lunes, 4 de enero de 2016

El Acuerdo. Cap 9





Las enormes puertas dobles de roble del castillo se abrieron con un quejido ante Yunho y Jaejoong. Ambos estaban algo nerviosos por el nuevo espacio en el que tendrían que vivir, pero ya no había marcha atrás.  Todos los papeles estaban firmados y las promesas hechas. Ahora solo quedaba seguir adelante.


Jaejoong se aferra aún más firmemente al brazo de su vampiro cuando ve otra hilera de vampiros esperando dentro del espacioso recibidor decorado en tonos negros y blancos. Como si no hubiera sido suficiente con todos los vampiros que había habido en el templo, allí hay al menos unos cincuenta vampiros ataviados en ropas negras y blancas esperándolos en el recibidor en posición de reverencia. Los pocos que se atrevieron a mirar a la pareja de reojo, contuvieron un jadeo de sorpresa. Jaejoong seguía siendo la criatura más hermosa que habían visto jamás. Sin embargo habían oído y habían visto el día que el salcor llegó, la manera en la que Yunho se comportaba con el rubio, así que mantuvieron la mirada baja para evitar problemas.

Un miembro del consejo real, quienes permanecen en pleno detrás de los nuevos monarcas, le susurra a Yunho que son el personal del castillo. Yunho como de costumbre no tiene idea de que se supone que debería decirles, así que simplemente dice lo primero que le viene a la mente.


-Buenas noches, mi nombre es Jung Yunho y este es mi… esposo Jaejoong. Vamos a estar viviendo aquí a partir de ahora, así que… por favor cuiden de nosotros.  está seguro que no sonó como rey, pero la verdad no le importa. Todos los vampiros parados frente a él, hicieron una reverencia aún más pronunciada.


-Bienvenidos a casa, sus majestades. – contestaron todos al unísono.

Uno de los hombres parado al frente de la fila se adelanta y hace una reverencia de noventa grados ante Yunho y Jaejoong.

-Sus majestades, mi nombre es Lee Jinki y soy el mayordomo del castillo. Cualquier necesidad o deseo que tengan, por favor comuníquemelo y me encargaré que se cumpla.  les aseguró el vampiro.

-Gracias, Jinki. – dice Yunho asintiendo hacia él.

-Gracias… - murmura Jaejoong mirando alrededor, abrumado por el tamaño del lugar. La única casa que había conocido hasta ahora, era la de Yunho y no era ni por asomo así de grande. Aunque no podía dejar de admitir, que era bonita…


K se adelanta y con un gesto de su mano le ordena al personal que se retire. A medida que los hombres y mujeres van saliendo del recibidor, K se gira para mirar a Yunho con un gesto serio.  

-Su majestad, ¿podría por favor seguirnos a su despacho? Queremos hablar con usted de unos asuntos…

-¿Qué asuntos? – pregunta Yunho sin moverse de su lugar. Yunho sinceramente no estaba de humor para discutir ningún asunto. Solo quería alejar a Jaejoong de los vampiros que no dejaban de mirarlo con lujuria y hambre.

-Bueno… primero está el tema de nuestro dios patrón…


-¿Qué pasa con nuestro dios patrón? – interrumpe Yunho impaciente  al vampiro.

El consejo se alinea lentamente en el lugar que antes había ocupado el personal de servicio, porque es evidente que Yunho no se va a mover de donde está. Están un poco insultados por la forma en la que Yunho está refiriéndose a ellos, pero siendo el rey, tienen que soportarlo.

-Su majestad, nuestro dios patrón siempre ha sido Ares – comenzó uno de los hombres que Yunho creía recordar se llamaba Lee Sungmin, en un tono conciliador


– No creemos que sea prudente que usted decida cambiarlo ahora, después de tantos siglos de servidumbre en su nombre él podría…


-Perdón, pero cuando me explicaron lo que tenía que hacer en la ceremonia, me dijeron que una vez que me casara con Jaejoong y que me pusieran la corona en la cabeza, tenía que decidir quién sería nuestro dios patrón, jamás dijeron que tenía que decir a fuerza que fuera Ares nuestro dios patrón. – dijo Yunho con el ceño fruncido.


El consejo en pleno se revolvió incómodo, la mayoría poniendo cara de haber olido mierda.


-Pensamos que usted entendería que después de años de tradición, no sería prudente cambiar ahora al… - murmuró Bi

-¿Por qué no es prudente? El dios patrón se ha elegido siempre de acuerdo a quien el rey creía que era mejor o se sentía que serviría mejor a los intereses de la gente.


-Su majestad – comienza K – El interés de los vampiros siempre ha sido ganar las batallas a las que estamos sometidos constantemente por nuestros enemigos. Ares siendo el dios de la guerra es el que le sienta mejor a nuestros intereses, señor.


Jaejoong se acurrucó más cerca de Yunho, aferrándolo con los brazos alrededor de la cintura del vampiro. Yunho abraza a Jaejoong con un solo brazo, atrayéndolo más cerca de su cuerpo.

-No, como muy bien dijiste, Ares es el dios de la guerra. Se regocija en el odio, la batalla y la muerte de ambas partes. Mientras exista la guerra el será feliz. Atenea es la diosa de la inteligencia y la estrategia en batalla. Es bien sabido que ella ha ganado más guerras que Ares. Y no cambiaré de opinión al respecto.

El consejo entero se remueve y murmuran entre ellos, evidentemente molestos con las palabras de Yunho. Sin embargo K decide que no vale la pena seguir discutiendo esto, considerando que Yunho había declarado quien sería dios patrón delante de todo el pueblo en el templo. No había nada que hacer al respecto. Así que decidió saltar al siguiente tema, ahora que tenía la atención del nuevo gobernante.

- Como usted diga, su majestad. Confiaremos en su buen juicio como siempre lo hemos hecho con los anteriores reyes. – Dijo K haciendo una reverencia ante Yunho, seguido inmediatamente aunque a regañadientes por el resto del consejo – Con respecto al otro tema que queríamos tratar con usted – comenzó extendiendo la mano hacia atrás, donde Bi puso una hoja de papel – Es acerca de su horario por los siguientes meses, su alteza. ¿Ha recibido usted formación militar?

Yunho acaricia lentamente el costado de Jaejoong, haciendo sin saberlo, que este se sienta listo para saltar sobre el vampiro. Los miembros del consejo estaban algo incomodos por la evidente necesidad del rubio, pero no se atrevían a pronunciar palabra.

-La básica. Los dos años requeridos cuando se llega a la mayoría de edad.

-Esperaba que dijera eso, facilitará muchos las cosas. – K le extendió la hoja de papel a Yunho – Este será su horario, su majestad. Necesita estar en plenas condiciones para defenderse si es que fuera necesario.


Yunho y Jaejoong miraron la hoja y fruncieron el ceño casi al mismo tiempo.

-Este horario, cubre todas las horas que estoy despierto… - murmura Yunho, levantando la mirada de la hoja, para clavarla en el vampiro frente a él.


-Usted comprenderá, su majestad, que es necesario que esté listo y en óptimas condiciones lo antes posible. Su horario se mantendrá así por tan solo unos tres meses.

Cuando Yunho estaba por responderle a K, sintió el tirón que Jaejoong le dio a su brazo y bajo la mirada. Jaejoong tenía los ojos tristes y el gesto de preocupación.


-Te dije que no quería venir. Te alejarán de mí… - murmuró el rubio lastimeramente.

K se giró hacia Jaejoong y le sonrió conciliadoramente.

-Seguramente usted entenderá, su majestad, que es necesario que…


-Jaejoong no tiene que entender nada. – lo cortó Yunho.

K levantó la mirada hacia él sorprendido.


-¿Disculpe?

-Dije que Jaejoong no tiene porqué entender nada. Esto es ridículo – dijo Yunho entregándole el horario a K de nuevo – Entiendo que quieran que esté en óptimas condiciones lo antes posible, pero no así. Necesito tener mi tiempo con él.


-Su alteza, usted necesita…


-¡Una semana! Una semana fue todo lo que tuve con él. Es mi esposo y no sé nada de él. ¿Acaso entiende eso? – Preguntó Yunho sintiéndose cada más fastidiado – Daré todo de mi para ser lo que ustedes necesitan que yo sea, pero no a costa de Jaejoong. Dejaré que cambien ese horario para que me den al menos la mitad de mi día con él.


Todos los miembros del consejo parecían dispuestos a protestar, pero Yunho ya había tenido suficiente. Acababa de tener una pequeña muestra de lo que ellos querían que fuera su vida, y no iba a dejarlos. Si querían que él se fuera, se iría, pero su vida la controlaba él.


Ignorando las protestas que habían comenzado a formarse en los labios delos vampiros, Yunho se giró para encontrar a Jinki en una esquina de la habitación, con la mirada en el suelo.

-Jinki… ¿Podrías enseñarnos nuestra habitación? Estamos algo cansados.

- Por supuesto, su majestad – murmuró Jinki mirando algo inseguro en dirección de K – Por favor, síganme.

Yunho simplemente lo siguió, llevando a Jaejoong consigo y quitando completamente de su mente a los enfadados vampiros que dejaba detrás. Él había preguntado si lo querían fuera, y ellos habían respondido que no. Si la razón para aceptarlo, era que creían que lo manipularían a su antojo, estaban mal. Su gente era importante, pero Jaejoong también.


Jinki los guió a través de pasillo tras pasillo. Todos ellos elegantes, aunque un poco sombríos y tétricos, lo cual no sorprendía a nadie. El antiguo rey no se había casado y los gustos de un hombre no siempre son los mejores, mucho menos los de un guerrero que estaba más en el campo de batalla que en su propia casa. Yunho mira a Jaejoong y puede casi leer los mismos pensamientos en el rostro del rubio. Yunho se carcajea llamando la atención del salcor que lo mira confundido.


-La decoración no es de tu estilo ¿Verdad? – pregunta divertido


-Nop. A menos que las paredes estén cubiertas de madreselva y hubiera flores y arboles aquí y allá, nop. No es mi estilo.


-Entonces haz eso… - respondió Yunho divertido.


-¿Qué cosa? – pregunta Jaejoong confundido


-Llénalo todo de plantas, si eso quieres. Es tu hogar ahora, Jaejoong. Haz lo que tú quieras.


Jaejoong le regala a Yunho una de sus más brillantes sonrisas, de esas que hacían que el vampiro perdiera cualquier noción de realidad, excepto por Jaejoong.


-Sus majestades, hemos llegado – anunció Jinki, rompiendo la burbuja que se había formado en el cerebro de Yunho.


El pequeño vampiro abrió la puerta y se hizo a un lado para dejar al par pasar. La habitación tenía más del mismo estilo de decoración. Los grandes ventanales con gruesas cortinas negras y la enorme cama, era lo que más llamaba la atención en la casi vacía habitación. Era una enorme y monstruosa cama de dosel, con cortinas negras. Además de eso solo había un armario de roble oscuro y un espejo, sin contar una puerta que parecía conducir hacia el baño privado. Las paredes eran de un tono borgoña y la alfombra que cubría el suelo también. La habitación era más grande que toda la casa de Yunho, y parecía más grande aún por el hecho de que no tenía casi nada dentro.


-Me retiraré ahora si no necesitan nada más, majestades. – dijo Jinki mirándolos como esperando órdenes.


Yunho asintió en su dirección sin decir nada y Jinki se retiró de la enorme habitación cerrando las puertas silenciosamente tras de sí. Yunho se separó de Jaejoong y caminó un poco por la habitación, tratando de hacerse a la idea de que esta sería su habitación por muchos años. Se giró hacia Jaejoong y le sonrió cálidamente.

-¿Por qué no empiezas la remodelación en esta habitación? Después de todo, es nuestro dormitorio.


Jaejoong sonrió y cerró los ojos. Su cuerpo comenzó a iluminarse suavemente, y Yunho creyó firmemente que los ángeles existían. Jaejoong era… demasiado hermoso para ser real. Tan absorto estaba Yunho en ver a su esposo, que no notó las enredaderas de madreselva arrastrándose lentamente por las paredes hacia el techo, ni el enorme sauce llorón que estaba creciendo cerca de su cama y que dejaba caer sus hojas sobre esta, tampoco los arbustos con flores. Solo Jaejoong. Solo esa luminosa y perfecta criatura que le pertenecía a él y solo a él. Aunque no conociera a Jaejoong, aunque este afirmara que todo eso que le sucedía era únicamente el lazo uniéndolo a Jaejoong, Yunho sabía muy dentro suyo que amar a Jaejoong no sería difícil.


- ¿Qué tal? ¿Te gusta Yunnie? – pregunta el salcor saltando en los brazos de su vampiro.


Yunho sale de su ensimismamiento para encontrarse en… un pequeño claro de bosque… con una cama. Incluso estaba pisando pasto. ¿Cómo es que no había notado eso?


-Wow… Jae… esto es… wow…


Jaejoong frunce el ceño y toma el rostro de su vampiro entre sus manos para mirarlo a los ojos.

-¿No te gusta? Puedo devolverlo a la normalidad si es que no te gusta, tu solo tienes que decírmelo. Umma siempre dice que me extralimito. Una vez me pidió que hiciera crecer algunos árboles en una pequeña zona vacía del bosque e hice crecer tantos que los pobres no podían estirar sus raíces porque no tenían el espacio para hacerlo y estaban tan pegados que nosotros no podíamos pasar entre ellos para podes separarlos. Le tomo una semana a Umma arreglar el lío y desde entonces siempre que hago esto me supervisan. ¡Es que es injusto! ¡Tenía quince años! ¿Cómo esperaban que controlara mi magia a la perfección a esa edad? Pero Chunnie era más descuidado con su magia que yo, una mañana que él estaba teniendo sexo con dos salcor hembra, estaba tan excitado que hizo crecer un árbol de la nada y no se dio cuenta hasta que una de las ramas se le metió por el…


Yunho interrumpe el tren de pensamientos desviado de su rubio con un beso que le roba el aliento, y Jaejoong lejos de enojarse, gimotea necesitado y se aferra a la nuca de su moreno haciendo todo lo posible para hacer el beso más profundo aún. Pareciera que siempre necesita más.


Yunho mordisquea los labios regordetes del salcor antes de separarse para hablarle.


- Esta perfecto. Si a ti te hace feliz, está bien para mí.

Jaejoong hace un sonido con su garganta para darle a entender a Yunho que está escuchándolo, pero en realidad parece mucho más interesado en lamer y mordisquear el cuello moreno.

-Jaejoong… ¿Sabes que es lo que normalmente hacen dos personas después de casarse? – pregunta Yunho acariciando los muslos y el trasero del rubio perezosa y posesivamente.


Jaejoong simplemente hace otro ruido, mientras trata de meter las manos por debajo de la camisa negra que lleva el vampiro y que le está ofendiendo hasta lo más profundo justo en ese instante.


Yunho sonríe divertido y acerca sus labios a la delicada oreja del salcor.

- Terminan de sellar el pacto con sus cuerpos…

Y solo entonces Yunho obtiene la atención del rubio, quien se despega de su cuello con un gimoteo necesitado, dejando una marca detrás, solo para aferrar su rostro firmemente y conducirlo hasta sus labios expectantes. Yunho sonríe contra los labios de su esposo y solo atina a quitarse la corona de la cabeza y a tirarla quien sabe cerca que arbusto, antes de conducir al salcor hacia la cama que los espera para ser usada. 



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Continuara \\(^_^)//...

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Gracias…
 

5 comentarios :

  1. Que maravilla ** jae uso su magia para arreglar la habitación a su gusto ^^ la aneptoda de yoochun con la rama metiéndose en..... me dio risa.
    Me alegra q yunho no se deje manipular y defienda sus ideales ** ya quisiera tener aquella magia para rediseñar mi habitacion *.*

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  2. Yunho les ha demostrado que no manipularan su vida y que el tomara sus propias decisiones,Jae redecoro su habitacion con su magia,me dio risa su anectoda de Yoochun

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  3. ya me imagino que cara pondrán cuando los de su servicio lleguen a traer el desayuno y se encuentren en medio del vozque el que Jae a creado para ellos dos eso si que es un nidito de amor
    Gracias

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  4. Que bien que Yunho no se deje manipular por nadie mas que de Jae. Como quedará ese castillo oscuro y lúgubre después del toque de Jae, fascinante.

    Gracias!!!

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  5. Muy bien hecho Yunho, molestos o no tu eres el Rey y no su enclencle. Ohhh, cuando dió carta abierta a Jae para redecorar pense que tendría a un sequito de vampiros llevando macetas de aquí para allá, pero woooo esto fue muy liiiindo jajjaj mucho más con su perloteo feliz jajajj OPD la anegsota de Chunnie en definitiva puso ideas en mi cabecita pervertida.

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