lunes, 12 de diciembre de 2016

Casado con el Jefe. Cap 6




¿Para qué? — le preguntó Jaejoong. Yunho sonrió y lo agarró de la mano

Porque me apetece enseñarte mis cosas.

¿Qué me quieres enseñar exactamente? —insistió Jaejoong frunciendo el ceño.

No lo sé, mis trofeos —contestó Yunho— Venga, vamos.


Todo aquello había sido una broma, así que Jaejoong lo siguió tan contento hasta una habitación muy grande que daba al jardín trasero. En el medio de la estancia había una cama gigante.

Vaya, qué cama más grande. Se podría hacer una fiesta en ella —comentó Jaejoong.

Se ruborizó cuando Yunho se rió haciéndole darse cuenta de la segunda lectura que tenían sus palabras.

Es una pena que fuera tan tímido de joven y que nunca se me ocurriera la posibilidad —se lamentó Yunho.

Jaejoong lo miró con escepticismo.

¿Tímido tú? Ya.

Jaejoong se sentó en el borde de la cama y miró a su alrededor. Había balones de baloncesto, guantes de béisbol, una tabla de snowboard, una bicicleta de carreras, trofeos y estandartes. No cabía duda de que aquella habitación había sido de un chico. En un abrir y cerrar de ojos, Jaejoong se imaginó la cantidad de amigos y de fantasías que habrían pasado por allí durante los años.

Esto es una locura —comentó Jaejoong mirándolo— ¿Cómo me voy a casar contigo si no te conozco de nada? No sé cómo eres realmente —añadió frunciendo el ceño— No sé si has sido un chico serio o un ligón empedernido, no sé si pagas tus impuestos o... o si te dedicas a rescatar burros cuando nieva. ¿Quién eres?

Yunho se quedó mirándolo fijamente.

En Texas, no suele nevar —contestó.

Jaejoong se mordió el labio para no reírse, se puso en pie y comenzó a mirar los artefactos que había repartidos por la habitación.

Cuéntame algo que no sepa —le dijo tomando una fotografía de Yunho con uniforme de fútbol— Cuéntame cómo eras cuando eras pequeño —añadió dejándola en su sitio.

¿Cuando era pequeño? Era un genio, por supuesto —contestó Yunho encogiéndose de hombros.

Por supuesto —comentó Jaejoong hojeando los libros que tenía en las estanterías— Cuéntame más cosas.

Bueno, veamos —contestó Yunho poniéndose serio como si estuviera intentando recordar— Por supuesto, fui boy scout, así que ayudé a cruzar la calle a un montón de ancianitas y me dieron muchas medallas.

¿Qué más?

No hay mucho más.

Venga, haz un esfuerzo. Necesito saber más cosas sobre ti —insistió Jaejoong.

Yunho se encogió de hombros y comenzó a hablar como si fuera un locutor de radio.

Siempre se me dieron bien los estudios, sacaba muy buenas notas en todas las asignaturas, iba andando al colegio en mitad de la nieve.

¿No acabas de decir que por aquí no nieva?

Hablaba en sentido metafórico, por supuesto.

Jaejoong suspiró y perdió toda esperanza de que Yunho le contara algo en serio.

Debería haberlo marginado —dijo para sí mismo.

Cuando no estaba estudiando, me dedicaba a coleccionar cosas. Monedas, sellos, mariposas...

¿Novias? —sugirió Jaejoong, que había encontrado un montón de álbumes del colegio y los estaba mirando.

Jamás.

Ya —sonrió Jaejoong viendo la cantidad de fotos que había de Yunho rodeado de chicas y jóvenes.

Por supuesto, era un estudiante ejemplar. En verano, me iba a un campamento de ciencias, participaba en el periódico del colegio y era el presidente del club de entomología, tutor de varios estudiantes más  jóvenes, campeón de ajedrez... ya te imaginarás que no tenía tiempo para cosas frívolas como las chicas y las fiestas y...

Ya. Entonces, supongo que este álbum debe de ser de otro chico que se llamaba también Yunho. Aquí hay una nota de una chica que se llamaba Snookie que dice así: «Querido Yunho —comenzó Jaejoong levantando la mirada de vez en cuando para ver la reacción de Yunho— muchas gracias por darme tu foto. La tengo metida debajo de la almohada para darte todas las noches un beso. Me hago la ilusión de que soy la única chica que te gusta aunque ya sé que me has dicho que tú no quieres relaciones serias...». ¡Caradura!

Yunho se encogió de hombros e intentó poner expresión inocente.

¿Snookie? No me suena de nada.

Aquí hay otra. «¡Yunho, tío bueno! Te guardé sitio en clase ayer, pero no apareciste. Me apetece mucho verte el viernes por la noche. ¡Qué bueno estás! Te quiero, Mimi».

Era evidente por la cara que estaba poniendo que Yunho tenía ganas de reírse.

Tampoco recuerdo a ninguna Mimi —comentó.

Seguro que ella sí que se acuerda de ti —contestó Jaejoong.

Yunho frunció el ceño, se metió las manos en los bolsillos y suspiró.

Sí, me parece que vas a tener razón y, al final, lo que tenemos ante nosotros es un caso de identidad cambiada.

¿De verdad?

Sí, debía de haber otro Yunho en el colegio.

Claro, seguro que en tu colegio había un montón de chicos que se llamaban Jung Yunho.

En mi colegio había un montón de chicos que querían ser Jung Yunho — murmuró Yunho.

Jaejoong sonrió.

A ver —dijo Jaejoong yendo al índice del álbum— El Jung Yunho del que estamos hablando aquí fue capitán del equipo de natación, rey del baile de graduación, delegado de clase el último año. ¿Te suena?

Yunho negó con la cabeza.

Ya ni siquiera me acuerdo del colegio.

¡Espera! Este Jung Yunho del que estamos hablando fue votado como «la persona que tiene más probabilidades de que un marido celoso lo mate a tiros» — sonrió Jaejoong viendo que Yunho estaba incómodo— Yunho, aquí no pone nada del club de ajedrez.

Se les debió de olvidar —contestó Yunho— Bueno, da igual. ¿Bajamos a ver si está hecha la comida?

Jaejoong negó con la cabeza.

Quiero seguir leyendo las notitas de tus amigas.

No —dijo Yunho intentando arrebatarle el álbum.

Jaejoong se quitó los zapatos a toda velocidad y se subió a la cama para que no lo agarrara.

«Querido Yunho: eres guay y besas que te mueres» —leyó Jaejoong riéndose— Desde luego, todas parecían estar de acuerdo en que estabas muy bueno y besabas muy bien.

Yunho también se estaba riendo, pero estaba intentando disimular.

Dame el álbum —le dijo.

¡No! —Gritó Jaejoong apartándose— Vamos a leer todas las notas. ¡La verdad debe prevalecer! Tu pasado salvaje no debe quedar suprimido para siempre. ¿De verdad que cuando estabas en el colegio eras así de ligón, canalla?

Ya te he dicho que no soy yo.

¿Entonces quién es? ¿Tu hermano gemelo?

A lo mejor. No lo sabré hasta que no me hayas dado el álbum.

¡Ja!

Yunho alargó el brazo.

Dame el álbum.

Oblígame —gritó Jaejoong con una sonrisa.

Yunho no dudó. En un abrir y cerrar de ojos, se había subido a la cama con él. Riéndose, Jaejoong intentó huir, pero no le dio resultado, así que agarró el álbum con todas sus fuerzas. Tampoco aquello le dio resultado porque Yunho era más fuerte que él y no le costó mucho arrebatárselo.

Al hacerlo, Jaejoong cayó sobre la cama y Yunho cayó encima de él. Cayeron enfrente el uno del otro. Jaejoong se estaba riendo, pero, cuando miró a los ojos de Yunho, vio algo que le preocupó.

Hola —dijo lentamente.

Yunho no pudo contestar. Estaba demasiado ocupado intentando no desearlo. Tenía los puños apretados para no tocarlo y se encontró preguntándose si iba a ser capaz de casarse con otra persona.

Yunho miró a Jaejoong a los ojos y buscó la respuesta en ellos. Jaejoong lo estaba mirando con impaciencia, como si estuviera esperando a que sucediera algo y ya se estuviera empezando a hartar de que no llegara.

Si no eres ni siquiera capaz de besarme, ¿cómo vamos a hacer el amor? —le dijo pasándole los brazos por el cuello.

Yunho se quedó mirándolo muy serio.

Jaejoong no había entendido nada. El sexo era sólo sexo y él era capaz de practicarlo en cualquier momento y en cualquier lugar. Sin embargo, los besos... eso era muy diferente... un beso era un puente de unión entre el corazón y el alma.

Si lo besaba...

Jaejoong se rindió, retiró los brazos y lo miró dolido. Yunho no podía soportar verlo así, así que, sin pensárselo dos veces, se inclinó sobre él y lo besó.

El beso fue tan maravilloso que Yunho temió no poder parar jamás. De repente, se dio cuenta de que lo estaba deseando e intentó apartarse, diciéndose que no quería sentir aquella necesidad de tenerlo cerca, de poseerlo; pero hacía tanto tiempo que no estaba con nadie que deseaba su cuerpo intensamente.

En cualquier caso, no podía dejarse llevar, no era libre para hacer lo que le apeteciera. Tenía que recordar que...

Lo siento —dijo Jaejoong. Yunho lo miró asombrado. —No debería haberte dicho nada —añadió Jaejoong— Sé que no querías besarme.

Yunho no era capaz de procesar pensamientos coherentes en aquellos momentos, así que se limitó a mirarlo.

Esto no nos va resultar fácil a ninguno de los dos —comentó por fin— Lo que tenemos previsto hacer irá en contra de los instintos básicos de ambos.

Ya lo sé —contestó Jaejoong.

A continuación, se levantó y lo miró. El beso lo había dejado temblando de pies a cabeza, pero estaba haciendo todo lo que podía para disimular.

¡Le temblaban los labios! Jamás antes lo habían besado de aquella manera y Jaejoong se moría por que Yunho lo volviera a besar. ¿Debería decírselo? ¿Debería confesar que no estaba seguro de poder mantener la distancia que ambos habían acordado mantener una vez casados? Tal vez, lo mejor sería que se lo dijera. Yunho tenía derecho a saberlo.

Sin embargo, no le dio tiempo porque Rosa los llamó desde la planta baja para decirles que la comida se estaba enfriando. Ambos se arreglaron la ropa y bajaron y Jaejoong dejó que el momento pasara.

La comida, a base de tortillas de trigo y tacos, resultó deliciosa. Mientras comían, tanto Yunho como Jaejoong olvidaron lo que había sucedido y acabaron charlando y bromeando como si no se hubiera producido una conexión sensual entre ellos.

Anda, dime cuál es la verdad sobre ti —le dijo Jaejoong mientras tomaban el postre.

¿Sobre mí? —Contestó Yunho encogiéndose de hombros como si aquello no tuviera importancia— Es difícil de decir. Probablemente, esté entre lo que tú piensas y lo que yo digo.

Ah —dijo Jaejoong pensativo— Bueno, supongo que eso me sirve de algo. En cierta manera.

Está bien, te voy a contar la verdad. Te advierto que es una historia aburrida. Mis padres fueron buenas personas conmigo, tuve una hermana maravillosa, amigos increíbles y una familia muy grande. En el colegio siempre me fue bien, pero no era el mejor. Fui a una buena universidad y también allí me fue bien. En la universidad, conocí a una chica maravillosa...—añadió con voz trémula.

Jaejoong estaba seguro de que Yunho quería hablarle de Jan, pero no podía.

Como verás, un adolescente estadounidense normal y corriente —concluyó dejando la servilleta sobre la mesa.

Ya veo —contestó Jaejoong— Con bastante más dinero que la media, una familia mejor situada, un rancho enorme y una empresa familiar increíble. Admítelo, Yunho, fuiste todo un privilegiado.

Yunho asintió.

Sí, tienes razón. Crecí con muchos privilegios y doy gracias por ello — admitió— Sin embargo, te aseguro que estaría dispuesto a cambiar todo eso por un par de cosas —añadió poniéndose en pie y saliendo del comedor.

Jaejoong se quedó solo, mirando a su alrededor y preguntándose cuántas veces habría compartido una comida allí con Jan. Era evidente que Yunho la echaba de menos y que estaba haciendo un gran esfuerzo para seguir adelante con su vida.

A Jaejoong le habría encantado poder ayudarlo, pero temía que aquella herida fuera de las que nunca curaban. ¿Iba a ser capaz de vivir con aquello? No iba a tener más remedio que hacerlo. Eso o abandonar el proyecto. Por lo visto, Jan iba a ser el tercer miembro de su matrimonio y no podría decir que Yunho no se lo había advertido.

A la mañana siguiente, aprovechó la hora de la comida para ir a ver a su suegra. Marge Kim estaba inconsciente la mayor parte del tiempo, pero siempre se alegraba cuando Jaejoong iba a verla y se daba cuenta de que era él cuando la besaba en la mejilla.

Gracias a Yunho, ahora estaba en una residencia maravillosa en la que cuidaban de ella las veinticuatro horas del día con mimo y cariño. Jaejoong pensaba que el abuelo de Yunho tenía mucha suerte de poder seguir viviendo en su casa aunque no tuviera mucha movilidad. Por otra parte, era una pena que no pudiera asistir a la boda que tanto le interesaba que tuviera lugar.

Fue entonces cuando se le ocurrió una idea que lo hizo pasarse por el despacho de Yunho al volver al trabajo.

Yunho, como me dijiste que tu abuelo no puede bajar a la ciudad para la boda, se me ha ocurrido que podríamos llevarle la boda a casa. ¿Por qué no le dices al juez de paz que nos case en el rancho? ¿Se podría?

A Yunho le pareció una idea maravillosa y Jaejoong se dio cuenta de que realmente le agradecía que hubiera pensado en su abuelo. Aquello hizo que Jaejoong se sintiera de maravilla durante el resto de la tarde. Sin embargo, al final, resultó que no había sido una buena idea. El plan inicial de Yunho y de Jaejoong había sido celebrar una ceremonia privada sencilla con dos testigos y punto. Una transacción rápida, un apretón de manos y adiós.

Sin embargo, ahora que iban a celebrar la boda en el rancho, todo se les había ido de las manos. Y la culpa era única y exclusivamente de Jaejoong. La idea había sido suya. Lo cierto era que, en un abrir y cerrar de ojos, se encontró con que le preguntaban qué tipo de tarta quería, si iba a querer cóctel o cena sentada y que si le importaba que fueran los primos de Redmond.

Por lo visto, se trataba de unos tíos de Yunho muy mayores y que se habían portado con él como si fueran sus padres. De repente, Jaejoong se encontró con la boda del año. Cuando todas las personas que se encontraban con él parecían tan emocionadas con la boda, ¿cómo no las iba invitar?

>>> ♥ <<<

Ni siquiera tengo un traje decente —se quejó Jaejoong un día antes de la boda— Tendría que tener hora en la peluquería y un traje blanco con un velo y todas las demás cosas que lleva un novio. Y aquí me tienes, mañana me caso a lo grande, pero vestido normal y corriente y sin haber preparado nada.

¿No era eso precisamente lo que tú querías? —le contestó Junsu.

A veces quiero cosas absurdas —contestó Jaejoong con frustración— Todo esto no me da buena espina. ¿No será una señal? ¿No será que no estoy preparado para casarme? ¿No será que estoy haciendo algo muy arriesgado sin pararme a considerar las consecuencias?

Tranquilízate —intentó calmarlo su amigo— Es normal que estés  nervioso. Todo va a salir bien. Ya lo verás.

Jaejoong intentó calmarse. Para ello, se dio una buena ducha, se lavó el pelo, hizo la maleta que iba a llevar al rancho y volvió a hacer la que ya tenía preparada para llevarse a casa de Yunho después de la boda. A continuación, rehízo las dos. Luego, se pintó las uñas de las manos y de los pies. Durante todo aquel rato, lo único en lo que podía pensar era en Yunho.

¿Cómo se iba a casar con un hombre que seguía enamorado de su primera mujer?

Se iba a casar por segunda vez. ¿Acaso aquella boda también iba a ser un error? Se había casado con Ralph, su primer marido, porque su madre y él se habían portado bien con él cuando estaba solo y desesperado y les estaba muy agradecido por ello.

¿Sería que había vuelto a caer en la misma trampa? Se iba a casar con Yunho porque le había prometido ocuparse de todos sus problemas y darle una vida fácil.

¿No era acaso aquellas razones muy parecidas a las que había utilizado para casarse con Ralph, un hombre al que tampoco amaba?

¿Por qué no aprendería de sus errores? ¿Sería una de esas personas que repetían una y otra vez el mismo error hasta arruinar sus vidas?

Esta vez, todo será diferente —se dijo a sí mismo.

«Claro, seguro que ese tipo de personas también se dicen este tipo de cosas», se reprochó.

No de verdad. Esta vez, será diferente porque esta vez entiendo lo que estoy haciendo. No espero que mi matrimonio sea perfecto.

« ¿Perfecto? Pero si a lo mejor ni siquiera llega a ser normal», se dijo.

Por supuesto, repasó mentalmente todos los pasos que lo habían llevado hasta allí y se recordó que aquel matrimonio era de conveniencia, que ambos estaban dispuestos a casarse para tener un hijo y que había que mantener la calma y no mezclar las emociones.

Aun así, Jaejoong no estaba seguro de que aquello fuera a salir bien porque temía que Yunho le gustara ya demasiado. ¿Debería decírselo? ¿Debería esconderle un secreto así durante toda la vida?

¡Qué angustia!

¿Y no sería mejor olvidarse de todo aquello? ¿Y si lo llamaba y...?

>>> ♥ <<<

Era tarde cuando Yunho contestó el teléfono y se encontró con que era Junsu.

Me parece que te vas a tener que venir para acá inmediatamente.

¿Qué pasa? —le preguntó Yunho preocupado.

Tenemos entre manos un caso grave de arrepentimiento. Ven para acá — contestó Junsu.

Yunho esperaba que algo así sucediera. De hecho, él también había estado a punto de echarse atrás.

Si quieres casarte con este chico, será mejor que vengas a convencerlo — insistió el amigo de Jaejoong.

¿Otra vez?

Otra vez.

Yunho suspiró, pero pensó que, tal vez, convencer a Jae le serviría también a él.

Mira, me voy a llevar a Hani a hacer la compra, así que dispones de una hora y media aproximadamente —le dijo Junsu— Aprovéchala bien.

Qué bueno era aquel joven. Yunho lo había conocido mejor durante la última semana y entendía perfectamente por qué Jaejoong y él eran tan buenos amigos. Estaba encantado de tenerlo de su lado. De no haber sido así, no habría tenido nada que hacer con Jaejoong.

Yunho llegó a casa de Jaejoong veinte minutos después. Jaejoong le abrió la puerta con curiosidad, pero no parecía especialmente sorprendido de verlo por allí.

Supongo que te habrá llamado Junsu, ¿no?

Sí, me ha dicho que estabas dudando y he venido para acá.

Jaejoong lo miró, se giró y volvió al sofá del salón. Yunho lo siguió y se sentó en una butaca frente a él.

No me vas a dejar en la estacada ahora, ¿verdad? —le preguntó. Jaejoong lo miró a los ojos y negó con la cabeza.

No creo.

A Yunho le hubiera gustado que contestara con más seguridad pero, por lo menos, no lo estaba insultando ni tirándole cosas a la cabeza.

¿Por qué dudas?

Jaejoong cerró los ojos, tomó aire y volvió a abrirlos.

No lo sé. Por todo. Quiero decir, todo esto empezó siendo un matrimonio de conveniencia que se sellaría con una boda pequeña e íntima, ¿recuerdas? Ahora, me encuentro con una boda gigantesca a la que están invitados millones de personas a las que no conozco. No sé qué ha sucedido. Se me ha ido de las manos.

No pasa nada —lo tranquilizó Yunho— La fiesta de la boda no significa nada. Lo que realmente es importante para nosotros es que vamos a unir nuestra vida porque los dos queremos tener un hijo. Todo lo demás no importa —le explicó— Si quieres, cancelamos la boda de mañana y volvemos a nuestro plan original.

No podemos hacer eso.

¿Cómo qué no?

Jaejoong se mordió el labio inferior.

Todo el mundo está como loco con la boda.

Muy bien, pues que se lo pasen bien sin nosotros. Nosotros no tenemos por qué ir —sonrió Yunho.

Jaejoong sonrió también al imaginarse que muchos de los invitados ni siquiera se darían cuenta, en mitad de la fiesta, de que faltaban los novios.

¿De verdad podríamos hacerlo?

Claro. Por mí, no hay problema. ― Jaejoong se rió.

¿Por qué era Yunho tan amable y comprensivo?

«Obviamente, porque no quiere perder la oportunidad de tener un hijo».

Por supuesto, eso era cierto. Aun así, a Jaejoong le agradaba que no se hubiera presentado en su casa dando gritos y con un gran enfado.

No es solamente la boda, ¿verdad? —le preguntó Yunho. Jaejoong dejó de sonreír.

No, no es sólo la boda. Es toda esta situación, que se me hace rara. No sé si estamos haciendo lo correcto.

Yunho asintió.

¿Es por tu primer marido? ¿Te sientes como si lo estuvieras traicionando de alguna manera? —le preguntó Yunho, porque eso era exactamente lo que le ocurría a él.

¿Cómo? —Se sorprendió Jaejoong— ¿Traicionar a Ralph? Claro que no. No es eso.

Yunho se alegró de que no fuera eso. Aun así, a lo mejor había emociones que Jaejoong no era capaz de detectar.

¿Por qué no me hablas de él?

¿De Ralph? ¿Ahora? —se extrañó Jaejoong.

Sí. Ahora es un buen momento. ¿Por qué te casaste con él?

Jaejoong se miró las manos, que tenía cruzadas en el regazo, tomó aire, lo retuvo unos instantes, lo dejó salir, miró a Yunho y sonrió.

Está bien —accedió— Ya te dije que pasé varios años de mi adolescencia en una casa de acogida. De esa casa te tenías que ir cuando cumplías los dieciocho años. Quisieras o no, te tenías que ir.

Yunho asintió.

Junsu es un año más pequeño que yo, así que él se quedó. Tenía que hacerme un hueco en el mundo. Nos daban clases y consejos y todo eso, pero lo cierto era que estaba solo. En cualquier caso, era muy jovencito y creía que me iba a comer el mundo —sonrió Jaejoong al recordar— Yo creía que iba a tener un trabajo fabuloso, que iba a poder pagar un alquiler, ir la universidad y echarme novio. Todo iba a salir bien. Cuando la realidad me abofeteó en la cara al ver que no podía tener un trabajo decente que me permitiera alquilar una casa y tener dinero para comer, me sentí muy perdido y lo pasé muy mal.

Era cierto que aquélla había sido una época de su vida realmente dura, pero, por otra parte, lo había convertido en la persona que era hoy en día, así que tenía que agradecerle algo.

Entonces, un día, vi un anuncio en el periódico. Una mujer mayor necesitaba un joven de compañía. No pagaban mucho, pero te daban habitación y comida. Pensé que, así, podría empezar a estudiar —continuó Jaejoong— Resultó que Marge Kim era... es... una mujer maravillosa. Fue como una segunda madre para mí. Sin ella, no sé qué habría hecho. Ralph era su hijo. Tenía treinta y tantos años en aquel momento. Era mucho mayor que yo, pero era amable y guapo. Viajaba mucho, pero se pasaba por casa una vez al mes a visitar a su mamá, que lo adoraba. Por lo visto, él me adoraba a mí. Me ayudaba mucho y me enseñó un montón. Una cosa nos llevó a la otra y acabé casándome con él.

¿Así sin más? Jaejoong asintió.

«Sí, así sin más, exactamente igual que voy a hacer contigo», pensó Jaejoong.

Tanto Ralph como su mamá se habían portado de maravilla conmigo y a los dos les hacía mucha ilusión que nos casáramos, así que yo me sentía un poco obligado  a hacerlo. Si no hubiera sido por Marge, no habría podido ir a la universidad. Me ayudó mucho. Además, Ralph parecía muy ardiente y yo creí que a lo mejor era amor lo que sentía por mí.

Ingenuo —murmuró Yunho.

Intenta comprender. Ralph era el primer hombre que se había portado bien conmigo. Apenas tenía experiencia con los hombres y la que había tenido no había sido positiva en absoluto. Los novios de mi mamá, que iban y venían, me trataban muy mal o intentaban llevarme a la cama —recordó con un nudo en la garganta.

Aquello sólo se lo había contado a Junsu.

Después de aquello, tuve que aguantar a uno de los administradores de la casa de acogida. Se trataba de un hombre realmente asqueroso que no paraba de recordarnos lo mucho que le debíamos y lo poco que valíamos y, para rematar todo eso, los pocos chicos con los que salí en la universidad resultaron ser todos unos imbéciles. Por eso, cuando Ralph me trató como a un igual, como a alguien con quien merecía la pena hablar, me puse tan feliz que no dudé en casarme con él.

¿Te arrepentiste de haberlo hecho?

Sí, me arrepentí mucho —contestó Jaejoong— No porque Ralph me hiciera nada terrible. No físicamente. Sin embargo, una vez casados, aquel hombre dulce y considerado se convirtió en un monstruo que sospechaba de todo lo que yo hacía y de todas las personas con las que hablaba. No quería que fuera a hacer la compra solo, estaba convencido de que me veía con otro hombre a escondidas. Fue una locura.

¿En qué trabajaba?

Era una especie de fotógrafo autónomo. De vez en cuando, vendía unas fotografías pero, lo cierto era que vivía del dinero de su mamá.

Un tipo genial.

Jaejoong se encogió de hombros.

Bebía mucho y un día, estando borracho, se cayó en la calle y se dio con la cabeza en el bordillo. Murió en tres días —concluyó Jaejoong recogiéndose el pelo en una coleta de caballo— No fueron momentos fáciles, sobre todo para su madre. Para mí... bueno, nuestro matrimonio nunca había sido de verdad.

Yunho asintió, encantado de que hubieran hablado de Ralph. Ahora sabía que Jaejoong no tenía ninguna atadura emocional hacia su primer marido y podían cerrar aquel capítulo de su vida.

Sin embargo, por su parte, él sí se seguía sintiendo unido emocionalmente a Jan, lo que lo llevaba a preguntarse si iba a ser capaz de darle a Jaejoong lo que él necesitaba y se merecía.

Y en cuanto a Jaejoong, ¿sería capaz de renunciar a encontrar el amor de verdad? ¿Le merecía la pena todo aquello? Por lo visto, había decidido que sí porque había decidido casarse con él. ¿De verdad se estaba arrepintiendo? Yunho no creía que fuera así.

Evidentemente, estaba preocupado, pero no se arrepentía de su decisión.

Quiero que nos hagamos una promesa aquí y ahora —propuso Yunho— Quiero que siempre seamos sinceros el uno con el otro. No podremos hacer frente a un problema juntos si no sabemos de qué se trata.

Jaejoong asintió. Estaba de acuerdo. Por supuesto, la sinceridad le parecía muy importante y él estaba dispuesto a ser sincero con Yunho.

En otro momento.

Era obvio que Yunho quería arreglar las cosas, que quería que todo fuera bien, pero, si Jaejoong empezaba a ser sincero con él en aquellos momentos, no tendría más remedio que decirle: «Yunho, me da miedo casarme contigo porque temo que me voy a enamorar de ti y sé que tu corazón nunca será mío».

No podía ser sincero con él, pero tampoco podía echarse atrás.

No te preocupes —le dijo— Me voy a casar contigo mañana. Lo que me pasa es que tengo unos cuantos bloqueos emocionales, pero todo va a salir bien. Allí estaré.

Yunho asintió.

Vete a dormir. Vendré a buscarte mañana temprano e iremos juntos al rancho.

Muy bien.

A continuación, Yunho lo miró lánguidamente y se puso en pie.

Buenas noches —se despidió.

Buenas noches —contestó Jaejoong con una extraña sensación de abandono.

Yunho fue hacia la puerta y, una vez allí, se giró hacia él. Lo encontró de pie. Llevaba el pelo recogido, pero varios mechones le caían alrededor del óvalo de la cara y lo hacían parecer un ángel.

Yunho sintió que el corazón le daba un vuelco.

Sin pensarlo dos veces, volvió a su lado, lo abrazó y lo besó, dejándolo sin respiración. No debería haberlo hecho, pero ya no había marcha atrás.

Yunho lo estaba besando como un hombre sediento en mitad del desierto.

Jaejoong respondió sin dudarlo, con tanto afecto que Yunho se estremeció.

Yunho lo apretó contra su cuerpo y pensó que Jaejoong se debía de estar dando cuenta de cuánto lo deseaba. Necesitaba que lo supiera. Quería que supiera que él no iba a dudar al día siguiente por la noche, en su noche de bodas. Se moría por tomar aquel cuerpo como había tomado su boca.

Al fin y al cabo, ¿no era eso por lo que se casaban?

Yunho dio un paso atrás, le tomó el rostro entre las manos y lo miró a los ojos con afecto.

Gracias, Jaejoong —murmuró— Haces que mis sueños se cumplan. ― A continuación, se giró y se perdió en la noche.


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6 comentarios :

  1. Kyaaaaaa gracias x el cap xfis actualizalo pronto esta muy lindo gracias

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  2. Ojala que Yunho no le haga daño a Jaejoong con el recuerdo de su esposa porque ahí lo va hacer sufrir enamorarte rápido de Jae para que puedan ser felices esperare con ansias el siguiente capítulo gracias

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  3. Jae ya esta enamorado de Yunho y Yunho de Jae pero ni se han dado cuenta de ello cuando hablen con la verdad se darán cuenta de ello y si en la luna de miel no se lo han dicho se darán cuenta en esa noche de boda por que sera mas intenso para Yunho que el de su otra mujer y para Jae sera el paraíso pues para el sera su primera ves pero Yunho si que notara la diferencia entre las dos matrimonios y sera el de Jae el que le guste mas y terminara la otra mujer en el olvido al menos cuando este con Jae
    Gracias

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  4. Jajaja... la identidad cambiada de Yunho, del chico serio y estudioso que quizo que Jae creyera que, resulto todo lo contrario, alumno regular y mujeriego. Ahora se conocen mejor, y de lo único que no se dan cuenta es que ya están enamorados.

    Gracias!!!

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  5. Que se puede hacer Jaejoong se esta enamorando tiene miedo por eso el no tiene ninguna atadura con su anterior matrimonio pero Yunho si, espero que con Jaejoong pueda nuevamente sentir amor no solo deseo

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  6. Junsu con su traje de celestina entró a escena en el momento perfecto¡¡¡ jajaja Wooooo este cap me encanto¡¡¡ ellos se aman y estan luchando contra lo que saben ya no se va a mover de sus corazones. Yunho se esta engañando solito pensando que lo que Jae le hace sentir es solo deseo, en reslidad tiene miedo de amar a Jae perderlo después, el recuerdo de su esposa es como un ancla para no reconocer su amor por Jae. Pidió una promesa de sinceridad mutua pero la cosa es que él no esta siendolo consigo mismo....

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