jueves, 21 de febrero de 2013

Farewell. Cap. 6. This is not a farewell




El sol salía entre los enormes rascacielos como si se tratara de una esfera de cristal de amarillo intenso. La luz dio de lleno en los ojos semiabiertos de Jung Yunho que durmió sobre una pila de hojas y cheques; aquel proyecto que se decidió a realizar inspirado en la vida de Jaejoong junto a su hijo apenas y le dejaba tiempo para descansar.

La idea estaba fuertemente arraigada en su cabeza y, para ese entonces, lo único que quería era presentarlo a las personas que se encargarían de materializar todo aquello que beneficiaría a tantas personas.
A Jaejoong y a Sung Ki les encantará. Lo sé.

Se levantó estirándose y procurando ignorar el dolor que sentía en su cuerpo por la mala posición que tuvo mientras dormía. Lo único que su mente lograba recrear era vivir su vida junto a las dos personas que amaba; no perdía las esperanzas de que Sung Ki se recuperaría y podría hacer una vida normal. Aunque Yunho no tenía la experiencia manteniendo a una familia, aunque no supiera bien cuánto se necesitaba para comportarse como un padre, se esforzaría al máximo para ser la persona que Sung Ki tomara de ejemplo de vida.

Y allí estaría Jaejoong, a su lado, para enseñarlo a ser un buen padre.

Yunho. Yunho es ese que se decidió donar todo su dinero porque creyó que había personas que lo necesitaban más que él. Yunho es ese que aprendió a vivir su vida realmente y no por conseguir algo a cambio. Por eso es que te quiero… Porque sé que todos podemos equivocarnos, lo importante es que te diste cuenta de cómo querías ser.

Las palabras de Jaejoong describieron de forma exacta cómo se estaba sintiendo. Se dio cuenta del malévolo juego en el que su abuelo lo dispuso sin posibilidad de optar por una ayuda, aunque fuese mínima.

Colocó un poco de incienso frente a la fotografía del anciano que se encontraba en su sala haciéndole una pequeña reverencia.

—Gracias por darte cuenta de que yo podía ser mejor de lo que era, abuelo. Si no hubieras confiado en mí, no habría vuelto a ver a Jaejoong ni hubiese conocido a mi mejor amigo. — Hizo una breve pausa, dudando de si debía pedirle lo que estaba pensando. — Por favor, cuida a Sung Ki. No dejes que le pase nada malo. Él… Es en verdad muy importante para mí.

>>> ♥ <<<

Jaejoong se encontraba en las afueras del hospital dedicándose a contemplar el amanecer. Cada segundo que pasaba dentro de ese recinto tan lúgubre le robaba un poco de su vitalidad; en lugar de ver una mejoría en su hijo lo notaba más decaído, más delgado y con muchas más marcas rojizas en su cuerpo que los días anteriores. Por los pasillos, no paraba de mirar a señoras que recién perdían a sus hijos a causa de la misma enfermedad que padecía Sung Ki.

Despeinó sus cabellos tratando de mantener la idea firme de que todo cambiaría. Además, Yunho estaba con ellos. Jaejoong no estaba solo, podría contar con él ahora.
Pero ni siquiera sabe la verdad.

— ¿Kim Jaejoong? — Odiaba escuchar esa voz. Normalmente era portadora de malas noticias. Los doctores no lo dejaban oxigenarse aunque fuera de falsas esperanzas. — Necesito hablar contigo urgentemente.

— ¿Sung Ki se encuentra bien? Lo había dejado dormido en la habitación. La enfermera dijo que…

—No se trata de eso. — El médico acomodó sus lentes y negó con la cabeza mirando a Jaejoong con un dejo de lástima muy evidente. — Anoche salieron los últimos resultados de los análisis de Sung Ki. — Estiró una serie de hojas para que las mirara. — A este punto, cualquier cosa que intentemos será inútil. Mi recomendación es que te vayas preparando. Él ya sabe lo que pasará, pero el que no estará listo serás tú.

Y con una última reverencia, se dirigió nuevamente hasta dentro del hospital.
Jaejoong sonrió con tristeza fingida mientras hojeaba cada uno de los resultados que tenía en sus manos. Ya estaba por demás de acostumbrado a leerlos. No pudo reprimir que la sensación de opresión que sentía en su pecho se liberara en forma de amargas lágrimas mientras lo obligaba a caer de rodillas en el suelo de concreto, completamente destrozado. Arrugó todos esos papeles donde le daban la sentencia final a su propio hijo y los arrojó lo más lejos que pudo de su persona; ya no podía detener sus lágrimas que venían acompañadas con una serie de lamentos y negaciones.

Escuchó unos delicados pasos provenientes de unos zapatos deportivos que se detuvieron delante de él que continuaba en el suelo. Aquellas manos tomaron las hojas que Jaejoong deseó que indicaran que su hijo estaría bien.

Sus ojos se volvieron hacia el rostro del personaje que leía cuidadosamente los exámenes médicos de Sung Ki. Allí se encontraba Yunho, que sin mediar palabra sacó un encendedor de su bolsillo y lentamente hizo incendiar el papel impreso después de leerlo detenidamente. Con el seño fruncido ayudó a levantarse a Jaejoong del concreto donde los transeúntes lo miraban con extrañeza.

Un montón de cenizas negras golpearon su cara en menos de dos minutos.

—Esos son solo papeles. — Habló por primera vez Jung Yunho. —Debes levantarte y sonreír, que no sabes qué pasará mañana. Un papel no va a dictaminar todo lo que le sucederá.

Tratando de reprimir nuevas lágrimas, Jaejoong logró asentir ante tal proposición.  Aunque se quisiera convencer de que todo era posible, esa presión en su pecho no se iba.

Yunho tomó delicadamente el rostro de Jaejoong y limpió sus lágrimas. Se sentía realmente miserable sabiendo que, simplemente, nada iba a poder devolverle la alegría que lo caracterizaba cuando lo conoció. Era obvio que Sung Ki probablemente no pasaría de un par de días más.

Si yo pudiera regalarle todas las mañanas que me quedan a mí, lo haría.

— ¿Crees que en realidad el que no está preparado para lo que vendrá soy yo?

Sin embargo, esa pregunta quedó en el aire después de que la respuesta fuera un dulce beso.

El cuerpo de Jaejoong se relajó de golpe, dejándose llevar por la breve sensación de paz que le producían los labios del contrario. Estaba consciente de que al separarse se esfumaría esa tranquilidad.

—Creo que eres la persona más fuerte que he conocido. — Respondió Yunho directamente a los labios de Jaejoong. — Y cuando salgamos de esta, nosotros tres viviremos juntos y seremos felices.

— ¡Bla, bla, bla! ¿Qué haces que no empiezas a materializar tu cursi declaración?

Cuando Yunho desvió su rostro hacia la diminuta voz que se dirigía a él, pudo ver a Sung Ki con una sombrilla negra, vestido propiamente para salir. Su cara, mucho más delgada desde la última vez y sus manos cubiertas de molestos moretones, le causaban mayor tristeza e impotencia. Como pudo, consiguió sonreírle sinceramente al pequeño y sarcástico personaje.

—No saldrás ahora con que tu discurso fue simplemente para coquetearle. — Se quejó señalando a Jaejoong. — Al menos tienes una pareja con la que salir, idiota. Yo solo pudiera coquetearle a la enfermera pero me dobla en edad. Así que, ¿a dónde nos llevarás, Yunho?
Jaejoong miró expectante a los dos hombres alternativamente. Su hijo parecía hablar muy enserio. Era, quizás, la segunda vez que veía que el pequeño le exigía algo a Jung Yunho.

—No está bien abusar de las personas. — Lo regañó. — No sabes si tiene cosas que hacer o un compromiso que atender.

— ¡Somos su familia! — Respondió indignado. — Eres mi omma y si sales con él vendría siendo como mi appa. Cuando asistía a la escuela, mis amigos salían con sus padres a veces a divertirse y quiero hacer lo mismo. Yunho puede atender sus compromisos luego, ¿no es cierto?

Y antes de que Jaejoong saliera nuevamente a reprenderlo, Yunho le dio la razón.

— ¿Sabes una cosa? Tienes toda la razón. Además, podrías ser de mi familia: tu rostro es pequeño, tienes mal genio, — lo tomó en brazos alzándolo cariñosamente — y muy tacaño.

Por un minuto, Sung Ki y Yunho se miraron con la misma expresión sonriente de satisfacción. A Jaejoong le recorrió un escalofrío por toda la columna vertebral; el miedo inexplicable a la verdad en ese momento volvió a él.

Para tu desgracia, tu primera experiencia en esto no solo fue un fiasco sino que además has quedado con un bebé. ¿Crees en realidad que Jung Yunho se hará cargo de eso? Jaejoong… Sabes que ese muchacho es simplemente un cualquiera.

La voz de quien era su mejor amiga resonaba mientras no apartaba su mirada de los dos.

Él nunca va a cambiar. La vida jamás lo ha golpeado como a ti o a mí. No tiene ni la más mínima idea de lo que es pasar hambre o frío por otra persona o por él mismo. No merece saber que tendrá un hijo; ahórrate la molestia de mencionárselo y vete de aquí.

Sin embargo, reconocía que, producto de su inseguridad, no pudo contarle lo sucedido desde ese momento a Yunho como hubiese sido correcto.

¿Por qué volví a ti? ¿Por qué volvimos a vernos? ¿Por qué te tocó conocer a tu propio hijo y quererlo sin saber que era?

Sin saber quién es él aún.

— ¿Omma? ¿Estás bien? — Sung Ki le sonreía a Jaejoong que apenas salía de sus propias cavilaciones. — ¿Iremos?

Después de un prolongado silencio, accedió.


Durante todo el trayecto hacia el parque de diversiones que su hijo había escogido para estar con ellos solo se dedicó a ahondar en sus pensamientos mientras su cabeza reposaba en el hombro del castaño. Delicadamente tomó su mano para que invisiblemente Yunho comprendiera que necesitaba valor para afrontar todo lo que se avecinaba y no se refería nada más a la inminente muerte de Sung Ki.

—Todo estará bien. No estás solo. — Le repetía Yunho una y otra vez presionando su mano suavemente.

Pero Jaejoong presentía que serían los últimos días para disfrutar.

Ver y escuchar a Sung Ki reír como nunca lo había hecho en nueve años y todo gracias a Jung Yunho que, sin proponérselo, les regaló un nuevo día perfecto.

Él merecía saber todo. Debía decírselo antes de que fuera demasiado tarde.

Aprovechó que el pequeño se encontraba mirando atentamente el carrusel que brillaba con miles de luces al caer la noche. Invitó a Yunho a sentarse a su lado en un banquillo para responder a ese leve impulso de valor que le invadió, recordando que no se forja una mentira sin perder algo.

—Es un niño increíble. Juraría que se trata de un alma vieja en el cuerpo de un pequeño de nueve años. ¿Sabes para qué quiso venir? Quería observar a todos los chicos reír y divertirse. Aún no se anima a comprobar qué tan divertido es por sus propias experiencias. Me recuerda a…

—Yunho… — Interrumpió Jaejoong con la mirada baja y mordiendo sus labios. — No he sido sincero y nunca lo he sido. — Como suponía, la mirada de confusión no se hizo esperar. — Nuestro pasado aunque fue breve tuvo un fruto. Para mí fue tan complejo alejarme de todo… Era joven, mi personalidad no era demasiada e hice caso de la primera persona en quien sentí apoyo. — El seño de Yunho se encontraba completamente fruncido. — Me sugirieron que me alejara de ti y no decirte que iba a tener a Sung Ki. A nuestro hijo.

Yunho tan solo observó fijamente a Jaejoong, sin siquiera parpadear. Su respiración era pesada y sus ojos poco a poco empezaron a llenarse de lágrimas que terminaron por desbordarse en sus mejillas. Aquella había sido una noticia muy dura; no por lo que abarcaba, sino porque Sung Ki estaba demasiado enfermo como para que le pudiera brindar todo el cariño que pudo darle.

—Dame un momento, por favor. Yo… No quiero juzgarte. — Sonrió mientras cerraba los ojos y nuevas lágrimas eran derramadas. — Pero eso nunca lo podremos saber, Jaejoong. Jamás sabremos qué hubiese hecho. Yo siempre te he querido. ¿Encuentras justo esto? Él ni siquiera sabe de esto. Debe pensar que lo abandoné, que no lo quería.

—Sung Ki sabe que tiene un padre, Yunho, y que su padre no pudo velar por él.

—¿No es lo mismo? ¡Le dices que no me interesó su vida nunca! ¡Su padre sí pudo estar para él, maldición! ¿Es que no te das cuenta? — Yunho se alteraba cada vez un poco más. Le hería saber que quizás si hubiese estado en la vida de su hijo, la enfermedad no existiera. — Jaejoong… Permítele saber la verdad.

—Me he sacrificado tanto por él, para darle una vida que merezca. Es todo para mí y no podía soportar la idea de que se sintiera rechazado por ti como yo. Sung Ki no pidió venir al mundo. — Contestó sereno. — Tú siempre lo has tenido todo.

— ¿Todo? — Yunho parecía no creerse del todo aquella frase. — Yo nunca te tuve ni tuve conmigo a nuestro hijo. ¿Qué es tenerlo todo para ti? ¿Dinero? ¿Poder? ¿Una familia que finge ser un soporte firme para sus miembros? Porque eso es lo único que no me ha faltado.

Un amargo silencio se formó entre los dos. Jaejoong sentía un nudo en la garganta al mirar cómo Yunho limpiaba las últimas lágrimas que caían por su moreno rostro.

Después de recapacitar brevemente pudo darse cuenta de que numerosas veces la vida que se piensa que llevan otras personas no es tan dichosa como parece. Yunho nunca fue feliz.

—Perdóname. — Fue lo que articuló mientras cerraba sus ojos y colocaba su mano suavemente sobre su pierna. Esperó a que él la quitara de mala gana, pero nunca sucedió.

Por el contrario, percibió la mano del contrario colocarse sobre la suya.

— ¿Podemos irnos ya? No me siento muy bien. — Sung Ki llevó una de sus manos a su cabeza mientras luchaba por mantener sus párpados abiertos.

Tanto Jaejoong como Yunho se separaron de golpe al ver que el pequeño se encontraba sangrando.

Pero cuando Yunho quiso preguntarle qué le dolía, su hijo se desvaneció frente a él atrayendo la atención de todos alrededor.

Jaejoong se arrodilló quedando a la altura del pequeño que no respondía de ninguna manera. La desesperación se apoderó de su cuerpo queriendo, como fuera posible, despertarlo pero no sucedía nada. Sung Ki simplemente permanecía inmóvil y con la piel fría.

En ese momento, Yunho experimentó por segunda vez el temor a perder a alguien a quien se ama incluso más que su propia vida.


>>> ♥ <<<

El miedo ocupó toda la noche la mente de Jaejoong. Si la vida de su hijo, de su niño, se tratara de un reloj de arena, seguramente ya se encontrara vertiendo los últimos granos en el fondo y no había oportunidad de voltear el reloj para que regresara al inicio.
Porque Sung Ki era una vida. Era un alma. Un cuerpo que ya pronto dejaría de existir.

Omma… Susurró con voz cortada Sung Ki al verlo postrado a su lado con grandes ojeras marcadas. No me dejes solo.

—Nunca. Jamás te dejaré solo. — Respondió con convicción.

Estaré siempre para ti. Siempre. No me apartaré de ti ni un segundo.

Mi bebé; mi lindo bebé. Tú siempre podrás contar conmigo.

Omma, no me dejes solo aquí. Lloraba un niño de tres años en las rejas del parvulario.  
¡No te vayas!

Volveré en la tarde. Te lo prometo. Jamás te dejaré solo. Jaejoong se despedía de Sung Ki, deseándole que se divirtiera mucho.

¿Volverás tú en la tarde?


Ahora lo único que había de fondo era el sonido de varias máquinas que monitoreaban su vida.

Sung Ki abríó sus ojos rápidamente y se sentó en su cama nervioso a pesar del malestar incontrolable y el agudo dolor que le causó el moverse de esa manera tan violenta.

Alguien faltaba en esa habitación.

— ¿Dónde está Yunho?

—No podrá venir hoy. Mañana te visitará.

Volvió a dejarse caer con suavidad en la blanca almohada del hospital abrazando con fuerza el regalo que Yunho le hizo en Navidades. Él estaba consciente de que no iba a haber un nuevo amanecer.

—Quiero verlo. — Dijo sin más. — Llámalo y dile que venga.

—Hoy necesita descansar. Anoche nos diste un buen susto, en especial a él. Te desmayaste justo enfrente.

— ¿Podría hablar yo entonces? Le diré la verdad.

Jaejoong descifró que su hijo ya reconocía a Yunho como lo que era: su padre. A pesar de no saber la verdad, a pesar de que nada fuera claro, Sung Ki lo sentía.

Pero antes de que tomara su móvil para llamarlo, el mencionado abrió cuidadosamente la puerta de la habitación golpeando levemente a Jaejoong en el hombro.

Yunho sonrió a ambos con felicidad y se dispuso a sentarse junto a Jaejoong.

—Parece que alguien sí me quiere. — Mencionó refiriéndose a Sung Ki.

—No seas egocéntrico. A omma no le gusta ese tipo de personas. — Cerró sus ojos comenzando a susurrar de nuevo.

— ¿Seguro que no le gusta? — Yunho fingió asombro. — Yo pienso que sí. — Dio un pequeño beso en la mejilla a Jaejoong. — Mira cómo se ruboriza, ¿Jaejoong? ¿No te gusto?

Ambos permanecieron expectantes ante la respuesta que daría.

—S-Sí. Yo lo amo. — Sonrió al finalizar lo dicho. — Aunque sea egocéntrico.
Sung Ki exhaló un suspiró y rió.

—Eso es bueno. — Dijo perdiendo energías. — No es algo propio de mí que lo pida pero, ¿me pueden abrazar?

Aunque aquella petición les indicara una despedida, accedieron a ella. Tanto Yunho como Jaejoong comprendieron el mensaje que su hijo les quería transmitir.

—Gracias, omma y appa. Gracias porque me dieron dos regalos perfectos. Uno es el amor y otro es saber que nunca se está solo. — Hizo una pausa para recuperar aire. No necesité que me dijeran la verdad, la verdad que omma no me quería ocultar. Yo sé que tú eres mi familia, que eres ese padre.

Los amo.

Y una última sonrisa se asomó por sus labios antes de morir en brazos de Yunho




Continuara \\(^_^)//...
Niñ@s dejar un comentario no les cuesta nada….
Gracias…
 

Notas de la autora;
Suenan campanas, se escucha un coro de "Aleluyas" porque al fin actualicé... Ok, ni tanto. 
El final. Creo que much@s imaginaban esto :( El fic se llama Farewell por dos razones. Supongo que saben la primera razón u.u
Y aunque el final es un poco triste, todavía falta el epílogo que lo subiré SEGURÍSIMO el lunes :3
De verdad me gustaría actualizar seguido porque sé que a ustedes les desespera las tardanzas, igual que a mí... Lo malo es que, por más que quiera, hay cosas que me lo impiden >.< Necesito estudiar más de lo habitual porque casi voy a la universidad ya u.u Así que por ese lado, en verdad mil disculpas.
En fin. En mi otro fic lo mencioné n.n' Mi siguiente proyecto lo inicié en mi blog: lo pueden seguir Aquí :3


12 comentarios :

  1. pense que de verdad si pasaria un milagro, queria creerlo, el niño representaba ese amor de juventud que nunca supieron que existia, yunho reclama a jae por no decirle pero la actitud de yunho cuando estuvieron juntos por primera vez, era fria, como iba a saber que le responderia en la paternidad si nunca le aseguro sentir algo por el, ni siquiera lo busco despues de desaparecer.

    por lo menos sung ki conocio a su padre, y pudo verlos juntos.

    pobrecito yunjae, si se siente feo cuando le dices a alguien adios porque no sabes si lo volveras a ver, como decirle a dios a alguien que es seguroi nunca mas volveras a verrlo, o sentirlo, es horribble, pero al menos estan juntos.

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  2. Owwwww T T-llora- murioo
    Y yunho waaaa conocio a su hijo en las ultimas
    Aahhhhjjando.x cel.comento n la pc al rato fue triste T T

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  3. ahora siii estoy en mi compu!!

    y awww me partio el alma el final T_T siempre tan maduro el hijo de jj y yunho enterandose a ultimo momento que el es su hijo algo uiinjjusto que tuvo q aceptar en ese momento ::T_____T:: debio ser doloroso para los tres , pero su hijo se sintio tranqilo que su omma encontrara a algien a su lado x q el lo cuidara y yunho ha aprendido tanto con esa leccion que su abuelo le dio >o< fue dura pero lo supero y ha aprendido a valorar las cosas ; adems d q asi conocio mas bien , volvio a reencontrarse con el y se entero que tenia hijo y awww T_T lindo pero triste.

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  4. waaaaaaaaa estoy moquenado en el teclado

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  5. que tristeza,se reencuentran tarde,pobrecito sung ki muere en brazos
    de su padre y que dolor para jae y yunho perder a su pequeño :( gracias por actualizar

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Que lindo, fic, recién lo encuentro y leo, me gustaría muchísimo que lo terminaras.

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  8. Triste, muy triste, me hace llorar. Aishh! Gracias

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  9. Me hizo llorar atte Giovanna Gi

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  10. No pues por favor donde está el epílogo? Ya está o es que falta estoy desesperada por el epílogo no me lo puedo creer el hermoso niño murió 😭😭😭realmente este fic está hermoso si aún no ay por favor terminalo

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  11. que triste estuvo esto Yunho conoció a su hijo aun que su hijo savia quien era el linda historia pero triste al final Jae no le quería decir lo bueno que se lo confeso y tuvo el tiempo para estar con el en su ultimo momento de vida
    Gracias

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  12. Incluso hasta el final esperaba el el pequeño pudiera sobrevivir, tenía la esperanza que una vez que Jae revelara la verdad, Podría pasar que Yunho lo salvara. Y en cambio él tuvo la despedida más triste del mundo. Es muy triste, pero pese a que no pude evitar llorar, me gusta el hecho de que Yunho no juzgara a Jae y que lejos de reclamar y encarar él no darle la oprtunidad de ser parte de la vida de su pequeño, ambos estan sosteniendose mutuanente y SungKi supo que su padre lo amó¡¡¡

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