppa…- una voz a sus espaldas le llamó.

Había reconocido perfectamente la voz femenina que le llamó, SooYun había sido su prima favorita, cinco años más joven que él, una de las pocas de la familia de su padre que había tenido cierta atención y consideración para con él, pero la influencia de su madre, hermana de TaeHyun, la había apartado. La chica había acabado embarazada a sus 17 años, sólo para atrapar marido.

- Estamos pensando que hacer con tío, cuando él…

- No cuenten conmigo…- le interrumpió. Ni siquiera la viró a ver, siguió de espaldas, dispuesto a marcharse.- vendan sus propiedades, o hagan lo que quieran, pero no me pidan un centavo. No tengo dinero y para él mucho menos.

Y el joven se alejó rápidamente, sin darle tiempo a la chica de añadir nada más.

~°~°~°~°~

Cuando Changmin llegó a su casa, era casi medio día. Entraba al trabajo hacia las 4 de la tarde, era cajero en un pequeño restaurante del centro de la ciudad. Ahí mismo trabajaban sus mejores amigos. Yunho (el administrador) era su primo en segundo grado, por parte de la familia de su madre, por algo le había pedido que trabajara para él, a su vez era pareja de Jaejoong, el cocinero del restaurante, Yoochun quien se encargaba de las bebidas del bar junto con su pareja Junsu, quien era el mesero principal del restaurante. Podía decir que ahora ellos cuatro eran su familia, sus hermanos y cuñados, porque no necesitaba de nadie más.  Y ellos lo querían tal como era, un cínico desvergonzado, con el carácter un poco irónico.

Había sido a mitad de su adolescencia que Changmin había descubierto que era gay.

- Tal vez si se lo hubiera dicho, hubiera terminado de matarlo.- dijo con una sonrisa irónica, mientras miraba la fotografía de su madre que se hallaba sobre uno de los burós junto a la cama.

Sanghee había sido una mujer muy hermosa, dulce, pero de carácter fuerte, que no se daba por vencida fácilmente. Su muerte había dejado profundamente herido y solo a Changmin. De cabellos negros y ojos cafés, piel apiñonada, cualquiera que lo viera, podía apreciar el enorme parecido de Changmin con su madre, pero no era así, él lo sabía, puede que la primera impresión fuera esa, sin embargo, al compararlo con su padre… el joven sabía que era el vivo retrato de ese hombre.

Desde que cumplió los diez años, había tenido que aprender a cocinar y a ver por sí mismo. Su madre se la pasaba trabajando y su padre, se suponía que también, pero ahora entendía que no era así y Changmin no culpaba a su madre por solaparlo, de cualquier manera, la creencia general es que un hijo necesita siempre de la presencia de ambos progenitores, aunque no fuera realmente más que eso, una creencia.

La casa en la que vivía había sido siempre de la familia de su madre, así que al morir ella, pasó automáticamente a sus manos. Por eso no tuvo que preocuparse. Sin embargo, con su muerte, Changmin perdió su único apoyo, tanto sentimental como económico, por lo que tuvo que buscar un empleo para mantenerse y poder así terminar la carrera en comunicación que había comenzado y la cual había tenido que dejar por más de un mes después de que la enfermedad de su madre agravara y falleciera poco después.

Ahora lo único que faltaba era que pudiera juntar el dinero para sacar su título y su cédula, para así conseguir un empleo mejor. No era que no le agradeciera a Yunho el haberle brindado el empleo cuando lo necesito, pero prefería ejercer pronto lo aprendido en la carrera, pues por algo lo estudió.

Y esos eran en realidad sus planes, buscar la manera de congeniar su trabajo en el restaurante por las tardes, más un trabajo en un periódico por las mañanas o en algún lugar de diseño gráfico… pero nada de eso incluía al amor. Y no era que Changmin no quisiera enamorarse, no era que no quisiera encontrar al chico de su vida… vale, que él no creía en los cuentos de hadas, ni en príncipes en caballo blanco y esas tonterías, pero lo que en realidad Changmin no quería… era ser igual a él. Que se repitiera lo ocurrido con sus padres, ni que a él le hicieran lo que a su madre, ni él hacer lo que su padre hizo… por que también había esa enorme probabilidad de que ocurriera.

3:30 pm y ya había terminado de arreglarse para ir al trabajo, la ventaja era que el restaurante no quedaba a más de 20 minutos en autobús desde su casa.

Antes de salir de su habitación giró el rostro hacia la fotografía sobre el buró, desde donde su  madre le sonreía.

- Sarang Jee Iou, Omma…- dijo con una sonrisa, antes de salir corriendo para la parada del autobús. 


 

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