miércoles, 23 de enero de 2013

I can see with my heart. Cap. 23. Stand by me





Pensé que no vendrías a Estados Unidos en realidad. Siempre has sido muy buena mintiendo.
Jenny paseaba de un lado a otro, inquieta, por la habitación del hotel en donde se hospedaba. Ni ella misma estaba segura de lo que estaba haciendo; su razón se debatía con su corazón sobre qué se suponía vendría a continuación.
Escuchaba sin demasiada atención la voz masculina proveniente de su móvil, que a pesar de procurar ocultarlo, se mostraba ansiosa con la noticia de que ya se encontraba en su país natal.

 — Yo también lo pensé un buen rato.    Respondió con fastidio.   Pero no estoy aquí por gusto. Quiero esclarecer mi mente, entrar en onda con otras cosas, quizás. No sé qué quiero hacer.   Del otro lado del teléfono se distinguió que el chico reía muy bajo, casi como si quisiera pasar desapercibido.
 Esa es buena. ¿Ahora resulta que no te apetece continuar con tu “plan”?    Remarcó en un tono burlesco que sacó de quicio a Jenny.   Tu padre nunca te lo perdonaría si descubriera la verdad.
La muchacha dejó caer un vaso de vidrio sobre el suelo alfombrado de la habitación, con rabia, mientras fruncía el ceño. Su padre apenas y cruzaba palabras con ella. Él la odiaba porque tanto Jenny como su madre habían arruinado su familia.
A su madre le había pasado algo semejante en el pasado: se enamoró del hombre al que debía trabajar, simplemente eso. Y de esa relación tan banal nació ella, destinada a sufrir el rechazo de ambos de la forma más cruel.
Porque la atención de Han Min Seung sería todo el tiempo para sus otros dos hijos y su mujer.
 — No me interesa ya mi padre. Yo nunca he gozado de su cariño, jamás. Que acabe o no con Jaejoong y su hermana no me tendrá que afectar. Puedo lidiar con sus amenazas y, además, cuento con el apoyo de mi madre.    Cerró los ojos mientras decía aquello con toda la rabia contenida.   Mi madre tiene razón. Si nosotras no fuimos felices por culpa de ellos, tengo que, por lo mínimo, hacerlos tan desdichados como se pueda.
 Entonces tú no amas al tal Jung Yunho.    Una vez más el tono de voz burlesco pero impregnado de dureza.   Si de verdad sintieras aunque sea aprecio por él, no quisieras acabar con lo único que le da fuerzas. Se habla mucho de ese locutor por estos lares; según mis fuentes, tendrá un hijo.
Jenny guardó silencio mientras dejaba escapar gruesas lágrimas de enojo por sus ojos. Reconocía que había dado en un punto clave.
 — Tendrá dos hijos, para que te enteres. Kim Jaejoong resultó ser uno de esos fenómenos que puede concebir.      Se agachó hasta quedar cerca del resto de los vidrios de su vaso. Los tomó con la mano y los presionó, sintiendo un agudo dolor casi enseguida, dejando caer sobre la alfombra color crema gotas de su sangre.   Lo tiene todo y yo no puedo vivir en paz si él sigue obteniendo todo lo que quiere.
 Déjamelo a mí. Disfruto haciendo ese tipo de cosas. Dime, ¿sabes dónde están?
 — No des pasos en vano. Al menos no todavía. Ambos se encuentran, sino en camino aún, a una casa donde unos mocosos van a pasar el fin de semana con su salón de clases. Realizan juegos estúpidos donde aprenden. Yunho quería ir acompañado de Jaejoong.
 He escuchado su programa desde los comienzos, te confieso. Alguna idea tengo de cómo es la dinámica que hace. Tengo contactos en su emisora. Averiguaré dónde estarán exactamente antes de hacer cualquier cosa.
Jenny se lanzó en la cama, sin ánimos de responder ni negativa ni afirmativamente. Su cabeza se encontraba saturada y su cuerpo cansado, por lo que prefirió terminar la conversación con un escueto “hasta luego”.
Emitió una pequeña sonrisa, dejando su teléfono móvil sobre la mesita de noche. En un instante se alegró de llamar al muchacho en cuanto salió del aeropuerto; no había casi nadie, excepto Park, en el que confiara tanto ese tipo de asuntos tan delicados como el acabar con alguna persona. Nunca le había quitado la vida a nadie. Incluso ahora, cuando solamente faltaba que dijera que sí, se cuestionaba si en verdad eliminar a Jaejoong del mapa acabaría con su martirio de infelicidad.
“Si conoces la debilidad de una persona será más fácil acabar con ella. Acabar con alguien es más doloroso cuando se golpea en lo que esa persona más ama. No lo olvides nunca, niñita”. Aún podía sentir la brusquedad en las palabras de su madre, cada una sacada de la experiencia.
Todo es tu maldita culpa, Jaejoong.
 — Madre…    Susurró a la oscuridad de la habitación con pesar.   ¿No es justo que todos pasemos por lo mismo?
Lo que más le dolería a Jaejoong, sin temor a equivocarse, es que perdiera a lo único que le hacía sentir que Yunho era real para él. Sería arruinar sus vivencias con él de una sola vez.
Lo único que te llena tu vacía y patética mirada, son esos mocosos.

>>> <<<

Las puertas del salón donde ambos se presentarían continuaba cerrada, pero desde el lado de afuera se escuchaban las voces de los cincuenta o sesenta muchachos que se encontraban allí dentro realizando una de las tantas actividades que cuidadosamente sus organizadores habían elegido para ellos. Changmin también se encontraba dentro y daría el aviso a los jóvenes de que entrarían un par de invitados especiales.
Jaejoong no separaba su cabeza de la puerta del lugar. Yunho lo miró de reojo. Lucía nervioso aunque procurara no aparentar nada y Yunho no sabía la razón, por lo que prefirió no indagar; tan solo se limitó a sentarse a su lado.
 — Tienes ganas de preguntar algo, ¿no es cierto?    Cuestionó Jaejoong al sentir el cuerpo del castaño cerca de él.   No me asusta que vayan a preguntarme cosas incómodas.   Dijo como previniendo algún pensamiento equivocado.
 — No es eso. Parece que desde hace un buen tiempo no me quieres contar algo.
Jaejoong suspiró. El tema del padre de Yunho ni siquiera lo había podido asomar.
 — Está bien, no estás obligado a contarme. Solo quiero que sepas que puedes confiar en mí.
Jaejoong se limitó a recostar su cara sobre el hombro de Yunho, guardando silencio. Llevó la mano del castaño hasta su vientre de seis meses instintivamente. Le gustaba hacerlo. Sentía que de alguna manera los iba a cuidar.
 — ¿Por qué insististe en que viniera contigo?    Preguntó de la nada.
 — Me gusta estar contigo. He aprendido mucho de ti, Jaejoong… Quisiera que ese espíritu tan fuerte que tienes no lo conociera solamente yo, sino también otras personas que no están seguras de qué caminos seguir o qué decisiones tomar.
Pero cuando Jaejoong iba a responder un golpe seco en la puerta lo interrumpió. Era Changmin que salía del salón con una sonrisa de medio lado con satisfacción.
 — Entonces convenciste a Jaejoong de ayudarnos.    Dijo con alegría mal disimulada.   Vamos, entren ya, antes de que alguno de estos chicos se mate por andar con los ojos vendados caminando.
Yunho tomó la mano de Jaejoong con delicadeza mientras entraban al recinto. Ante la vista del castaño se encontraban un grupo de chicos de quince o dieciséis años, caminando con un pedazo de tela negro cubriendo sus ojos, tropezando unos con otros torpemente. Uno de ellos iba a dar directamente contra la pared, pero el mismo Jaejoong interpuso su mano para evitar el golpe.
Una vez más lo debía mirar con admiración. Jaejoong le había explicado que su oído y su olfato se habían agudizado enormemente, pero era inevitable que esos detalles a los que él no estaba acostumbrado no le sorprendieran.
 — Eres fascinante, ¿lo sabes?    Le susurró Yunho para que aún no se percataran de la presencia de ambos.
 — Todos somos interesantes a nuestro modo.    Cada vez que Yunho hacía comentarios de ese tipo con respecto a él le subía un poco su ego, inevitablemente.   Por ejemplo, creo que lo que tú haces es especial. No todos podemos hacer sentir mejor a otros con el simple acto de que escuchen nuestra voz.
Y lo cierto era que Jaejoong se sentía así. Cada vez que escuchaba la voz de Yunho conseguía sentirse mejor.
 — Pueden quitarse esa cosa de sus ojos.    Changmin levantó la voz haciendo que un murmullo general recorriera la sala mientras los chicos hacían lo que les habían ordenado. Pero el murmullo general se hizo aún más fuerte al ver a esos dos personajes frente a ellos.
 — Supongo que ya estaban enterados de que vendría.    Habló Yunho de manera pausada, tal y como hablaba cuando tenía enfrente un micrófono de emisora.   Pero debo decir, al contrario de lo que piensan, que yo no seré el protagonista de esta noche. Es él.    Y tomando la pálida mano de Jaejoong lo ayudó a sentarse en una silla frente a todos.
Jaejoong pudo percibir la sorpresa en el aire. Sintió un escalofrío recorrerle toda la columna vertebral; hablar en público no era su fuerte y menos con muchachos que, por la edad, solían ser un poco crueles.
Tomó con más fuerza la mano de Yunho tratando de buscar seguridad de algún tipo. Por primera vez se sentía perdido.
 — Él es Kim Jaejoong.    Continuó Changmin.   Tiene sólo siete años más que ustedes y estudia una carrera con muchos números en una de las mejores universidades del país. Aterrador, ¿no?    Jugó un poco para aligerar el ambiente.
El cuerpo de Jaejoong flaqueó un poco al notar que las miradas se posaban sobre él específicamente. Con ayuda de la mano de Yunho se sentó en una de las tres sillas que estaban dispuestas para ellos, pero la incomodidad solo incrementó haciéndole sentir cómo de su vientre provenían enérgicos movimientos que ya se notaban al exterior también. ¿Está esperando un hijo?” escuchó a alguna voz preguntar por sobre las otras. Yunho hizo un ruido con la boca como si quisiera responder a eso pero él se le adelantó:
 — Más bien, son dos.    Sonrió tímidamente hacia donde se proyectaba la voz de la chica.   Es un poco difícil para mí porque no conozco de vista a la persona que será el padre de mis hijos, pero su corazón es hermoso.
Yunho le dirigió una mirada de estupefacción a Jaejoong. No pensaba que ese fuera el concepto que tenía de él.
Por un instante quedó en segundo plano esa incertidumbre que arrastraba desde que había abandonado el trabajo. Comprendió que estaba esforzándose en ser sincero ante la mirada curiosa de unos chiquillos adolescentes; una que ni siquiera se daba cuenta de que le dirigían.
Pero así era Kim Jaejoong. Él jamás se daría por vencido y jamás renunciaría.
Cómo me gustas. Cómo me gusta todo de ti.
 — Ustedes anduvieron un par de minutos a ciegas, pero, ¿qué opinan de una persona, como Jaejoong, que ha vivido toda la vida a ciegas?    Habló Changmin, dirigiéndose con seriedad al grupo.   Esta noche, pregúntenle. Cuestiónenle, así crean que las preguntas pueden ser un poco necias.
Un silencio total se hizo presente. Nadie se atrevía a emitir una palabra…
Pero otra voz femenina irrumpió:
 — ¿Te has copiado en los exámenes?
Las risas de parte del grupo no tardaron en sustituir el frío silencio, siendo acompañados por Changmin y Yunho. Incluso Jaejoong comenzó a reír a carcajadas por la pregunta tan ocurrente.
 — Debo confesar que en la secundaria alguna vez lo hice. Por primera vez se me hizo magnífico conocer del código Braille.    Bajó la mirada aún sonriendo.   ¡Pero no es algo que acostumbraba!
 — ¿Sabes quién es quién por sus voces? ¿Te has enamorado de una voz?
Jaejoong asintió con calma y dirigió también su cabeza hacia la voz masculina que le estaba preguntando.
 — Es mi única manera de reconocer. Es por eso que un par de veces he alcanzado a enamorarme. La primera vez, esa persona creía que podía identificarla solo tocando su rostro, pero eso no es posible: todos ustedes tienen lo mismo en sus caras. Una nariz, una boca, dos ojos… ¿Qué tiene de diferente al tacto? Para mis manos, todos ustedes son iguales.    Su tono reflejaba una desesperación graciosa.    Es por eso que deben aprovechar sus ojos. Para ustedes nada es igual que nada. Es bonito ese mundo de variedad.    Sintió la mano de Yunho acariciarle con suavidad su espalda y sonrió.
El clima se había vuelto inesperadamente cómodo para sí mismo. De pronto, se encontraba disfrutando de las preguntas que le realizaban en forma curiosa y casi incrédula y de sentir, casi palpar, el nerviosismo de Yunho a su lado. Supo que tenía miedo a que preguntaran por algo que le hiciera sentir mal, sin embargo eso no  sucedió.
Pero Jaejoong jamás pensó que alguien podría preguntar lo que escuchó enseguida:
 — ¿Desearías recuperar tu visión?
Abrió su boca pero simplemente ninguna respuesta fue dada. En realidad, su deseo siempre fue ese…
¿Ahora le daba temor?
La campana que indicaba la hora de cenar sonó, y aunque Changmin corrió junto con los chicos a probar la comida recién salida de la cocina, Jaejoong se quedó junto a Yunho todavía meditando la pregunta que acababan de hacerle. Acarició su labio inferior con el pulgar. ¿Acaso su realidad de ser invidente se le hizo una costumbre?
 — Te quedaste mudo. ¿Por qué no contestaste?    La voz de Yunho sonaba muy cerca de su oreja.   Estás tan extraño últimamente. Sé que no te he dado razones para que confíes en mí… Pero en verdad me gustaría demostrarte que me importa todo lo que se relacione contigo, Jaejoong. Puedes contar conmigo.
 — ¿Qué debo hacer, Yunho? ¿Qué crees que sería lo correcto?    Jaejoong sonaba inseguro. De nuevo recordó la pequeña charla que escuchó de la boca del padre de Yunho.   Te has esforzado. Pero hay algo cierto; para mí eres una ilusión. Todos esperan que tomes las mejores decisiones… Pero nadie consideraría que soy una buena decisión en tu vida.
El castaño negó con la cabeza lentamente mientras reía.
 — Ven conmigo. Te tengo una sorpresa.
Y tomando su mano para ayudarlo a salir hacia los jardines del recinto, guió a Jaejoong hasta la cancha destinada a las actividades recreativas de ese fin de semana que se encontraba a la completa penumbra. Yunho no creía poder aguantar más estar tan cerca y tan lejos de Jaejoong a la vez. Era difícil percatarse de la forma en que él mismo era culpable de que se sintiera mucho menos de lo que era a su lado.
Si supieras lo que significas.
Si tuvieras una pequeña idea de lo que eres en mi vida.
La noche se encontraba más calurosa que de costumbre, lo que anunciaba el inminente cambio de estación a verano. En cierta oportunidad, Yunho le contó que no le gustaba el calor del verano, y sin duda, para él tampoco era de sus estaciones favoritas. Pero el verano siempre era la época en donde todo lo vivo, vivía aún más.
Yunho extrajo un sobre pequeño del bolsillo de su pantalón y lo colocó entre las manos de Jaejoong. Kim Eun Yoo se había encargado de dárselo antes de salir el viernes por la tarde con su hermano.
Es el dinero que conseguimos recaudar entre todos. Ya que estarán solos por el fin de semana, dáselo. Regálale esa buena noticia de nuestra parte. Para él significará mucho poder ver a mis sobrinos cuando nazcan”.
La mano de Jaejoong se empuñó, recibiendo el sobre. Pasó la yema de sus dedos por encima del papel color rosa hasta que logró abrirlo y sacar su contenido.
 — Esto es bastante dinero, ¿para qué me lo das?
 — Es un regalo. Todos te quisimos dar, por iniciativa de tu hermana, una esperanza. Con eso, podrás financiar esa operación que podrá devolverte tu visión.    El rostro de Jaejoong era toda una mezcla de emociones.   Yo… Haría cualquier cosa por ti.
Una sonrisa se esbozó a través de sus rosados labios y se dispuso a guardar el sobre con cuidado en su bolsillo. Quería reaccionar de manera positiva, pero no sabía a ciencia cierta por qué se sentía tan revuelto ahora que todo parecía materializarse. Una vez más, las palabras sobraban.
 — Esto es más de lo que podía imaginar que fueran capaz de hacer esto por mí.
 — Entonces no sabes cuán importante eres.
Jaejoong volvió su rostro a donde estaba Yunho de pie. Repentinamente, la noche lucía más oscura que hacía unos breves minutos.
 — Conocí de ti lo que dejas conocer a través de un micrófono. Tu pasado es doloroso, como el de muchos. Nada más sé que tu voz puede transmitir todo lo que sientes, es lo único que tengo claro de ti, Jung Yunho.  
Entonces Yunho tomó la barbilla de Jaejoong, examinándolo con detalle.
 — ¿No puedes sentir que te estoy tocando ahora? ¿No sientes mi respiración sobre tu boca? ¿O estás llamando “mentira” a tus propios hijos?    Esta vez eran los dedos del castaño que pasaban por su boca.   Si eso no es realidad, entonces no sé qué significa para ti ese concepto.
Y ciertamente, ya él había reparado en todas esas cosas.
Estaba enamorado de Yunho. Si no, sus labios no estarían aguantando las ganas de acortar la distancia.
Si no, no se estremeciera cada vez que escucha su voz.
 — Jaejoong ah…    Prosiguió.   Lo que más me da miedo ahora es que no estés a mi lado. Jaejoongie… Quédate conmigo. Te amo.
Yunho terminó con esa distancia que existía entre ambos y alcanzó sus labios, besándolos con lentitud, aprovechándose de la oscuridad del ambiente.
Las manos de Jaejoong subieron de forma inconsciente hasta su cuello, apegándolo un poco más, pero rompió ese contacto al recordar a Jenny, al padre de Yunho una vez más. Incluso el futuro de Yunho que se vería arruinado en cuanto los bebés llegaran al mundo.
 — No puedo, Yunho. No puedo hacerlo.
Y aunque Jaejoong no se había despegado de su cuerpo, algo en su tono de voz era distinto.
 — Te hice tanto daño…
 — Yo no te amo, Yunho. Es mejor que sigamos nuestras vidas como las hemos vivido.

Perdóname por mentir.
No me odies por poner tu felicidad antes que la mía.

>>> <<<

 — Parece que no fue tan ameno el encuentro de este año.    Minho acercó la lata de refresco a sus labios.   Yunho siempre regresaba muy feliz de poder compartir con los muchachos.
Changmin entrecerró sus ojos mientras miraba fijamente a su mejor amigo que se encontraba bastante callado desde que regresó. El castaño se había dedicado toda la mañana a preparar todos sus programas de un mes en adelante sin tan siquiera mencionar una palabra.
 — ¡No puede ser!    Golpeó la mesa con el puño de manera histérica un Changmin que se notaba desesperado.   ¿Por qué diablos tienes que ser tan idiota?
Yunho subió la mirada con serenidad hacia su furioso amigo y continuó en su trabajo.
 — Changmin…    Le llamó Minho tratando de no alterar el ambiente que ya desde un principio era bastante pesado.   Si Yunho no está de buenas, pues déjalo. Hay días en que se amanece así y no hay lógica alguna.
 — ¡Claro que tiene lógica!    Volvió a hablar.   No sé qué hace aquí cuando debería estar preocupado por encontrar un buen médico para que le realice la operación a Jaejoong.   Masajeaba sus sienes ofuscado.   Todo esto es culpa tuya. Después de que tienen sexo, tendrá dos hijos, se besan, se buscan, ahora resulta que Kim Jaejoong no siente nada por ti. ¿Cuántas neuronas perdiste?
Minho arrastró frunciendo el ceño a Changmin hacia afuera del estudio antes de que hubiese un problema mayor.
Pero Yunho sabía que tenía razón. Era ahora o nunca.
Escribió un último mensaje con destinatario a Jaejoong para después marcarle a un médico que conocía desde hace muchos años.
“Aunque no lo creas, Jaejoongie, la luz brillará para nosotros cuatro más pronto de lo que puedas imaginar. Te ama sinceramente, Jung Yunho
PD: Deberíamos averiguar el sexo de mis hijos, ¿no?”.




8 comentarios :

  1. gracias a dios que existe changmin (bueno a parte) para poner los pies la tierra "al siempre fácil de engañar" yunho, como es posible que siempre se rinda, jae es demasiado fuerte para el por eso no sabe como manejar a yunho no sabe si con una noticia como de lo que se entero de su padre lo pierda, porque este yunho tienen que ser tan débil de sentimientos y manipulable.

    ResponderEliminar
  2. No e podido comentar antes porque penas llevo 3 horas leyendo y llegue hasta aqui ... Casi se me paro el corazon cuando dijeron q perdio al bb pero luego estuve feliz porq fue una mentira espero el suiguien .esta historia realmente me conmovio grascias por eso

    ResponderEliminar
  3. porque jaejoong? ustedes tienen que afrontar
    juntos todos los obstaculos que se les presenten
    ashh odio a esa jenny

    ResponderEliminar
  4. me cae mal la tia de jeny no tiene vida social , es como un perrro faldero para la mama que ni la qiere , todo se repite , ella esta haciendo lo mismo que su madre e_e ni una vive feliz ni vivira feliz.

    ¿porq joder hacerle daño a Jaejoong? e_e maldita rencorosa envidiosa de fuck >u<

    y nose eso de que Boo recupere la vista seria lo mas kyaa porque podria ver al hombre que ama y las personas que quiere.

    pero porque el?

    nose no lo entiendo , qiere alejar a yunho de el ...
    porqe? cuando debe tenerlo a su lado , ahora lo neecesita mas que nunca , yo digo que hable con yunho y le diga todo lo que le atormenta e-e pero joder jaejoong en todos los putos fics es un maldito necio xD(y en la vida real lo es tambien) e-e
    eshh siemrpe entiende a la mala

    >o< ojala decida tenerlo a su lado , ,por otro lado yunho no te des por vencido sigele insistiendo , porq con boo ay q hacerle asi ¬¬

    >o< ojala la escritora actualize pronto.

    gracias *W*

    ResponderEliminar
  5. perra suerte....me siento peor que en la montaña rusa,...un rato están bien y al otro no.
    oseaaa...que alguien le compre valium a jaejoong el embarazo no lo deja razonar, como va a dejara yunho así todo por que se siente poca cosa junto a el...

    dios por favorrrrrrrrrrrrrrr
    continuenlo pronto chica porque la verdad la angustia me va a matar....

    gracias por cada uno de los capitulos

    ResponderEliminar
  6. este igual es un gran fic, pero ya tienen meses que no los actualizan, son muy crueles saben, deberían de ponerlos completos.

    ResponderEliminar
  7. por favor actualiza~~ llevo esperando mucho tiempo, este es un gran fic please actualiza~

    ResponderEliminar
  8. Actualiza pronto, por favor. Este fic merece una actualización ya.!!!

    ResponderEliminar