viernes, 8 de enero de 2016

El Acuerdo. Cap 13





El sol encontró a Jaejoong sentado en un banco del enorme patio trasero del castillo, esperando para saludarlo. Junsu y Yoochun estaban sentados con él y Donghae estaba apoyado contra un árbol unos metros detrás de ellos, usando el extremadamente pomposo, en su opinión, uniforme borgoña. No es que el elfo no se llevara bien con Jae, sino más bien que quería darle su espacio con sus recién llegados invitados.


Junsu y Yoochun habían llegado el día anterior y Yunho se había ido del castillo el mismo día. El vampiro había estado reluctante de dejar al rubio solo, por lo cual esperó a que el par llegara antes de partir a su antigua casa. Aun así, solo había aceptado retirarse, porque Jae le había asegurado que podía cuidarse solo esos dos días a base de masturbación, que no era ni la mitad de placentero o fuerte para mantenerlo durante mucho tiempo, pero aguantaría dos días. Dos días que Yunho necesitaba para aclarar su mente. Dos días que el consejo había peleado con uñas y dientes para no darle. Pero al final tuvieron que ceder porque les gustara o no, Yunho era el rey y se hacía lo que el decidía al final del día.

Yoochun y Junsu suspiraron contentos al sentir los primeros rayos del sol en su piel. Seguramente era debido a la cosquillosa sensación que provocaba tanto la luz de sol como la lluvia en la piel de los salcor. Los llenaba con energía que en sus cuerpos se transformaba en magia. Jaejoong sintió las mismas cosquillas en su cuerpo al recibir la dorada luz, pero no emitió sonido.

A decir verdad, estaba triste. Era cierto que él había sugerido a Yunho esos dos días libres, incluso le había dicho al vampiro que podía tomarse más de dos si es que lo quería así, pero la verdad es que moría por dentro. Cuando un salcor encontraba a su destinado, no se separaban más. Nunca. Ellos se necesitaban y eran más felices estando juntos de lo que lo serían separados jamás. Podían separarse por un par de horas, pero al final del día siempre volvían a los brazos del otro. Era una necesidad y un anhelo imposible de ignorar.

Jaejoong ya amaba a Yunho. Sinceramente, para el rubio no había sido nada difícil hacerlo. Pero Jaejoong era un salcor y estaba programado en su ADN el conocimiento de que en cuanto encontrara a su pareja, el sería perfecto y no tendría que hacer ningún esfuerzo para quererlo, porque simplemente sería el que lo completaría. Pero Yunho no era salcor, y él no tenía ni idea de lo que significaba ser el compañero de alguien. Los vampiros no tenían tal cosa. En ese sentido eran muy parecidos a la débil raza de los humanos, que decidían sus parejas por su cuenta, y las cosas no siempre salían bien. Las parejas de salcor jamás se habían separado por falta de amor. Nunca. Era uno de los regalos que Zeus les había dado. Una vez que encontraran a su pareja, podían apostar su vida a que los amarían por siempre. Pero Jaejoong sabía que Yunho necesitaba el espacio. Para el todo lo que estaban viviendo juntos era antinatural, y lo asustaba.

Por eso desde el día anterior, sentía que literalmente no lo calentaba ni el sol. Ni siquiera la llegada de las dos personas que más quería en el mundo lo había animado mucho. Junsu no paró de parlotear toda la tarde las cosas que Jae se había perdido desde que se había ido y de lo que el resto de los salcor murmuraba de él. Cosas como que el sexo entre él y Yunho consistía principalmente en Yunho mordiéndolo despiadadamente sin importarle que le sucediera a él. O Yunho dejando que el consejo se alimentara de Jaejoong cuando ellos lo querían. Yoochun dijo que tenían una especie de apuesta en cuanto tardaría el “vampiro bárbaro” en matar a Jae y conseguir que los salcor desataran su furia en el resto de la comunidad colmilluda. Junsu había aclarado que nada de esto llegaba a los oídos de su madre, porque nadie se atrevería a mencionar la posible muerte de su único hijo delante de ella.

 - ¡Ah! ¡Joongie hyung! Casi me olvidaba… - dijo Junsu abriendo los ojos y revolviendo en un pequeño bolso hecho de hojas que traía – tu madre te mandó tus favoritas, y me pidió que te dijera que tenías que ir a visitar más seguido o pensaría mal de tu compañero…

Junsu abrió sus manos para mostrarle al rubio un puñado de trufas blancas y negras. Jaejoong sonrió y las tomó de las manos de su primo. Lentamente las acercó a su rostro e inspiró profundamente el aroma fresco. Sonriendo ante el aroma tan familiar y tan de su hogar, Jae tomó una y estaba a punto de morderla cuando se detuvo y la miró fijamente.

 - Tal vez pueda preparar alguna comida con esto… le tengo que  preguntar a Umma… - murmuró más para sí más que para YooSu antes de girarse hacia Donghae – Hae… ¿puedes guardarme estas? No tengo donde tenerlas.

 - Seguro…

Donghae se adelantó y tomó el regalo de Jae de sus manos y las guardó con cuidado en uno de los bolsillos escondidos de su capa. Jaejoong sonrió y le agradeció al elfo antes de volverse para concentrarse en el sol de nuevo. O en sus pensamientos de tristeza por no tener a su vampiro a su lado.

 - ¿Por qué dejaste que se fuera si ahora eres miserable? – preguntó Yoochun mirando a Jae

El rubio suspiro y miró al sol levantarse perezosamente en el horizonte.

 - Porque no quería que se quedara aquí a la fuerza, quería que estuviera aquí porque quería estar conmigo… - contestó con la voz cansada.

 - Eres un idiota, hyung…

 - Lo sé…

Junsu se giró y golpeo a Yoochun en el brazo, frunciendo el rostro.

 - ¡No le hables así! Yo tampoco querría que estuvieras conmigo, si no quisieras… sería humillante y doloroso…

 - ¿Cómo no querría estar contigo, Susu? Eres la cosa más tierna y al mismo tiempo la más sexy del mundo… - murmuró Yoochun en el oído del salcor de cabello azul, dándole uso a su muy profunda voz.

Todos los salcor eran seres hermosos, pero siempre había un aspecto físico en el que destacaban. Jaejoong tenía su pequeña, estrecha cintura, Yoochun su voz de sexo y Junsu tenía ese increíble trasero que pedía por nalgadas.

Junsu se sonrojó al instante al escuchar el tono de Yoochun y se movió para sentarse a horcajadas de él. Las manos de Chunnie se fueron directas a la pronunciada parte trasera de su compañero y le sonrió abiertamente.

 - Chunnie… Jaejoongie-hyung es increíblemente sexy también, y sin embargo tiene este problema. ¿Podrías decirle algo agradable en vez de insultarlo? – pregunta el muchacho

Yoochun acaricia perezosamente a Junsu.

 - Hyung sabe que solo estaba bromeando. – Yoochun continuo girándose hacía Jae – Me refiero a que tú eres perfecto, Hyung… ¿Te haces una idea de la cantidad de veces que escuché a los demás salcor soñando con que algún día tu fueras su pareja? Vampiro o no, si no logra ver lo que increíble que eres, es un idiota. Y uno de los grandes, así que me molesta soberanamente que estés todo asustado. ¿Dónde está mi Hyung engreído?

Jaejoong sonríe y se acerca al par, que lo abrazan entre los dos, creando algo similar a una pila de cachorritos apapachados.

 - Yunho es diferente… sabes que lo es… él no quiere decírmelo, pero lo he visto luchar con las cosas que siente. Esta confundido por lo que siente y por lo que piensa que debería sentir. Él no fue criado sabiendo que cuando su pareja llegara a su vida, todo caería en su lugar… tiene que darse cuenta el solo y le está costando… además de otras cosas que tiene que asumir.

Yoochun acaricia con firmeza el fuerte brazo del rubio y suspira.

 - Esto es muy raro para mí también, hyung… Jamás vi a alguien sufrir por encontrar a su destinado. Sé que es de otra raza y todo, pero no lo comprendo. Trato, de veras que si pero… - Yoochun levantó la mirada hacia Junsu y sonrió – es solo que no puedo imaginar confundido por mis sentimientos por Junsu. Ni tampoco puedo imaginar que necesite tiempo lejos de él… lo siento si no soy de ayuda…

 - No, Chunnie. Ustedes dos me hacen feliz solo estando aquí… además, son solo días. Ya volverá – aseguró firmemente.

El trio se quedó un rato más en el sol hasta que Yoochun y Junsu comenzaron a besarse y simplemente corrieron hacia los árboles. Con un suspiro Jaejoong se levantó y se encaminó hacia las nuevas plantas que habían florecido desde que el par había llegado al castillo, para cuidar de ellas, cuando sintió la presencia de Donghae detrás de él.

 - No tienes que preocuparte… - dijo Donghae de repente

 - ¿Disculpa? – preguntó el rubio girándose en su dirección.

 - Yunho. No tienes que preocuparte por él… - aclaró el elfo – Jamás lo había visto mirar a alguien con la devoción con la que te mira a ti. Significas algo para él. Tal vez no tiene idea de cuán grande es ese algo, pero eres importante en su vida. No tengo idea de cómo arreglan ustedes sus situaciones amorosas, pero lo harán. Yunho sabe que vales la pena…

Jaejoong se quedó mirando a Donghae perplejo unos segundos antes de sonreír ampliamente, y justo donde estaban parados hizo crecer un árbol de arce.

 - Para ti… - dijo Jaejoong contento. Si algo sabía el rubio, era que lo mejor que le podías regalar a un elfo era un árbol, ya que ellos obtenían sus poderes de las plantas.

Donghae estiró la mano hacia la corteza del árbol y sonrió encantado sintiendo la rugosa y áspera superficie.

 - Un arce… el árbol de mi nacimiento… - Donghae hizo una pronunciada  reverencia ante Jaejoong – muchas gracias…

Jaejoong se apresuró a hacer una reverencia también y sonrió.

 - Gracias a ti… 


>>>♥<<<



Yunho pasó los dos días en su pequeña cabaña. Solo. Junto algo de metal y trabajó en una espada larga y ligera. Tomó sangre de sirena, que tenía frisada en caso de emergencias y se dedicó principalmente a pensar. A pensar y a extrañar.

El vampiro estaba extremadamente agradecido con el salcor por darle un tiempo para estar solo y poner sus ideas en claro, y para ser sincero si ayudó. Volver a algo de lo que lo solía ser su vida hace tan poco, había traído una especie de paz a la mente de Yunho. Un reposo. Volver a levantarse en su casa, prepararse algo de comer, o simplemente tomar un pan y un café. Caminar perezosamente hacia la herrería, donde se dedicó a pasar horas forjando una espada que nadie le había pedido, y que en realidad no necesitaba hacer. Ducharse y ver algo de TV tomando una cerveza, para luego levantarse e ir a dormir. En su enorme cama. Solo.

Y esa era la cosa. Una parte de su cerebro estaba en reposo, pero otra mucho más grande estaba en constante agitación. La parte que ahora le pertenecía exclusivamente al rubio que llamaba esposo. Si bien era cierto que necesitaba ese tiempo para poder aclarar su mente y acostumbrarse a que las cosas habían cambiado, su mente no dejaba de recordarle que su esposo estaba solo en ese enorme castillo, sin su protección y probablemente débil, porque Yunho era una mierda de esposo que había prometido cuidarlo y no lo estaba haciendo. Sip, por eso.

Pero Yunho había decidido confiar en que Donghae cuidaría de su salcor, porque no quería volver junto a Jaejoong sin haber pensado bien en que es lo que quería y planeaba hacer desde ese momento en adelante. Y después de muchas horas de yacer solo en la oscuridad de su habitación, pensando y pensando como loco, había llegado a una conclusión. El necesitaba a Jaejoong en su vida. Volver a su vida de antes lo había hecho sentir extrañamente reconfortado, pero al mismo tiempo tremendamente solo. Y Yunho se encargó de pensar en quien quería a su lado. Si es que necesitaba a cualquiera para hacerle compañía o era específicamente su esposo el que el anhelaba tener cerca. Y la verdad era que extrañaba tanto al rubio que sentía que se quería arrancar la piel a cachos. Extrañaba el olor de Jaejoong, el sentirlo entre sus brazos. Extrañaba la forma en la que Jaejoong de repente se sentaba sobre él y le preguntaba cómo se sentía, y no simplemente por preguntar, sino porque de verdad le interesaba saber la respuesta. Extrañaba la risa ruidosa del rubio y la forma en la que prácticamente se trepaba sobre él para dormir. Extrañaba escuchar los extraños pensamientos que salían de la cabeza loca del salcor. Extrañaba a Jaejoong. Extrañaba a su esposo y si no estaba confundido… el… él quería al muchacho. De verdad lo quería y quería que formara parte de su vida.

Esta parte de su vida a la que Yunho había insistido en volver, le resultaba extraña… lejana. La soledad que Yunho había disfrutado tanto en el pasado, ahora le parecía fría y desagradable. Necesitaba la calidez del rubio junto a él. Necesitaba su nueva vida. Y sentado en su viejo y usado sofá, se dio cuenta de que podía hacerla funcionar. Podía lograr sacar esa nueva vida adelante, porque quería hacerlo. Quería volver a Jaejoong y no era por obligación o por miedo de lastimarlo con su rechazo, el extrañaba a su esposo y su mente se podía ir bien a la mierda sino estaba de acuerdo. Él escucharía lo que el cuerpo, el corazón le estaba diciendo. ¿Y que si era rápido? ¿Y que si era extraño? Lo normal era aburrido.

Decidido a dejar de actuar como un idiota incomprendido, Yunho se sacó la camisa y el pantalón simple que había llevado esos días en su casa y se vistió con la ropa negra de rey con la que había llegado. En cuanto terminó de ponerse la monstruosa corona sobre la cabeza, abrió la puerta de la que solía ser su casa y simplemente corrió hasta su nuevo hogar. Aún tenía un par de horas antes de tener que regresar, pero no podía ni quería esperar más. Había hecho lo que había ido a hacer y ahora quería volver a su lugar.

En pocos segundos se encontró ante las gruesas rejas del castillo y las empujó sin miramientos. Los guardias se apresuraron a hacer una reverencia ante él, que Yunho ignoró. Su mente estaba concentrada en encontrar a alguien en específico. El vampiro se dirigió a paso firme hacia las dobles puertas del castillo, cuando escuchó proveniente del jardín del castillo, la risa libre y encantadora que tanto había estado extrañando. Yunho giró sobre sus talones y se dirigió hacia la parte trasera del jardín, donde encontró a Jaejoong vestido enteramente de rojo y con la corona en su cabeza, sentado en una mesa de jardín con la madre de Yunho, Junsu, Yoochun y Donghae.

La primera en notar su presencia en los jardines, fue su madre, quien llamó su nombre sorprendida pero encantada. Yunho no respondió a su llamado porque su mirada estaba fija únicamente en el hermoso rubio que lo miraba lleno de sorpresa. Como si no esperara que Yunho fuera a volver por él. Tonto, tonto Jaejoong.

Yunho observó cómo su esposo se ponía de pie y él simplemente no pudo seguir caminando a velocidad normal. En un parpadeo estaba parado frente a Jaejoong y lo estaba tomando por la cintura para acercarlo a su cuerpo. La reacción automática del rubio fue apoyar sus manos en los brazos del moreno y Yunho suspiró. Suspiró porque se sintió a gusto. Porque se sintió… en casa. Pero lo segundo que notó después de volver a fascinarse con lo hermoso que era Jaejoong, fue que la piel de Jae no brillaba como antes y sus ojos estaban cansados. Yunho sabía la razón de eso y se sintió como la mierda de ser el causante. Sin decir nada llevó a Jaejoong hacia su habitación y cuando puso los pies del rubio en el suelo lo besó con tanta pasión que le robó el aliento.

 - Volviste… - jadeó Jaejoong cuando el moreno lo dejó ir.

 - Y no me volveré a ir… ya no… no necesito bajarme. Estoy bien…

Jaejoong le regaló una de sus más brillantes sonrisas.

 - ¿Seguro? – preguntó acariciando el rostro que había extrañado esos dos días.

 - Si… muy seguro… - Yunho fue empujando gentilmente a Jaejoong hacia la cama – ahora ¿Qué tal si comienzo a ocuparme de cuidar de mi esposo?

Jaejoong rió al caer en la cama, con su vampiro justo encima de él.

 - Estaba esperando que dijeras eso…




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Continuara \\(^_^)//...

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Gracias…
 

7 comentarios :

  1. Yunho necesitaba eso, y q bueno q comprendio y acepto sus sentimientos, pero mas lindo aun, es Jaejoong, tiene otra naturaleza, esta acostumbrado a otra forma de vida y creencias, y ese gesto tan hermoso q tuvo hacia Yunho, el de dejar que se vaya por dos dias! Fue...hermoso. Ahora los sentimientos estan claros. Muchas gracias! Amo este fic :)

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  2. Yunho necesito esos dias solo para ordenar sus pensamientos y darse cuenta de que quiere a Jae mas de lo que el cree

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  3. pobre de mi Jae como sufrió la ausencia de su Yunho por necio y no darse cuenta de lo mucho que ya amaba a su Jae pero al fin se entero de ello y regreso para no dejarlo solo nunca mas
    Gracias

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  4. Waaaa!!! Estos 2 son demasiado dulces!!! Todo es amor, felizmente Yunho ya entendió, me daba cólera !!! Y gracias por compartir, muy linda historia, seguiré leyendo esta interesante :D

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  5. que lindo capitulo, me encanto tan dulces,gracias

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  6. Al fin comprendio Yunho lo qie realmente quiere y Jae nada egoísta lo dejo ir para que se le aclaren las ideas. Y ahora a darle a Jae vida, pues lo necesita.

    Gracias!!!

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  7. "Poner dintancia siempre resulta bueno" Yunho sintió la ausencia de Jae pesarle sobre todo sentimientó y razón, el resultado�� Tadan... Yunho ha caído en cuenta de que quiere a Jae y solo es custión de lineas para que le diga un Bello Te amo¡¡¡ Uy y si me permites aumentar los puntos buenos de mi Chunnie. Una manzana de Adán y claviculas de infarte, los labios las hermosos y sensuales que jamás ví. Omg aun casado lo voy a amar con toda el alma♡♡♡♡♡

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