domingo, 15 de enero de 2017

Belleza e Inocencia. Cap 2



Anonadado por semejante pregunta, Jaejoong decidió que sería más digno ignorarla que preguntarle: «¿Y a ti qué te importa?».

Tengo que llamar a Yamapi para que me venga a buscar, y para eso necesito un teléfono.

Él notó que Yunho tenía una ceja levantada, aparentemente sorprendido por su respuesta, incrédulo ante lo que escuchaba o veía. Él tenía el pelo chorreando, botas de lluvia y una enorme barriga, pensó Jaejoong. Intentó olvidarse de ello, y dijo:


Por favor, diles a los Go que Yamapi y yo recogeremos mi camioneta mañana a primera hora de la mañana. Le hace falta una nueva batería.

Cruzó los dedos, rogando que no se tratase de un arreglo mayor que le costase muy caro. Tembló de frío. Estaba mojado... Dio un paso adelante y preguntó:

¿Puedo pasar?

Él lo miró con dureza. No hizo ningún movimiento para dejarlo pasar. ¿Le pediría que se perdiese?, se preguntó.

Entonces él se acercó y le agarró el codo, haciéndolo girarse.

Yo te llevaré.

No hace falta ― dijo Jaejoong, alarmado. No podía soportar la idea de estar encerrado en el coche con él, repitiéndole la pregunta de antes ― Yamapi vendrá a buscarme sin ningún problema.

Él lo agarró más fuertemente.

No lo dudo ― respondió él.

Yunho empezó a caminar deprisa, llevándolo, reacio, hacia el extremo de la propiedad solariega ― Pero es mejor que te quites esa ropa húmeda y que te des un baño caliente cuanto antes ― lo detuvo antes de llegar a su Ferrari ― No tienes que pensar sólo en tu bienestar.

Se refería al bebé, pensó él con culpa. Y tenía razón. Tenía que cambiarse de ropa y relajarse, por el bien del bebé. Y además, si esperaba a Yamapi, Yunho tendría la oportunidad de hacerle aquella pregunta. Y él no iba a saber qué contestarle.

Jaejoong se sentó en el asiento del copiloto.

«¿Qué le iba a decir? ¿Que no era asunto suyo? ¿Lo aceptaría él? ¿Se sentiría aliviado de no tener que responsabilizarse por nada? »

Era posible en un hombre como él.

«¿Y si le decía que él no era el padre? ¿Que estaba embarazado de cinco meses solamente?»

Pero, dado su tamaño, ¿se lo creería? Jaejoong se preparó y esperó.

¿Todavía vives con tus padres? ― fue lo único que preguntó él.

Él respondió afirmativamente, y él no preguntó más hasta que llegaron a su casa.

No creas que he terminado ― le advirtió él entonces― Mañana vendré a primera hora. Y si me dicen que no estás, esperaré hasta que estés disponible.

Yunho se marchó a gran velocidad. Ya no tenía que conducir con cuidado por su copiloto. Y se maldijo por no exigirle a Jaejoong que le dijera quién era el padre de su hijo.

Normalmente él conseguía siempre lo que se proponía, cuando se decidía a ello. Así había levantado su imperio de negocios después de la muerte de su padre, hacía diez años. Con gran esfuerzo había llevado a su empresa al siglo XXI, algo que no habría podido hacer un hombre no decidido.

Entonces, ¿por qué a él le había permitido escabullirse?

Debería haberlo presionado para que le dijera la verdad. Pero... Lo había visto tan vulnerable. Tan cansado. Así, empapado y con aquel aspecto de desamparo le había parecido un gatito semi ahogado. Su primera reacción había sido rabia por ver que un joven en su estado tuviera que verse forzado a trabajar como un esclavo para aquellos privilegiados que no habían hecho más que dar órdenes y sentarse a esperar que se cumplieran. A aquel sentimiento había seguido la necesidad de llevarlo a un lugar donde él pudiera descansar y estar cómodo.

Yunho suspiró profundamente. Debía de estar haciéndose viejo.

«¿Y quién diablos era Yamapi? »

>>>♥<<<

Jaejoong se acostó con la bolsa de agua caliente. La bañera había estado sólo tibia, su dormitorio, húmedo y frío, debido a las humedades en el techo. Tembló convulsivamente. Yunho estaba decidido a arrancarle la verdad. Contra lo que él había pensado, Yunho no iba a encogerse de hombros y a desentenderse de la situación.

Había leído en algún sitio que para el hombre Coreano la familia era muy importante. ¡Ojalá no hubiera aceptado el trabajo de los Go!. ¡De esa forma Yunho no la habría visto! ¡Ojalá se hubiera enamorado de Yamapi y hubiera aceptado su proposición de matrimonio! ¡Cuando hubiera empezado a notársele el embarazo todo el mundo habría creído que el niño era de él! Yamapi habría hecho cualquier cosa por él. Aquella idea lo deprimió.

Yamapi y él habían sido muy amigos desde pequeños. Se querían mucho. Pero no estaba enamorado de él, y se merecía algo mejor. Algún día conocería a alguien y se enamoraría de verdad. Y él tampoco estaba enamorado de Yamapi. Lo que sentía por él no se parecía en nada a lo que sentía por Yunho.

«¡Oh, sinvergüenza!», pensó.

Y se puso a darle puñetazos a la almohada.

Jaejoong se levantó por la mañana y se vistió con ropa premamá. Se recogió el pelo y se miró al espejo. «No tengo buena cara», pensó.

Se puso unas zapatillas de deporte, puesto que los zapatos que había usado el día anterior estaban aún mojados, y buscó su móvil.

Yamapi parecía soñoliento por el tono de su voz. Y Jaejoong se disculpó.

Te he despertado. Oh, ¡lo siento!

Luego le explicó brevemente lo que necesitaba, sintiéndose fatal por llamarlo tan temprano. Pero Yunho no había dicho la hora exacta en que iría a velo. Sólo había hablado de «a primera hora de la mañana». Si iba a buscar el coche con Yamapi con una nueva batería, Yunho no tendría oportunidad de ir a su casa y acorralarlo con preguntas.

Dame media hora ― respondió Yamapi ― ¿No te dije que tendrías problemas? ¿Cómo has vuelto a casa? Deberías haberme llamado.

Iba a hacerlo. Pero uno de los invitados de los Go me trajo a casa ― respondió él―  Gracias, Yamapi...

¿Por qué?

Gracias por venir a rescatarme.

Sabes que puedes llamarme siempre que lo necesites.

Jaejoong volvió a la cocina y se puso una chaqueta. Bebió un vaso de zumo y salió al encuentro de Yamapi. Afortunadamente había parado la lluvia de la noche anterior y había salido el sol, iluminando la lúgubre habitación.

No le extrañaba que su madre estuviera siempre deprimida al ver cómo se venía abajo su casa familiar. Kim Megumi, una mujer frágil, siempre se había sentido frustrada por ello, pero, aquejada de fiebre reumática de pequeña, nunca había sido capaz de hacer nada práctico para solucionarlo. Había tenido que quedarse sentada, observando cómo su marido perdía todo.

Suspiró y abrió la puerta de la cocina. Y se quedó sorprendido de lo que vio.

¿Mamá?

Su madre, con su pelo cano recogido y envuelta en un camisón antiguo, le contestó:

¿Quieres té, cariño?

Te has levantado muy temprano ― Jaejoong miró a su madre achicando sus ojos negros.

Su madre pocas veces se levantaba antes de las diez, por la insistencia de su marido de que descansara. Hiro siempre había tratado a su adorada esposa como si fuera de cristal.

«Era una pena», pensó Jaejoong en un momento, que su padre no hubiera tratado la fortuna que había heredado su esposa con el mismo cuidado.

¿Ocurre algo malo? ― preguntó Jaejoong.

Lo habitual ― respondió Megumi con una débil sonrisa mientras ponía dos tazas de té en la mesa ― Tu padre está cansado. Creo que ese trabajo es demasiado para él. Le he insistido para que descanse un poco.

Su madre se sentó. Jaejoong suspiró y se sentó también.

No podría ir al encuentro de Yamapi, y evitar, tal vez, ver al sinvergüenza «a primera hora de la mañana», pensó.

No podía marcharse y dejar a su madre en aquel estado. Su madre no solía insistir en nada, apenas dejaba que los demás tomaran las decisiones por ella. Su padre siempre había sido muy fuerte, pero tal vez el trabajar para una constructora local era demasiado para un hombre con más de sesenta años. Lo que ganaba iba a parar a los acreedores; mientras que lo que ganaba él se destinaba a los gasto de la casa. Entre los dos mantenían a Rising Sun en un estado de segura precariedad. De momento.

Le he dicho que yo daría de comer a Kitty y a Momo y las dejaría salir. No había huevos hoy. Me parece que Kitty está un poco pachucha hoy.

Jaejoong sonrió por primera vez desde que había visto al sinvergüenza.

Probablemente esté molesta porque le sacas siempre los huevos. Deberíamos dejarla empollar y aumentar el gallinero.

Aquellas dos gallinas eran las únicas supervivientes del gallinero. Su padre había anunciado que con fruta, verduras, gallinas, un cerdo y una cabra se mantendrían. Tendrían queso de cabra, bacon, huevos, y así volverían a la naturaleza.

La cabra jamás se había materializado. El cerdo había muerto. Una oveja de un vecino había entrado y se había comido la fruta y los productos de la huerta, y el zorro se había llevado a las gallinas.

Tuvimos una discusión. Supongo que tu padre se disgustó.

El amor que se tenían sus padres había sido lo único que les había impedido derrumbarse y que sus vidas se transformasen en una pesadilla. Su madre jamás le había echado en cara a su padre sus malas inversiones. Les había echado la culpa a los demás, y lo había animado a seguir haciendo negocios.

Si ahora empezaban a pelearse, ¿qué les quedaría?

Jaejoong los quería mucho. Era protector con su madre, y aunque su padre lo desesperaba, lo amaba por su energía y entusiasmo, su calidez y su amabilidad.

Bueno, me temo que voy a tener que hacer algo...

Comprendo ― dijo Jaejoong, aunque no lo comprendía. Estaba sorprendido por aquella actitud decidida de su madre― ¿Acerca de qué?

En aquel momento sonó el timbre. Jaejoong se puso de pie.

Ese debe de ser Yamapi. Oye, lo siento, pero tengo que irme. Hablaremos más tarde ― Jaejoong agarró su chaqueta, se la puso y agregó automáticamente: ― No dejes de desayunar. Hay pan para tostadas. Compraré otra barra cuando vuelva.

Cuando tuviera la batería nueva podría ir a comprar algunas provisiones. Quería evitar a Jung Yunho todo lo que pudiera. La idea de encontrárselo lo hizo estremecer. Jaejoong abrió la puerta, y junto a una ráfaga de viento, apareció él. Yunho entró.

¿Por qué había ido tan temprano? ¿Por qué no se había quedado en la cama con su última amante?

Aquella mañana estaba muy atractivo, pensó él. Yunho era más de un metro ochenta de Coreana masculinidad, con aquel pelo oscuro tan bien arreglado y aquellos ojos avellana...

¿Vas a algún sitio? ― preguntó él.

Para su desagrado, la cara de Jaejoong se puso roja. No podía creer que alguna vez hubiera estado enamorado de aquel hombre arrogante y dominante. Él había ocultado aquella faceta con maestría cuando lo había seducido. Su inmaculado traje de diseño destacaba su físico espectacular y sus facciones clásicas. Su camisa blanca contrastaba con su piel dorada y su mandíbula oscurecida por una barba incipiente y perenne.

«Yunho es un intimidante extraño», se dijo él.

En la isla siempre había usado vaqueros, zapatillas de lona y una cadena en el cuello que le había dejado unas marcas verdes. Aquellas manchas lo habían enternecido más aún.

Ahora ya no lo amaba.

Lo despreciaba, y despreciaba todo lo que él representaba.

Y no pensaba responderle. No quería darle la oportunidad de entablar una conversación. Dejó la puerta abierta y rogó que apareciera Yamapi.

¿Hay algún lugar más cómodo donde podamos conversar? ― preguntó Yunho con impaciencia, sin dejar de mirarlo detenidamente.

Y sintió que a él no le gustaba lo que veía.

Un don nadie que podía estar embarazado de un hijo suyo.

No.

No quería hablar de la paternidad de su bebé con él. Ni con nadie. Y como amaba a su bebé, sentía miedo.

Si Yunho se enteraba de que era el padre tal vez prefiriese lavarse las manos. O... Y eso era lo que más temía, podía sentirse muy macho y exigir la custodia del niño.

Y entonces, ¿qué haría él?

¿Podría luchar por la custodia de su hijo en los tribunales con él y ganar?

Jaejoong... ¿Quién es? ― apareció Megumi. Se quedó petrificada, y se puso la mano en la base del cuello ― He oído Voces. No parecía la de Yamapi...

No lo era.

«Nadie podía confundir la profunda voz de Yunho con el dulce tono pueblerino de Yamapi», pensó Jaejoong, deseando que su madre se quedase dónde estaba. ¿Cómo iba a presentárselo?

«Por cierto, éste es el hombre que me sedujo, me mintió y me abandonó». ¿Así?

Señora Kim, es un gusto conocer a la madre de Jaejoong ― dijo Yunho de repente, extendiendo la mano para dársela a Megumi.

¿Jaejoong?

Este es Jung Yunho ― lo presentó Jaejoong.

Él hubiera sacudido a su madre por ponerse tan solícita con él. Pero la perdonó porque no había mujer que no se sintiera afectada por el encanto de Yunho, cuando éste se lo proponía.

He vuelto a ver a Jaejoong anoche. Él preparó el servicio de catering en casa de mi prima. Y ahora he venido para saber cómo está de salud.

Jaejoong resopló por dentro. Era increíble la facilidad que tenía para mentir y engañar, para estar tan atractivo y tan seguro de sí mismo. ¡Y él encima no podía hacer nada!

Su madre arqueó una ceja. Evidentemente había prestado atención a las palabras «he vuelto a ver».

Muy amable de su parte, señor ¿No quiere pasar a la cocina? Es la única habitación caliente de la casa, me temo. Y, cariño, cierra la puerta. ¡Hace mucho frío!

Si su madre hubiera sabido la verdad, no lo habría dejado atravesar el umbral de la puerta, pensó Jaejoong.

Le llevó unos segundos darse cuenta de que había llegado Yamapi. Éste llevaba el pelo alborotado, y con aquellos vaqueros parecía tan común en comparación con Yunho, que él se habría puesto a llorar.

¿Estás listo? ― preguntó Yamapi. Luego sonrió a Megumi― ¡Hola, señora Kim! ― Yamapi no pareció registrar la presencia del extraño ― ¿Tienes las llaves de la camioneta? ― Al ver el asentimiento de Jaejoong, Yamapi agregó ― Entonces vamos. Mi padre dice que no hace falta que te des prisa en pagar la batería. El pago puede esperar.

Jaejoong se puso colorado. El padre de Yamapi era el dueño del taller del pueblo, y él, como todos los demás vecinos, conocía su situación económica. Pero él hubiera preferido que Yunho no lo hubiera oído.

No es necesario ― respondió él, yendo hacia la puerta.

¡Espera! ― gritó Yunho, deteniéndolo. Luego dio un paso hacia su amigo y preguntó:

¿Yamapi eres tú?

Yamapi lo miró, sorprendido, y él lo tomó como una respuesta afirmativa.

No hace falta que esperes tú también. Ocúpate de la batería. Yo llevaré a Jaejoong a buscar la camioneta más tarde.

¡Espera un momento! ― Jaejoong, estaba indignado. ¿Se creía que podía darle órdenes a todo el mundo?

Yunho permaneció imperturbable, sonriendo cínicamente, esperando que él estallase. Él estaba furioso. Pero no serviría de nada lo que le dijera. Y encima él se daría el gusto de verlo fuera de sí.

Se reprimió un gruñido y decidió darse por vencido.

Era inútil postergar el interrogatorio por más tiempo. Cuanto más lo demorase más irritado se sentiría. Y eso no sería bueno para el bebé.

Jaejoong sonrió a manera de disculpa con Yamapi y dijo:

Gracias, mapi. Te veré más tarde. Tengo que arreglar un asunto.

Y se fue a la cocina con Yunho, como le había indicado su madre.

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Continuara \\(^_^)//...
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9 comentarios :

  1. Yunho es mandón y autoritario y el Jae renegando y molesto y de todos modos hace lo que Yunho le ordena pues quien lo entiende ahora me intriga que le dirá la verdad o dirá que Yamapi es el padre de su hijo
    Gracias

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  2. Que pasara ahora Jae le dira que es su hijo o no le dira nada y que hara Yunho cuando se entere de la verdad ojala que no haga sufrir a mi Jae porque ahi si lo va ha perder y no lo va ha perdonar nunca gracias por el capitulo esperare con ansias el siguiente

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  3. Yunho es mu y autoritario :/ gracias al padre de Jae viven asi y gracias al padre de Jae también alejo a yunho de Jaejoong >:( ojala aclaren las cosas pronto. Me pregunto si Jae le dira q es el padre de su hijo o solo le mentira?!!0.0
    Gracias por el cap amiga *w*

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  4. QUE MOMENTO.....YUNHO YA SACO LA CUENTA Y PRESIENTE QUE ES SU HIJO ESPERO QUE NO LASTIME A JAE ......QUE BUENA HISTORIA YA LA AME ...GRACIAS

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  5. Que Jae le afirme de lo que ya Yunho esta seguro, solo lo quiere confirmar. Que hablen y aclaren sus dudas.

    Gracias!!!

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  6. Yunho sospecha que el bebe es tuyo,se lo confirmara Jae???

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  7. No es que disculpe la actitud de Yunho verdad es como que comorencible que creyendose la victima de un engaño tome tales actitudes. Pero señoooor se esta pasando de arrogante y autoritario... osea, y Jae debería hacerle sufrir un poco el derecho de hablar con él. Si sera muy millonario y guapo pero Lo dejoooo y sin la opirtunidad de explicarse. Me habria gustado que Jar se fuera con Yamapi para cabrear mas a Yunho jajaja

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  8. me desagrada este yunho... oh yamapi en acción, soy fan de Tomohisa Yamashita.
    kritto droopye

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  9. Yunho insensible! Ya veré tú reacción cuando te enteres de la verdad -.-

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